P&R: Mon Laferte – Rolling Stone en Español

Cuando los y las artistas hablan de los procesos creativos detrás de algún álbum, suelen decir que muchas canciones se quedaron por fuera del corte final. Puede que al decidir lanzar una edición deluxe de dicho trabajo incluyan unas tres o hasta cinco extra, pero es una rareza que compartan una segunda parte que le dé continuidad a esa primera entrega. Después de publicar Femme Fatale el año pasado, a Mon Laferte le quedó una cantidad considerable de temas que sentía que merecían ver la luz, así que en junio presentó Femme Fatale Vol. 2, un LP de 20 canciones nuevas que nacieron dentro del mismo momento emocional del primer volumen. “Se me ocurrieron muchas canciones en el camino, muchísimas. De hecho, me quedaron como 20 más”, cuenta.

A diferencia del primer disco, en el que el jazz fue fundamental para la historia, el más reciente es más ecléctico en cuanto a sonidos. En un momento estás escuchando una balada folk y al siguiente te aturdes porque llega un tema intenso de punk. También es un álbum en el que sale —aunque parezca imposible— un lado de Mon más personal.

La cantautora chilenomexicana comenta que esta ha sido una de las etapas artísticas más exigentes de su carrera hasta ahora, pero de cualquier modo, la ha estado disfrutando. “La exigencia física es alta y es muy exigente para la voz también porque, por ejemplo, tuve tres conciertos de tres horas en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México y fueron tres días pegaditos”, dice respecto a su gira actual. De hecho, su interpretación en vivo de ‘Femme Fatale’ durante una de estas noches que menciona quedó registrada en un video que ya puede apreciarse en su canal de YouTube a modo de celebración de lo que ha sucedido alrededor de este universo.

Semanas antes de la publicación del video, Mon Laferte, desde París, habló con ROLLING STONE en Español sobre lo que hay detrás de Femme Fatale Vol. 2.

Hace poco publicaste Femme Fatale Vol. 2, y si bien tiene canciones que nacieron dentro del mismo proceso creativo del primero, su sonoridad es distinta. ¿Tuviste dudas de incluir estas canciones en el vol. 2 de Femme Fatale? ¿Por qué no sacarlas bajo otro título?

No, porque se me hacía como una trampa. Cuando empecé Femme Fatale, siempre supe que quería que sonara más hacia el jazz. Empecé a recopilar canciones en el proceso y se me ocurrieron un montón de otras nuevas, pero no todas necesariamente eran de jazz o tenían algo que ver con ese universo. Y era como, “OK, compuse esto, existe dentro del universo, pero no suena a la canción ‘Femme Fatale’”, que fue la primera que hice pensando en el álbum y el sonido que quería crear. Entonces, compuse una que se llama ‘No le regales tu corazón’ y no quedaba en Femme Fatale, pero la hice en el mismo momento con la misma energía. Era parte de lo mismo.

Pude haberlas usado todas en otro álbum, pero realmente sentí que era como hacer una trampa. Me gusta la idea de empezar de cero un material. Siempre tengo notas en mi teléfono y voy agarrando cositas y las trabajo cuando me toca hacer un disco, pero igual para mí es importante que sea una fotografía sonora del momento en el que estoy. Entonces dije, “Voy a lanzar el Femme Fatale como está, y en una parte dos que se entienda que es todo lo que no puse en la parte uno”, pero no por eso es descarte, sino que fueron parte de todo esto.

Portada Femme Fatale Vol. 2

Es un álbum con mucho contenido donde también eres bastante directa. Por ejemplo, en ‘For Your Consideration’ hablas de la contradicción de querer seguir haciendo arte, pero no querer sentirte como mercancía e incluso desear una vida normal. ¿Cómo evitas que la industria controle tu arte?

Yo creo que la industria no controla mi arte y creo que siempre ha sido así. Si hablamos de industria, pensar en netamente el venderte un álbum o venderte la canción del verano no es parte de mis intereses, nunca lo ha sido realmente. No digo que esté mal, pienso que cada artista tiene sus maneras de percibir el éxito y lo que le gusta, pero a mí me gusta tanto hacer mi música, mis experimentos, estar ahí en la computadora mil horas y escribir pendejadas. Si tuviera que estar todo el rato pensando en hacer un hit, no sería feliz, sería una persona muy desgraciada. Tengo la fortuna de que hago mis canciones y hay un público ahí, y es un nicho que está esperando este tipo de música y afortunadamente me va bien. Entonces yo siento que lo de la industria es porque a veces me doy cuenta de que estoy cansada y digo, “OK, voy a parar un rato”, y yo misma voy y digo, “No, no voy a parar, quiero seguir haciendo esto un rato más porque tengo que producir”. Y es un pensamiento bastante capitalista que creo que nos atraviesa a todos hoy en el presente, el sentir culpa por echarte a ver una serie o lo que sea.

Sí, por no sentirte “productivo”.

Totalmente. Es como una epidemia y no nos queda otra que trabajar porque si no, “estás mal”, como que el mundo te castiga si no estás produciendo. Entonces, claro, por ahí tal vez sí me gana, soy víctima de la industria y el capitalismo. Por eso dice, “El capitalismo, el neoliberalismo, no me dejan descansar”. Pero eso es otra cosa, creo yo.

A mí me gusta ‘No le regales tu corazón’ porque es la canción más larga y es bien experimental, pero aparte de todo, siento que también es una de tus canciones más directas. Creo que nunca te había escuchado cantarle a tu familia tan de tú a tú.

Sí. Esa canción es muy especial y, de hecho, pensé en no publicarla porque mi pareja estuvo muy deprimido en un tiempo. Nosotros ya llevamos varios años juntos, y tenía mucha depresión (esto es algo que nunca había contado y le pedí permiso para hablar de esto). Su padre se suicidó cuando él tenía tres años, y yo tenía mucho miedo de que se repitiera la historia porque él entró en una depresión muy fuerte. Entonces, yo le digo, “No le regales tu corazón a la depresión. Tú no eres como él, como tu padre”. Es por eso que dice esa frase, “Tú no eres como él”. 

¿Al final se escuchan los latidos de tu hijo?

No, pero la idea era que se sintiera como un corazón. Lo que digo al final, “Amor de mi vida, voy en el ferry hacia Venecia…”, eso es algo que escribí mientras iba en el ferry a encontrarme con él y finalmente esa carta que le escribí fueron mis votos en nuestra boda. Esa canción es muy personal, es una carta de amor y también una manera de representar todo lo que se vive en una relación de muchísimo amor, con todos sus altos y bajos, pero siempre desde el amor. Te das cuenta de que el amar y el tener una relación es una decisión y es un trabajo de todos los días, y eso es lo que yo quería que se sintiera en la canción. A veces se siente como un bálsamo, a veces está pesado, está tortuoso, pero así es la vida también.

¿Qué lugar ocupa esta canción en tu carrera entonces?

Yo siento que es parte de un grupo de canciones que tengo que son muy personales y muy honestas, y no son la canción estereotípicamente de amor, sino que entran en otro sitio. Por ejemplo, en esas canciones yo diría que está una que se llama ‘Pa’ dónde se fue’, se la hice a mi padre; hay otra que se llama ‘El cristal’, se la hice a mi abuela; hay una que se llama ‘Te vi’, que se la hice a mi madre. Ese tipo de canciones son de las que más me gustan porque son canciones con nombre y apellido, y con una honestidad que me llega a ser incómoda.

Neil Krug

¿Cuál es la historia detrás de ‘Mary’? ¿Le cantas a una persona en específico o a tus amigas en general?

Mary es mi mejor amiga. Somos amigas hace 25 años, más o menos. Desde muy jovencitas. Mary tiene una enfermedad autoinmune en el hígado y ha sido trasplantada tres veces. Y cuando le escribí esa canción, ella estaba en su último trasplante de hígado, estaba muriendo, y yo escribí esa canción para ella. Por suerte, ahora está superviva, feliz y celebramos la vida juntas.

¿Qué es lo bonito de cantarle a las amistades?

Es precioso. No hacemos tantas canciones para los amigos. Como que siempre las declaraciones de amor son para tu pareja, pero al final te das cuenta de que los amores que se te quedan casi siempre son las amistades porque normalmente son amores sin condiciones. En cambio, en las relaciones de pareja siempre hay un condicionante, es decir, esta cosa de pertenencia y en las amistades no, es un amor libre.

En contraposición a ‘No le regales tu corazón’, siento que su opuesto sonoro es ‘Tal vez yo soy el problema’ porque es bien corta y bien ruidosa, es la más ruidosa del álbum. ¿A qué se debe este desquicio en Femme Fatale Vol. 2?

[Risas] Para mí es una travesura de esa canción. Es una broma porque, obvio, la inventé, y tenía escrito mucho de eso en mi teléfono, como lo irónico, como la parte de que “no llenó el vacío que dejó mi papá”. Y yo decía, “Ay, esto tiene que ser con una música rockera punkera”. Es una canción graciosa con mucha ironía y yo la siento así, como que quise jugarle una broma a la gente, porque aparte viene un momento supertranquilo del álbum y de repente es como “¡Me sentía tan sola…!” [risas]. De hecho, el día que salió el disco, lo quise oír porque se escucha distinto el máster que tú entregas al que escuchas en las plataformas, entonces me puse los audífonos y me puse a oír el disco. Me había olvidado que ahí venía esa canción y me saqué de onda, pero muchísimo y dije, “OK, esto mismo siente la gente”. Se asustaron igual que yo, pero está chido. Es una broma, pero también hay mucha realidad, es parte de la música que me gusta y que alguna vez he hecho en mi vida. Mis primeros dos discos eran muchísimo más rockeros y alternativos, y está bueno que también es algo que es parte de mí, que a lo mejor en mis últimos álbumes no ha estado muy presente, pero es algo que me gusta.

Sí, así lo sentí. Me remontó a tus inicios, a esta Mon con capul.

Sí, totalmente.

También me gusta ‘Gigante’, cuya letra la escribiste hace más de 15 años en un momento en el que sentías que ibas a perder tu voz. ¿Cómo ves ahora la Monserrat que en ese entonces temía ser olvidada y que ahora hace parte de la historia de la música latinoamericana?

¡Ay, qué emoción lo que dices! Fíjate que esa canción desde hace tres, cuatro discos atrás yo decía, “La voy a poner”. Siempre decía que tenía que meterla en algún álbum porque me gusta y es una canción tranquila, como que puede ser un bonus de cualquier disco, siento yo. Y vi la oportunidad, fue como, “Estoy poniendo muchas canciones en este disco, pues pongamos una más y recuperemos ‘Gigante’”. Es una canción en la que casi que me estoy despidiendo del mundo, de la vida; me voy a quedar sin voz. Yo pensé que también me podía haber pasado cualquier cosa en ese tiempo porque era muy joven y percibía el mundo de otra manera. Pero hoy, 15 años después, como dices esto de “haces parte de la historia de la música latinoamericana”, es cierto, soy parte de miles de artistas que forman nuestra identidad sonora y es superemocionante pensar que se logró. Yo despidiéndome hace 15 años atrás en una canción y 15 años después, “Ah, no, siempre no, no me despedí, aquí estoy” [risas]. Me da gusto, me siento feliz. Y creo que es una forma de celebrar también el que esté la canción.

Neil Krug

En el disco también hay muchas letras en las que siento que eres muy dura contigo misma, pero también está ‘Hello Monserrat’. Igualmente eres autocrítica en esa canción, pero es como “bueno, necesito espabilar”.

Esa me encanta. Al principio no me convencía tanto y ahora es una de mis favoritas del disco porque justamente llegué a ser extremadamente honesta; me gusta mucho eso, la verdad. Siento que no puede ser de otra manera, por lo menos en mi manera de ver el mundo, de percibir la música. Es decir, “Pienso en el bótox. En la soledad de estar de gira”, porque, aunque estás con mucha gente, de repente se extraña estar en la casa. Al final me doy cuenta de que solo soy una mujer más, que nada es tan importante. Un momento de la canción dice como, “Igual todos nos vamos a morir”, y estoy en el proceso de aprender a quererme, como dice la canción. Creo que todos estamos un poco ahí. Hay unos que se quieren más, otros un poquito menos, pero nos cuesta vernos y realmente amarnos. Siento que nos enseñaron, de alguna manera, a mi generación a merecer las cosas, a tener que esforzarte mucho para que te quieran o quererte tú mismo y hacer algo importante, y estoy en esa búsqueda de quererme más porque ya me quiero. Hubo un momento en que no me quería nada, sobre todo en la adolescencia, pero ya me quiero bastante y me quiero querer más todavía porque quiero que mi hijo vea a una mujer que sabe amar y amarse también a ella misma.

Qué bonito escuchar eso. Igual es un trabajo en construcción y siento que es importante tener estos puntos de vista de que uno está siempre en constante aprendizaje.

Sí, todo el tiempo. Y me encanta porque claro, ahora te digo, yo ya me quiero. Justo hoy hablaba con una amiga de eso y hablaba también con el tema del peso, trastornos alimenticios y le decía, “Es una locura ver cómo pasé todos mis 20 pensando que era fea y gorda”, porque en los 2000 era cruel el mundo también con las mujeres. Una de mis películas favoritas es El diario de Bridget Jones y me acuerdo que en esa época se decía [de Renée Zellweger], “Es que es gorda”, y ahorita la veo y digo, “¡¿Qué?!”. Me tocó ese mundo. Entonces pienso que en ese tiempo no me quería y ahora me quiero mucho, pero siento que me puedo querer más, aceptar más también y no ser tan dura conmigo. Soy un ser humano.

Mon, ¿qué es lo que más has apreciado de toda esta era de Femme Fatale?

Con cero humildad, te diría que yo creo que son mis mejores composiciones hasta ahora [risas]. Espero que, si hago otro álbum en un futuro, poder decir lo mismo, que sea mi mejor disco y que vaya creciendo con los años. Pero me gusta mucho este disco. Me siento más tranquila en el tema de composición, siento que como escritora crecí mucho, encontré la mejor forma de contar mi historia y me encanta que podamos hablar de estos temas de las letras, de las canciones, que no había puesto antes como de la maternidad, de cómo me siento con la industria, no sé. Me deja eso para empezar: crecimiento como compositora.

Siento que he conectado mucho más con mi público y creo que tiene mucho que ver las letras de las canciones. También me la he pasado muy bien en el sentido del personaje Mon Laferte-Femme Fatale. He jugado con el personaje, con la peluca, con el brillo, ha sido muy rico también en eso, he podido colaborar con gente increíble. Siento que he crecido y que he conectado más con el público y con mi equipo de trabajo también. Creo que ha sido mucho crecimiento en general.

Me gusta que digas esto de “con cero humildad” porque no es no tener humildad, sino apreciar las cosas propias. Si yo luché por esto, tengo que sentirme orgullosa.

Sí. Espero que siempre sea así, que mi último trabajo siempre sea el mejor, porque me esforcé mucho para que fuera el mejor. Me pasé horas y horas buscando la palabra para contarte la historia. De hecho, todo empezó porque yo estaba viendo una entrevista de un maestro y poeta chileno que se llama Floridor Pérez, y decía, “Yo lo que más le enseño a mis alumnos de literatura es a borrar. No a escribir, a borrar”. Y me quedó dando vueltas y claro, es importante saber quitar. Creo que hice mucho eso en este disco.

Empezar

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