Quienes amamos la música en vivo sabemos bien que la experiencia va muchísimo más allá de las dos o tres horas que dura el show. La magia también sucede en la previa: llegar al estadio, cruzarse con la marea de fanáticos, recibir tantos freebies (regalos gratuitos que los fans se intercambian o reparten) que ningún bolsillo resista, encontrarte con personas tan movilizadas que no pueden ni hablar y conocer un poquito de sus historias. El padre que comentó: “Hasta que no sacamos la entrada, mi hija me volvió loco”. La madre que dijo, llorando, que era el primer recital de su hija, o las muchas ARMY (nombre oficial del fandom del grupo) que compartieron que BTS “las salvó en un momento muy oscuro de sus vidas”.
Con lluvia de por medio y una escenografía teñida por cientos de pilotines de colores que intentaban proteger outfits, maquillajes y peinados, llegar a cada sector del Estadio Único llevó entre una hora y una hora y media. Más aún si tocaba el acceso para personas con discapacidad. Al llegar, ningún ascensor estaba habilitado y quienes iban en silla de ruedas tuvieron que subir las eternas rampas del estadio. Pero una vez en el asiento, la energía volvió a encenderse y, entre cantitos, fotos al impresionante escenario y los nervios, la espera se hizo amena.

Anita B. Queen: el Indio, Los Palmeras y los pedidos de las ARMY
Si alguna vez vieron a Anita B. Queen en vivo, conocen perfectamente el carisma, la energía y la transparencia de la DJ argentina. Con su set instalado en una pequeña esquina de un escenario inmenso, la joven productora hizo bailar, gritar y emocionar a un ARMY que, sin dudas, no era su público original, pero al que conquistó en lo más profundo.
Nadie en el estadio necesitaba verla (tampoco es que se pudiera: las pantallas nunca la mostraron) para sentir su música. Las tribunas saltaban sin pausa y estallaban en un grito enloquecido apenas reconocían los primeros acordes de himnos locales de Los Palmeras y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Cuando Anita agradeció a BTS por presentarle al fandom, y a las chicas por el aguante y la energía, La Plata ya estaba lista para vivir una noche inolvidable.
BTS en La Plata: un show de más de dos horas que lo tuvo todo

Hoy en día, rara vez llegamos a un recital sin saber absolutamente nada de lo que va a pasar. Hay recortes en redes, los propios artistas difunden galerías diarias de sus tours y millones de fanáticos postean frenéticamente en TikTok, Instagram o YouTube pedacitos de esa noche que fue épica. Ni mejor ni peor, simplemente diferente de cómo se vivían los recitales antes. Arirang es parte de ese fenómeno, y eso genera una expectativa extraña que mezcla saber qué está por venir, la emoción de vivirlo en primera persona y la comparación con lo que pasó en otros shows.
Con toda esa información en el cuerpo, cada pequeña señal era perfectamente interpretada y anticipaba lo que estaba por venir. A las 20, las Army Bomb empezaron a dibujar una marea de luz entre tribunas y campo, y se escucharon los primeros acordes de “Hooligan”, que daba inicio al show y anunciaba que los chicos entrarían en cualquier momento por el túnel de acceso, caminando hacia la plataforma.

La puesta en escena combinó bailarines que fueron dando contexto y excusa a cada una de las canciones con las secciones giratorias del escenario principal, que daban vida al 360° propuesto por la producción. El escenario, rodeado por pantallas dispuestas como un cuadrilátero, tiene dimensiones impresionantes que convierten a este show en uno ideal para ver desde las gradas. Eso sí: se notó la falta de las pantallas laterales que, lamentablemente, no llegaron a varias ciudades latinoamericanas y que habrían mejorado todavía más la visibilidad.
De un repertorio de 23 canciones, sonaron, entre otras, “Aliens”, “They Don’t Know ’bout Us”, “Swim”, “Fake Love”, “Not Today”, “Butter” y “Dynamite”, y el estadio nunca dejó de vibrar alto. Tanto que, cerca de las 21, Jungkook compartió un mensaje que hizo reír al ARMY: “No vamos ni por la mitad, ¡no se cansen!”.
Después de “Butter” y “Dynamite” llegó el regalo de la noche. Las canciones sorpresa, que elige el DJ que acompaña al grupo a partir de los pedidos del público de cada país, fueron “Hold Me Tight” (The Most Beautiful Moment in Life, Part 1) y “Dionysus” (Map of the Soul: Persona).

Camisetas argentinas, mensaje en español y la promesa de volver
Como vienen haciendo en todos sus recitales en Latinoamérica, los chicos buscaron hablarle a ARMY Argentina en español. “Es nuestra primera vez en Buenos Aires, así que hagamos que esta noche sea especial”, gritó Jungkook, y V subió la apuesta: “Si esta es la primera noche, no me imagino lo que serían las siguientes noches, ¿están listos para una noche loca?”. J-Hope fue el primero en animarse a un guiño bien rioplatense: “Che, Buenos Aires, siento que hoy la vamos a romper, esta noche confío en ustedes”.
Un rato más tarde, en la última salida al escenario antes de la despedida, cinco de los siete integrantes aparecieron con camisetas de la Selección argentina y, con esos looks, cantaron “Come Over”. Así arrancaba el principio del fin.

Para el cierre, los chicos siempre se sientan en una plataforma central que se eleva y gira para hablarle directo al estadio. Combinando coreano, inglés y frases en español, tomaron la palabra uno por uno. El primero fue J-Hope, que no pudo esconder su sorpresa frente a la energía del público argentino: “Todo esto fue una gran impresión para mí, me toca el corazón su forma de disfrutar, lo digo en serio”. Jimin volvió a pedir cuidado (“lo más importante es que nadie salga lastimado hoy”) y agradeció: “Todas las canciones que cantaron con nosotros me llegaron al corazón y hoy estoy muy feliz”.
Por su parte, Jungkook se rindió ante el volumen del estadio: “Yo siempre pensé que fui más apasionado que las ARMY, pero hoy la verdad siento que un poco me ganaron las ARMY. Yo tengo mis auriculares, pero siento que sus gritos los atraviesan”. Por su parte, RM resumió la espera: “Por fin estamos acá, tardamos 13 años en llegar. Gracias por esperarnos con tanto amor, nunca voy a olvidar esta noche. Argentina son muy bonitos, los quiero mucho”. Suga dejó lo que muchos tomaron como una promesa: “Son muchos más de lo que me imaginé. Nos faltan todavía dos shows más, pero tengo este sentimiento de que vamos a venir más veces, no me dejan otra opción que venir otra vez”.
Jin, con ayuda de un intérprete, recordó su visita anterior como invitado de Coldplay: “Como sabrán, hace cuatro o cinco años más o menos estuve acá, como visita especial en el show de Coldplay. ¿Alguien estuvo en su concierto? Recuerdo que esa vez me emocioné un montón y fueron lo mejor”.

V fue el más argentino de todos. Preguntó “¿por qué son tan apasionados?”, contó que al llegar le habían enseñado algunas expresiones y pidió permiso para probarlas: “Aguante ARMY”. Y remató: “Fuera de joda, son el mejor público”. Antes de terminar, lanzó una pregunta que ya tenía respuesta: “Si vuelvo a venir a Argentina, ¿me van a recibir así otra vez?”.
La espera de 13 años terminó y cerró la noche con grandes clásicos de la banda: “Please” e “Into the Sun”. Canciones que sin duda coronaron una noche mágica e inolvidable para miles de fanáticas que soñaban con la llegada de BTS a Argentina.
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