Easykid tiene más de cinco millones de oyentes mensuales en Spotify, ha agotado dos Movistar Arena en Santiago de Chile y se prepara para ofrecer el concierto más grande de su carrera en su país. Pero el éxito le ha generado nuevas preocupaciones. ¿Cuánto tiempo podrá dedicarse a la música? ¿Seguirá siendo interesante para el público? ¿Qué sucede cuando un artista deja de ser considerado una joven promesa?
Soy Un Fatalista, su nuevo álbum, aborda la frustración, el pesimismo, el autosabotaje y las inseguridades que ha experimentado durante los últimos años. El objetivo, explica, no es adoptar el fatalismo como una identidad permanente, sino reconocer esos pensamientos para poder dejarlos atrás.
El lanzamiento representa otra etapa en una discografía que ha cambiado considerablemente desde sus primeros trabajos. Después de I’M PART (2025), incluido entre los 50 grandes álbumes del año por ROLLING STONE en Español, Easykid amplía nuevamente sus referencias musicales. El reggaetón continúa ahí, pero ahora comparte sonido con influencias del nu metal, el punk y el rock alternativo, géneros que escuchaba durante su infancia y que considera fundamentales en su formación.
El álbum también incluye colaboraciones con artistas como Kali Uchis y J Balvin, con quien llevaba intentando concretar desde 2019. Para Easykid, su participación tiene un significado personal que va más allá de las posibilidades comerciales de trabajar con una de las figuras más reconocidas del reggaetón.
El 14 de noviembre presentará Soy Un Fatalista en el Estadio Bicentenario de La Florida, en Santiago de Chile. El concierto fue uno de los principales motivos para comenzar a trabajar en este material, que inicialmente estaba pensado como un lanzamiento más corto.
En entrevista con ROLLING STONE en Español, Easykid habla sobre las preocupaciones que dieron origen al álbum, la importancia de mantener una identidad artística propia y sus planes para continuar desarrollando una carrera que no dependa exclusivamente de los éxitos virales.
¿Por qué te consideras fatalista? ¿Qué experiencias te llevaron a desarrollar esos pensamientos?
El concepto trata sobre el momento en el que estoy ahora. Me han pasado cosas buenas, he tenido muchas bendiciones y algo de éxito durante el último año, pero de la nada me atacan estos pensamientos. Quizás ya no soy la joven promesa. Quizás ya no soy tan interesante para captar la atención de un artista o productor que me gusta.
Antes venía con el hambre de querer surgir y todo iba creciendo año tras año, álbum tras álbum. Pero llega un momento en el que empiezas a cuestionarte cosas. De repente tienes conversaciones con amigos o familiares sobre ahorrar, porque uno tampoco sabe hasta cuándo se va a poder dedicar a esto, hasta cuándo la gente va a querer escucharte o le va a parecer interesante tu propuesta.
Son pensamientos que antes intentaba ocultar porque me incomodaban y me daban miedo. Pero me pareció interesante hablar de ellos en voz alta, no porque quiera quedarme con esta forma de ser, sino como una manera de liberarme y poder avanzar. A veces es bueno hablar de lo que nos preocupa o nos asusta. No tiene nada de malo pensar así. Es normal, es humano.
¿Te preocupa dejar de ser considerado una joven promesa?
Sí. No es algo que no me permita vivir, pero son pensamientos que he llegado a tener. Sobre todo hoy, cuando la industria se mueve tan rápido. Hay tantas cosas pasando y tanta gente muy joven que alcanza un éxito mundial a los 19 o 20 años.
Entonces empiezas a cuestionarte todo el tiempo que llevas haciendo música, lo que has conseguido y cómo te puede percibir alguien que recién te conoce.
Son cosas de las que quizás los artistas no quieren hablar porque aceptarlas da un poco de miedo. Pero para mí este álbum tiene que ver precisamente con liberarme de esos pensamientos y de esa forma tan pesimista de ser.
Hay muchos artistas del momento que crecen rapidísimo, pero creo que lo importante es saber mantenerse. Los que realmente tienen algo que decir son los que permanecen. ¿Cómo has lidiado con eso? ¿En qué momento te diste cuenta de cómo querías mantenerte más allá del éxito que habías conseguido, y qué has hecho para lograrlo?
Es algo que vengo trabajando desde hace varios años, desde mi segundo o tercer álbum. Tenía claro que ese era el camino si quería perdurar en el tiempo. Quiero que alguien que me descubra en cualquier momento de su vida pueda ver que detrás de mí no hay solamente un momento viral o la intención de ser un artista más en la industria, sino un universo, un concepto y álbumes con dedicación.
Desde Darkera estoy completamente concentrado en mi arte, más que en cualquier otra cosa. Primero viene mi visión, después el dinero, el éxito comercial y los números, que a veces siento que tampoco significan nada.
Esa confianza también me la ha dado mi público, que ha ido creciendo conmigo gracias a los álbumes y las cosas que he querido transmitir. Eso me dio la tranquilidad de dedicarme a hacer música que me ayude a perdurar.
Mi objetivo es tener un legado. Yo quiero ser grande, esa es la verdad, pero no en el sentido de tener muchos números o premios, sino de perdurar en el tiempo, de ser alguien a quien recuerden con cariño y con quien las personas se puedan identificar.
Has construido una comunidad muy fiel. ¿Existe alguna parte de esa relación con el público que resulte difícil de manejar?
La verdad es que no. Mi público siempre ha sido muy respetuoso conmigo. Cuando me encuentro con alguien en la calle nunca he tenido ningún problema. Tener un público tan fiel es algo que agradezco muchísimo.
También es una de las cosas que me cambió la forma de ver la música y la industria. Hoy todo está enfocado en la viralidad, en lo que supuestamente tienes que hacer para mantenerte, cómo debes comunicarte y cómo tienes que actuar.
Tener un público me ha dado la libertad de expresarme, porque justamente así fue como conecté con ellos: diciendo lo que quería decir y actuando de la manera en la que quería hacerlo como artista.
Cada uno de tus álbumes tiene una identidad distinta, pero todos mantienen elementos reconocibles de tu música. ¿Cómo trabajas esa evolución?
Para mí, todo lo que hago tiene sentido. La idea siempre es aumentar la experiencia, que cada álbum sea mejor que el anterior y más ambicioso en lo que quiero comunicar, mostrar visualmente, musicalmente y estéticamente.
Trabajo a partir de lo que me interesa, de mis influencias y de lo que siento que debe venir después.
Por ejemplo, en este álbum tenía mucho sentido comenzar con los reggaetones que son característicos de mi música y que, a medida que avanza, aparezcan otras influencias de cuando empecé, como el nu metal, el rock alternativo y el punk.
Siempre he intentado incorporar esas cosas a mi música, pero esta vez sentí que era el momento de regresar a esos sonidos y terminar el álbum de esa manera.
En Soy Un Fatalista aparecen influencias de bandas como Deftones. ¿Por qué decidiste incorporar esos sonidos?
Cuando empecé a interesarme por la música era muy niño, a principios de los 2000. Crecí escuchando Green Day, Limp Bizkit, System of a Down e Incubus, y siempre mantuve esas influencias conmigo.
De hecho, hoy es lo que más escucho: Deftones, Nine Inch Nails, Placebo. Son bandas que he estado escuchando mucho desde hace tiempo.
Me pareció interesante experimentar con esos ritmos porque manejan otro tipo de energía, algo que tiene mucho sentido con el concepto de ser un fatalista. También es una declaración tener una canción de ese estilo dentro del álbum.
Además, pensaba en cómo presentar esas canciones en vivo. Hay algo muy simbólico en que el álbum comience con el reggaetón que me caracteriza y termine con el nu metal y el rock alternativo, que fueron mis primeras influencias.
Siento que es un ciclo que se está cerrando. Las colaboraciones, el concepto y la manera en la que termina el álbum están conectados con esa idea.
¿Consideras que este álbum también marca el final de una etapa más oscura en tu música?
Totalmente. Ese es el objetivo del álbum. No quiero quedarme con la idea de ser un fatalista ni convertir mi personalidad en eso. Quiero decirlo en voz alta, sacar esos pensamientos, dejar atrás esa actitud pesimista y las dudas sobre mí mismo.
También quiero invitar a mi público a hacer ese ejercicio. Que este álbum represente liberación, energía, sacar la rabia y poder avanzar.
Siento que esta es la última vez que voy a hablar de algo así o que voy a enfocarme en un concepto de este tipo. Si realmente se trata de cerrar un ciclo, tendría mucho más sentido que lo siguiente se alejara de esta línea tan oscura.
Llevabas varios años buscando colaborar con J Balvin. ¿Cómo se concretó y qué significa su participación en el álbum?
Para mí es algo muy simbólico porque llevo buscando a Balvin desde 2019. Todos los años le escribía mensajes por Instagram diciéndole: “Grábame un temita, ¿cuándo hacemos un temita?”.
Hasta que un día vio todos esos mensajes y me respondió. Fue muy chistoso porque me dijo que valoraba mucho mi perseverancia y que siempre me mantuviera enfocado en mis objetivos.
Hay un video mío de 2019 que se llama Visionary, en el que aparezco mostrando una revista Vogue de Balvin. Siempre ha sido un referente para mí, tanto en el reggaetón como en la moda dentro del género.
Entonces, que justo ahora, cuando estoy intentando cerrar este ciclo, aparezca una colaboración que llevaba tantos años buscando, me parece muy poderoso.
Lo interesante es que no esperaba que esta canción me volviera más famoso o más mainstream. Ese nunca fue el objetivo.
Cuando hablamos sobre hacerla, le planteé que quería incluirla en el álbum y que la gente se enterara de la colaboración cuando se revelara el tracklist. Sentía que eso sería mucho más poderoso que lanzar la canción cualquier día del año con una intención puramente comercial.
Él estuvo de acuerdo, confió en mí y por eso siento que esta colaboración es tan especial.

El álbum también está pensado para el directo. ¿Cómo planeas llevar estas canciones al estadio?
En realidad, el álbum empezó por eso. Sabía que iba a hacer el estadio en Chile este año y quería sacar algo más corto para acompañar ese momento y hacerlo especial.
Pero me fui emocionando, empecé a agregar más ideas y terminó convirtiéndose en algo mucho más grande de lo que había pensado inicialmente.
Desde el principio estaba imaginando el show en vivo y cómo lograr que las personas pudieran liberarse, ya fuera escuchando el álbum, asistiendo al estadio o en cualquier otra fecha de la gira.
Quiero que la gente vaya con la intención de gritar, sacar su rabia, expresar sus emociones, cantar y vivirlo.
Últimamente mis conciertos han tenido mucha energía, mucho rage y mosh pits. La gente sabe a lo que va y disfruta esa experiencia.
Entonces, qué mejor manera de cerrar este ciclo que hacerlo en un estadio, reuniendo a la mayor cantidad de personas que he convocado hasta ahora en Chile. Es el hito más grande de mi carrera en mi país.
Me gusta pensar que esa liberación no va a ser solamente algo personal, sino algo colectivo que voy a poder compartir con mi público.
Has pasado de subir música a SoundCloud a llenar grandes recintos y colaborar con artistas como J Balvin. ¿Qué aspectos de tu carrera te preocupa perder durante ese crecimiento?
Buena pregunta. Es algo de lo que me he preocupado mucho, sobre todo después de lo que pasó con “Shiny” el año pasado. He visto muchos casos de artistas que experimentan un crecimiento exponencial y de repente cambian su forma de trabajar, de expresarse o de mostrarse. Nunca he querido que eso me pase.
Mi objetivo nunca ha sido volverme loco con el éxito, sino expresar mis ideas, mi visión de la vida y del arte a través de mi música.
Siempre he tenido cuidado de no dejarme llevar por cosas que son momentáneas. Un momento viral es eso: un momento viral. Es una tendencia y las tendencias eventualmente bajan. No vale la pena basar toda tu carrera y tu energía en intentar mantenerte ahí.
Por eso trato de poner el arte por delante de los números, del dinero e incluso de la fama. Quiero ser grande por mi manera de expresarme, por mi capacidad de representar sentimientos y pensamientos humanos con los que otras personas puedan identificarse.
También intento que no me gane la ambición. Es fácil dejarse tentar por el dinero o por las cosas que ves en redes sociales, en un mundo que a veces es medio ficticio, pero muy atractivo.
Por eso es importante mantener los pies en la tierra. Mi pareja, mis amigos y mi equipo son personas muy centradas y sinceras conmigo. Tener ese círculo es fundamental para no perderse.
¿Qué te gustaría que el público entendiera sobre Soy Un Fatalista?
Que se siente bien poder decir cosas que a veces dan vergüenza, miedo o incluso terror. Son pensamientos que puedes tener como artista o como cualquier persona. Sentir esas cosas es humano, es normal, pero no significa que tengas que quedarte ahí para siempre.
Me parece interesante poder decirlas, sacarlas y liberar esa rabia. Ojalá mi público también pueda entender el álbum de esa manera y que les sirva para hacer ese mismo ejercicio en sus propias vidas.
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