La vida es: Cuando las preguntas importan más que las respuestas

Las crisis de la adultez, los vínculos familiares, la sexualidad, la pérdida y la búsqueda de sentido atraviesan La vida es, la nueva película de Lorena Villarreal. Protagonizada por Natalia Plascencia, Naian González Norvind, Paulina García, Geraldine Zinat y Rubén Ochandiano, la cinta sigue a Nora (Plascencia), una mujer que, al borde de los cuarenta años, descubre que la vida rara vez se parece a los planes que imaginamos cuando somos jóvenes.

Durante una conversación con parte del elenco y la directora, hablamos sobre la construcción de los personajes, la representación de las mujeres en pantalla, la química entre los actores y las conversaciones que la película busca provocar más allá de la sala de cine.

Paulina García (Cortesía de Tulip)

Paulina, Greta tiene una presencia muy humana y cercana dentro de la historia. ¿Qué fue lo más importante para ti al momento de interpretar esa sensibilidad?

PAULINA GARCÍA: Greta llega desde una energía muy distinta a la de Nora. Mientras Nora está atravesando una etapa de movimiento constante, de búsqueda y de desajuste, Greta se encuentra en un momento donde necesita cerrar ciclos y ordenar cosas que todavía están abiertas. También quiere dejar claro que la familia que construyó es real: la relación con su esposa, con su hija elegida y con las personas que ha decidido cuidar.

Hay algo muy ligado a la idea de la muerte, pero no desde la tragedia, sino desde la convivencia con quienes ya no están. En América Latina tenemos una relación bastante natural con los muertos. Podemos hablar de ellos con soltura. Ese universo fue muy importante para mí al momento de acercarme al personaje.

Natalia Plascencia (Cortesía de Tulip)

Natalia, Nora atraviesa pérdidas, dudas y una crisis existencial profunda. ¿Cómo te acercaste a un personaje tan vulnerable?

NATALIA PLASCENCIA: Me acerqué de una forma muy intuitiva. Sentía que Nora era alguien en estado salvaje, una mujer profundamente conectada con la naturaleza, con la gente que ama y con sus impulsos más honestos.

Trabajé desde la disponibilidad. Había que lanzarse sin demasiadas certezas. Lorena proponía situaciones abiertas, espacios para la improvisación y para el descubrimiento constante. Fue una experiencia muy distinta a otras que había tenido como actriz. Nora me obligó a confiar, a lanzarme a lugares desconocidos y a aceptar la vulnerabilidad como parte del proceso.

Geraldine Zinat (Cortesía de Tulip)

Geraldine, la película explora emociones muy complejas desde una mirada íntima. ¿Qué fue lo que más te atrajo del proyecto?

GERALDINE ZINAT: Me encantó que fuera una película construida desde las mujeres. También me gustó mucho la ruptura de la cuarta pared porque invita al público a entrar directamente en la historia.

Mi personaje es el de Gloria, una mujer lesbiana, propietaria de un viñedo, con una familia construida desde el amor. No es un tipo de representación que se vea todos los días y me interesaba muchísimo explorarla.

Lorena Villarreal (Cortesía de Tulip)

Lorena, la película aborda la crisis de la mediana edad, la identidad, la muerte, el amor y la sexualidad. ¿En qué momento sentiste que esta historia debía convertirse en una película?

LORENA VILLARREAL: Quería ver representadas en pantalla a mujeres con las que pudiera conectar. Muchas de las emociones que aparecen en la película nacen de experiencias, observaciones y personas que he conocido a lo largo de mi vida.

También sentía la necesidad de hablar de ciertos temas abiertamente. No solamente entre mujeres. Creo que necesitamos generar conversaciones más amplias sobre cuestiones que afectan la vida cotidiana de muchísimas personas.

La intención siempre fue construir personajes complejos, llenos de contradicciones, capaces de mostrar tanto sus fortalezas como sus debilidades. Más que entregar respuestas, quería abrir espacios de diálogo.

Lorena Villarreal, Paulina García, Natalia Plascencia (Cortesía de Tulip)

Paulina, Greta funciona casi como una guía espiritual dentro de la historia. ¿Qué otros temas crees que aborda la película además de la aceptación de los momentos difíciles?

PAULINA GARCÍA: La película está llena de temas que aparecen de manera natural. La desaparición de una mujer, la sexualidad, la menopausia temprana, la relación con los vecinos, la escasez de agua. Ninguno de ellos es el centro absoluto de la historia, pero todos influyen en la vida de los personajes.

Lo interesante es que la película no convierte esos asuntos en consignas ni en discursos. Están ahí porque forman parte de la realidad cotidiana. No creo que las películas tengan que entregar un único mensaje. Me interesa más que generen conversación. Me encantaría que la gente saliera de verla y se sentara a hablar durante horas sobre todo lo que la película pone sobre la mesa.

Natalia, la química entre los personajes resulta muy natural. ¿Cómo influyó la relación que construyeron fuera de cámara?

NATALIA PLASCENCIA: Fue fundamental. Lorena tuvo un ojo muy preciso para reunir a este elenco. Desde el principio existió una afinidad muy genuina entre todos. Hay cosas que no se pueden fabricar. Puedes actuar una relación, pero cuando existe cariño real entre las personas, eso se nota inmediatamente en pantalla.

Con Geraldine, Paulina, Rubén, Mariano, Fernando y el resto del elenco se generó una conexión muy especial. Nos cuidábamos mucho entre nosotros y eso terminó alimentando a los personajes.

Lorena, ¿esa química surgió espontáneamente o fue algo que buscaste construir desde la preparación?

LORENA VILLARREAL: Fue una combinación de ambas cosas. Había algo natural en la relación entre ellos, pero también intentamos generar espacios para que se conocieran más allá del trabajo. Hubo circunstancias durante el rodaje que terminaron ayudando mucho. Pasaron varios días juntos, compartieron tiempo fuera del set y eso fortaleció los vínculos.

Lo importante era crear un ambiente donde la colaboración fuera posible. No quería que cada área trabajara aislada. Quería que todos sintieran que estaban construyendo la película juntos.

Geraldine, ¿qué fue lo más importante que te llevas de este proyecto?

GERALDINE ZINAT: Lo más importante fue trabajar con Lorena y con este grupo de mujeres. Desde la audición nos permitió jugar. Mi audición consistió en jugar canasta y fumar marihuana, y yo pensé: “Esta es la mejor audición que he hecho en mi vida”, porque amo jugar canasta. Lo otro no tanto, pero bueno.

Llegar a un set donde puedes desbaratar, volver a cuestionar y no sentir que todo está cerrado, cuadrado o jerarquizado, como suele pasar en el cine, fue una experiencia muy especial. Lorena nos dio esa posibilidad. Eso fue lo que más gocé y lo que más me llevo de haber hecho esta película.

Natalia, la película transmite una enorme sensación de cercanía y afecto entre los personajes.

NATALIA PLASCENCIA: Creo que tiene que ver con eso mismo. La ternura que aparece en pantalla nace de las relaciones que construimos durante el proceso. Todos entendíamos que estábamos contando algo importante y cada uno puso algo personal dentro de la película. Había una voluntad colectiva de construir, de escuchar y de acompañarnos. Eso terminó formando parte de la historia.

Lorena, hubo momentos inesperados durante el rodaje que terminaron enriqueciendo la película.

LORENA VILLARREAL: Muchísimos. Recuerdo escenas donde de pronto comenzaba a llover cuando no estaba planeado. O situaciones que aparecían espontáneamente y que decidíamos incorporar. Cuando uno permite que la película respire y que las cosas sucedan, aparecen momentos que ningún guion puede prever. Creo que parte de la vida que tiene esta película viene justamente de ahí.

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