Vespertine (2001) es un poema de amor que se diferencia de los demás por su simbología frígida y euforia reprimida que acompaña el proceso de intercambiar corazones con aquel que logró colapsar los muros emocionales de una mujer, quemada y saturada por los años bochornosos que transformaron su vida por completo.
Hay algo que llama la atención de Björk Guðmundsdóttir. Puede que sea su música, su forma de ser, su ropa o activismo. Algo que la diferencia de los demás es la manera que sus conceptos y obras de arte cobran vida desde puntos de vista particulares e inesperados.
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Sus primeros cuatro álbumes cuentan la historia de una artista que vivía en medio de música desde una temprana edad, se graduó de la escuela musical de Reykjavík y que culminó su época de rock en 1992 con la disolución de The Sugarcubes. En 1993, se mudó al Reino Unido con su primer hijo, Sindri Eldon Þórsson, de siete años. Debut (1993), su primer álbum, es una compilación de las primeras ideas que tuvo y melodías vírgenes de su infancia, veinte años atrás, que la acompañaban cuando caminaba hacia y de la escuela en medio del severo clima de la isla. En Björk: Sonic Symbolism (2022), el podcast donde descompuso y explicó sus interpretaciones de los significados que se esconden detrás de su discografía, lo describe como su momento para aprender a crear un mundo sónico distinto al colectivo y a sentir orgullo por sus creaciones, ser “egoísta”.
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Comenzó con una identidad ligada a la naturaleza, pero muerta de ganas de hacerse escuchar. Implementa arreglos nunca antes escuchados; fusiones de jazz, electrónica, música brasileña y muchas otras decisiones inusuales como grabar ‘There’s More To Life Tan This’ en el baño de “Milk Bar”, situado en Soho, Londres. Además, llamó la atención del público con uno de sus sencillos más grandes hasta el momento, ‘Venus As A Boy’, el hit de pop que innovó con sus ritmos inspirados en Bollywood y espectacular composición.
https://youtu.be/7Z5aPaDwAkU?si=RjmK544YycV4yaiS
El periodo de tiempo que siguió después muestra el progresivo ascenso a la fama y “extrovertización” de la cantautora. Recuerda estos tiempos como un momento emocionante de experimentación, de ir a clubes para escuchar nueva música y conocer artistas emergentes como “Alexander McQueen, Leyla Arup, Aphex Twin, Chris Cunningham, Hussein Chalayan y Dazed and Confused”.
Este momento también la llevó a construir un sonido cada vez más grandioso en el siguiente álbum, Post (1995), una explosión promiscua de colores neón, sintetizadores y Broadway (en su rendición de ‘It’s Oh So Quiet’). Escribir nuevas ideas, tener recursos suficientes para implementar todos los instrumentos que quería y colaborar con iconos como Nellee Hooper le dio la oportunidad para concentrar toda esa energía y moldearla en algo que no le importaba ser lo más pulido o acertado, sino, exhibir los aprendizajes que la escena de los noventas le dejó.

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La fama
Toda esa experimentación, networking y crecimiento astronómico de popularidad resultó en millones de ventas de sus discos y múltiples semanas en los álbumes más escuchados del Reino Unido para ambos proyectos, además, ganó el MTV music award para “mejor mujer” en 1995. No obstante, la presión fue demasiado. Dos incidentes sucedieron que funcionan para demostrar la gravedad de la situación: cuando atacó a una reportera en Bangkok después de que, supuestamente, pidiera no ser molestada cuando llegara al país con su hijo al aeropuerto y la bomba que le mandó un fanático de Miami por correo, el paquete fue interceptado y el perpetrador se suicidó.
Esto resultó en la mudanza de la artista a España, la cual duró un año. Este fue un acto que realizó para aislarse y rechazar los estereotipos del “elfo mágico islandés” que le asignaron los medios, como explica en Sonic Symbolism, “necesitaba esa nostalgia para recuperarme de haber sido mil veces más extrovertida de lo que soy”.
“La naturaleza en Islandia no es sentimental (…) quería que mi música fuera patriótica. Quería… intenté inventar ritmos tecnovolcánicos”, desde ese deseo de reclamar su identidad, nació Homogenic (1997). Un álbum que desechó los colores de su pasado por un azul que apuntaba a una sola dirección, la música electrónica pura, acompañada del ocasional instrumento de cuerdas. El sonido de este álbum pinta a una Björk ruidosa, determinada a lograr su cometido, también presenta las piezas más galardonadas de su carrera como ‘Jóga’ el increíble recorrido emocional que cambió la historia de la música y la vida de millones de oyentes.
A pesar de que su álbum logró plasmar con éxito la emoción que buscaba, ella continuó de gira mundial y asistió a ceremonias de premios. Su discurso en los Brit Awards de 1998 por ganar la categoría de “mejor mujer” es el favorito de muchos. Subió al escenario y dijo “Soy un pomelo agradecido” [I am greatful grapefruit en inglés] y marcharse.
En la búsqueda de un hogar
Estaba exhausta, un sentimiento exacerbado por su rol protagónico en Dancer in the Dark (2000), una película dramática y desgarradora que la dejó muy desanimada para volver a la fama. Así que se compró su primer ordenador portátil, un avance histórico que le permitió trabajar a su propio ritmo, por fuera del estudio. Dice que fue “como si alguien hubiera llegado con un transbordador espacial y te hubiera entregado todas las herramientas que querías cuando tenías cinco años (…) El lujo de trabajar desde casa es que puedes esperar y esperar, y tal vez solo tengas que esperar dos días más. Luego te despiertas y estás de humor. Si quieres cantar a las 12:21, cantas a las 12:21. (…) Puedes tratar mejor a la criatura emocional que eres”.
En Sonic Symbolism revela que el título preliminar del disco fue ‘Domestika’. Una de las experiencias que la inspiró fue observar a familias en diferentes partes del mundo desde los taxis que la llevaban al aeropuerto. Recuerda observar cómo vivían sus vidas por las ventanas de sus casas, algo que le hizo sentirse como una “alienígena” que soñaba con cocinar para sus hijos. Despertó su anhelo por algo similar a lo que vivió en su niñez, una morada para ella y su familia.
Aunque es un álbum de amor, Björk admite que escribió muchas de las canciones antes de que hubiera iniciado su relación con Matthew Barney, un noviazgo que resultó en el nacimiento de su hija Ísadóra Bjarkardóttir Barney en 2002 (Sin embargo, parece que creó algunas desde el enamoramiento temprano de dicha relación). Describe que la historia surgió como una conversación consigo misma con el propósito de cuestionar la necesidad de hacer proyectos tan densos (como el anterior), sanar traumas generados por la violencia y llegar a un “punto cero”, o un nuevo comienzo. La combinación de avances tecnológicos, espejismos de una familia y un ejercicio de introspección profunda dio origen a uno de sus mejores álbumes, Vespertine.

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Por primera vez, su rostro no mira hacia la cámara. Se acabó el Big Bang, y ahora no puede evitar cubrir su rostro con el brazo izquierdo ante la luz del sol. Se encuentra recostada sobre un suelo de piedras con una expresión casi dormida, pareciera que fuera dominada por un sentimiento que brilla e intenta derretir un corazón que permanece frío, pero que busca ser penetrado por la radiación que le implora permitirse un poquito de afecto después de pasar por la “obsesión extrema” de su anterior ciclo creativo.
Porta un vestido de cisne (el mismo de su famosa aparición en los Premios Óscar de 2001), el cual dobla su cuello para cubrirle el pecho con su cabeza. Encima de la fotografía, un dibujo de cisne se ve sobrepuesto. El dibujo decora la composición con largas plumas blancas y se aprecia un líquido negro que se vierte desde su pico, el cual se escurre para subrayar con gotas negras el título del LP.

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La producción de este proyecto es muy particular ya que no usó muchos sintetizadores, las notas y detalles electrónicos que se pueden apreciar surgen de sonidos orgánicos que grabó ella misma como el hurgarse las uñas, cajas musicales, diversos insectos, glockenspiels y arpas. Amplificó y modificó esos pequeños momentos para crear microbeats y loops que, meticulosamente, conforman capas harmoniosas y disonantes que cosquillean el cerebro como el ASMR. Además, según la creadora, los escogió por que sonaban muy bien en los amplificadores primitivos de los primeros computadores.
Antes de comenzar el análisis, se recomienda escuchar el álbum completo antes o durante la lectura para mejorar la experiencia. Es un proyecto que se entiende mejor cuando se aprecia en su totalidad.
La primera canción, ‘Hidden Place’ es una de las más conocidas, los coros en el fondo de la mezcla complementan los elementos electrónicos que traen vida a una magnífica declaración de amor que, aunque interesada, no sabe que hacer con el regalo que se le ha entregado. Coquetea con la idea de llamarlo y traerlo a ese lugar escondido.
La flauta entra y declara la timidez con la que casi toca al otro bajo las sábanas. Sus sentimientos, frágiles y vulnerables, construyen, un santuario de hielo, un altar para la sensibilidad que mantuvo secreta y abandonada hasta este punto. El inicio de este camino exclama a los cuatro vientos sus dudas y tentaciones más personales.
‘Cocoon’ trae al frente los microbeats y bucles mientras susurra una imagen del amor pequeño e inocente que desea volver a oler la barba de su amado, “Quien hubiera dicho/Que un chico como él/Poseído por una sensibilidad mágica/Se acercaría a mí”, “Se desliza adentro/Medio despierto, medio dormido/Volvemos al sueño/Cuando despierte/Por segunda vez/Hermosura/Permanece en mi interior”.
‘It’s Not Up To You’ expresa el conflicto de un día que no fluye sin importar el ángulo con el que se analice. Cura el dolor de fracasar en capturar el día perfecto con unas simples palabras “Si lo dejas quieto/Aún podría suceder/De todas maneras/No depende de ti/Nunca dependió de ti”. Su voz canta relajada, como si te extendiera la mano para darte un abrazo después de una larga jornada. Los instrumentos de cuerdas, arpas y cánticos crecen y acompañan el coro para ascender al oyente y, finalmente, liberarlo de la culpa. Culmina con un último reconocimiento de la presión monumental a la que se ha sometido.
‘Undo’ es sanación pura. Repite el mantra “No debía ser un conflicto/No debía ser una lucha cuesta arriba/Deshacer” una y otra vez mientras reafirma que “lo estás intentando demasiado”. Hace un llamado a rendirse, a aceptarlo y deshacer lo que llevas cargado sobre los hombros.
La palabra “undo” [deshacer en español] volvería a aparecer en Fossora (2022) para ‘Her Mother’s House’ el tributo al vínculo con su hija, Ísadóra. La canción pinta el corazón de una madre con cuartos para cada uno de sus hijos, los cuales dejan de necesitar de su mamá a medida que se fortalecen, a medida que crecen. En los últimos segundos, cantan “Deshace” al liberar sus corazones del dolor que significa dejar esa relación atrás y dejar lugar para algo nuevo.
La artista se sumerge de cabeza al sexo y el deseo en ‘Pagan Poetry’. Las arpas despiertan al oyente después del trance impuesto por el último tema. Retumbantes bajos electrónicos navegan las profundidades oscuras de la devoción con este hombre. La canción muestra la cara tenebrosa y obsesiva del amor, una señal que la despierta de su hibernación. Esto le produce una psicosis eufórica incontrolable por aferrarse a él. Al final solo repite “Lo amo, Lo amo”, se responde “Lo ama, Lo ama” y termina gritando “Pero me dan ganas de entregarme”.
El video es una obra de arte. Los visuales abstractos, explícitos e íntimos acompañan a la perfección el mensaje de la pista. Además, nos da otro momento icónico de la moda ya que usa un vestido revelador de perlas de Alexander McQueen con seis aros metálicos que atravesaron la piel de la espalda de Björk. No se recomienda verlo a personas sensibles a la sangre y/o desnudez.
La pareja formada por ‘Frosti’ y ‘Aurora’ marcan la mitad del álbum. El primero es un baile entre dos cajas musicales cristalinas. Las notas celestiales suenan como si los carámbanos del techo celebrasen el frío que los trajo a la vida. Se escuchan pasos lejanos sobre la nieve que se acercan para darle entrada a la siguiente pieza.
La puerta del santuario se ha abierto al son de harpas y destellos electrónicos. El invierno trae consigo la búsqueda de la aurora boreal, un fenómeno efímero e impredecible. Usa esa metáfora para el viaje que emprende en medio de la oscuridad que la trajo hasta este punto. Invoca el nombre de la diosa romana del amanecer “Aurora”. Llena su boca de nieve al caer de rodillas mientras desea derretirse como los minúsculos cristales que ingestó. Suplica al final “Apaga el sol para mí”.
Llegamos al hipnotizante ritmo de ‘An Echo, A Stain’ que luce microbeats como diminutas ranas eléctricas que croan, rayones silenciosos y chasquidos que crecen junto al coro que acompaña la penumbra de esta canción. Las letras revelan una sexualidad incómoda, apenada y pervertida a la que no se puede negar el acto que un hombre perpetra. Después de lo sucedido, solo deja el eco del trauma y una mancha. De acuerdo con Genius, está inspirada en una obra de teatro de Sarah Kane, la cual trata con temas como abuso sexual, violación, drogadicción, anorexia, incesto, asesinato y suicidio.
Salimos de este trance para encontrar la luz en ‘Sun In My Mouth’. El piano celesta y harpas traen de vuelta un granito de esperanza sexual, dice “Me meteré hasta los muslos/Estén empapados en flores ardientes/Me llevaré el sol a la boca/Y saltaré viva al aire maduro”. Este poema se puede interpretar como la respuesta al anterior; después del trauma, es posible disfrutar e intentar descifrar el “misterio de su carne”, un aprendizaje que invita a que se agranden los violines como escarcha invernal en la superficie de una burbuja para llegar al clímax.
Como si se encontrara en el crepúsculo, ‘Heirloom’ narra un sueño recurrente de Björk, la imagen de su madre e hijo le hornean luces y aceite templado que vierten sobre su garganta mientras duerme al perder su voz. Como cualquier relato onírico, tiene varias interpretaciones, sin embargo, parece que es una reflexión al poder sanador de la familia que le permite seguir con lo que ama, en el segundo verso agradece, “Me hacen sentir mucho mejor/Me hacen sentir mejor”. Introduce un sonido más “virtual” con pequeñas corrientes de vapor que complementan las baterías metálicas y efectos electrónicos, este no parece presentar ningún instrumento tradicional en su mezcla.
La vista se interrumpe por la neblina que se acumula en ‘Harm Of Will’, retornan los elementos acústicos, las cuerdas fluyen como olas en el océano, la caja musical toca las fibras del corazón mientras que el coro impulsa la composición al cielo, se siente como si las nubes y el sol estuvieran a la punta de los dedos. La historia narra a un hombre que conquista mujeres para satisfacer su deseo carnal, ella entra a su vida y le advierte que “Si es visto/Todos lo verán/Y todos sabrán/Me conocerán”.
El final del disco inicia en silencio, su voz suena un tanto áspera por los efectos que utilizó. ‘Unison’ regresa al altar “Una mano/Que ama al otro/Tanto encima mio/Nací terca/Siempre lo seré/Antes de contar uno, dos, tres/Habré creado mi propia rama privada/De este árbol”. El hielo está más delgado, pero no se ha derretido por completo. Junto a los tonos conocidos del LP, sube y baja a medida que acepta el cariño que encuentra en ese hombre. Acabaron sus días de pirata ermitaña, libre de conflicto, solo busca el abrazo de su querido. No puede creer que yace sumisa pero no perdida, acepta el trato del otro, canta “Nunca pensé que me comprometería” y “Unámonos esta noche” para soltar un rugido eufórico antes de completar la letra con una última palabra “Unísono”.
Antes de que caiga el telón, las notas finales se repiten en bucle, junto con las arpas que se tocan rápidamente, comunicando una pequeña inquietud persistente. Se tragó el romance de un solo bocado, y ahora el nuevo horizonte la intimida con su resplandor. Para más datos curiosos del desarrollo del proyecto, se recomienda escuchar el siguiente episodio de Sonic Symbolism.
Una cita de la retrospectiva de Björk sobre el desarrollo de este disco resuena mucho con lo que sucede en la industria musical actual: “Todavía me encuentro con periodistas que siempre dicen: ‘Oh, si está hecho con un ordenador, no tiene alma’. No se trata de la herramienta. No puedes confiar en que una guitarra, un violín o un ordenador portátil le den alma a una canción. Si no tiene alma, es porque el ser humano no la puso ahí”.
La dualidad y su caída del mainstream
Un aspecto de la discografía de Björk es la dualidad entre álbumes cercanos entre sí. Hablamos de los dos primeros, que representan el comienzo virgen natural y la explosión urbana promiscua. Ella describe a Homogenic y Vespertine, como “el ardiente masculino arrogante” y la “gélida femenina humilde”, respectivamente. También, considera Vulnicura (2017) y Utopia (2017) como álbumes hermanos que representan el apocalipsis y el renacimiento desde la ruina del divorcio con Barney.
Después del lanzamiento de este épico logro musical, sacó Medúlla en 2004, un disco que recrea instrumentos con voces y celebra la naturaleza humana con homenajes al beatboxing (con invitados como Rahzel), coro islandés y al canto de garganta inuit (con invitadas como Tanya Tagaq). A pesar de contener un concepto maravilloso, este fue el comienzo del fin de su popularidad. Sus siguientes proyectos como Volta (2007), Biophilia (2015) y posteriores nunca capturaron un nivel similar de “éxito comercial” que obtuvo su trabajo en los noventas.
De cualquier manera, su dedicación a la experimentación y a mantener su independencia de las discográficas es admirable. Incluso si no es tan popular como las estrellas pop del momento, sigue siendo una inspiración para de miles de artistas como Kali Uchis, Arca y Lady Gaga. Sus obras tendrán una larga vida. Björk será recordada para siempre como una artista singular, irreverente y autora de uno de los catálogos musicales más impresionantes de la historia.
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