Omakase Tour: un viaje entre el romance, la nostalgia y la gastronomía japonesa 

Omakase es, sin duda, uno de los lanzamientos del año. Destacado por ROLLING STONE en Español como uno de los mejores proyectos hispanos de la primera mitad de 2026, Álvaro Díaz sorprendió con un álbum disruptivo y lleno de matices en el que se tomó la libertad de hacer lo que le diera la gana. El público respondió de gran manera. Ahora, la tarea del puertorriqueño era llevar esa experiencia a los escenarios y vivir junto a sus fans no solo este último disco, sino también celebrar toda su trayectoria, lo que, al menos en Bogotá, logró con creces en su primera fecha del Omakase Tour. 

Según comentan algunos asistentes, las afueras del Movistar Arena de la capital colombiana comenzaron a recibir a los primeros fans de Álvaro desde antes de que el sol se asomara por el cielo de la ciudad. Con el pasar de las horas, a esas primeras personas en llegar se unieron muchas más, algunas dejando de lado sus trabajos y estudios para acudir a la cita con el cantante. 

Camisetas, pañoletas y carteles referentes a todos los proyectos del puertoriqueño enriquecieron un panorama en el que miles de personas, desde colegiales y universitarios hasta padres acompañando a sus hijos, desbordaron las filas de entrada al venue. Las expectativas estaban por las nubes y la impaciencia por entrar crecía con cada minuto. La espera terminó a las 6 de la tarde, cuando las puertas se abrieron y los asistentes pudieron dirigirse a sus ubicaciones para esperar el comienzo de la presentación. 

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Aproximadamente a las 8:30 de la noche, con el Movistar Arena casi lleno, el show comenzó con la presentación de la telonera: Melodie. La puertorriqueña, quien ha venido construyendo una propuesta que combina el pop alternativo con sonidos urbanos y una marcada estética visual, fue la encargada de preparar al público para la llegada de Alvarito. Durante cerca de 30 minutos, la artista y su banda ofrecieron un sólido performance que logró conectar rápidamente con los asistentes. El set cerró con una canción inédita, próxima a estrenarse, que terminó de despertar la atención de un público que la recibió con entusiasmo y quedó listo para el acto principal de la noche. 

Alrededor de las 9:00 p. m., los asistentes comenzaron a gritar “Sí, chef” en repetidas ocasiones, anticipando la entrada de Álvaro, quien, al igual que en su último álbum, dio inicio al show con ‘SICHEF.’, llevando al público al éxtasis desde el primer minuto.

Del mismo modo que en Omakase, el espectáculo estuvo dividido en cuatro etapas separadas por videos protagonizados por un chef oriental que hablaba en japonés, con doblaje del propio Álvaro. En cada interludio —acompañado por un cambio de vestuario—, el cocinero explicaba la preparación de un plato: comenzaba con la selección de la materia prima, continuaba con el fuego y el sazonado y terminaba con el emplatado. Así, la cocina se convirtió en el hilo conductor de un espectáculo que, más que presentar las canciones del álbum, buscaba trasladar su concepto al escenario.

Nicole Sarmiento (The Wave Music group)

Aunque el concierto estuvo lleno de grandes momentos, con los que el público pasó de la euforia a la tristeza casi sin darse cuenta —como la aparición de Papi Sousa para cantar ‘1% Remix’ o la interpretación visceral de ‘NO PODEMOS SER AMIGOS.’—, hubo instantes que quedarán por siempre en la memoria de los fanáticos de Álvaro.

El primero de esos momentos llegó al principio del show, con un homenaje a Milkman, íntimo amigo y colaborador creativo de Álvaro Díaz, quien falleció en febrero de este año. Fue durante ‘PIENSO EN TI.’, una canción que nació a partir de una de las pistas del productor. Mientras la canción llegaba a su final, las imágenes de Milkman comenzaron a llenar la pantalla a espaldas de Álvaro. Por unos segundos, el tiempo pareció detenerse: el cantante contempló el rostro de su amigo, levantó su botella de aguardiente y le dedicó un trago. Un pequeño gesto para alguien cuya ausencia, aunque dolorosa, sigue encontrando una forma de permanecer sobre el escenario. 

El segundo gran momento llegó a la mitad del show, cuando Álvaro invitó a una fanática al escenario y le entregó, por unos instantes, las riendas de la noche. Frente a ella se abrieron tres caminos posibles para continuar el concierto. El primero llevaba de regreso a los primeros días de su carrera, con la posibilidad de rescatar uno de los temas que alguna vez subió a SoundCloud o alguno de los clásicos de sus primeros álbumes. El segundo viajaba hasta Felicilandia. El tercero apuntaba hacia una canción que, por distintas razones, había quedado afuera.

La decisión, sin embargo, no fue completamente suya. Desde la tarima, la fanática buscó la respuesta entre los gritos del público, que terminó inclinando la balanza hacia Felicilandia. Entonces sonaron los primeros acordes de ‘Chinita linda’ y el Movistar Arena se transformó. Miles de voces acompañaron la canción entre gritos, saltos y lágrimas, como si por unos minutos Álvaro no hubiera escogido una canción de su pasado, sino abierto una puerta hacia un recuerdo que el público todavía llevaba consigo.

Nicole Sarmiento (The Wave Music group)

Si hasta ese momento el público estaba completamente emocionado, el segundo invitado de la noche hizo explotar el venue: Feid.

Algo parecía decirle al público que el paisa estaría allí. Poco a poco, los gritos comenzaron a crecer y su nombre empezó a apoderarse de la Arena, hasta que finalmente apareció sobre el escenario. Junto a Álvaro, interpretó ‘Llori Pari’, ‘GATITAS SANDUNGUERAS – VOL.1’ y ‘A mí también’, canciones que los asistentes cantaron de principio a fin con la misma emoción con la que habían recibido los primeros temas de la noche.

Para cerrar, no podía faltar el recordatorio de BABYXITA MOR, el EP colaborativo entre ambos artistas que llegará en octubre y que se ha convertido en uno de los proyectos conjuntos más esperados de los últimos años dentro de la escena urbana.

Nicole Sarmiento (The Wave Music group)

El show llegó a su fin con ‘INAROW62’, uno de los temas mejor recibidos de Omakase y de esas canciones que parecen perfectas para cerrar todo el viaje que representó la presentación. Tras toda la euforia del show, bajar las revoluciones con este tema romántico, acompañado por una instrumental acústica y drums profundos, hizo que el público pudiera despedirse de Álvaro desde un lugar mucho más íntimo. Después de saltar, gritar, llorar y recorrer junto a él distintas etapas de su carrera, el concierto terminó casi como comenzó: con la música tomando el control y dejando a miles de personas cantando juntas, pero esta vez con la calma de quien acaba de llegar al final de un largo viaje. 

Nicole Sarmiento (The Wave Music group)

Al final, la sensación entre los asistentes era la de haber vivido algo más que un concierto. Álvaro Díaz consiguió convertir el universo de su más reciente LP en una experiencia que recorrió distintas etapas de su carrera y, al mismo tiempo, encontró espacio para crear nuevos recuerdos junto a quienes han seguido su música durante años. 

La respuesta del público a lo largo de la noche dejó poco espacio para las dudas: entre canciones coreadas de principio a fin, invitados inesperados, lágrimas, saltos y una energía que se mantuvo hasta el último acorde, la mayoría salió del Movistar Arena con una sonrisa. Las expectativas eran altas desde antes de que se abrieran las puertas, pero Álvaro demostró que estaba a la altura del reto. 

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