El universo expansivo de Veintiuno

Es increíble como una cosa que parece pequeña puede terminar convirtiéndose en una historia mucho más grande. Eso es lo que logró Veintiuno con La balada de Delirio y Equilibrio, su álbum de 2025 que partió de una canción incluida en Gourmet (2018) y que le dio rienda suelta a su imaginación. “Es un disco muy de lore. Hemos desarrollado cierto lore que estaba de manera intrínseca en la banda. A mí me gusta mucho esta cosa de la intertextualidad, de introducir ideas que se desarrollen entre canciones”, comenta Diego, frontman de la agrupación. “Quiero pensar que es una cosa de construir un pequeño cosmos de lo que tú haces”.

Este universo es expansivo por naturaleza, así que ahora Diego, Pepe, Yago y Rafa presentan una ramificación más: El último baile de Delirio y Equilibrio. Este álbum no figura como una edición deluxe, sino más bien se presenta como un trabajo que conserva su independencia al contar con temas nuevos y reversiones de las canciones de su antecesor en manos de artistas invitados. Repion, Rufus T. Firefly, Puño Dragón, Grande Amore, Malmö 040, DJ Nano, XAS y Yarea dotan los cortes de un nuevo aire que permite entender que para los de Toledo los límites no existen.

Semanas antes de su lanzamiento, Diego y Yago conversaron con ROLLING STONE en Español sobre la reedición, cómo logran crean historias extensas sin perder el sentido, la influencia de la mitología en su música y lo que hay detrás de ‘Magia negra’, el corte que solo se podrá escuchar en formato vinilo.

¿Por qué decidieron seguir expandiendo este universo que crearon con La balada de Delirio y Equilibrio? ¿Por qué hacerlo con reinterpretaciones?

Diego: Cuando estás hablando de una relación de pareja, como ocurre con La balada, hay una pregunta que es inevitable: “¿Cómo habrían sido las cosas?”. Es un pensamiento que creo que tenemos todos, sobre todo, cuando algo ha salido mal. Raramente te lo preguntas cuando las cosas van bien. En la génesis de La balada incluso estaba como un easter egg porque estaba en la portada. Estaba la idea de las vidas pasadas, de qué nos ha llevado a ser quiénes somos y cómo nos comportamos, y qué podría haber sido si estuviéramos en otra posición. Con esa premisa, nos pareció que había un camino a desarrollar y hacer algo que en parte es un juego, pero también somos una banda muy interesada por ver dónde están los límites de lo que hacemos.

Somos una banda de pop, eso está en el ADN del grupo, pero nos nutrimos de muchas cosas más o menos visibles, más o menos explícitas. Cuando hemos tenido la posibilidad, hemos intentado explorar esos caminos. El hecho de poder abrir las canciones y expandirlas es muy estimulante. Ahora que la banda tiene un tamaño, podemos desarrollar la posibilidad de irnos al estudio con Rufus T. Firefly y trabajar una canción nuestra a ver a dónde nos lleva. Ese juego siempre habíamos querido hacerlo [porque], en lo creativo, es muy estimulante, mucho más que la tentación de meter una voz de un artista que te gusta y ya está. Es una búsqueda muy artística, es lo que más nos interesa hacer.

¿Qué tan inspirador resulta trabajar de esta manera y escuchar sus canciones en un estilo que ustedes no suelen trabajar?

Yago: Esa es la parte que más me ha gustado: el hecho de entregarle una canción a Repion o a Rufus. Darles una guitarra y decirles, “¿Cómo lo hubierais hecho vosotros?”. Creo que ha sido lo más enriquecedor de todo este proceso.

D: Porque se aleja de ti.

Y: Se aleja de ti, pero es tuyo.

Sí y justo quería preguntarles por esta diferencia. Diego mencionaba que una cosa es invitar a un artista para que escriba o cante un verso que ustedes ya escribieron, y otra es darle la libertad de hacer con la canción lo que le plazca. ¿Cómo llegan a darle esta confianza a alguien?

D: Hemos colaborado con gente que ya nos gustaba. No hemos tenido que arriesgarnos al abismo de alguien con quien no tuviéramos nada en común. Yo con Puño Dragón, por ejemplo, me he subido a cantar en conciertos suyos. Yarea es alguien con quien hemos coincidido mucho en el estudio y que conocemos de hace mucho tiempo. Rufus es la banda que ha servido de ejemplo para que exista Veintiuno no solo por la música que hacen, sino por la carrera que han hecho, por cómo han avanzado contra viento y marea, por cómo se han peleado con el mundo para desarrollar lo que ellos querían desarrollar. Repion son íntimas amigas desde hace 13 o 14 años.

Malmö fue un collab que llegó a nosotros. Los habíamos invitado a cantar en otras canciones y fue el bajista quien me escribió, “Tío, vengo de una ruptura, no había conectado con ‘Estarás’ y cuando lo dejé con mi pareja, volví a esa canción de manera random y me ha atravesado por la mitad”. Entonces, hemos tirado de gente con la que teníamos la confianza de saber que si les dábamos la mano, el lugar al que iba a ir, iba a estar bien de partida.

Portada El último baile de Delirio y Equilibrio

A mí me gusta que, además de ser una reedición, bien podría funcionar como un disco independiente justamente por eso. Son versiones diferentes añaden canciones que no estaban en el disco original, pero también juegan con el orden de las canciones. ¿Qué historia querían contar aquí jugando con el orden de del disco?

D: Hay canciones que han cambiado mucho su energía. Yago es una persona muy preocupada de los set, pero es que ‘Mitología’ tenía una energía profundamente diferente. Para nosotros es una canción muy Bleachers y de pronto cuando ha pasado por Grande Amore, se ha convertido en una rave. Entonces, no tenía sentido que se mantuviesen en los mismos lugares porque son canciones distintas.

Y: Sí. Igual, originalmente, La balada lo hicimos de una manera más narrativa y El último baile lo hemos hecho por sensaciones, por intensidad. Creo que ese ha sido un poco el criterio.

La conclusión que yo saqué entre el sonido, las letras y el texto que escribiste es que hay un mundo dentro de un mundo, dentro de otro mundo. Delirio y Equilibrio siempre se encuentran y al final de sus vidas recuerdan que pasaron la vida juntos, pero luego tienen que olvidarlo para volver a iniciar. ¿Cómo ha sido este proceso de expandir el universo de una canción que salió, aparte, en 2018?

D: Para mí esa es la parte más sencilla. Yo creo que lo más difícil cuando escribes una canción es adoptar un punto de vista. Hay infinitos caminos, tienes que coger uno, comprometerte con ese uno y que eso acabe siendo una canción entre los tres y seis minutos. Cuando tengo una premisa narrativa, para mí es mucho más sencillo trabajar. El ejercicio complejo es cerrarlo. ‘Magia negra’ es un cierre, porque tenía que haber uno; es una despedida.

Estoy muy enfermo de la ficción y, seguramente, La balada sea el resultado de cuatro o cinco libros que me tuvieron muy absorbido durante uno o dos años. Ahí es donde a mí me apeteció la idea de desarrollar un cosmos y así se lo conté a los chicos. Creo que tenemos una fanbase muy intensa y muy sentimental que podía disfrutar de eso. Afortunadamente, lo bueno que tiene no ser un grupo mainstream es que cuando construyes una comunidad al margen de los dos hits que tenga la banda, puedes desarrollar cosas y a lo mejor la gente se queda. Es una cosa muy increíble.

Has hablado del texto que cierra el álbum. Ese texto, con variaciones, es un compendio de varias cosas que están en mi libreta desde hace dos años porque, no sé si es una historia lineal, pero yo sé la historia que estoy contando en el disco, tengo muy claro a lo que remite. Tanto es así que remite a una canción de hace ocho años, pero también remite a otra canción de hace cinco y remite a otra de hace tres. Los temas de los que yo siento que tengo para hablar, que me interesa hablar, son muy pocos y están todos aquí porque hay una dimensión de cómo y desde dónde escribo canciones que he tenido la oportunidad de condensar aquí.

Nosotros en directo unimos ‘Desvelo’ y ‘Estarás’ porque están contando la misma cosa, están hablando de un mismo momento. Si ese momento es literal o no, es irrelevante. Lo importante es que es un momento que me ha dado para, al menos, dos canciones, casi tres.

Yo escuchaba el disco y pensaba, “¿Cómo llegó a tanto desde tan poco?”.

Y: Al final, es que una emoción ya sea amor, atracción, odio, lo que sea, es como Star Wars. Puedes extenderlo por todos los lados que tú quieras, contar historias paralelas, después hacer un What If como Marvel. Entonces, lo puedes alargar todo lo que quieras. La cosa es que sea un camino muy interesante.

Y que tenga sentido.

D: Sí, pero lo bueno es que incluso aunque creas que estás hablando de otra cosa, te va a llevar allí. A mí todo me va a llevar a un momento en el que recuerdo haber estado mirando hacia arriba en la Plaza de la Paja en una noche de verano, haciendo fiestas aquí en Madrid, y por el motivo que sea tuve una experiencia muy plástica por cómo se filtraba la luz en los árboles. Me quedé enganchado ahí y me apetecía ponerlo dentro de una canción. Puedes querer hablar del universo, pero acabarás hablando de ti.

Cortesía

En una declaración, Diego, dijiste que tú no terminabas las canciones, sino que las abandonabas. Pero con todo lo que ha surgido con estos dos discos, no siento que las abandones del todo. ¿Cómo sabes cuál es el momento de “abandonar” una canción?

D: Lo que lo define es la fecha de entrega. A mí me ayudan muchísimo las fechas de entrega porque es un condicionante más y te obliga a acabarlo. Es gracioso que preguntes esto porque estoy haciendo un esfuerzo muy grande ahora en acabar canciones y decir, “Creo que hasta aquí no hay más”. Es un ejercicio que estoy intentando, pero es que siempre podría ser un poco mejor.

No sé si las acabo. Alguna, por cojones, la acabaré, pero que los chicos me han visto cambiar letras en la cabina, grabando. Soy el peor compañero del mundo. Reabriría la canción, cambiaría cosas y tendría a todo el mundo condenado a repetir otra vez lo mismo, y lo peor es que no sería mejor canción, solo es inseguridad.

Yago, desde su lado, ¿cómo logran entender la mente de Diego?

Y: Bueno, porque son muchos años ya currando juntos. Lo de abandonar las canciones he de reconocer que creo que no es ni nuestro, creo que esa cita célebre se la robamos a alguien porque tiene toda la razón del mundo.

Tú en el estudio te puedes liar, hacer ahí todo lo que quieras. Entonces, es cierto que las fechas de entrega… hay que entregarlo y hay que darlo. Al final, tenemos de compañeros de viaje a una discográfica a la que hay que responder con una agenda.

Yo se lo digo a Diego, cuando me pasa alguna maqueta en acústica y voz, si creo que no es una canción terminada, le digo lo que creo que podría molar; si creo que es algo terminado, que simplemente habría que juntarse a vestir la canción, le digo que es un muy buen tema.

Es muy complejo hacer pop porque no te puedes salir de unas estructuras muy variopintas, no puedes irte a hacer estructuras de metal progresivo de repente. En cuanto tú tienes una razón de ser de esa canción y tienes una estrofa y un estribillo (parece super sencillo lo que estoy diciendo, pero ese proceso es super complejo), después hay que encontrar el sitio, el vestido. Eso es lo que lo que hacemos. En cuanto tú tienes una estrofa, un estribillo y tienes un vestido, ya tienes una canción. Lo demás es darle vueltas y empeorarla.

En La balada hay unas referencias directas al cine como Suspiria y La La Land. En este disco hay referencias a la mitología griega con ‘Troya’ y está ‘Orphee’. ¿Qué lugar tiene la mitología El último baile de Delirio y Equilibrio?

D: Yo soy un loco de la mitología, confieso. En ‘Delirio y Equilibrio’ ya había una referencia directa a Eurídice y Orfeo en el puente porque a mí ese mito me encanta. Creo que, igual que ocurre con todos los mitos clásicos, da una explicación muy bella a una serie de realidades muy complejas y me encanta la forma parabólica de contar esas cosas. Hablan de la confianza y de traicionar la confianza. Hablan de la duda y me encanta la idea de que en los últimos 3000 años la forma en la que percibimos la duda sea la misma. Tú le cuentas a una a un niño pequeño el mito de Eurídice y Orfeo, y va a entender con bastante grado de acierto por qué Orfeo miró hacia atrás.

Por responderte otra pregunta, yo soy enfermo de ficción. Soy un niño rata. Soy un crío que creció encerrado en casa leyendo, viendo películas, cómics y escuchando discos, y ahora me pagan por hacerlo. Se va a hinchar la gente de que lo haga porque me encanta y me libera.

Citar una película como Orphée, que no es solo que haga referencia al mito, sino que hace referencia a una manera de leer el mito que tuvo Jean Cocteau, es mucho más interesante que lo que yo tenga que decir.

En los vídeos de ‘Vidas pasadas’ y ‘Troya’ hay imágenes que son fotogramas de pelis y de series que hemos buscado clonar. Si alguien cree que ha encontrado una referencia a Twin Peaks dentro de ‘Vidas Pasadas’, no se lo está inventando.

¿Las canciones extra ‘Troya’, ‘Pide un deseo por mí’ y ‘Magia Negra’ surgieron durante las sesiones de La balada o se crearon después?

D: Ya estábamos trabajando en ‘Pide un deseo por mí’ antes de terminar La balada. Había una maqueta. ‘Troya’ creo que ya es posterior. ‘Vidas pasadas’, sin duda, es anterior. Dejé un pequeño easter egg en la portada de La balada porque sabía que en algún momento esa canción iba a estar. ‘Magia negra’ es una canción muy ex novo y se queda para el fan de la banda que haya hecho el esfuerzo que gastarse 40 y pico euros en un vinilo. Es una canción que vamos a dejar para quien quiera entrar.

Hablando de la canción, por el título me imaginé que iba a ser más mística a nivel sonoro, pero cuando la escuché me sorprendí porque la sentí un poco más country. Además, la “magia negra” la tomé como si fuera algo positivo o algo de lo que el protagonista de la canción sabe de sus riesgos, pero no le importa recurrir a ella. ¿Por qué justo esta es la canción oculta y no otra?

D: En parte porque es la última. Yo creo que es una forma muy bonita de cerrar lo que queríamos contar. Para que veas, el texto de la contraportada del disco es anterior a la canción. Tan al final fue que ese texto es anterior a la canción. El texto ya buscaba ser conclusivo con la narración, y aun así la canción es posterior. Entonces, es una canción que está muy pensada para ser el final de algo.

Y: Sí, también como has dicho que tenía un toque country, hacer un ghost track es una buena oportunidad para probar cosas que quieres hacer sin que sea el siguiente super single de la banda. No sabemos si en algún futuro estará en plataformas digitales, pero se va a pasar un buen tiempo siendo ghost en el vinilo.

D: El último disco de Noah Kahan y el último disco de Mumford & Sons tienen mucha culpa de que exista esa canción.

¿La canción resultó siendo lo que esperaban?

D: Menos mal que no. Eso es aburridísimo.

Y: Si no te sorprende, igual estás haciendo algo mal.

D: Yo sí que te reconozco que quería desde hace bastante tiempo que la última canción de ese disco se refiriera al “último baile”. Quería que se diera, pero no tenía una canción. Tardé muchísimo en tenerla y no creía que fuera llegar a nada y ese tipo de canción no es algo que nosotros hayamos hecho mucho. Shuffles Veintiuno tendrá dos, y este será el segundo o el tercero. No es un estilo de canción que hayamos trabajado mucho. Pero era, “Cuando está lo sabes. Cuando no está, te puedes perder y tirarte buscando muchísimo tiempo, pero cuando la tienes, lo sabes”. Esa canción está escrita en una mañana. Cuando la tuve fue como, “Me voy a ir con esto a muerte con vosotros”, porque tenía clarísimo que esa canción era.

Me gusta eso de que sea diferente porque va muy con la vibra del disco de llevar las canciones de Veintiuno a otras dimensiones que quizás no uno no se imagina al escuchar la banda en general. Este álbum es un standout en su discografía.

D: Sí. También es que cualquier proyecto artístico, creo, es muy preso de lo que se hace popular del proyecto. Es algo que, desgraciadamente, no eliges tú. Yo soy consciente de que somos una banda a la que la gente puede que recurra para otros momentos que no son sentarte melancólicamente delante de una ventana, pero bueno. No ser lo que alguien espera de ti, creo que es lo mejor que te puede pasar.

Sí. Y justo lo que me mencionabas al principio de que ustedes siempre se han apropiado mucho de su sonido, no intentan apelar al mainstream, sino van a su ritmo y van defendiendo lo que ustedes creen que es bueno para la banda.

D: De lo contrario, puede ser muy agotador. Cuando sí estás buscando lo que es la tendencia en todo momento, si la tendencia se pone de tu parte, vivirás en una jaula de oro. Pero casi que prefiero que tengamos un proyecto en el que disfrutamos de dónde está la banda emocionalmente y qué es lo que acaba proyectando creativamente.

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