Jon Favreau y el salto de The Mandalorian al cine: “Queríamos que la gente sintiera que debía verla en pantalla grande”

Cuando Jon Favreau, el director de Iron Man, estrenó The Mandalorian en 2019, no solo inauguró la era televisiva de Star Wars en Disney+, sino que también redefinió la relación de la saga con las nuevas generaciones. Lo que comenzó como una serie aparentemente menor dentro del gigantesco universo creado por George Lucas terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más importantes de la franquicia, impulsado en gran parte por el inesperado impacto global de Grogu, conocido popularmente como “Baby Yoda”.

Ahora, tras tres temporadas y siete años desarrollando este universo, Favreau lleva la historia al cine con The Mandalorian and Grogu, la primera película de Star Wars en llegar a salas desde The Rise of Skywalker en 2019. La apuesta no es menor y es la de transformar una historia nacida para streaming en un verdadero espectáculo cinematográfico capaz de devolverle a la saga el sentido de evento colectivo que marcó generaciones enteras.

Favreau habló sobre la transición de la plataforma a IMAX, la evolución tecnológica detrás de la película, las influencias de Akira Kurosawa, los westerns clásicos y el cine de samuráis, además de su relación emocional con Star Wars y el desafío de seguir desarrollando a Grogu sin romper el misterio que convirtió al personaje en todo un ícono de la cultura pop.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, la televisión era vista como un formato menor frente al cine, pero ahora vemos series que terminan sus historias en la pantalla grande. ¿Qué hizo que una película se sintiera como el siguiente paso correcto para estos personajes?

Esa fue una conversación que tuvimos entre Lucasfilm, Disney y yo. Creo que existía el deseo de devolver Star Wars a la pantalla grande después de casi siete años. Ya habíamos logrado una narrativa muy cinematográfica incluso en streaming, y cuando proyectábamos episodios en premieres, funcionaban muy bien. Pero aquí necesitábamos darle al público una razón para salir de casa e ir al cine.

El formato IMAX nos permitió trabajar con una escala mucho más grande. Además, en la serie hacíamos ocho episodios en menos de un año. Aquí tuvimos varios años, más recursos y solo una historia de dos horas para contar. Eso nos permitió hacer una verdadera aventura espacial, construir escenarios enormes y crear secuencias que antes no podíamos realizar.

Cortesía de Cinecolor

¿Esta película es el capítulo 25 de The Mandalorian o podría verse como un nuevo episodio cinematográfico de Star Wars?

Creo que no es ninguna de las dos cosas. Ha pasado tanto tiempo desde que Star Wars estuvo en los cines que existe toda una generación que nunca vivió esa experiencia en pantalla grande. Yo quería asegurarme de que la película funcionara tanto para quienes conocen toda la serie como para personas completamente nuevas.

Mientras entiendas que el Mandaloriano es un cazarrecompensas duro y sepas quién es Grogu —porque todo el mundo conoce a Grogu— puedes entrar perfectamente a esta historia. El desafío era construir una película independiente que permitiera a nuevos espectadores acercarse por primera vez al universo Star Wars, pero que también ofreciera más capas y referencias para los fans de siempre.

Después de tantos años trabajando dentro del universo Star Wars, ¿qué significa esta película para ti a nivel personal?

En esta etapa de mi carrera me siento profundamente agradecido de poder hacer una película así. Ya no doy nada por sentado. Cuando comienzas en esta industria no tienes nada y solo quieres abrirte camino. Ahora llevo muchos años trabajando con gente extraordinaria, y con varias de estas personas llevo colaborando siete años.

Lo que nunca pude sentir completamente haciendo la serie fue la experiencia colectiva de una audiencia en tiempo real. Eso era Star Wars para mí cuando era niño. No era solo lo que veía en pantalla: era la energía de la sala, verla con mi papá y mis amigos. Eso cambió mi vida porque me abrió las puertas del cine.

A través de Star Wars descubrí a Kurosawa, los westerns y muchas otras películas que George Lucas mencionaba como influencias. También aprendí sobre narrativa, efectos visuales y el poder del espectáculo cinematográfico. Personalmente me siento muy afortunado de formar parte de algo así.

Star Wars siempre ha estado muy ligada al público infantil y juvenil. ¿Piensas constantemente en cómo reaccionarán los niños frente a las escenas que estás creando?

Sí. George Lucas siempre decía que el público principal de Star Wars es la generación que está creciendo. Toda la narrativa mitológica de la saga está construida alrededor de eso: transmitir enseñanzas de una generación a otra.

Hace poco pude ver un adelanto de su nuevo Museo de Arte Narrativo en Los Ángeles, y queda clarísimo cuánto le obsesiona la narración como herramienta cultural. Ya sean películas, pinturas o mitos, todo gira alrededor de cómo las historias transmiten valores y experiencias.

Por eso, aunque yo siga disfrutando estas películas como adulto, Star Wars sigue dirigida principalmente a quienes están creciendo. Y eso conecta mucho con Joseph Campbell y el viaje del héroe: La historia debe funcionar para esa generación.

Pero también tienes a personas como yo, que crecimos con la saga desde el principio. Yo voy a cumplir 60 años. Entonces quieres mantener conectada a esa audiencia también y compartir con ellos esa memoria colectiva. 

Algo que me encantaba de The Mandalorian era justamente eso: padres e hijos viéndola juntos. Hay toda una generación que creció viendo la serie en casa durante años donde incluso no existía la experiencia de ir al cine. Y espero que esta película les recuerde esa experiencia de reunirse juntos frente a una pantalla.

Cortesía de Cinecolor

Hablabas antes sobre la influencia de Kurosawa y los westerns clásicos en Star Wars. ¿Qué tanto influyeron obras como Lone Wolf and Cub o películas como Shane y Django en la relación entre Din Djarin y Grogu?

Muchísimo. Lone Wolf and Cub fue una influencia directa desde la primera temporada. Esa dinámica entre el guerrero solitario y el niño protegido está muy presente ahí. También puedes verla en películas como Logan. Es un arquetipo que aparece constantemente dentro del western y del cine de aventuras.

Pero con esta película también pudimos abrir otra puerta importante: la influencia de los grandes seriales espaciales que marcaron a George Lucas cuando era niño, como Flash Gordon. Igual que yo hago películas influenciado por Star Wars, George Lucas y Spielberg hicieron Star Wars e Indiana Jones inspirados por los seriales de aventuras que ellos veían cuando eran jóvenes.

Eso nos permitió pensar esta película como una gran aventura espacial llena de criaturas, mundos distintos, emoción y espectáculo. Algo que realmente se sintiera enorme. En televisión no podíamos alcanzar esa escala.

Queríamos que el público sintiera que debía verla en el cine y no esperar a verla en casa. Yo veía Star Wars una y otra vez cuando era niño porque siempre había algo nuevo que descubrir. Queríamos recuperar justamente esa sensación. Eso fue lo que hicimos en la primera temporada de la serie: atraer nuevos públicos sin dejar de recompensar a quienes conocían profundamente Star Wars.

The Mandalorian se volvió conocida como una de las series que más impulsó nuevas tecnologías dentro de la producción televisiva. ¿Cómo influyó la evolución de esa tecnología en la manera en que concebiste esta película?

Teníamos que ir más allá de lo que habíamos hecho antes. Seguimos utilizando herramientas que desarrollamos para la serie, pero cuando haces ocho episodios en menos de un año necesitas comprimir muchísimo los tiempos de producción.

En la serie preparábamos los fondos digitales antes del rodaje usando realidad virtual, pantallas LED y seguimiento de cámara. Aquí seguimos usando esas técnicas, pero ahora tuvimos años para trabajar. Pudimos construir escenarios reales completos y combinar eso con extensiones digitales.

Por ejemplo, construimos miniaturas para trabajar mejor las superficies reflectantes de las naves. También mezclamos sets prácticos con pantallas LED integradas en el fondo, lo que ayuda muchísimo a la fotografía porque puedes componer realmente la escena y no trabajar simplemente contra una pantalla azul.

Queríamos usar lo mejor de todas las épocas de Star Wars: miniaturas, muppets, stop motion, efectos digitales modernos, simulaciones avanzadas… literalmente toda la historia de los efectos visuales de la saga está dentro de esta película.

Cortesía de Cinecolor

¿Cuándo te diste cuenta de que Grogu, o “Baby Yoda”, se había convertido en un nuevo ícono de la cultura pop?

La última vez que Star Wars había estado en televisión fue, ya sabes… ¿cómo era? Caravan of Courage, esas películas de los Ewoks…o el especial navideño. Nadie realmente pensaba en Star Wars como algo televisivo. Así que tuvimos mucha libertad y pudimos hacer muchas cosas que nadie veía venir.”

Fuimos muy afortunados porque cuando estábamos haciendo la primera temporada toda la atención estaba puesta en Episode IX. Nadie realmente sabía si Star Wars podía funcionar en televisión, así que trabajábamos bastante bajo el radar.

Además convencimos a Disney de no mostrar a Grogu en el marketing ni en los comerciales. Queríamos que su aparición al final del primer episodio fuera una sorpresa completa. Y creo que eso fue clave.

Cuando yo crecí, Star Wars estaba llena de revelaciones: Darth Vader, Yoda, todas esas sorpresas. Queríamos recuperar eso. Sabíamos que el personaje iba a tener impacto, pero nunca imaginamos que se volvería algo mundial. Recuerdo ver murales de Baby Yoda incluso en países donde todavía no existía Disney Plus. Y antes de que existiera merchandising oficial ya había gente creando figuras artesanales y vendiéndolas online.

Creo que la gente conecta emocionalmente con Grogu. En redes sociales hay muchísimas cosas diseñadas para enojarte o alterarte, y de pronto aparece Baby Yoda tomando sopa y eso hace sentir bien a la gente. Me gusta pensar que es una imagen positiva dentro del mundo.

Después de todo lo que ha vivido, ¿quién es Din Djarin ahora? ¿Un cazarrecompensas, un padre o algo completamente distinto?

Es interesante, ¿no? Porque sí, sigue siendo un Mandaloriano y un cazarrecompensas, pero creo que sobre todo ahora es un padre. Y pienso que, como creadores, muchas veces las historias que contamos reflejan inconscientemente las cosas que vivimos.

A medida que me convertí en padre y mis hijos crecieron, entendí que uno cambia como persona porque empieza a sentir una responsabilidad hacia la siguiente generación. Ves el mundo de otra manera.

Cuando conocimos al Mandaloriano por primera vez era básicamente un pistolero a sueldo que no hacía preguntas. Eso empezó a cambiar un poco desde el primer episodio, pero sobre todo hacia la tercera temporada. Las personas terminan siendo el resultado de las decisiones que toman en la vida, y Star Wars siempre ha tratado sobre eso. George Lucas siempre hablaba de cómo las decisiones personales no solo afectan tu vida, sino el destino completo de la galaxia.

Al final de la tercera temporada él adopta oficialmente a Grogu, asume la responsabilidad sobre él y lo convierte en su aprendiz. Ahora está enseñándole cómo moverse por el mundo. Porque sabe que no siempre estará ahí para protegerlo.

Y eso es lo que hacemos como padres: preparar a nuestros hijos para el momento en que tengan que asumir responsabilidades por sí mismos. Creo que parte de lo que hace funcionar esta historia es justamente eso: los padres la ven de una manera y los niños de otra, pero ambos pueden compartirla juntos. 

La actuación de Pedro Pascal ha sido el corazón de esta historia. ¿Qué podemos esperar de él esta vez?

Bueno, para empezar, vi todo lo que estaba haciendo físicamente en Gladiator 2 y pensé: ‘Tenemos que hacerte hacer algo de eso aquí también’.

Siempre le habíamos pedido mucho trabajo emocional al personaje, pero ahora también queríamos empujarlo más hacia la acción física. Pedro además fue nadador competitivo, así que lo metimos al agua. Hay monstruos acuáticos, secuencias de combate… y también tendremos más oportunidades de verlo sin el casco.

Pero incluso cuando lleva el casco puesto, aporta muchísimo solamente con la voz. Y creo que la relación entre Din Djarin y Grogu ha evolucionado bastante.

Él siempre interpretó al personaje dentro de la tradición del ‘hombre sin nombre’ de Clint Eastwood en las películas de Sergio Leone: Un hombre de pocas palabras. Eso sigue ahí. Pero Pedro es un actor enorme, una verdadera estrella de cine, y cuando llevas esta historia a la pantalla grande eres muy afortunado de tener a alguien de su nivel”. 

Grogu es un personaje con una expresión verbal muy limitada. ¿Cómo lograste desarrollarlo emocionalmente en esta película sin perder el misterio y la contención que lo hacen tan especial?

Para empezar, nuestros titiriteros se han vuelto muchísimo más talentosos. Y también la tecnología del personaje evolucionó muchísimo.

Aunque Grogu parezca igual, en realidad existen varias versiones distintas del muñeco dependiendo de lo que necesitemos: nadar, saltar, usar la Fuerza… Y además ahora estamos trabajando para IMAX, donde su rostro será visto con muchísimo más detalle que en televisión.

Pero lo más importante es que Grogu también tiene un arco dramático. Lo tratamos como un personaje completamente real. De hecho, es prácticamente el único rostro visible constante dentro de la historia, así que carga muchísimo peso emocional.

He pasado mucho tiempo en el set viendo trabajar a los titiriteros y es impresionante el nivel de precisión emocional que logran transmitir a través de él. Hay muchísima especificidad en cada movimiento. Además, ahora el personaje está enfrentando situaciones mucho más complejas que antes. Tuvimos que darle mucho más peso narrativo dentro de la película.

Eso cambia un poco la fórmula también. En una saga, el elenco funciona casi como una banda musical: la gente se acostumbra a cierta química. Pero aquí, como sugiere incluso el título, la historia trata sobre Grogu creciendo y empezando a asumir responsabilidades.

Así que necesitábamos asegurarnos de que el personaje resistiera todo ese peso dramático. Y honestamente estoy muy feliz porque entregó una actuación maravillosa.

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