John Carpenter ha ido al infierno y ha vuelto

Un vistazo rápido por el retrovisor reveló que el pasado de John Carpenter le estaba dando alcance… literalmente. Corría el año 2016 en Atenas. Carpenter —el influyente guionista, director y músico— acababa de terminar una actuación en la que interpretó temas inquietantes, dominados por los sintetizadores, que había compuesto para sus películas Halloween, Escape from New York y The Fog, además de piezas instrumentales originales de estilo darkwave, junto a su «banda»: su hijo Cody y su ahijado Daniel Davies. Fue entonces cuando unos faros de luz tenue rasgaron la oscuridad tras ellos en la carretera. El vehículo se fue acercando progresivamente hasta que Carpenter pudo distinguir el modelo: un Plymouth Fury de 1958 color rojo otoñal, idéntico al feroz automóvil protagonista de Christine, la adaptación de la obra de Stephen King que Carpenter dirigió en 1982.

«Corríamos para salvar la vida», recuerda Carpenter, de 78 años, con un tono que denota cierta perplejidad. «No sabíamos si era amigo o enemigo». El cineasta, vestido de azul marino y luciendo un blanco bigote estilo Fu Manchú, está sentado entre su hijo y Davies durante una entrevista por Zoom desde su casa de Los Ángeles. Habla con un estilo campechano y una seriedad impasible, y a menudo ofrece respuestas lacónicas y evasivas («Claro» o «No hablemos de eso»), pero se anima al describir el enfrentamiento con aquel conductor amenazante, que al parecer era un fanático ferviente.

«Por fin se acerca y se detiene, y yo le digo: “Oye, no hagas esto“», cuenta Carpenter. «Él no se daba cuenta de que podíamos percibir como algo peligroso que nos persiguiera de esa manera. Había pensado: “Vaya, sería divertido hacer esto. Les gustaría”. Era un buen tipo, pero a la vez un idiota».

Tal es el legado de John Carpenter, el santo patrón del cine slasher, quien en los últimos años ha asumido el título de maestro del terror. Hace casi medio siglo reinventó el género con Halloween (1978) —película que convirtió a Michael Myers en el arquetipo de los asesinos enmascarados del cine— y, desde entonces, el género nunca volvió a ser el mismo. Incluso cuando incursionó en otros géneros, como el cine de acción (Assault on Precinct 13, Big Trouble in Little China), la ciencia ficción (The Thing, Starman) o el biopic musical (un telefilme sobre Elvis Presley de 1979), su obra siempre conservó un sello distintivo: una sensación inefable de tensión y distensión, combinada con una acción precisa y planos generales que evocaban agorafobia.

«No importaba qué películas hiciera; podías verlas y reconocer de inmediato que eran de John Carpenter», afirma Kurt Russell, protagonista de La cosa (The Thing), 1997: Rescate en Nueva York (Escape From New York) y otros filmes del director. «Son muy pocos los directores de los que se puede decir algo así».

AUNQUE CARPENTER NO ha dirigido ninguna película desde The Ward (2010), sigue muy vinculado al mundo del terror. Precisamente esta semana ha lanzado una especie de obra doble: una truculenta novela gráfica y su correspondiente banda sonora, ambas tituladas Cathedral.

El cómic se basa en un sueño vívido que tuvo —algo inédito en su faceta narrativa—, en el que descendía en ascensor a través de infiernos dantescos situados bajo una iglesia para enfrentarse a un demonio. Para la novela, pulió la historia y la centró en una mujer llamada Christine que busca vengar la muerte de su padre, a quien el demonio había destripado. «Probablemente yo sea la chica [de la historia]», comenta. «O eso, o yo era la criatura, el señor del inframundo. Puede que fuera él».

La banda sonora que acompaña a la obra mantiene ese sonido gélido y dominado por los sintetizadores que él inició con sus propias composiciones cinematográficas en los años setenta y que ha venido desarrollando en una serie de álbumes desde el primer lanzamiento de la banda, Lost Themes (2015). Sin embargo, en esta ocasión hay una mayor influencia del heavy metal —más guitarras, más batería, más órgano de iglesia, más actitud— para complementar la sombría historia de Cathedral. Él espera que la gente escuche el álbum mientras lee el cómic.

«Estos álbumes han supuesto una segunda carrera en mi vida», comenta Carpenter sobre su trabajo en el trío musical, que lleva simplemente su nombre. «Es una alegría publicar discos y salir de gira. Hay mucha menos tensión y presión que al dirigir una película».

Dicho esto, Carpenter consideró inicialmente desarrollar Cathedral como película. Él y Davies incluso barajaron nombres de actores que podrían protagonizarla. Sin embargo, Carpenter optó por la vía más económica: crear una novela gráfica. «Si alguien me dijera ahora mismo: “Tengo aquí 200 millones de dólares, ¿quieres hacer una película de esto?”, tal vez diría que sí», comenta. Como nadie lo hizo, aceptó una realidad ineludible: «Costaría bastante más de cien millones, y ya soy mayor y no quiero trabajar tanto», afirma. «Además, es mucho más divertido hacer música que dirigir películas».

La editorial responsable de la novela gráfica es Storm King Comics, el sello dirigido por Sandy King, esposa y colaboradora habitual de Carpenter. Ella se entusiasmó con el proyecto de Cathedral de su marido porque contaba con una historia lineal y él tenía la idea original de acompañarla con un álbum musical. Aunque él sostiene que este lanzamiento conjunto de cómic y álbum es el primero de su clase, artistas como Alice Cooper, Wayne Shorter y RZA ya lo habían hecho anteriormente. No obstante, ellos no contaban con los artistas visuales de King para dar vida a la obra (uno dibujó el mundo superior que rodea la catedral; otro, el infierno situado bajo ella) ni con una historia de John Carpenter que contar.

«Hay algo en las historias que John escribe o elige que te hace preguntarte quién eres cuando te enfrentas al horror», dice King. «Creo que eso es lo que hace único todo lo que hace, ya sea una comedia como Big Trouble in Little China o Starman —donde [la actriz Karen Allen] debe aceptar que un alienígena ha adoptado la forma de su difunto marido— o Snake Plissken [de las películas de Escape]. Se preguntan: “¿Quién eres?”. Creo que esa pregunta también resuena en el personaje de Christine [en Cathedral]: ¿quién eres y qué estás dispuesta a hacer tras ver a tu padre convertido en una masa informe, como una pasta de carne? ¿Y qué es este demonio?».

AUNQUE LA PASIÓN de Carpenter por el cine haya podido disminuir, su entusiasmo por la música de Cathedral es palpable. Afirma no sentir ningún vínculo con sus grandes éxitos, compuestos con sintetizadores porque era una opción «barata y rápida». De hecho, ha encargado a Cody interpretar en los conciertos el amenazador tema de Halloween en compás de 5/4 —un ritmo que le enseñó su padre, profesor de música—. «No tengo ningún vínculo emocional con ella», comenta. «Me siento mucho más unido emocionalmente al material nuevo, a Cathedral».

No obstante, ha crecido de forma constante un grupo de seguidores que valora toda la obra musical de Carpenter. «Siéntate en una habitación a oscuras, escucha el tema de Halloween e intenta no mearte encima cuando, de repente, alguien te ponga la mano en el hombro», comenta Joe Hill, exitoso novelista de terror. (Hill, hijo de Stephen King, añade que la obra de Carpenter inspiró su primer libro, Heart-Shaped Box, y que imaginó a Russell —colaborador habitual del director— como el protagonista de la historia: el músico de death metal Judas Coyne).

Sophie Gransard

«El hecho de que John sea músico y provenga de una familia con una sólida formación musical es fundamental para entender quién es John Carpenter como cineasta», afirma Russell. «Recuerdo haber escuchado aquel sonido —una mezcla perfecta entre el estilo del wéstern y una sonoridad futurista— para Escape from New York; era tan nítido y tan distintivo… Y era bueno. Realmente bueno. Era, por así decirlo, el mundo de Snake».

En 2019, cuando Rolling Stone consultó a compositores y aficionados al cine de terror para elaborar una lista de las mejores bandas sonoras del género, las partituras de Carpenter para Halloween y Halloween III ocuparon los dos primeros puestos; también se incluyeron las bandas sonoras de Christine y la de The Thing, compuesta por Ennio Morricone.

«Cuando empecé a publicar música de forma profesional, la gente me preguntaba por la influencia de Carpenter en mí», comenta el productor de hip-hop El-P, integrante del dúo Run the Jewels. «Esas conversaciones, de hecho, me llevaron a mirar atrás y darme cuenta de que él creaba toda esa música —minimalista, siniestra, amenazante y misteriosa— que se infiltraba en mi mente e hizo que sus películas cobraran tanta importancia para mí. Esos tonos y paisajes sonoros, con sus líneas de sintetizador crudas y sus cajas de ritmos, se convirtieron en uno de los pilares de mi estilo de producción».

Thomas Bangalter, exmiembro de Daft Punk, también afirma que el legado de Carpenter es «inmenso» en el cine, la música electrónica y la cultura pop en general. «Para mí, su influencia en Daft Punk o en parte de mi obra en solitario resulta ahora palpable al echar la vista atrás», comenta Bangalter, citando algunas de sus propias bandas sonoras y canciones: «las líneas de bajo oscuras y palpitantes de la banda sonora de Tron: Legacy, los arpegios retorcidos y los acordes disonantes de la banda sonora original de Irreversible, y las siniestras frases de lavado de cerebro que se escuchan tras el robot en el videoclip de “Technologic”».

Carpenter empezó a tomarse en serio su faceta de músico hace poco más de una década, cuando él y Cody comenzaron a experimentar con teclados y el programa Logic Pro en los ratos libres que dejaban los videojuegos. King, siempre atenta, contrató a un abogado especializado en música que cerró el contrato discográfico de su marido. Poco después se sumó Davies, y aquellos primeros bocetos se transformaron en las canciones de Lost Themes. La música evocaba la angustia y la frialdad de las bandas sonoras de Carpenter, pero con arreglos más sólidos y reforzados por la guitarra de Davies. Los temas no eran meros bocetos —como suele ocurrir en la mayoría de los álbumes de bandas sonoras—, sino canciones completas.

Aunque el nombre de Carpenter aparece en la portada, el grupo afirma que la composición es un proceso democrático. «Nuestros roles se solapan, así que no es que una sola persona se encargue de una tarea específica», comenta Cody. «Todos aportamos al trabajo de los demás».

Han seguido publicando álbumes de la serie Lost Themes —con secuelas lanzadas en 2016, 2021 y 2024—, pero la verdadera sorpresa en la carrera de Carpenter llegó cuando él y sus compañeros de banda aceptaron componer la música de Halloween, el reinicio de 2018 dirigido por David Gordon Green para la maltrecha y sangrienta franquicia de Michael Myers, que ya cuenta con 13 películas (de las cuales Carpenter solo dirigió una).

También compusieron la música para las secuelas de Green, así como para la adaptación de 2022 de la novela de Stephen King Firestarter, realizada por el cineasta Keith Thomas; una película que el propio Carpenter podría haber dirigido en los años ochenta si La cosa (The Thing) —hoy considerada una de las mejores películas de todos los tiempos— no hubiera fracasado en taquilla. («Así son las cosas», comenta sobre aquel revés).

Esos álbumes de bandas sonoras son lo más cerca que Carpenter ha estado de la industria cinematográfica en los últimos 16 años. En Hollywood, tu valor depende de tu última película y, lamentablemente, The Ward fue un fracaso. A lo largo de dos entrevistas, Carpenter repite que no ha cerrado la puerta al cine, pero que la tarea más ardua es conseguir financiación para una película.

En un momento dado, le pregunto si consideraría hacer una película de Cathedral con IA para ahorrar dinero. «Si alguien viniera y me lo propusiera [hacer una película con IA], sin duda lo consideraría», afirma. «No voy a cerrarme a nada. Pero claro, tengo sentimientos encontrados respecto a la IA». Más adelante, comenta que le impresiona el realismo que muestran algunas de las películas generadas por IA que ha visto. Entonces, ¿haría una película así? «Claro que sí», responde, y añade: «¿Tienes dinero?».

Carpenter dice que ha estado «muy cerca» de rodar otra película, pero «es algo que va y viene; siempre surge algún motivo por el que al final no lo hago». Aun así, descarta con ironía la idea de sentir resentimiento hacia la industria cinematográfica, a pesar de las veces que esta le ha hecho daño.

¿Siempre ha sido tan zen? «¡Ni hablar!», responde con brusquedad. «Ahora soy mayor. No siempre he sido así. Con la edad te vuelves más tranquilo y sabio».

Hoy en día, le gusta jugar a videojuegos, ver baloncesto y leer las noticias. No le gusta ver sus propias películas. «De vez en cuando enciendo la televisión y ahí están, y pienso: “Venga ya… ¿en qué estaba pensando?”», comenta. Aunque admite que siente predilección por The Thing y Halloween.

Columbia Pictures/Everett Collection 

«No soy un artista que vive de la nostalgia», dice King. «Lo peor es cuando los fans dicen: “Pero ¿por qué no haces otra de Halloween?”. Pues que se joda Halloween. ¿Cuántas de esas necesitas?».

La segunda vez que hablo con Carpenter, él está solo y viendo por televisión la celebración de la victoria de los Knicks. Su pasión por el baloncesto supera con creces su interés por autopromocionarse, por lo que a menudo interrumpe mis preguntas para narrar lo que ocurre en el desfile que se celebra a pocos kilómetros al sur de la sede de Rolling Stone en Nueva York («Aquí hay más imágenes de tu equipo y confeti cayendo, y neoyorquinos alzando el puño, gritando y volviéndose locos»). Del mismo modo, durante una entrevista para Rolling Stone en 2018, le interesaba más despotricar contra la audiencia de confirmación de Brett Kavanaugh que se emitía por televisión que hablar de la banda sonora que compuso para el reinicio de la saga Halloween. Pero todo eso parece formar parte de su proceso creativo, ya que la actualidad ha servido en ocasiones de fuente de inspiración para sus ideas.

Recuerda cómo They Live (1988) —película en la que un desafortunado obrero de la construcción (Roddy Piper) descubre que el gobierno está dirigido por alienígenas empeñados en dividir a ricos y pobres— se inspiró al observar la puesta en práctica de la «Reaganomics». «Hay que entender algo sobre They Live», dice. «Aquello era un documental. Sigue ocurriendo ahora mismo. Nunca ha cambiado».

Pero las películas más premonitorias que realizó fueron Escape from New York (1981) y su secuela, Escape from L.A. (1996), en las que la gente vive bajo un régimen fascista. En una escena de Escape from L.A., un personaje explica por qué está en prisión: «Era musulmana en Dakota del Sur. De repente, lo convirtieron en delito».

«Bueno, creo que el fascismo goza de buena salud en todas partes, algo que me sorprende», comenta Carpenter hoy en día. Luego añade: «Pero el escenario de Escape from New York no se hizo realidad, así que pueden estar tranquilos». Vuelve a centrar su atención en el televisor. «Hoy su equipo de baloncesto recorre la Avenida de los Campeones, así que eso todavía no se lo han quitado».

Con tantas tramas posibles circulando por ahí, tal vez Carpenter encuentre la combinación perfecta entre una narrativa única —como Cathedral— y un inversor que disponga de los millones necesarios para convertir la idea en una película. King comenta que hay en marcha una serie de televisión para Amazon vinculada a Carpenter, la cual se anunciará más adelante; sin embargo, Carpenter no quiere hablar de nada en concreto.

«Estamos trabajando en un nuevo álbum y en una nueva aventura», afirma. «Esta vez no es un sueño, y no puedo decirte nada más al respecto».

¿Será una novela gráfica? «No te lo voy a decir», responde. «Podría serlo».

¿Será música heavy metal? —Eso tampoco te lo voy a decir.

Y dicho esto, Carpenter se levanta y se dirige a otra habitación donde puede ver el desfile en paz.

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