Galleria Vik Milano: el arte y la cultura como ejes de una experiencia auténtica

“Milán es una auténtica metrópolis, fuerte e intrépida, pero también acogedora”, dijo alguna vez Giorgio Armani. Las palabras del difunto diseñador no podrían ser más acertadas.

Milán es de esas capitales europeas inolvidables. Entre las calles flanqueadas por sus emblemáticos y colosales edificios conviven con total naturalidad la pasión por el arte y la cultura, el respeto por la historia y la rivalidad entre Inter y Milan, una de las más férreas del continente. En su corazón histórico, rodeado de grandes galerías y museos, además de reconocidas tiendas de lujo y restaurantes, se encuentra un hotel que promete a sus huéspedes y al público en general “una experiencia auténtica, exclusiva e irrepetible”: Galleria Vik Milano.

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La particularidad de Galleria Vik Milano comienza incluso antes de cruzar sus puertas. El hotel ocupa parte de la Galleria Vittorio Emanuele II, uno de los monumentos arquitectónicos más reconocibles de Italia y un punto de encuentro tradicional para los habitantes de la ciudad. Conocida como el “salón de Milán”, la galería conecta la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala y reúne, bajo sus bóvedas de cristal, algunas de las firmas de moda más prestigiosas del mundo.

El edificio, nombrado en honor a Víctor Manuel II, primer rey de Italia, fue proyectado por Giuseppe Mengoni en 1861 y construido entre 1865 y 1877. Su estructura de cinco niveles está marcada por dos galerías cubiertas y una cúpula central que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. En este escenario histórico abrió sus puertas Galleria Vik Milano, el primer hotel urbano de Vik Retreats y su debut en Europa.

La propiedad fue renovada y restaurada bajo la dirección de Alex y Carrie Vik, quienes buscaron preservar el carácter del inmueble al tiempo que incorporaban una mirada contemporánea. El resultado es un espacio en el que la arquitectura original sirve como punto de partida para una propuesta en la que el diseño ocupa un lugar central.

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Desde la recepción, la presencia artística es difícil de pasar por alto. Allí se encuentra una monumental escultura de bronce de El Pensador, de Auguste Rodin, acompañada por un conjunto de frescos secos realizados por el artista italiano Alex Folla. Las figuras de dioses, titanes y amazonas recorren techos y paredes, creando una primera aproximación al lenguaje visual que se extiende por el resto del hotel.

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Ese lenguaje visual se extiende por los distintos espacios de Galleria Vik Milano, donde murales y frescos pintados a mano, obras de artistas internacionales y una selección de mobiliario contemporáneo, piezas de mediados del siglo XX, objetos vintage y antigüedades conviven con la arquitectura original. Pero es en sus 89 habitaciones y suites donde esta propuesta adquiere una dimensión más personal: cada una cuenta con una combinación particular de decoración, obras de arte y vistas, haciendo que no haya dos espacios iguales. 

Las suites fueron restauradas respetando elementos de la arquitectura original del edificio e incorporan instalaciones creadas específicamente para sus espacios por artistas uruguayos, italianos e internacionales. Las paredes están terminadas con stucco veneziano, una técnica tradicional italiana que aparece en veinte variaciones de color y se adapta a la identidad de cada habitación.

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Los baños siguen el mismo principio. Algunos incorporan intervenciones artísticas concebidas para el lugar, mientras otros tienen como protagonista distintos tipos de mármol. La propuesta parte de una premisa sencilla: que cada espacio tenga su propia identidad.

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La propuesta gastronómica se concentra en dos espacios. En Vik Pellico Otto, huéspedes y visitantes pueden encontrar una carta basada en productos frescos y de temporada, acompañada por los vinos VIK, mientras disfrutan de vistas hacia la cúpula del Octágono y el célebre toro de la Galleria. Por su parte, I Dodici Gatti ofrece pizzas napolitanas preparadas en horno de leña y otras especialidades italianas, con la posibilidad de comer en una terraza ubicada sobre la propia Galleria.

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Al final, Galleria Vik Milano encuentra su principal rasgo distintivo en algo que no necesita añadir: la propia ciudad. Su ubicación dentro de uno de los monumentos más emblemáticos de Milán hace que la historia, la arquitectura y el movimiento cotidiano de la metrópolis sean parte de la estadía, mientras sus habitaciones, obras y espacios interiores construyen una mirada particular sobre la ciudad.

Sin duda, una experiencia exclusiva e incomparable que no te puedes perder.

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