Cuando RM atraviesa alguna crisis existencial –lo que ocurre con bastante frecuencia–, puede que piense en las palabras de Rainer Maria Rilke, o quizá en las letras de Tyler, the Creator. Al líder de BTS le encanta ese “otro” RM con inclinaciones poéticas, y siempre vuelve a un fragmento muy citado de su poema “Ve hasta los límites de tu anhelo”, de 1905: “Deja que todo te acontezca: la belleza y el terror. Y sigue adelante. Ningún sentimiento es definitivo”. En otras palabras, simplemente sigue.
Recostado en su fría litera militar, con el pelo rapado a cero, luchando contra 18 meses de insomnio durante el servicio militar obligatorio, RM escuchaba a Don Toliver, a Playboi Carti, el álbum debut de Dijon y la balada de Joji “Past Won’t Leave My Bed”. Cuando las letras le llenaban la cabeza con demasiadas ideas, cambiaba a música clásica y ambient. Pero el tema que realmente lo cautivó fue “Darling, I”, de Tyler, y la frase del estribillo “Forever is too long” (Para siempre es demasiado tiempo). Tyler y Teezo Touchdown cantaban sobre evitar la monogamia a toda costa, pero RM le sacó su propio significado, uno más profundo. “Quizá, en ese momento, el servicio militar me parecía demasiado largo”, dice hoy RM. “No paraba de cantar esa frase todo el tiempo y me sentía reconfortado solo de hacerlo”.
Su paso por el ejército afectó su salud mental, dejándolo en lo que él describe como una “cueva” interior. Pero ningún sentimiento es definitivo. Un sábado gris, de mediados de febrero pasado, en el centro de Seúl, Corea del Sur, se reúne con sus seis compañeros de banda en la imponente sede de Hybe, el emporio musical construido, en su mayor parte, sobre el éxito de BTS. Es una especie de “Estrella de la Muerte” de la música pop, reluciente y metálica, en la que los guardias de seguridad interceptan a los visitantes con una intensidad con la que ciertas estrellas del pop estadounidenses solo podrían llegar a soñar, mientras los empleados de las plantas superiores trabajan bajo acuerdos de confidencialidad. Incluso los baños son futuristas, custodiados por puertas corredizas electrónicas que requieren tarjetas de identificación tanto para entrar como –por alguna razón– para salir.
Sin embargo, si BTS está en el edificio, ¿quién podría cuestionar cualquier medida de prevención? El más mínimo cambio en la percepción de la suerte de la banda podría afectar el precio de las acciones de Hybe. Pero eso es lo de menos. Resulta casi imposible exagerar la importancia del grupo para su ciudad y su país, toda vez que se modificaron las normas de reclutamiento militar, en 2020, solo por BTS, aunque los siete miembros acabaron alistándose igualmente. Si tenés la suerte de volar a Seúl, en pocos minutos verás a V con una camiseta sin mangas en un cartel publicitario de la autopista, promocionando una marca de café local. Para el concierto gratuito que están por dar –y que paralizará la ciudad–, BTS caminará hacia el escenario por el Camino del Rey, siguiendo la ruta de cinco siglos de monarcas coreanos.
Cinco semanas antes del lanzamiento de Arirang, el primer álbum de BTS con material totalmente nuevo en casi seis años, RM revive su poema favorito (su compañero de banda Jimin se garabateó varios versos de Rilke en el pecho para un videoclip en 2023. Sí, BTS es ese tipo de banda). “Siento un estrés extremo y una alegría extrema al mismo tiempo”, dice RM. “Y todo va siempre de un lado a otro, cada vez, cada noche”. Lleva una campera de cuero negra y brillante sobre una camiseta negra, botas gruesas y unos pantalones de paracaidista oversize que solo un miembro de BTS podría lucir así. Su pelo tiene las puntas decoloradas y cuidadosamente despeinadas; sus ojos están atentos, divertidos, siempre indagadores. Al comienzo, RM se encaminaba hacia una vida más académica, y es fácil imaginarlo en una realidad alternativa como un profesor joven muy popular, probablemente con los mismos anteojos de marco grueso que ya lleva en su vida cotidiana.
RM siempre se está haciendo preguntas, y en los últimos años ha desplegado un largo cuestionario sobre su grupo: ¿Cómo deberían sonar? ¿Qué representan? ¿Deberían seguir adelante? Le resultaría sencillo decir que Arirang resuelve todas esas dudas, pero es demasiado sincero para eso. “Sigo muy confundido”, dice, “y eso es lo que descubrimos después del servicio militar”. Pensó que tal vez habría “algún consenso preciso y claro con el que todos pudiéramos identificarnos, pero eso no era del todo cierto”. Así que el panorama “sigue borroso”, añade, aunque “estas catorce canciones podrían ser una respuesta para quienes se preguntan cómo es BTS en 2026”.
Sea como sea, su ansiedad persiste: “Me gustaría poder fingir que estoy bien y listo, que lo tengo todo decidido, que todo va genial y que no puedo esperar [a estar de vuelta]. Me gustaría mucho decirlo, pero, más que eso, quiero ser honesto”.
Con un tríptico de sencillos en inglés en 2020 y 2021 (“Dynamite”, “Butter” y “Permission to Dance”), BTS culminó su larga conquista mundial, algo nunca antes conseguido por un grupo de Corea del Sur, o de cualquier otro lugar de Asia. Pero una parte de RM parecía preguntarse si, en el proceso, el mundo también había conquistado a BTS. Antes, habían participado activamente en la composición de su propio material, siempre habían mantenido la mayor parte de sus letras en su lengua materna y comenzaron haciendo temas de hip-hop agresivo, no de disco-pop suave. “Ya no sabía qué tipo de grupo éramos”, admitió en 2022, justo antes de que el grupo iniciara una pausa de varios años, que llenaría con el servicio militar y algunos éxitos en plan solista. “No sé qué tipo de historia debería contar ahora”.
Después, ese mismo año, en una conversación con Pharrell Williams para Rolling Stone, RM fue un poco más allá. “Cuando era joven, sólo era un rapero y letrista sin importancia”, le dijo a Williams. “Fueron diez años muy intensos como equipo. Necesito parar por un tiempo, tengo que desconectarme, alejarme y ver qué pasa… A veces siento mucho miedo. ¿Y si ya no me gusta la música?”. Williams le dijo que era algo temporal y le dio un consejo de despedida que, sin querer, se hacía eco de las palabras de Rilke: “Sólo seguí”. Mucho más tarde, en una transmisión en vivo en la que posteriormente se disculpó por su excesiva franqueza, RM admitió lo que había estado insinuando: “He pensado millones de veces si sería mejor disolver el grupo o tomarnos una pausa”.
J-Hope, el pilar emocional del grupo, un rapero feroz igualado únicamente por Jimin –que cuenta con una formación clásica– como el miembro más bailarín, le daba vueltas a la misma duda. “‘¿Recibir todo este amor y atención es realmente algo bueno?’. ‘Quizá mientras todo el mundo me aplaude y me anima, debería simplemente apagarlos’. Y me preguntaba si realmente quería esto. Todo lo que tenía era una pequeña llama en mi interior, y se había extendido como la pólvora. Sentía mucha presión por eso”, dice J-Hope ahora, recordando aquellos sentimientos. En 2022, se convirtió en el primer miembro de BTS en lanzar un álbum en solitario, Jack in the Box, que planteaba la pregunta directamente: “¿Apago el fuego o ardo con más intensidad?”.

J-Hope eligió la segunda opción, aunque no estaba seguro de tener otra alternativa. “Me di cuenta de que probablemente no es algo que pueda detener sólo porque quiera”, me dice. “Personalmente, me afectan mucho las personas que me rodean, así que tengo que pensar si puedo manejar el impacto emocional que mis decisiones tendrán en tantos otros. Al final, sentí que mantener viva la llama es lo que realmente quiero y la opción que más me representa”.
El tercer rapero del grupo, el intelectual y misteriosamente carismático Suga, no está seguro de que hubiera dudas. “No hay forma de que pueda conocer los pensamientos y los deseos de cada uno”, comenta, “pero todos nos lanzamos en solitario porque en ese momento no podíamos trabajar en grupo. Así que, antes de ir al servicio militar, sabía que siempre íbamos a volver a juntarnos. Pero entiendo que, desde afuera, pueda resultar sorprendente. Para nosotros, sin embargo, seguir juntos era algo obvio. Así que nadie tenía realmente una opinión al respecto. Yo simplemente pensaba: ‘Claro que vamos a hacerlo’”.
Arirang resultó un éxito tanto artístico como comercial. Vendió 641.000 copias solo en Estados Unidos durante su primera semana y encabezó los rankings de Apple Music en 115 países. “Les estuve diciendo a los otros miembros: ‘Si ya no nos planteamos retos, entonces creo que no hay razón para que sigamos como equipo’”, afirma. “Tenemos que demostrarle al mundo que seguimos en marcha y que seguimos explorando. A veces es muy complicado. Pero, no obstante, creo que tenemos que llevarlo al límite aún más, mucho más, y aun así sigue sin ser suficiente”, sonríe ante su propia intensidad.

En octubre de 2022, los siete miembros de BTS, con camisetas moradas haciendo juego, se tomaron de las manos e hicieron una profunda reverencia sincronizada mientras los fuegos artificiales inundaban el cielo sobre la ciudad costera de Busan. Mientras se retiraban del escenario, V levantó un cartel plastificado con el mismo mensaje en inglés y coreano, extraído de la letra de la canción que acababan de interpretar: “El mejor momento aún está por llegar”. Saludaron a sus fans, tratando de mostrarse optimistas. Jimin se quedó al frente del escenario, con los ojos brillantes. Era la última vez que los miembros de BTS se presentarían juntos en público por cuatro años.
Jin, el mayor, con 33 años, dotado de un encanto sarcástico y con un injustificado síndrome del impostor respecto a su rol en el grupo, fue el primero en alistarse en el ejército, poco después de lanzar el hilarante sencillo de synth-pop “Super Tuna”. Como suboficial de instrucción, compraba comida extra para las tropas, que llegaron a quererlo tanto que lloraron cuando terminó su servicio; él también lloró en la ceremonia de baja. Una vez salió, llevó la antorcha olímpica en los Juegos de París, protagonizó un exitoso programa de variedades de Netflix y lanzó dos excelentes EP que se inclinaban hacia los sonidos rockeros que había llegado a amar, sobre todo gracias a su larga afición por Coldplay.
Pero, durante todo ese tiempo, quería encontrar la forma de volver al grupo. “Extrañaba muchísimo a los demás”, dice. “Siempre he pensado que no hay razón para seguir adelante si no es con el grupo. Supongo que una carrera en solitario simplemente no es tan importante para mí. Si hiciera algo, sería intentar algo diferente dentro del grupo cuando los fans se aburran. No me interesa la actuación ni nada por el estilo”.

En 2023, Suga lanzó su primer álbum oficial bajo el alter ego de Agust D (el nombre es Suga al revés, más las iniciales de su grupo local, D-Town), tras dos mixtapes que traspasaron los límites con confesiones personales muy directas. Esta vez, en “Amygdala”, rapea sobre cómo lidiar con las enfermedades de sus padres y otros traumas, pero se declara liberado del pasado: “Lo que no me mató, me hizo más fuerte./ Y empiezo a florecer como una flor de loto una vez más”. Al parecer, debido a un accidente en moto ocurrido alrededor de 2012, que en su momento lo incapacitó de levantar los brazos en el escenario, su servicio militar se desarrolló en el ámbito civil, donde pasó 21 meses como trabajador social. “Después de ese último álbum, ya no me queda ningún sentimiento negativo en el cuerpo”, afirma. También superó el miedo a quedarse sin letras, algo que había confesado en 2022. “Me he centrado en estresarme menos por eso. Siempre voy a encontrar cosas que decir, y luego me volveré a quedar sin ellas. Es un ciclo eterno”.
Antes de enrolarse, J-Hope fue cabeza de cartel del Lollapalooza en julio de 2022, convirtiéndose en el primer artista surcoreano en tal posición en un festival importante en Estados Unidos. “Sentía que estaba atrapado en una especie de molde que me impedía expresarme con la libertad que deseaba”, afirma. “Anhelaba romper ese molde y salir al mundo con mi verdadero yo y toda la música que quería compartir. Pero ahora que he creado más música propia y me he desafiado a mí mismo, ya no diría que estoy encerrado en una caja. Ahora me pregunto: ‘¿Qué puedo crear ahora que estoy fuera de ese molde?’”. Al mismo tiempo, se reencontró con el poder del grupo: “Ahora que estamos de nuevo juntos, los demás miembros llenan cualquier vacío que sienta en mi expresión, en mi presentación. En muchos sentidos, me di cuenta de que por eso éramos siete”.
Jung Kook no tardó en demostrar que era la estrella de pop para la que estaba, aunque sea el miembro más joven de BTS, con 28 años, y siga comportándose con una humildad notable. “Sinceramente, todavía no me veo como una estrella pop”, dice. “Pero estoy muy agradecido de que me lo pregunten y de que los fans piensen en mí de esa manera. Así que quiero seguir mejorando, para poder sentirme como una estrella por mí mismo. ¡Algún día!”. Su sencillo “Seven”, junto a Latto, con un nivel de explicitud bastante impactante (“Te haré el amor bien/ Siete días a la semana”), fue la cuarta canción más reproducida en Spotify en 2023.
“No me dio vergüenza”, dice Jung Kook sobre la letra. “Simplemente pensé: ‘¿Qué importa?’”. Pero RM cuenta que tuvo que intervenir para que se mantuvieran esas frases después de que los ejecutivos se pusieran nerviosos: “Le dije a la discográfica que por favor no la cambiaran. [Jung Kook] ya es mayor, puede decir palabrotas”. Luego, en el ejército, Jung Kook trabajó en la cocina, revolviendo ollas gigantes, incluso los fines de semana, alimentando bien a las tropas. “Lo que realmente sentía era que tenía muchas ganas de actuar”, dice Jung Kook. “‘Quiero cantar. ¡Ay, qué ganas de salir de acá! ¡Quiero salir y bailar!’. Eso era en lo único en lo que pensaba”.

Jimin, cuya voz aterciopelada y carisma de galán casi felino se destaca incluso en un grupo repleto de cantantes virtuosos y presencias arrolladoras, se sorprendió con su propio éxito como solista. Su sencillo “Like Crazy” alcanzó el Número Uno meses antes que “Seven”, lo que lo convirtió en el primer solista coreano en encabezar el ranking Hot 100. “No me lo esperaba para nada”, dice Jimin. “Pero, a través de ese proceso, aprendí que todavía me queda un largo camino por recorrer”. Se enroló al mismo tiempo que Jung Kook, y en sus primeros días en el ejército, participaron juntos en una carrera a pie (a diferencia de su carrera en los rankings, acá ganó Jung Kook). Me dijo en 2021 que no se imaginaba fuera del grupo. “No he cambiado de idea”, dice. “Si hay algo en lo que he cambiado es que el hacerlo bien y ser parte de BTS sigue siendo mi máxima prioridad. También quiero ser mejor cantante. Todos mis compañeros de grupo son increíbles, así que siento la necesidad de mejorar como miembro del grupo y no quedarme en su sombra”.
V, la ardiente voz de barítono de la banda, considerado un alma vieja, ocasional actor, eludió la carrera armamentística del pop en solitario y optó por un R&B sensual con toques de jazz en su EP Layover. “Si Layover no hubiera salido, creo que V, como artista, se habría quedado estancado como bailarín y cantante hardcore, incapaz de compartir todos los colores diferentes y vibrantes que hay en su interior”, explica. También dice que probablemente grabe un álbum pop algún día. “Incluso ese es un estilo de música que me encanta. No sé cuándo será, pero es un género que tendré que probar algún día”.
En el ejército, intentó olvidarse por completo de su carrera musical y aprovechar el tiempo para reiniciarse. “Hice mucho ejercicio”, dice V. “Leí mucho, escuché mucha música. Eso me dio la oportunidad de reconstruir mi cuerpo y mi mente”. Es capaz de levantar unos impresionantes 104 kg, un peso que su unidad del ejército, llena de atletas, consideraba “peso de niños”, pero está bastante seguro de que eso lo convierte en el miembro más fuerte de BTS. Leyó a Han Kang, la escritora coreana ganadora del Premio Nobel, y al novelista japonés de misterio Keigo Higashino. Se sumergía en las historias, imaginándose a sí mismo como uno de los personajes. “En aquella época estaba muy sumergido en mi imaginación. ¿Eso me ayudó? ¡No estoy seguro!”.
Al principio, todos se vestían de negro y con cadenas de oro. Jung Kook rapeaba. El primer sencillo de BTS, “No More Dream”, salió a la luz en 2013, con una línea de bajo muy parecida a la de “Deep Cover”, de Dr. Dre y Snoop Dogg. La canción y el video, que siguen siendo encantadores, mostraban una versión de BTS llena de energía, casi cómicamente agresiva y dominada por el hip-hop. Pero ya en temas de finales de ese mismo año, como “Coffee” y “Outro: Luv in Skool”, el enfoque del grupo comenzó a ampliarse y los cantantes pasaron gradualmente a primer plano. Para cuando lanzaron su trilogía de hits en inglés, es posible que los oyentes más ocasionales de BTS no tuvieran ni idea de aquellos inicios marcados por el rap.
Ahora, BTS quería recuperar algo de ese viejo sonido, aunque en una forma más madura. “Nos juntamos y empezamos en 2013”, dice RM. El nuevo álbum, añade, es “un nuevo comienzo, pero creo que inconscientemente volvemos a cuando empezamos, a toda esa energía desbordante, esa energía tipo ‘quiero mostrarle algo al mundo’”.

Incluso Jin, que no veía ningún problema en la transición de “Dynamite” a “Permission to Dance”, basándose en que un éxito es un éxito, cambió de opinión. “En realidad, no estaba totalmente de acuerdo con los demás acerca de ese tema”, dice Jin. “Porque con la música se ven ciertos resultados, ¿no? Así que creía que nuestras canciones más queridas eran nuestra identidad. Pero no todo el mundo estaba de acuerdo, así que, tras mucho debate, me convenció la opinión de que nuestra identidad está en la música que solíamos hacer”.
Pdogg, veterano productor de BigHit Music/Hybe, comenzó a trabajar con BTS mucho antes de “No More Dream”, tema que coescribió y produjo. “He compartido su trayectoria, que ha tenido un enorme crecimiento artístico desde sus días como aprendices hasta donde están ahora”, cuenta. También participó activamente en Arirang y afirma que todos se esforzaron “mucho por plasmar una sensibilidad hip-hop en el álbum. Aunque el disco abarca una amplia gama de géneros, no creo que hayamos abandonado esas raíces hip-hop”.
En julio de 2025, los miembros –menos Jin, que aún se encontraba de gira en solitario– se mudaron juntos a una casa en Los Ángeles. Pasaron dos meses en el estudio, rotando entre cuatro salas de composición, cada una repleta de productores y compositores, trabajando siete u ocho horas al día. Según Pdogg, el equipo contó con la ayuda de Diplo, quien trabajó en numerosas canciones, para que les sugiriera otros productores y coautores occidentales. Para Gia Lim, directora del equipo de A&R de BigHit (filial de Hybe), las sesiones consistieron “fundamentalmente en romper con nuestro flujo de trabajo tradicional, centrándonos al mismo tiempo en fusionar un toque global y fresco con la identidad de BTS”.
Uno de esos colaboradores, el productor de hip-hop Mike WiLL Made-It, tuvo que acostumbrarse a trabajar en un horario laboral normal. “Es muy diferente a cómo suele ser en Estados Unidos”, dice Mike, quien terminó entablando amistad con los miembros de la banda. “Podíamos pasarnos toda la noche trabajando… Pero ¡lo entiendo! Es más eficiente así”. Le gustó que acudieran directamente a él y no a un imitador. “Hay que felicitar a BTS por ir a la fuente adecuada, ¿sabés a qué me refiero? Ni siquiera hablamos con fluidez el mismo idioma, pero cuando estábamos creando esas canciones, era como si lo hiciéramos… Me gustó lo diferentes que intentaban ser. Los ritmos que eligieron no se parecen a ninguna otra producción que haya hecho. Es algo totalmente fuera de lo común, simplemente original”.
Era la primera vez que Pdogg participaba en todas las fases de un álbum de BTS, desde la composición hasta la masterización. Y notó la diferencia. “El color individual de cada miembro se volvió más prominente”, afirma. “Esta vez pude ver un mayor nivel de ambición”.

En lugar de intentar que las siete voces se fundieran en una, se centraron en lo que los años en solitario le habían aportado a cada vocalista: “Nos centramos más en resaltar el carácter distintivo de cada voz”.
Al menos uno de los miembros de BTS se preguntaba si las carreras como solistas podrían haber alterado la dinámica del grupo. “Dado que los siete hemos tenido nuestras carreras y hemos reforzado nuestros egos”, comienza V, “pensé que eso significaría que todos tendríamos opiniones mucho más firmes cuando volviéramos a trabajar juntos. Pero, para mi sorpresa, todos llegaron con una mentalidad muy abierta y habían madurado mucho como personas. He aprendido muchísimo de ellos trabajando en este álbum”.
“Swim”, el simple principal, tomó forma en su versión más cruda durante las sesiones previas, semanas antes de que los miembros llegaran a Los Ángeles. “Me pareció especial desde la primera vez que la escuché”, dice Pdogg. “Siempre pensé que lo más genial que podían hacer era algo un poco más sutil”, dice el ascendente compositor británico James Essien, una figura clave detrás de esa canción. “Era demasiado predecible intentar hacer otra canción como ‘Dynamite’”. Recuerda haber improvisado la pista de acompañamiento de la canción con el compositor y multiinstrumentista Tyler Spry después de que el presidente de Hybe, Bang Si-hyuk, no se mostrara muy impresionado con otro track. “Bang entró con una cara de piedra”, cuenta Essien. “Así que empezamos con otra idea, probando cosas… y la melodía simplemente surgió. Cayó del cielo”. La banda terminó sintiendo cierto temor a la hora de elegir una canción más sutil, pero Essien recuerda que RM le dijo: “Esto es más sexy. Esto es lo que necesitamos ahora, somos más sexis, tenemos condecoraciones militares”.
El intrépido productor español El Guincho, cuyos trabajos abarcan desde Rosalía hasta Charli XCX, les presentó dos ritmos a los diez minutos de conocerse. Ellos eligieron los dos y los combinaron para crear el tema “Hooligan”, que superpone fragmentos de cuerdas extraídos de una película francesa de 1962 con el sonido percusivo de cuchillos que chocan. “Se decantaron por las ideas más extremas en lugar de las apuestas más seguras”, afirma. “Me dijeron: ‘Mostranos la mierda más loca que tengas’”. Volviendo a sus raíces en el rap, a Jung Kook se le ocurrió el concepto de “Hooligan”. “Cuando escuché la canción, se me ocurrió el flow de inmediato”, dice. “Y no sabía si la canción saldría adelante. Pero la eligieron, y fue genial”.
Mientras El Guincho le daba forma a “Hooligan”, los BTS ya estaban probando pasos de baile, y él se puso a ajustar los patrones de batería en función de lo que veía. “Me fijo en cómo les quedan ciertos golpes de bombo, ciertas líneas de bajo, ciertos tambores”, dice. “Eso es lo que los diferencia de cualquier otro artista con el que haya trabajado”. En un momento dado, Essien se topó con una sala alternativa del estudio donde un equipo con pizarras blancas ya estaba esbozando la coreografía para canciones aún no del todo terminadas. “Pensé: ‘Vaya, esto es realmente una maquinaria bien aceitada’”, comenta.
Suga era un enigma para los productores. Entraba en una sala, escuchaba, no decía nada, se iba y volvía días después. A veces agarraba una guitarra y acompañaba las canciones. “Se notaba que realmente sentía la canción y que intentaba entenderla”, dice El Guincho. J-Hope dejaba boquiabiertos a todos cuando pasaba de su alegre personalidad cotidiana a su feroz estilo de rap, que un colaborador compara con el de DMX. Jimin se sentaba en silencio durante 30 minutos, asimilando las ideas de los productores, y luego intervenía con una toma perfecta que incorporaba todos los comentarios.
Jung Kook, por su parte, dejó a todos helados con su asombrosa facilidad para cantar en un inglés perfecto. “Creo que tengo buen oído para ese tipo de cosas”, dice Jung Kook. “Pero, al fin y al cabo, es un idioma extranjero para mí. No quiero que los hablantes nativos me oigan y se sientan incómodos, o que no les guste, de ninguna manera. Así que he trabajado mucho en eso”.
V, por su parte, dio un paso al frente como compositor, especialmente en la última canción del álbum, la etérea “Into the Sun”, que surgió de una sesión con la banda en vivo. “Las cosas no fluían con tanta facilidad y decidimos relajarnos y simplemente divertirnos un rato. V terminó tomando el micrófono, yo estaba con un bajo Moog, [el productor y compositor] Tyler Johnson estaba en la sala con la batería y [el productor y compositor] Nitti en la guitarra”. Suga escribió la parte de rap de la canción en la terraza de la casa que compartían. “Antes de este álbum, nunca me había imaginado componer una canción al aire libre”, dice Suga. “Realmente, lo único que necesitás es un cuaderno y una lapicera”.
Una vez que terminó su gira solista, Jin se dirigió al estudio, donde descubrió que ya había más de cien canciones nuevas. “Me preocupaba que los fans se aburrieran mientras todos estábamos en el servicio militar, así que ahí estaba yo, reconfortando a nuestros fans. Mientras tanto, todas las canciones fueron compuestas”. ¿Se siente frustrado? “Estoy un poco desanimado. Pero en la vida no todo es presente. Está el futuro. Además, si hubiera sido mezquino y hubiera pospuesto toda la sesión para poder meter mis propias canciones, esta entrevista se estaría haciendo dentro de unos meses. ¿No se aburrirían demasiado los fans todo ese tiempo?”.

Fue idea de Bang y Hybe titular el álbum Arirang, en honor a la antigua, profundamente melancólica y casi sagrada canción popular coreana. La banda aceptó el concepto casi al instante, pero, como se ve en su documental de Netflix, la idea de incluir un sample de la canción original en “Body to Body” desencadenó semanas de debates. Dejando ese momento de lado, “no nos propusimos poner en primer plano la ‘coreanidad’ de una manera obvia”, explica Pdogg. Pero la banda sí presionó para darles prioridad a las letras en coreano. “Please” se grabó en inglés, pero BTS insistió en reescribirla casi por completo en coreano. Lim afirma que el equipo de A&R confiaba en que “la música resonara por sí sola en los oyentes más allá de las barreras lingüísticas”.
El álbum podría haber sido fácilmente un conjunto de canciones muy diferentes. “Hubo muchos conflictos; qué incluir y qué descartar”, añade RM. A J-Hope todavía le gusta mucho una canción descartada llamada “Like This”, mientras que Essien recuerda otra titulada “Five Minutes”, que a todo el mundo parecía encantarle. “Me pregunto qué pasará”, dice Jimin. “¿Qué será de esas canciones que compusimos?”.
Suga tiene la respuesta: están destinadas a futuros proyectos en solitario. “¿No las usaríamos individualmente, o algo así? Las usaríamos entre nosotros, en lugar de regalarlas”.
Los miembros de BTS hicieron historia juntos, se apartaron, hicieron más historia por separado y volvieron a reunirse. Estarán de gira por el mundo hasta el próximo marzo, después de que Jin insistiera en alargar el itinerario unos ocho meses más de lo previsto. “Cuando recibimos los planes de la gira, no tenía muchas paradas, solo iba a durar unos tres o cuatro meses. Dije: ‘Ahora que volvimos, le prometimos a la gente que iríamos a verla, así que siento que esto es romper nuestra promesa’”.
Después de eso, ¿qué le queda por lograr a la banda? Suga simplemente quiere marcar un tono diferente. “Deberíamos disfrutar”, dice. “Antes éramos demasiado competitivos. Siento que, en el apuro por alcanzar nuestros objetivos, no nos preocupábamos demasiado por nuestra salud física y emocional. Pero ahora podemos relajarnos un poco, sobre todo porque somos mayores. Así que creo que ahora podemos divertirnos más”.
“Es increíble que hayamos vuelto a reunirnos”, dice J-Hope, “y que sigamos haciendo música como grupo. Cuando pienso en eso, las metas ya no me parecen tan importantes”.
Durante los ensayos de febrero, Jimin le sugirió al resto que volvieran al estudio apenas termine la gira y grabaran otro álbum. Pero eso, a su vez, le dio a Suga otra idea. “El tiempo pasa muy rápido y las tendencias cambian muy pronto. Me pregunto si no deberíamos intentar sacar sencillos durante un tiempo. Mirá, en septiembre del año pasado terminamos la fase de pregrabación del álbum, pero ha tardado todo este tiempo en salir a la venta. Así que, cuando lo hicimos, no teníamos ni idea de cuáles serían las tendencias en marzo y abril, ni qué tipo de géneros serían populares. Fue complicado intentar hacer buena música. Por muchas de esas razones… quizá hagamos un sencillo, quizá un EP, algo por el estilo”.
Los miembros de la banda tomaron nota del triunfo –enteramente en español– de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl, y les intriga la idea de seguir su ejemplo. “No podemos hacerlo a menos que nos inviten”, dice Jimin, mientras que Jin reconoce que ya se imagina cómo sería su presentación.
RM es más cauteloso. “Puede ser, si pasa el tiempo y cambia la mentalidad de la gente. Todo el mundo está viendo [la película] Parasite y todas estas cosas maravillosas de la cultura coreana, así que, si surge la oportunidad, sin duda querríamos hacerlo”.
El líder del grupo es muy consciente de que BTS ha atraído a algunos haters acérrimos, y se dirige a ellos directamente en “2.0”, la canción producida por Mike WiLL. “De verdad hay gente que se limita a rezar en su casa: ‘Por favor, BTS, caigan. Sepárense y colapsen’. Así que pensamos: ‘Bueno, chicos, llevamos dos o tres años separados… pasaron tres años y los ARMY nos están esperando, el mundo nos está esperando, ya se divirtieron un rato’”, dice RM.
¿Siguen leyendo los comentarios? “¡Nunca!”, dice Suga. “A veces”, admite RM, y el resto del grupo se ríe.
La arrogancia de “2.0” también parece dirigida a la competencia, pero ¿a quién, exactamente, apuntaría en este momento? Le sugiero al grupo que la respuesta podrían ser otros íconos del pop mundial: Taylor Swift, Bruno Mars, Harry Styles. RM hace una mueca ante la comparación: “Son artistas más grandes que nosotros”, responde en voz baja. “Nosotros somos más chicos. Solo somos una boy band de Corea”; es lo único que me dijo en todo el día que no suena realmente sincero.
Créditos de producción y vestuario: Estilismo: YEJIN KIM. Peluquería: HANSOM, HWAYEON y HYUNWOO LEE. Maquillaje: DAREUM KIM y SHINAE. Diseño de escenografía: YEABYUL JEON. Producido por NUHANA. Productor ejecutivo: SOOH HWANG. Productores: SEBIN PARK y KALY NGO. Productora de línea: CHERRY LEE. Técnico digital: HUIJIN KIM. Asistencia fotográfica: SOOJUNG OH, MINHYUK LEE, MINJUN KIM, JIHYUN OH, JUWAN KANG y JUNHYUNG YANG. Equipo de diseño de escenografía: SOHYUN WON, YUNSEON CHOI y JUNHYUK SIM. Director de fotografía de vídeo: MIKE BEECH. Operadores de cámara: BYEONG HWI MIN, CHURL GWON y HYUNSUH PAIK. Técnico de imagen digital: JIWOON LEE. Operador de sonido: MIN JAE LEE. Asistente de producción: SEOHYUN YOON.
GRUPO: Chaqueta V de SIMONE ROCHA. Camisa de AMI. Pantalones de MAISON MARGIELA. Joyas de CELINE y CARTIER. Chaqueta SUGA de ENFANTS RICHES DÉPRIMÉS. Camisa de SSSTEIN. Joyas de WERKSTATT MÜNCHEN.
Camisa JIN de RICK OWENS. Joyas de FRED. Conjunto JUNG KOOK de CALVIN KLEIN COLLECTION. Pulsera de WERKSTATT MÜNCHEN. Reloj de HUBLOT. Conjunto RM (BLANCO) de TAEKH. Camisa de ANN DEMEULEMEESTER. Conjunto (NEGRO) de RICK OWENS. Zapatos de GUIDI. Collar de WERKSTATT MÜNCHEN. Chaqueta JIMIN de JOHN LAWRENCE SULLIVAN. Sudadera con capucha de OUR LEGACY. Pantalones y joyas de DIOR. Chaqueta J-HOPE de JUUN.J. Camisa de POST ARCHIVE FACTION. Reloj de AUDEMARS PIGUET. Anillos de LOUIS VUITTON. Collar de SCHO.SOLO: J-HOPE: Chaqueta y zapatos de LOUIS VUITTON. Reloj de AUDEMARS PIGUET. JIMIN: Traje y joyas de DIOR. JIN: Chaqueta de SONIA CARRASCO. Camisa de ANN DEMEULEMEESTER. Pantalones y zapatos de GUCCI. Jungkook: Chaqueta de ACNE STUDIOS. Camisas de DRIES VAN NOTEN y ACNE STUDIOS. Pantalones de DIESEL. RM: Traje de JOHN LAWRENCE SULLIVAN. Camisa de GOOMHEO. Zapatos de GUIDI. V: Chaqueta de BONBOM. Suéter de SSSTEIN. Pantalones de MAISON MARGIELA. SUGA: Chaqueta de HYACYN Ny. Camisa de LEMAIRE.
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