Artistas que debes conocer: Sa!koro

En diciembre de 1982, Gabriel García Márquez recibía formalmente el Nobel de Literatura. Para aceptar el prestigioso galardón, el escritor colombiano pronunció uno de los discursos más recordados de la historia del premio: La soledad de América Latina. 

En aquella alocución, que denunciaba las guerras y las dictaduras de la región, pero que a la vez reconocía ese componente fantástico que le permite albergar tragedias y bellezas en cantidad y dimensiones iguales, Márquez se dirigió directamente a los asistentes europeos para reclamar por su “miopía cultural” respecto a Latinoamérica: “[…] no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos”, decía el nobel.

Hoy, a 44 años del hito para la literatura iberoamericana, parece que esa mirada reduccionista sobre la región ha cambiado poco, especialmente en el ámbito musical, donde la industria global insiste en encasillar el sonido latino bajo sus propios parámetros.

Desde fuera, la “música latina” suele asociarse con la fiesta y con “mover el orto”, como dice  Saramalacara. Esa concepción ha centrado la mirada del público internacional en sonidos sincopados, dejando de lado propuestas que buscan ir más allá del baile y apuestan por letras profundas e introspectivas junto a sonidos más bien melódicos y sin dembow. 

En los últimos años, internet se convirtió en un espacio para que esa otra Latinoamérica sonora encuentre sus propias comunidades. El aislamiento provocado por la pandemia aceleró un proceso que ya venía ocurriendo: artistas jóvenes comenzaron a experimentar sin responder necesariamente a las categorías tradicionales de la industria y encontraron en las plataformas digitales un público dispuesto a acompañar esas búsquedas. 

Es en ese contexto donde aparece un joven bogotano con inquietudes artísticas tan diversas como interesantes: David Vaillancourt, mejor conocido como Sa!koro, quien hoy ya es todo un referente dentro del underground latino. 

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Vaillancourt nació el 4 de julio de 2003 en Bogotá. Desde joven su radar musical fue receptivo a todo tipo de ritmos. “Mi papá es más roquero clásico. Pero a mi mamá y mi abuela siempre les gustó la música popular colombiana en general”, comentó el cantante en una entrevista con El Enemigo. “Viajábamos mucho al llano y les gustaba mucho escuchar música llanera y bambucos en vivo. Se me quedó mucho desde entonces […]”.

Según cuenta, a esas primeras influencias se unieron después referentes del rap gringo como Wiz Khalifa, Fetty Wap o Chief Keef, mientras que de este lado del mapa, los corridos tumbados comenzaron a tomar cada vez más protagonismo entre sus artistas más escuchados.

Fue en 2016 cuando tomó la guitarra por primera vez y dio sus primeros pasos en programas de producción como Ableton, inspirándose en la energía del dubstep de Skrillex y en las atmósferas vanguardistas de productores del plugg norteamericano como Stoopidxool y Mexikodro. Para 2019, tras conseguir sus primeros equipos de grabación, compuso sus primeros temas. Esto le permitió empezar a publicar música de forma oficial bajo su nombre de pila a inicios de 2020. 

Aun alejado del trap, estas primeras composiciones eran baladas de rock melódico escritas desde la intimidad de su cuarto, un proceso de experimentación que decantó en diciembre de ese mismo año con el lanzamiento de Entre lo irreversible, su primer álbum de estudio.

Su interés por esta corriente nació a partir del llamado “boom del indie” en Colombia, especialmente en Bogotá y Medellín, donde destacaron bandas como Nicolás y los Fumadores o Quemarlo Todo Por Error. Sin embargo, tras lanzar el disco, David entendió que ese no era el tipo de música que quería hacer. “Cuando los descubrí y vi lo que estaba pasando en torno a ellos, acepté y empecé a hacer su música. Pero, eventualmente, me daría cuenta de que no era lo mío. No me nace escuchar ni hacer indie”, comentó el artista a El Enemigo.

Fue durante la pandemia cuando su búsqueda tomó otra dirección. Con más tiempo para explorar música en internet, David descubrió nuevas corrientes y escenas que hasta entonces desconocía, entre ellas el universo de OPIUM —con artistas como Playboi Carti, Ken Carson y Destroy Lonely— y la Drain Gang —el colectivo asociado a artistas como Yung Lean—. Aquellos sonidos y las comunidades que se habían formado alrededor de ellos ampliaron su idea de lo que podía hacer con la música y terminarían siendo una influencia importante para el proyecto que construiría después.

A principios de 2021 comenzó, entonces, el camino que quería emprender. Casi a modo de juego, Vaillancourt creó un alter ego: Sa!koro, nombre tomado de 賽子 (saikoro), que en japonés significa “dado”, el apodo que le tiene su familia. Bajo ese alias presentó un EP homónimo de tres temas: ‘Modo Tab!o’, ‘9 PM’ y ‘Bachatombo’ (referencia al icónico meme colombiano del policía cantando una canción de Romeo Santos). 

Este trabajo se convirtió en el primer vistazo de las influencias que el bogotano venía recolectando en el último tiempo, adentrándose en las texturas del glitchcore, el hyperpop, el trap y el plugg. Eran canciones repletas de sintetizadores estridentes, un uso marcado del autotune y samples que para ese entonces resultaban poco convencionales, como diálogos de anime y referencias directas a la cultura del internet. 

Fue precisamente bajo esta estética digital que Sa!koro se unió al colectivo Deities, una alianza de creadores emergentes que sirvió como caldo de cultivo perfecto para potenciar este nuevo sonido. “Creo que fuimos la primera agrupación de personas que se atrevió a hacer muchos subgéneros del trap under en Colombia”, comentó a El Enemigo, destacando el papel de Ángel Dumile, que, según explicó, “fue quien rompió la barrera de lo que podía ser el trap de acá. Cuando sacó el EP Insomnia Gazes (2019), pensé por primera vez que si había gente haciendo esto, yo podría también dedicarme a la música que realmente me gusta”. 

Ese mismo 2021, David decidió armar maletas y mudarse a Montreal, Canadá, con el propósito de estudiar ingeniería de sonido en el centro de formación Musictechnic. Estando lejos de su tierra, en agosto, continuó su camino con Ga!tanes, esta vez desatando todo su potencial como cantautor con tres corridos tumbados vibrantes y que se mueven entre el fronteo y el romanticismo, llenos de referencias a la cultura popular y al argot rolo. 

Para cerrar el año, estrenó 6 Éxitos Navideños, Viejoteca Bailable, donde vuelve al plugg.

Todo ese recorrido inicial llega a su punto más alto a mediados de 2022 con su primer álbum como Sa!koro: GRACIAS SA!KO. En entrevista con Jerga Sudaka, el artista describió este disco como escuchar la cabeza de un pelado de 16 años. Esa actitud despreocupada, altanera y burlona —típica de la adolescencia, aunque con sus tintes romanticones— se hace latente durante todo el LP, destacando especialmente en temas como ‘Si la pego me asusto’, ‘Me vuelvo del DIM’, ‘Ok Ñero, Ok’ o ‘LONG LIFE PLUGG’. También se escuchan las primeras referencias a su vida en Canadá, como en ‘Get A Pack’, cuando canta “No me fui de Bogotá, estoy jugando escondidas / Quédate en mi show que ahora tengo lo que es / Una nena que me habla en francés (Hahaha)”

Casi nueve meses tras su debut, llegaría el que para muchos es una de sus mejores obras: GRACIAS SAIKO 2. 

Este proyecto —el primero compuesto, interpretado, producido, mezclado y masterizado enteramente por David— es una carta de amor a la nostalgia pura y dura. El eje central que mueve el disco es la soledad que el colombiano sintió durante el invierno canadiense, evocando un paisaje sonoro similar a un jardín surreal congelado. Imágenes como el cielo gris, la nieve y los árboles sin hojas son motivos constantes a lo largo de las canciones, las cuales viajan entre el plugg & B y variantes de la electrónica, acompañando la atmósfera con barras profundas sobre extrañar el hogar y las relaciones pasadas. ‘QUERIDA CASA’, ‘ACÁ EL FRÍO ES PEOR’ y ‘CAMPO DE GIGANTES’, que abren el álbum, son un claro ejemplo de ello.

Sin embargo, Saiko no pierde ese espíritu trapero. Entre la añoranza de un tiempo que solo existe en su memoria, aprovecha para frontear sobre el éxito que cosechó hasta ese momento: “Enamorao’ de la luca no me escribas por favor / Estoy haciendo temas ganando como doctor / Ser bueno está bien pero ser Saiko es mejor / Qué vas a entender socio, ya eres un señor”, canta en ‘ME PONGO LOS JEANS DE MI MAMÁ’. Mientras tanto, en ‘EL PLUGG HA MUERTO Y USTEDES LO MATARON’ —tema que cierra el disco— reconoce que, para esas alturas, ya superó al propio género; tras cumplir su cometido en él, está listo para tomar nuevos riesgos creativos. 

Aunque es una canción de trap directa y con tintes de tiradera, en su entrevista con Doble R aclara que no ataca a nadie y reconoce que él también hace parte de aquellos que “mataron” el plugg al llevarlo a su límite.

Al final del día, GRACIAS SAIKO 2 posicionó de forma definitiva al bogotano dentro de la escena emergente continental, abriéndole los canales necesarios para expandir su carrera y continuar desafiando su propio sonido.

En octubre de 2024, lanzó la última entrega de su trilogía: GS3. Retomando el hilo conceptual del final de su disco anterior, Sa!koro recurre al bolero para abrir el viaje, adentrándose después en paisajes sonoros atmosféricos, pausados y densos. A través de delicadas melodías de piano y guitarra, las letras adoptan un tono considerablemente más optimista, alcanzando la madurez de aceptar que la nostalgia, muchas veces, es solo una trampa del cerebro.

Un factor clave en este álbum fue la afiliación oficial del artista al colectivo VRITNI. En los créditos del proyecto se hace evidente esta sinergia a través de las colaboraciones de los integrantes Joshu Joshu en ‘Castillo de Barro’ y Nulko en ‘RCN’, tema en el que insertan un sample de la icónica cortinilla del noticiero colombiano junto a varios de sus reportajes televisivos, firmando un brillante y nostálgico guiño a la cultura pop del país. 

Al ecosistema del disco también se sumaron figuras de peso como AgusFortnite2008 (‘1foto’), una de las mitades del influyente dúo argentino Swaggerboyz, y el legendario productor canadiense DJ Smokey (‘Sonámbulo’ y ‘Cuando me ven contando’), uniendo de forma definitiva los lazos entre el underground local y los íconos globales de la movida del plugg.

En octubre de 2025 llegó GABRIEL SAIKORO MÁRQUEZ. El álbum no solo es un guiño explícito al Nobel desde su título, sino una obra madura que entrelaza fragmentos literarios con subgéneros norteamericanos agresivos como el Chicago Drill y el Zaythoven GLO. 

Para esta declaración de principios andinos, David se rodeó de aliados estratégicos en la producción como moneynumbdapain y Sirÿa, tejiendo colaboraciones vocales impecables: la atmósfera melancólica en ‘pq lloras’ junto a neva pray, el tono bélico de ‘guerrilla’ al lado de Doony Graff, y el regreso rítmico a casa en ‘geografía’ de la mano de Joshu Joshu y el colectivo Shadow Wizard Money Gang. 

El 2026 de Sa!koro ha sido movido. A la fecha de redacción de este artículo, ha lanzado dos EPs, no soy de ahi y 17, trabajos donde mantiene su esencia pero coquetea con matices más electrónicos. Esta búsqueda sonora se resuelve por completo en una carta de amor, un proyecto puramente electrónico que, según explicó el artista en Jerga Sudaka, está pensado estrictamente para divertirse y bailar, dejando de lado por un momento su característica nostalgia, reflexión y confrontación.

Al repasar esta discografía impredecible —que viaja con la misma naturalidad del rock acústico al hyperpop, y del corrido tumbado al house de club— se hace evidente que la exploración es, precisamente, el lenguaje de David Vaillancourt.

Con producciones que desafían cualquier intento de encasillarlas, Sa!koro ha construido una propuesta que se resiste a las categorías con las que históricamente se ha intentado definir la música latinoamericana desde fuera. Su obra abre espacio para un underground que puede apropiarse de sonidos de cualquier lugar y transformarlos desde su propia experiencia, sin necesidad de ajustarse a una idea predeterminada de lo que debe sonar “latino”.

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Luego de este vertiginoso viaje de experimentación, el camino de Vaillancourt, radicado en Canadá, está lejos de tocar techo. Y quizá ahí esté la conexión más clara con aquella “miopía cultural” que García Márquez cuestionaba 44 años atrás: no en la necesidad de explicar qué es Latinoamérica, sino en la libertad de dejar que sus artistas encuentren, por sí mismos, las formas de interpretarla.

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