WO[E]MAN: Sofia Monroy y los distintos frames de ser mujer

Sofia Monroy nació el 20 de abril de 1999 en México. Cuando tenía apenas dos años, se trasladó a Suecia por decisión de sus padres, él mexicano y ella sueca. A más de 9.000 kilómetros de su lugar de nacimiento, su conexión con la cultura de su país de origen se mantuvo viva en casa gracias a su padre. Allí escuchaba a distintos exponentes de la música mexicana, entre ellos Luis Miguel y Alejandro Fernández, y se familiarizaba con los sabores de su gastronomía. Esa conexión cambió cuando, a los once años, su padre falleció. La pérdida y el distanciamiento de sus raíces mexicanas se convertirían, años después, en uno de los ejes de su álbum debut, Morena.

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Sin embargo, ese acontecimiento no solo transformó su relación con la cultura de su país de origen. Durante su infancia, Sofia también fue testigo de cómo su madre asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus cuatro hijos, haciéndose cargo del hogar y desempeñando los roles que tradicionalmente se atribuyen a ambos padres. Al crecer con ese ejemplo, desarrolló una percepción distinta de los roles de género y de lo que se espera de un hombre o una mujer. No tenía una idea preconcebida de cómo debía comportarse cada uno; simplemente veía a su madre trabajar y proveer para su familia.

Por eso, muchos años después, durante una relación conflictiva, le sorprendió que su pareja la cuestionara por no comportarse como una “mujer”. Pero ¿qué cosas debe o no debe hacer una mujer? ¿Cómo se supone que debe comportarse? Con el tiempo, Sofia comenzó a dejar de lado su propia percepción para adaptarse a esa mirada masculina, intentando encajar en las expectativas de su pareja y evitar cualquier motivo de conflicto. En ese proceso, terminó por perder de vista quién era y dejó de reconocerse a sí misma.

Tras terminar la relación, la cantante pasó meses meditando sobre lo vivido. Poco a poco, su atención dejó de centrarse únicamente en su experiencia personal y se extendió hacia preguntas más amplias: ¿cómo moldea la mirada externa nuestras percepciones sobre la feminidad y los roles de género? ¿Existe una sola verdad sobre lo que significa ser mujer?

Estos cuestionamientos terminaron dando forma a WO[E]MAN, un álbum que, además de proponer una mezcla de sonidos que transita entre lo alternativo y las raíces latinoamericanas, conduce al oyente por un recorrido no lineal a través de los pensamientos de Sofia durante ese tiempo de reflexión. Más que reconstruir una historia de principio a fin, el disco presenta distintas perspectivas de una misma experiencia para explorar las conclusiones a las que llegó la artista. “El álbum es mi manera de poner un espejo frente a nosotros y preguntarnos: ¿cuánto de lo que creemos saber sobre los demás proviene realmente de nuestra propia experiencia y cuánto viene de la narrativa de alguien más?”, explica.

Sofia Monroy

WO[E]MAN representa una evolución en la carrera de Sofia, de la que ella misma es consciente. Para la cantautora, el desarrollo artístico es una búsqueda constante que implica descubrir nuevos sonidos, explorar géneros y experimentar con distintas formas de creación. Sin embargo, en medio de ese proceso, hay algo que procura mantener intacto: su autenticidad, que se traduce en hacer cosas que le gustan y resuenan en su interior.

Esta libertad también se manifiesta en la manera en que se relaciona con la creación musical. Más allá de encontrar un sonido definido, Sofia habla de descubrir con qué personas disfruta componer, cómo le gusta producir y qué caminos quiere explorar. “Lo más importante que hice en este proceso fue, justamente, enamorarme de cada parte de él. Dejar que todo fluya. Creo que eso es lo más importante que he tratado de hacer para este disco”, explica.

Esa inquietud por explorar nuevos caminos también tiene un reflejo en los temas que atraviesan su música. De hecho, existe un vínculo entre WO[E]MAN y Morena, aunque ambos trabajos parten de inquietudes distintas. Mientras que en su debut Sofia exploró su identidad a través de sus raíces suecas y mexicanas, en este nuevo álbum traslada esa exploración al terreno de la feminidad y la masculinidad. Al mirar ambos proyectos en retrospectiva, la cantante reconoce un interés recurrente por explorar conceptos opuestos y encontrar puntos de conexión entre ellos. “Me estoy dando cuenta de que siempre trato de buscar algún tipo de verdad entre dos opuestos”, reflexiona.

La portada del disco es una de las primeras pistas para entender el universo conceptual del álbum. En ella, Sofia aparece en ropa interior y con un torso masculino de látex, una imagen que pone en tensión los códigos asociados a lo femenino y lo masculino. La idea surgió después de varias sesiones fotográficas y de trabajar en el material audiovisual que acompaña el proyecto. Aunque las imágenes eran estéticamente atractivas, ninguna terminaba de representar lo que la cantante quería comunicar. “Sentía que estábamos haciendo fotos bonitas, pero no encontraba esa imagen fuerte que dijera algo sobre el concepto del álbum. Luego se nos ocurrió poner un torso masculino y yo en calzónes. Es ese choque de identidad entre lo masculino y lo femenino”, cuenta.

Sofia Monroy

La imagen también recoge una de las ideas centrales del disco. El título juega con las palabras WOE —dolor, aflicción o tristeza— y MAN —hombre—. “WO[E]MAN significa hombre triste. Quería que esa idea estuviera presente en la portada, pero que yo fuera ese hombre triste”, explica la cantante. Esa figura también representa los juicios que incorporamos sin cuestionar de dónde vienen. Al revisar sus propias concepciones sobre las mujeres y las relaciones, la artista comenzó a preguntarse cuáles eran realmente suyas y cuáles había heredado de la sociedad o de otras personas. “Este álbum no se trata de ‘esta es la verdad y tú estás equivocado’. Es abrir una conversación y tomarse ese tiempito para reflexionar”, añade.

Esa disposición a cuestionar lo aprendido también se trasladó a la composición. Aunque las canciones comenzaron a tomar forma al final de la etapa de Morena, Sofia no tenía claro que estuviera trabajando en un nuevo álbum. Escribía sobre lo que vivía en una relación conflictiva y sobre el proceso de salir de ella, hasta que reunió suficiente material para darle forma a otro proyecto. 

La diferencia, explica, estuvo en la libertad que se permitió durante la creación: en lugar de descartar una melodía o una letra porque no encajaba con sus expectativas, decidió confiar en las ideas que aparecían espontáneamente. “Normalmente, mis propios pensamientos me habrían llevado a decir: ‘No, esa melodía no me gusta’ o ‘esa letra me da cringe’. Esta vez intenté abrazar esas ideas y pensar que habían llegado por alguna razón. Se trataba de dejarme llevar y no controlar tanto el proceso creativo”, recuerda.

La primera canción del álbum, ‘Una mujer’, introduce desde el comienzo uno de los recursos que atraviesan WO[E]MAN: el juego entre distintas perspectivas, que invita a entrar en un disco donde las ideas no se presentan como verdades definitivas. “Esa canción abre la puerta a entender que en este álbum no hay una sola verdad, sino que vamos a jugar mucho entre perspectivas y explorar distintas versiones”, explica Sofia.

La cantante recuerda que fue una de las primeras composiciones de esta nueva etapa, aunque todavía no tenía claro que terminaría formando parte de un álbum. “Es una canción muy poderosa porque dice las cosas como alguien podría llegar a pensarlas. La escribí en un momento de mucho enojo y, a través de ella, entendí más o menos por dónde iba a ir el álbum”, cuenta.

Cortesía

Aunque las canciones recorren distintos ritmos y sonidos, su orden no responde a una narración lineal. Sofia pensó el tracklist a partir del equilibrio musical entre los temas y de la relación que podían establecer unos con otros. Esa misma lógica atraviesa el cortometraje que acompaña el disco: en lugar de contar una historia con un principio y un final definidos, reúne varias pequeñas historias dentro de un mismo universo. 

El corto surgió de una colaboración con los directores Jesús Soto Fuentes y Manuel Gómez González. “Confío muchísimo en ellos. Me entienden muy bien artísticamente”, comenta. Cuando Sofia ya tenía una idea más clara del concepto y de las canciones, se reunió con ellos para presentarles el material y proponerles que buscaran una forma distinta de acompañar el proyecto. No quería limitarse a hacer una serie de videos musicales, así que les dio libertad para desarrollar una propuesta. La respuesta fue un cortometraje que dialoga con los temas del álbum sin pretender explicarlos por completo. “La percepción cambia según nuestra experiencia. El ser y el deber ser se confrontan. Entender es asumir que existe una sola verdad”, reza la introducción del filme. 

El proceso se extendió durante cerca de un año. Después de grabarlo en febrero, el equipo pasó varios meses ajustando detalles y trabajando en la sonorización. Para Sofia, el resultado es una creación colectiva en la que cada integrante pudo aportar a la construcción del universo visual del disco.

En el otro extremo del álbum está ‘Un hombre’, la última canción que escribió y también la que funciona como una especie de conclusión personal. Su relación con el tema se remonta a la infancia. “Mi mamá siempre fue mi papá y mi mamá en muchos sentidos. Ella trabajaba, proveía y crió a cuatro hijos. Por eso nunca crecí con esta idea de los roles de género; para mí todo fue mucho más fluido”, recuerda. Por eso, cuando más adelante estuvo en una relación con alguien para quien esas convenciones eran importantes, le costó entenderlas y comenzó a cuestionar de dónde provenían. “Fue la conclusión para mí de por qué siento todo esto y por qué me molesta tanto cuando alguien quiere ponerme en una caja de ‘mujer’ o decirme cómo debo ser porque soy mujer. Hacer esta canción, de cierta forma, me ayudó a entenderme a mí misma”, explica.

Si ‘Un hombre’ representa una conclusión, ‘Luna’ marca un punto de inflexión dentro del recorrido. En ella, Sofia reconoce que había comenzado a convertirse en la versión de sí misma que otra persona proyectaba sobre ella, hasta el punto de interiorizar ideas ajenas sobre cómo debía comportarse una mujer. “Fue el momento en el que me di cuenta de que estaba absorbiendo pensamientos de alguien más: qué hace una buena mujer, cómo debe funcionar una relación o qué cosas no debería hacer. Entendí que esas ideas no eran mías y que no estaba de acuerdo con ellas”, cuenta. Por eso, considera que la canción es fundamental para comprender el concepto del álbum: es el momento en que las perspectivas comienzan a mezclarse y ella empieza a reconocer cuáles le pertenecen.

‘Luna’ también tiene un vínculo particular con ‘Tiempo’, tema que la acompañó como sencillo. Además de compartir ciertos elementos sonoros —como los sintetizadores y los arpegios—, ambas canciones abordan momentos distintos de un mismo proceso. Si la primera representa el entendimiento, la segunda se acerca al duelo que viene después de reconocer que una relación debe terminar. “Son canciones primas. Si ‘Luna’ es el entendimiento, ‘Tiempo’ es el duelo: cuando tienes que soltar a alguien o algo. Aunque no haya sido una relación buena, aunque no te tratara bien o no te hiciera bien, terminarla puede doler”, explica.

Ese contraste resume una de las búsquedas centrales de WO[E]MAN. Incluso cuando Sofia reconoce que una experiencia no le hizo bien, no niega las emociones que todavía la acompañan. El álbum se mueve precisamente en ese espacio de contradicciones, sin intentar resolverlas todas ni establecer una postura definitiva. Como dice la cantante, se trata de “una búsqueda constante de entender algo”.

La publicación del disco llega en un momento especialmente significativo para Sofia. Además del lanzamiento del álbum, la cantautora está nominada al Latin GRAMMY en la categoría de Mejor Nuevo Artista, un reconocimiento que coincide con una etapa de crecimiento profesional y personal. 

Después de pasar un tiempo preguntándose si había tomado las decisiones correctas —desde regresar a México y dejar Suecia hasta apostar por la música en Spanglish—, hoy siente que está en el lugar al que quería llegar. “Por mucho tiempo estuve tratando de entender hacia dónde iba y si estaba tomando las decisiones correctas. Los últimos meses han sido maravillosos porque siento que estoy haciendo exactamente lo que quiero hacer. Están pasando muchas cosas bonitas y me siento muy agradecida”, cuenta.

Sin embargo, las preguntas que atraviesan el disco van más allá de su experiencia personal. Para Sofia, los roles de género y el machismo siguen siendo temas urgentes, especialmente ante el resurgimiento de discursos que buscan limitar las libertades de las mujeres. Aunque reconoce que estas posturas han cobrado fuerza en distintos lugares, también señala que no se trata de un fenómeno exclusivo de Latinoamérica. “La situación que yo viví fue en Europa. Esto existe en todo el mundo. Los roles de género son una historia universal y, más allá de eso, también está el odio hacia las mujeres y el machismo”, reflexiona.

La cantante considera que parte del problema está en que esas ideas también se transmiten de generación en generación, incluso entre las propias mujeres. Por eso, habla de la necesidad de mantener un proceso constante de deconstrucción y, sobre todo, de abrir espacios para discutir estas cuestiones. No busca presentar su postura como una verdad incuestionable ni señalar quién está equivocado, sino aportar a una conversación que considera necesaria.

Esa intención también se hizo evidente cuando sus presentaciones en ropa interior generaron críticas en redes sociales, muchas de ellas provenientes de hombres. Aunque al principio los comentarios la hicieron cuestionarse si había hecho algo mal, pronto comenzó a mirar la reacción desde otra perspectiva. “Me di cuenta de que va mucho más profundo que eso. Me da risa que siempre haya opiniones, sobre todo sobre las mujeres y cómo se visten. Como sociedad, tenemos esta necesidad de explicar por qué una mujer hace algo, como si no pudiera simplemente hacer o estar sin que los demás proyecten una razón sobre ella”, señala.

Más que quedarse en el malestar que le provocaron los comentarios, Sofia encontró en esa reacción otro ejemplo de los comportamientos que le interesa cuestionar. La experiencia también reforzó su convicción de que es necesario seguir creando espacios para las mujeres y hablar de las expectativas que todavía recaen sobre ellas. “Me interesa mucho ese fenómeno y por eso me doy cuenta de que hay que seguir hablando de estas cosas. Tenemos un gran trabajo por delante”, agrega.

Lo que comenzó como una búsqueda personal para entender su identidad y cuestionar las ideas que había asumido sobre la feminidad terminó convirtiéndose en una conversación que Sofía quiere compartir con los demás. 

En WO[E]MAN, la cantante no intenta llegar a una verdad definitiva ni decirle a quien escucha qué debe pensar. Su deseo es abrir espacio para otras preguntas, despertar “duda, reflexión y quizás discusión”, y propiciar que cada persona encuentre algo de su propia experiencia en las canciones. “Me gustaría generar conversación. Que se hablen de las cosas”, dice. Porque, al final, de eso también se trata el disco: de poner en palabras aquello que muchas veces se vive en silencio y permitir que otras voces se sumen a la conversación.

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