Redd Kross es uno de los secretos mejor guardados del rock: han sido imitados y admirados tanto por Kurt Cobain y la movida grunge de Seattle como por la escena del Sunset Strip de Poison y Guns N´Roses, además de haber pertenecido a la escena alternativa de los ochenta junto a Meat Puppets, Hüsker Dü y Dinosaur Jr.
Los hermanos Jeff y Steven McDonald formaron la banda en 1979 en el suburbio de Hawthorne, Los Ángeles, y en sus inicios desfilaron futuros integrantes de Black Flag y Circle Jerks. Born Innocent, su primer LP, fue una muestra de su potencial y rabia, pero para 1984 publicaron Teen Babes from Monsanto, con covers de Kiss, The Rolling Stones y David Bowie. El EP selló su sonido, entre el power pop y el hard rock de reminiscencias setenteras con tintes psicodélicos.
Neurotica, de 1987, fue la prueba viva de ese nuevo rumbo. La década del noventa pareció prometedora con los discos Third Eye y Phaseshifter, pero tras un último disco en 1997 se separaron. Steven, el bajista, fue parte del supergrupo Off! junto a Keith Morris de Circle Jerks, y Jeff se distanció de la música. En 2012, Redd Kross tuvo una segunda vida. Desde entonces han publicado tres discos (el último doble) y ha salido un documental y un libro contando su historia. Actualmente están acompañados por el guitarrista Jason Shapiro y Dale Crover, baterista de Melvins, grupo pionero del grunge.
Antes de lo que será su primera visita a Buenos Aires, el próximo miércoles 24 de junio en Uniclub, Rolling Stone habló con el bajista Steven McDonald.
¿Cómo es que comenzaste a tocar el bajo en Melvins y Dale Crover terminó tocando la batería en Redd Kross? ¿Tuvo algo que ver el fanatismo de ambas bandas por Kiss?
Dale reemplazó a Mario Rubalcaba en una gira de Off! (supergrupo punk del que Steven fue parte junto al vocalista Keith Morris de Circle Jerks) en 2014 o 2015. Fue el momento en que Melvins estaba buscando otro bajista. Toqué con ellos y fue una progresión natural que Dale comenzara a tocar en Red Kross. Ha estado con nosotros desde 2017.
Kiss fue la primera banda que vi, cuando tenía ocho años. Estaban de gira con el primer Alive, así que los vi en febrero del 76. Prácticamente me cambió la vida. Buzz Osborne (guitarrista y cantante de Melvins) los vio recién para la época de Dinasty, que no era su mejor momento.
Pareciera que Redd Kross siempre estuvo un paso delante de las modas: el punk, el grunge, el hair metal. ¿Esto les ha jugado a favor o ha sido una maldición?
Probablemente ambas. Fue malo en el sentido de que, cuando una escena se volvía masiva, al no ser miembros plenos, nunca nos pudimos subir en su totalidad. Fue bueno porque nos permitió mantener nuestra propia identidad. Siempre fuimos inclasificables y no tuvimos que darnos de baja cuando la gente perdía interés en un sonido en particular. No éramos miembros firmes de ninguna de esas escenas y creo que el balance no fue positivo en algún sentido porque, por ejemplo, Melvins estuvieron conectados al movimiento grunge. Cada vez que un chico de doce años se sumerge en esa música y descubre a Nirvana, hay una afluencia de ese público joven que llega a ellos. Creo que Redd Kross nunca tuvo esa ventaja, pero nosotros hacemos lo nuestro y la gente sigue encontrando modos de conocernos.
Siempre me pareció que el libro de Michael Azerrad Our Band Could Be Your Life, sobre las bandas que pavimentaron el camino para Nirvana, debería haber incluido un capítulo sobre ustedes. ¿Qué bandas aparecerían en la versión de Redd Kross del libro?
Creo que habría mucho sobre la escena inicial de Los Ángeles, que es donde comprendimos que nosotros también podíamos estar en una banda, o que ya teníamos la ambición de estar en una banda. El primer recital al que fui en un antro fue del grupo punk X, abriendo para The Avengers, una banda de San Francisco. Había un pequeño sello de Los Ángeles que se llamaba Dangerhouse, con bandas como The Weirdos y The Bags. Todas esas bandas nos inspiraron para intentar conseguir fechas. Ya teníamos guitarras y estábamos aprendiendo a tocar, pero fue ese movimiento el que nos llevó a animarnos. También The Go-Go’s, las vimos muy en sus inicios, al igual que a Black Flag y The Alley Cats. También le daría crédito al DJ Rodney Bingenheimer y su programa radial donde pasaba a muchos de estos grupos. Crecimos en los suburbios de Los Ángeles, que es una ciudad muy extensa. Aunque vivíamos a unos veinte kilómetros de Hollywood, para nosotros eran como miles porque se nos hacía inaccesible llegar allí, pero éramos chicos muy tenaces.
Otra banda fue The Dickies. Fueron los primeros en tener un contrato discográfico. Tenían un EP con los temas “You are so hideous” y “You drive me ape (you big gorilla)”. Yo estaba en sexto grado. Si llovía, teníamos que pasar la hora del almuerzo dentro del colegio, donde podíamos poner discos. Era 1978 y todos llevaban la banda sonora de “Fiebre de sábado por la noche”. Todos escuchaban disco. Llevé ese EP y a partir de entonces mis compañeros me percibieron distinto.
Antes mencionaste Dangerhouse. Su primer disco salió por Smoke 7, un sello del que nunca había escuchado hablar. ¿Cuál es su historia?
Por ahí salió nuestro primer disco, pero nuestra primera grabación fue un EP. En verdad estuvimos en un compilado que luego salió como EP, en el sello Posh Boy, que publicó también a Adolescents, TSOL. En ese entonces tenía doce años. Originalmente queríamos que el disco, Born Innocent, saliera por Frontier Records, que habían tenido un gran éxito con Circle Jerks. Hicimos un demo, pero no le gustó. Lo gracioso es que Frontier terminó reeditando nuestro primer disco años después. Mucha gente conoce la versión de Frontier pero originalmente salió en ese pequeño sello, Smoke 7, de un tipo llamado Felix Alanis que tenía su propia banda, RF 7. Hizo algunos compilados, que era el modelo a seguir en esa época. Creo que Bad Religion está en uno. Felix era muy perseverante y, como Frontier no quiso editarnos, lo publicamos con él.
¿Nunca consideraron publicar en SST, el sello de Black Flag?
Conocíamos a Black Flag incluso antes de que SST fuese un sello. Nuestro primer concierto fue abriendo para ellos, pero decidimos alejarnos de esa escena porque queríamos explorar más creativamente y SST funcionaba casi como una secta. Igual estamos agradecidos de que nos hayan sumado a sus primeros recitales. Nos parecía demasiado limitado, y como te dije, no queríamos ser parte de ninguna escena o movimiento. Queríamos hacer nuestra propia cosa.
Nunca ocultaron sus intenciones de ser una banda de estadios, pero es algo que creo que no estaba muy bien visto. ¿Recordás cómo fue la reacción de la escena y bandas cuando, por ejemplo, Hüsker Dü firmó con Warner? ¿Se los consideró unos vendidos?
Nunca me importó todo eso, la verdad. En aquel entonces, SST había hecho esos stickers que decían “Corporate rock sucks” (el rock masivo es una mierda), y los veías pegados en las estaciones de radio universitarias. Pero lo irónico es que SST estaba estafando a todas las bandas del sello. En verdad se comportaban mucho peor que cualquier sello multinacional. Mirándolo en perspectiva, fue algo sumamente hipócrita.

Durante aquellos años, a la vez que sucedía el hardcore, también se estaba desarrollando la escena del hair metal en el Sunset Strip, con bandas como Mötley Crüe, Poison y Guns N’ Roses. ¿Había alguna clase de intercambio entre estos mundos?
Había un club que no estaba en el Sunset, sino en West Hollywood, que se llamaba Starwood. Tenía dos espacios: una era como una discoteca y en el otro tocaban bandas. Recuerdo que podías cruzarte en la discoteca a los miembros de Mötley Crüe antes de que fueran una banda y toda esa gente con el pelo gigante, mientras que al lado estaba tocando Black Flag, The Germs o The Go-Go’s . Todos boludeaban en el estacionamiento, pero no interactuaban. Era como estar en el colegio con los diferentes grupitos de amigos.
¿Había apertura en la escena punk a otros sonidos o era todo muy conservador?
Creo que al comienzo era todo más abierto con la gente que iba a ver a The Go-Go’s, The Germs, hasta Black Flag. Hacíamos conciertos con bandas como Descendents, The Last, Meat Puppets. Cada una tenía un sonido diferente. Fue algunos años después cuando la escena hardcore se volvió más cerrada de mente. Había un club llamado Godzilla, donde tocaban los hermanos Stern y su banda Youth Brigade. Ahí fue cuando todo se volvió más reglamentado. Nosotros nos distanciamos de eso y grabamos el disco Born Innocent. Nos volvimos más raros y menos populares. Pero seguimos haciendo lo nuestro y eventualmente demostramos lo que queríamos.
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