La narración psicológica
Todo el espectáculo, dirigido por Grande y su colaborador de toda la vida Christian Breslauer, es un testimonio de cómo contener multitudes. El recorrido comienza en la pantalla, con una escena bellamente filmada en la que Grande se cepilla los dientes, un momento aparentemente mundano, cuando su casa comienza a inundarse. El agua la obliga a salir y la lleva a una versión anterior de sí misma casi lobotomizada, alrededor de Sol eterno.
Más tarde, Grande queda inconsciente en un campo de flores antes de ser despertada por una niña pequeña, que se parece muchísimo a una Grande joven. Juntos, se sientan en un columpio y la joven le pregunta a Ari si viene por aquí a menudo. “No, en realidad”, responde Ariana, con un toque de remordimiento, tal vez un guiño a que, en algún momento, perderá el contacto con su yo más joven.
Sólo que ahora la mantiene cerca. En otro clip, Grande y la joven están mirando. El mago de Oz juntos en lo que parece ser una sala de descanso, antes de caminar por los pasillos inundados de la Clínica Brighter Days. En el camino, se asoman a varias salas de procedimientos en las que los personajes pasados de Ariana están conectados a máquinas de borrado de memoria: en la sala uno, vemos los cabellos castaños sueltos de Ari, que recuerdan a su Atentamente era; en la segunda habitación, su sudadera holgada y su pony alto están presentes; y en una tercera habitación se sienta su rubia decolorada Edulcorante ser. Y luego, hay una cuarta habitación vacía, en la que la joven entra pero cierra la puerta.
Para aquellos que se preguntan qué significa, la siguiente escena ofrece cierta perspectiva. En él, Ari corre hacia ella. Sol eterno cuerpo, intentando desesperadamente detener el “proceso de eliminación”, que a lo largo del programa ha llegado a su quinto y último paso. Se encontró con repetidas ventanas emergentes de “acceso denegado”, que la incitaron a hacer lo único que le quedaba: destruir la máquina.
Una escena final muestra a la Ari actual tomando asiento entre la joven (su yo más joven, sin duda) y el yo mayor que retrata en su Días más brillantes por delante cortometraje. Mientras ella se acomoda, cada uno apoya su cabeza sobre los hombros de Ariana en un tierno momento que demuestra que si bien no siempre se puede borrar o reescribir el pasado, sí se puede reclamarlo.


