Zohran Mamdani: “Si no estás dispuesto a luchar, nunca ganarás.”

Zohran Mamdani y yo tenemos una seria disputa. Es implacable. Sus ataques vienen de todas partes, cuando menos los espero. Encanto, buena apariencia y astucia; algunos de los atributos que lo han convertido en el alcalde más joven de Nueva York en una generación, así como en una figura política nacional con el poder de sacudir el Congreso y negociar con el presidente, son armas en sus hábiles manos. Ahora siento su peso por una simple razón: soy un orgulloso seguidor del Chelsea Football Club.

“¿Qué te hizo ser hincha del Chelsea? ¿Te encanta el Clearlake Capital?”, me pregunta incluso antes de que las cámaras empiecen a grabar en el histórico vestíbulo de Gracie Mansion para la entrevista de Rolling Stone. Se burla del hecho de que mi equipo sea propiedad de una enorme firma estadounidense de capital privado que gastó 1.500 millones de dólares en nuevos jugadores solo para terminar de décimos en la Premier League inglesa esta temporada. El alcalde apoya al Arsenal, un equipo rival de Londres que terminó primero. Mi apoyo a Inglaterra en el Mundial le disgusta de igual manera. “Hermano, ¿por quéééé?”, dice, haciendo una mueca.

Sabía que estas opiniones serían polémicas, pero no estaba preparado para la violencia verbal que desatarían. Protesté en voz alta, criticando el antiguo patrocinio del Arsenal por parte de la infame Emirates Airlines, propiedad de Dubái, y culpando a mi padre inglés de mis preferencias. Nada funcionó. Los hoyuelos en las mejillas de Mamdani me apuntaban como una escopeta de dos cañones. Solo sonreía, sonreía.

Este proceso se repitió varias veces a lo largo de nuestra entrevista, cada vez que salía el tema de los deportes. Empecé a comprender lo que debió sentir el exgobernador Andrew Cuomo en aquel debate del junio pasado al recibir ataques de un alegre socialista democrático con un traje de corte slim. Si Zohran Mamdani quiere tu cabeza, su navaja retórica podría cortar un diamante en dos.

Puedes ver la entrevista completa en inglés aquí:

Desde su contundente victoria sobre Cuomo en noviembre del año pasado, el nombre de Mamdani ha estado en boca de todos. Para la derecha es el coco, la encarnación de sus mayores temores, un hombre moreno que cree en la redistribución radical de la riqueza y a quien temen que imponga la sharía islámica en toda la ciudad. Para la izquierda, Mamdani es un salvador optimista de la disfunción eterna de Nueva York y el catalizador del cambio en un sistema político nacional que ha sido gobernado durante mucho tiempo por demócratas centristas inactivos y una extrema derecha con cada vez más cuel. En los primeros seis meses de su administración, no se ha comportado como la caricatura que ninguno de los dos bandos ha hecho de él. En cambio, ha gobernado llegando a acuerdos con el gobierno estatal, el Ayuntamiento y las poderosas fuerzas del ecosistema político de Nueva York. Y en las elecciones primarias de Nueva York en junio, puso en juego su capital político al respaldar a una lista de candidatos radicales para cargos nacionales y estatales, derrotando a varios titulares y dejando claro que estaba dispuesto a derramar sangre dentro de su propio partido.

Mamdani es, pues, una figura singular en la política demócrata actual. Su carisma es genuino, pero también una herramienta. Sus ideales son sinceros, pero también representan un desafío. Por lo que sé, su equipo lo aprecia mucho, pero no cabe duda del poder que ostenta. Durante la campaña, era conocido como “Z”, un senador estatal que hace poco partició en campañas de otros candidatos. Sin embargo, tras la victoria, ya no hay apodos. Lo llaman “Alcalde”. Nos guste o no, todos los demás tienen que hacer lo mismo.

Vienes de una inmensa jornada de elecciones primarias donde apoyaste a varios candidatos socialistas democráticos experiencia limitada en cargos públicos. De cierta manera, fue un gran riesgo para tu capital político, y saliste victorioso. Cuéntame sobre esa noche del martes. ¿Cómo se compara con la noche del año pasado, cuando ganaste tus propias primarias?

Fue una noche increíble. Ver lo que significó para tantas partes diferentes de nuestra ciudad, viajar (a cada uno de sus eventos), ver que, sin importar el barrio o distrito donde estés, los neoyorquinos anhelaban el cambio. Fue increíble.

¿Tuviste algún momento de déjà vu?

Muchas de las personas que estuvieron en el centro de nuestra campaña le dieron todo a estas contiendas. Esto demuestra que, para muchos de nosotros, nunca se trató de un solo cargo, sino de un movimiento en favor de la clase trabajadora. Por ejemplo, Darializa (Ávila Chevalier, quien derrotó con éxito al líder del Caucus Hispano de la Cámara de Representantes, Adriano Espaillat), fue una de las coordinadoras de campo de nuestra campaña (para la alcaldía). Mientras recorría su distrito, nos encontramos con uno de sus coordinadores de campo, quien me comentó que Darializa lo había capacitado como activista hace más de un año. Eso es lo que buscamos construir; un movimiento que, dondequiera que encuentre una lucha por la clase trabajadora, esté presente en primera línea.

https://www.rollingstone.com/p/the-rolling-stone-interview-archive

Darializa es una ex activista, y durante su campaña fue criticada por publicaciones pasadas en redes sociales en las que elogiaba la ideología comunista, pedía la abolición de la policía y, en un momento dado, tuiteó: “Que se joda Kamala Harris”. Para muchos, parece ser otro espanto de lo que representa la llegada el socialismo. ¿Qué le dijiste sobre cómo manejar esa reacción negativa?

Primero le dije que esto solo sucede cuando hay posibilidades de ganar. Y esto refleja la desesperación que algunos sienten ante lo que sería un nuevo capítulo en la política de nuestra ciudad. Para la gran mayoría de los votantes que viven en ese distrito, esto no es lo que les preocupa. La gente de Nueva York (del Distrito Congresional 13) quiere saber que tiene un representante dispuesto a luchar por ellos, ante el desafío de vivir en la ciudad más cara de Estados Unidos. Es uno de los distritos congresionales más pobres del país. Gran parte de lo que vimos, la incitación al miedo, el racismo flagrante, fue un intento de desviar la atención del hecho de que Darializa cumpliría exactamente con esa visión para esos mismos trabajadores.

Fotografía por SACHA LECCA

Dijiste que la columna vertebral de tu movimiento ha sido la gente que ha pasado de ser líderes de campo y activistas a postularse para un cargo público. ¿Qué consejo les das a quienes están pensando en hacer esa transición?

Lo que yo diría es que para postularse a un cargo… en el fondo debe estar la pregunta: “¿Por qué lo haces?”. Si la respuesta es “Por la gente trabajadora”, entonces encontrarás que hay mucha más gente dispuesta a apoyarte en esa lucha.

El problema de la desigualdad y la falta de acceso a una vivienda asequible no es exclusivo de la ciudad de Nueva York. Es algo que sienten los estadounidenses en todo el país. Están cansados ​​de una política que, está en bancarrota, ya sea política, moral o económicamente. Y buscan algo que realmente responda a sus necesidades.

Este ciclo electoral fue el más agresivo políticamente que te hemos visto enfrentar. Varios de los apoyos que diste fueron en contra de los deseos del bloque centrista del Partido Demócrata. ¿Por qué pensaste que este era el momento adecuado para tomar esas decisiones?

Hace poco más de un año les prometí a los neoyorquinos que usaría todas las herramientas a mi alcance para cumplir con una agenda de asequibilidad. Cuando luchas por los marginados, siempre hay riesgos. Siempre será más fácil abandonar la lucha.

A menudo pienso en las palabras de Tim Walz sobre el capital político. Parafraseándolas: ¿De qué sirve tenerlo si no se usa para ayudar a la gente trabajadora? Eso fue lo que me vino a la mente en ese momento. La coherencia, la claridad y la convicción que caracterizaron estas tres contiendas (para el Congreso) me impulsaron a tomar esa decisión.

La batalla nacional entre demócratas centristas e izquierdistas ha cobrado inmenso protagonismo. El expresidente del Comité Nacional Demócrata, Jaime Harrison, tuiteó la noche de las elecciones: “Lo digo sin mala intención ni animosidad. Si odias al Partido Demócrata, por favor, no te presentes a nuestra nominación”. No te mencionó a ti ni a ninguno de estos candidatos por su nombre, pero parece una crítica bastante directa. ¿Cómo respondes a eso?

Normalmente, si alguien dice: “Esto no lo digo con mala intención ni animosidad”, lo que está a punto de decir sí que está cargado de mala intención y animosidad. Pero mira, la pregunta a la que vuelvo es: “¿Qué es el Partido Demócrata sino sus votantes?”. Si observas por quién votan los demócratas en los distritos 13, 7 y 10 de Nueva York, y dices que eso no representa al partido; puede que no represente lo que se terminó convirtiendo nuestro partido, que está dirigido por consultores bien pagados y grandes intereses capitales. Pero sí representa lo que los propios demócratas quieren ver. Esto refleja el hecho de que en este país solo hay una mayoría, y esa es la clase trabajadora.

Fotografía por SACHA LECCA

Por supuesto, hay una diferencia entre las promesas de campaña y lo que uno realmente puede cumplir. ¿Qué te ha resultado mucho más difícil de lograr desde que asumió el cargo de lo que pensaba durante la campaña?

A menudo se enmarca la discusión en decir que hacer campaña es fácil y gobernar es difícil. Sin embargo, en una campaña, uno le pide a la gente que crea en algo a pesar de sus propias experiencias. Lo que valoro de gobernar es que ofrece la oportunidad de cumplir.

En los últimos seis meses, hemos transformado algo que era una mera pregunta conceptual, “¿Cómo sería gobernar una ciudad con socialismo democrático?”, en una realidad. Hemos reparado más de 165 mil baches. Hemos devuelto decenas de millones de dólares a inquilinos que fueron víctimas de abusos por parte de sus arrendadores. Llevamos encaminado a nuestra ciudad hacia la provisión universal de guarderías, lo que ha supuesto un ahorro de más de 20 mil dólares anuales para los padres. Logramos todo esto al tiempo que hemos logrado el mayor decrecimiento de cifras de homicidios y tiroteos registrado en la historia de la ciudad de Nueva York, junto con el compromiso de impulsar la agenda de vivienda asequible más ambiciosa que hemos visto en generaciones.

De acuerdo. Pero he visto críticas que recibes incluso de algunos de tus seguidores más a la izquierda, ya que has tenido que moderar algunas de estas propuestas y promesas. ¿Hay momentos en los que sientes que tienes que ceder en áreas que no querías?

El trabajo es difícil en esencia. Se busca cumplirle a ocho millones y medio de personas, muchas de las cuales han experimentado la política como una fuente de decepción en diversas etapas. Mi estrella polar es pensar en aquellos que han sido expulsados ​​de esta ciudad por el alto costo de la vida. Lo que he descubierto es que se puede hacer mucho más de lo que nos han dicho en el pasado.

Nunca diré que este trabajo es fácil o sencillo. Es increíblemente difícil. Sin embargo, hay una manera de cumplir con lo que prometiste en tu campaña. Llevará tiempo, pero lo que hemos demostrado es que, incluso en seis meses, se puede encaminar a la ciudad hacia un rumbo diferente.

Muchas de las ideas que defendiste en tu campaña no habrían sido tan escandalosas para la clase política de la época de Franklin D. Roosevelt (FDR). ¿Por qué crees que ahora se consideran imposibilidades políticas?

Durante mucho tiempo, ese tipo de ideas, lo que el Partido Demócrata puede representar, por lo que puede luchar, solo se encontraban en los libros de historia. Piensa en la síntesis de esta visión en las cuatro libertades (los principios de Roosevelt, extraídos de su Discurso sobre el Estado de la Unión de 1941: que todos los estadounidenses deben vivir con libertad de expresión, libertad de culto, libertad de vivir sin miseria y libertad de vivir sin miedo). Si se presentaran hoy, (las cuatro libertades) se interpretarían como una visión radical de este país, cuando, en realidad, se basan en gran medida en el motivo por el que tantos estadounidenses se sienten orgullosos de ser demócratas; por el que yo me siento orgulloso de ser demócrata. Esto refleja una historia reciente en la que nuestro partido se ha convertido más en un reflejo de una clase de consultores y de intereses particulares que en un reflejo de las necesidades de la clase trabajadora.

“La esperanza es una responsabilidad. Si la compartes con los demás, también es tu deber cumplirla.”

Dices estar orgulloso de ser demócrata. ¿Crees que tu movimiento puede coexistir con la facción centrista del Partido Demócrata, o se trata realmente de una batalla existencial por el futuro del partido?

Creo que todos pertenecemos al gran partido demócrata. La pregunta que tenemos ante nosotros es: “¿Adónde queremos ir y qué queremos que sea este partido?”. Los republicanos parecen poseer una ambición ilimitada por lo que quieren lograr, mientras que nosotros parecemos estar construyendo un techo de posibilidades cada vez más bajo. En 2028, tenemos la oportunidad de ir más lejos de la actual administración federal. Eso plantea la pregunta: “¿Hacia dónde?”. Creo que es hora no solo de tener una visión, sino de llevarla a cabo.

Lo que estamos demostrando, aquí, en la ciudad de Nueva York es que es posible volver a poner a la clase trabajadora en el centro de nuestra política y, al mismo tiempo, cumplirles. Con demasiada frecuencia, a los neoyorquinos se les ha pedido que elijan entre su calidad de vida y la ambición de la ciudad. Es hora de demostrar que, de hecho, ambas cosas pueden lograrse al mismo tiempo.

¿Cómo sería, para usted, un Partido Demócrata nacional ideal?

Sería un partido que se preguntara: “¿Con qué dificultades se enfrentan los trabajadores?”, y que respondiera a esa pregunta con soluciones para facilitarles la vida. Creo que nuestra política debe ir más allá de un ejercicio intelectual y tener un impacto tangible. Si no podemos explicar cómo nuestra política ayuda a la gente a pagar el alquiler, la comida y el cuidado de sus hijos, entonces parecerá un simple pasatiempo que algunos tienen el lujo de permitirse.

Un sentimiento que he visto mucho en internet, en respuesta a tus primeros seis meses en el cargo, es algo así como: “Resulta que Sí se pueden hacer cosas”. ¿Cuál es un logro del que se siente orgulloso que no fue una promesa de campaña?

El primer día de nuestra administración, tras la toma de posesión, me reuní con varios inquilinos de un edificio controlado por una inmobiliaria, donde han presentado queja tras queja. Entré en la casa de una de las inquilinas y me enseñó su baño: el óxido se desprendía de las tuberías y del techo. Le pregunté cuánto tiempo llevaba viviendo así y entonces se giró, señaló a su hijo y dijo: “Más tiempo del que él lleva vivo”. Tenía más de 20 años.

Decidimos interponer una demanda en nombre de esos inquilinos. Con apenas la firma, conseguimos que el siguiente propietario aceptara subsanar todas las irregularidades en ese edificio y en otros pertenecientes a la misma inmobiliaria. Para mí, eso demuestra que vale la pena luchar, porque si no estás dispuesto a luchar, nunca podrás ganar.

Fotografía por SACHA LECCA

Pero también es necesario implementar esas medidas de forma sistémica. Como bien saben ustedes, la NYCHA (Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York, la agencia de vivienda pública de la ciudad) es una de las entidades de vivienda pública con el mayor número de quejas en la ciudad.

A veces, la naturaleza sistémica de un problema se ha utilizado para justificar la inacción a corto plazo. Hemos escuchado a muchos decir: “La NYCHA tiene necesidades de capital por valor de 80 mil millones de dólares. Es responsabilidad federal. Necesitamos que el gobierno federal actúe”. Todo cierto. También sabemos que, independientemente de si se trata de una administración demócrata o republicana, la NYCHA ha tenido esas necesidades de capital. Si vamos a esperar a que (Washington) D.C. actúe, estaremos dejando a cientos de miles de residentes de vivienda pública en una situación precaria durante los años que tardará (Washington) D.C. en finalmente acordarse de esos mismos inquilinos. Vamos a destinar recursos que van más allá de lo que la ciudad ha hecho hasta ahora: prácticamente duplicamos el compromiso de capital de nuestra ciudad con la NYCHA.

Parte de la razón por la que te enfrentas a preguntas como esta es porque te has convertido en el rostro de un movimiento en la política estadounidense. Pero cuando te conviertes en el rostro de algo, empiezas a ser responsable de todo lo que alguien quiera atribuirte. He visto cómo te han atribuido desde el asesinato de Charlie Kirk hasta la anulación por parte de la FIFA de la tarjeta roja del jugador estadounidense Folarin Balogun en el Mundial. ¿Cómo decides a cuáles de esas críticas sientes la responsabilidad de responder?

Si afectan a los trabajadores neoyorquinos. Hay una diferencia entre el discurso y lo que preocupa a la gente de esta ciudad.

Eres bueno.

Gracias.

Todos los que te han visto, te han conocido y te han entrevistado dicen lo mismo: que eres un político talentoso. A veces no se dice como un cumplido. ¿Qué significa para ti ser un buen político?

Creo que significa cumplir. Durante mucho tiempo, ser un buen político ha significado debatir. (Mi administración) quiere que sea algo concreto. Si llamas a la puerta de un neoyorquino ahora mismo y le preguntas qué le preocupa, lo definirá en términos de costo.

¿Cómo te juzgas a ti mismo? ¿Qué te preocupa en privado no poder cumplir?

A menudo vuelvo a pensar por qué tantos neoyorquinos tocaron puertas para nuestra campaña. ¿Qué los impulsó a hacerlo?, Esa esperanza es una responsabilidad. Si la compartes con otros, también es un deber cumplirla.

“Me siento como un tío que abre el armario y siempre encuentra la misma ropa. ¡Un saludo a los trajes! ¡Los aprecio!”

Para mí, cuando hablamos de 2000 plazas de guardería gratuita para niños de dos años este año, 12 000 el año que viene, una plaza para cada niño de dos años al cabo de cuatro años, siempre quiero dejar claro que ese no es mi logro. Es el logro de todos los que subieron esos seis pisos sin ascensor y llamaron a puerta tras puerta tras puerta, diciéndole a la gente que podíamos lograr un mundo donde la guardería no costara 20 mil dólares. Quiero medir nuestra gestión en función de si cumplimos con las expectativas tanto de quien llamó a la puerta como de quien recibió la llamada.

Me intriga saber cómo fue tu infancia, que fue tan neoyorquina como se puede esperar para alguien que llegó aquí a los siete años. ¿Cómo influyó esa educación cultural en tu visión del mundo y en tus ideas políticas? Por ejemplo, tus referencias musicales están por todas partes.

Algunos de mis primeros recuerdos son de Nueva York. Me encantaba ir a Tower Records. Creo que estaba en la calle 66 y Broadway. Tenían pisos enteros repletos de una cantidad increíble de CDs. En ese momento me encantaba The Offspring.

Clásico. Un clásico de esa época.

El primer álbum que me regalaron fue la versión censurada de The Blueprint de Jay-Z. Solían vender CDs piratas justo afuera de Tower Records, y ahí fue donde compré el clásico fundamental de Eiffel 65. Mucha gente solo los conoce por ‘Blue (Da Ba Dee)’. ‘Too Much of Heaven’ es una gran canción.

¿Qué estás escuchando ahora?

Últimamente, he estado escuchando mucho a Radio & Weasel, un dúo ugandés que dominó las listas de éxitos durante muchísimo tiempo. También he estado escuchando a un rapero pakistaní llamado Shamoon Ismail, a quien sigo desde hace algunos años. Si me siento reflexivo, pongo algo de Kacey Musgraves.

El nuevo álbum estuvo genial.

Sigo escuchando Golden Hour.

Siempre me hace gracia oír esas referencias culturales de alguien que se ha obsesionado con llevar traje. Cuéntame sobre esa elección de estilo.

Me siento como un tío que abre el armario y siempre encuentra la misma ropa. ¡Un saludo a los trajes! ¡Los aprecio!

Fotografía por SACHA LECCA

Una de las cosas que más me molestan de los políticos, sin ánimo de ofender, es que se pongan la camiseta encima de la camisa.

Uf. A veces lo hago.

Lo sé, lo sé. Te he visto hacerlo, y no es un ataque personal.

Me lo tomo como tal.

Y claro, sabemos que te encantan los deportes. ¿Cómo te iniciaste en el mundo del deporte?

Tengo que darle las gracias a mi tío. Él me presentó a Arsenal a finales de los noventa, principios de los 2000. Nací en Uganda, en África Oriental. El Arsenal, diría yo, es el equipo con más seguidores en Uganda. Mucho de eso se debe a la historia del talento africano en el equipo: Kanu, Lauren… Kolo Touré, Emmanuel Eboué, Alex Song… Incluso lo mencionaré, aunque siempre me dolerá: Emmanuel Adebayor.

Mi primer recuerdo de un Mundial es probablemente también del 98: me enamoré de Zizou (el capitán franco-argelino de Francia, Zinedine Zidane). ¡Qué jugador! La primera vez que mi padre me dejó llegar tarde al colegio fue cuando Francia jugó contra Senegal (en el Mundial de 2002). Su amor por lo académico no tenía ninguna posibilidad contra el panafricanismo. Nos quedamos en casa y vimos a Papa Bouba Diop marcarle un gol a Fabien Barthez. Ese es uno de mis primeros recuerdos.

¿Cómo utilizas ese conocimiento deportivo para conectar con la gente?

Creo que, para muchas personas, el deporte es prácticamente su primer idioma. Cuando hablas con alguien cuyo inglés es claramente un segundo, tercer o cuarto idioma, en cierto modo estás hablando solo con una sombra de esa persona. Te estás perdiendo la totalidad de lo que es. Y cuando hablas con alguien sobre deportes, ya sea soccer, ​​baloncesto o cualquier otro, es como si finalmente se revelara su esencia.

Bueno, se suponía que hablaríamos de los temas deportivos vendrían al final. Tenemos que hablar de Trump. Tu reunión con Trump en la Casa Blanca fue uno de los momentos más impactantes del inicio de tu mandato como alcalde. ¿Cómo es su relación ahora?

La relación sigue siendo la misma. Se basa en la ciudad de Nueva York. A pesar de las muchas discrepancias que tenemos el presidente y yo, tenemos algo en común: el amor por esta ciudad.

¿Sientes que tienes que apelar un poco al ego de Trump en esas interacciones para que no se centre en la ciudad? Creo que el temor ha sido que lo que sucedió con ICE y la Guardia Nacional en lugares como Minneapolis o Los Ángeles llegue a Nueva York.

Creo que debo seguir siendo honesto con el presidente, y esa honestidad implica diferir. Le he hablado directamente sobre cómo considero a ICE una agencia cruel que no contribuye en nada a la seguridad pública. Le he expresado mi opinión de que debería ser abolida.

“Es difícil prepararse para las amenazas de muerte. He llegado a aceptarlo como parte del trabajo que realizo.”

¿Qué opinas de qué te diga constantemente lo guapo que eres?

… ¿Gracias?

Lo aceptaremos… supongo…

Su segundo mandato ha afectado más a otras ciudades, pero Nueva York no ha escapado a las repercusiones de las acciones de Trump.

Ya sea que hablemos de atención médica o del programa SNAP, las políticas federales dificultan que la gente pueda costearse la vida en la ciudad. Estamos haciendo todo lo posible para contrarrestar los efectos de estos recortes. Sin embargo, hay un límite a lo que una ciudad puede hacer frente a las políticas federales que buscan desmantelar estos programas. Esto tendrá un impacto real en un número incalculable de neoyorquinos en los cinco distritos.

Otro tema nacional que se ha vuelto cada vez más relevante para todos los políticos de este país es Israel y Gaza. ¿Por qué cree que es importante que el alcalde de Nueva York tenga una postura claramente definida sobre este tema?

Mi postura política no admite excepciones. Cuando hablo de la importancia de la dignidad, el derecho internacional y los derechos humanos, lo hago pensando en que se aplica a todos. Durante mucho tiempo, hemos visto una tendencia a eximir a los palestinos de esos ideales. Cuanto más dispuesto esté uno a excluir a alguien de una convicción, más probable es que pierda esa convicción por completo.

¿Dónde desarrollaste esas convicciones?

Desde una temprana edad, si veía una contradicción entre lo que decíamos creer y lo que estábamos dispuestos a hacer, era algo que simplemente no podía ignorar. Cuanto más te involucras en política, más te dicen que así son las cosas. Y para mí, esa nunca es una respuesta satisfactoria.

Lo menciono porque es uno de los temas más divisivos de nuestra época, y también uno que le ha valido algunas de las críticas más intensas, incluso en su vida personal. Su esposa, la artista Rama Duwaji, también ha sido criticada por sus opiniones sobre Israel y Gaza. ¿Cómo se han adaptado ustedes dos a eso?

Es difícil prepararse para las amenazas de muerte. Es difícil prepararse para recibir una llamada de un fiscal que le diga que alguien de otro estado va a ser acusado por lo que ha dicho y pretendido hacer en tu contra. Cuando uno está dispuesto a alzar la voz por todos, hay consecuencias. Obviamente, ahora que estoy frente a ustedes como alcalde, la situación es diferente. Pero incluso cuando era miembro de la asamblea y hablaba de lo inaceptable que es que enviemos miles de millones de dólares para matar palestinos inocentes, recibía mensajes de voz con amenazas similares.

Fotografía por SACHA LECCA

He llegado a aceptarlo como parte de mi trabajo. Lo que siempre será muy difícil de aceptar es lo que significa para las personas que amo. Uno escucha a los políticos hablar de ello, y al principio suena como un cliché. Cuando uno empieza a vivirlo, comprende plenamente el peso de lo que este trabajo implica para quienes amas y quienes te rodean. Transforma la vida de todos.

Ya que estamos hablando el 6 de julio, quiero abordar el tema que todos han estado esperando: la boda de Taylor Swift, que tuvo lugar hace dos días. ¿Desde cuándo sabían que estaba planeando un gran evento en la ciudad?

Teníamos indicios de que se presentaría una solicitud de permiso, pero no fue hasta justo antes de la boda que se presentó oficialmente.

Así que fue a última hora.

En cuanto a la respuesta de la ciudad, la solicitud se presentó justo antes de la boda. Pero nuestra responsabilidad también es planificar para cualquier eventualidad y asegurarnos de estar preparados para responder.

¿Recibieron algún comentario de las distintas agencias involucradas? 

En general, creo que los servicios municipales se desempeñaron muy bien.

Ahí lo tienes. Así que…

Pensé que me preguntabas cómo se lo habían pasado los asistentes. Pensé: “No tengo ni idea.”

Bueno, iba a preguntarte si te invitaron.

No.

Sí, qué lástima. Ella se lo pierde.

*Risas* No, estoy bien.

Empezar

Give us a call or fill in the form below and we will contact you. We endeavor to answer all inquiries within 24 hours on business days.