Después de más de tres décadas de carrera, María Helena Döering ha interpretado mujeres de todas las clases sociales, heroínas, villanas, aristócratas, madres y personajes que dejaron una huella en la televisión colombiana. Con títulos como La viuda de blanco, Hasta que la plata nos separe, La saga: negocio de familia, Bella Calamidades y Rojo Carmesí, su trayectoria ha estado marcada por una notable versatilidad. Sin embargo, pocas veces había encontrado un personaje tan complejo como Victoria, la protagonista de Lactar, el más reciente largometraje de Harold Trompetero.
La película, basada en una historia real que el propio director convirtió primero en novela y luego llevó al cine, acaba de consolidar su recorrido internacional al obtener los premios a Mejor Película y Mejor Actriz en el Eurasia Kinofest de Sochi, uno de los festivales cinematográficos más importantes de esa región. El reconocimiento a Döering llegó después de una ovación de diez minutos para la película, confirmando el impacto que ha tenido un relato que se atreve a hablar del deseo, la maternidad, la vejez, la libertad y las decisiones que pueden transformar una vida cuando parecía que ya todo estaba escrito.
En Lactar, Doering interpreta a una mujer de 62 años atrapada en un matrimonio emocionalmente devastado que encuentra, de la manera más inesperada, la posibilidad de empezar de nuevo. Lejos de convertir esa premisa en una extravagancia o en una simple provocación, la actriz construye un personaje lleno de humanidad, contradicciones y valentía. Conversamos con ella sobre el proceso de crear a Victoria, la riqueza psicológica del guion de Harold Trompetero, la controversia surgida a partir del final de la película y el momento que vive actualmente el cine colombiano.
Para ti, ¿cuál es el significado del título Lactar?
Aunque solemos asociar la palabra con la maternidad, para mí lactar significa, sobre todo, nutrir. Alimentar a otro ser humano. Incluso un hombre puede lactar si es quien alimenta a un bebé con un tetero. En esta historia, naturalmente, el concepto está ligado al embarazo de una mujer mayor, pero también habla de la necesidad de alimentar la vida y darle sentido.
Harold Trompetero me contó que Victoria está inspirada en una mujer real que, aunque no tenía necesidades económicas, trabajaba como empleada doméstica y vendiendo minutos de celular. La película comienza con una frase muy poderosa: “¿Qué hacer con la vida?”. ¿Qué lleva a esta mujer a tomar las decisiones que toma?
Esa pregunta es el corazón de la película. Más que explicar las consecuencias de sus actos, habla de una mujer que decide vivir una vida distinta. Victoria está profundamente sola. Vive un matrimonio infeliz, es madre de ocho hijos y, aun así, se siente completamente ignorada. Sufre un maltrato psicológico constante y creo que muchas veces olvidamos que ese tipo de violencia puede ser incluso más devastadora que la física.
Me llamó muchísimo la atención la historia real que Harold me contó. Era una mujer que no necesitaba trabajar para sobrevivir económicamente y, sin embargo, prefería vender minutos de celular en una plaza, limpiar casas o cuidar niños antes que pasar el tiempo en un club observando a otras mujeres que, probablemente, atravesaban situaciones muy parecidas a la suya sin darles la importancia que ella sí les daba.
Todo lo que ocurre después, todos los giros que tiene la película y ese final tan inesperado, nacen precisamente de esa soledad extrema y de una profunda insatisfacción con la vida que llevaba. Lo que más admiro de Victoria es que nunca se presenta como una víctima. Es una mujer valiente. Nunca vive quejándose de sus dolores, aunque el espectador los percibe permanentemente. Para cualquier actriz con una trayectoria larga, un personaje así representa un desafío enorme porque exige poner a prueba todo lo que uno ha aprendido como actriz y también como ser humano.

Hay un punto de quiebre muy importante en la película que tiene que ver con la pérdida de su amante. Sentí que allí Victoria empieza a dejarse ir.
Yo creo que la película tiene varios momentos decisivos. El primero ocurre cuando el marido se va de viaje. Victoria ni siquiera sabía que él viajaba con su amante. Inicialmente les propone a todos que lo acompañen, pero en realidad sabía que nadie aceptaría y así podría hacer lo que quería.
Durante esa ausencia sucede algo muy importante cuando el conductor de la familia le dice que nunca ha entendido a la gente rica, que le parece muy extraña su manera de divertirse. Esa conversación cambia algo dentro de Victoria. Mientras su marido está de vacaciones con otra mujer, ella termina jugando tejo y tomando una gaseosa con el conductor. Ahí comprende que hay otra forma de vivir.
Esa noche termina acostándose con él, un hombre que llevaba toda la vida trabajando para la familia, pero con quien nunca había existido ningún tipo de intimidad. Probablemente, si Victoria no hubiera quedado embarazada, todo habría terminado ahí. Pero ese embarazo la obliga a tomar decisiones muy profundas. Nunca piensa en abortar. Creo que empieza a ver en ese noveno hijo un sentido para los años que todavía le quedan de vida.
Lo más fuerte viene después. No recibe apoyo de su familia, es expulsada de su propia casa y termina viviendo con un hombre con el que realmente no tenía una historia de amor. Lo extraordinario es el cambio tan radical que decide asumir. Pasa de vivir rodeada de todas las comodidades a instalarse prácticamente en una habitación junto a una cancha de tejo. Cuando sus hijos le ofrecen un apartamento y una enfermera para cuidarla, ella rechaza todo eso porque finalmente había tomado una decisión sobre su propia vida y quería llevarla hasta las últimas consecuencias. Me parece un acto de una valentía impresionante.
Con Harold hablábamos de que, de alguna manera, Victoria es una especie de Quijote. Su valentía parece estar sustentada en una cierta locura, en la decisión de ir en contra de todas las convenciones sociales. ¿Qué piensas de esa idea?
Es muy posible. Yo misma he tomado decisiones en mi vida que me han sorprendido, pero no sé si habría llegado tan lejos como Victoria. Creo que sí hay una cierta dosis de locura en lo que hace.
Yo, por ejemplo, no habría soportado treinta y cinco años de infelicidad de la manera en que ella lo hizo. Vivió todo ese dolor con una serenidad impresionante. La tormenta estaba por dentro, pero nunca recurrió al conflicto permanente, ni a los gritos, ni a la agresión. Probablemente yo habría reaccionado de otra forma.
Y tampoco estoy segura de que hubiera tenido la valentía de abandonar todas las comodidades, arriesgar mi salud y mi estabilidad para empezar de nuevo desde cero. Me parece una mujer extraordinariamente valiente y, sí, también un poco loca. Pero el mundo es muy grande. Somos miles de millones de personas. Estoy segura de que han existido otras mujeres capaces de tomar decisiones parecidas.

Con Harold también hablábamos de que vivimos tiempos muy polarizados. He escuchado a personas que interpretan el final de Lactar como una reivindicación del hombre machista, sobre todo por la decisión que toma el esposo al final y porque quienes terminan acogiendo a Victoria son sus hijos hombres y no sus hijas. ¿Qué piensas de esa lectura?
Es una reflexión muy interesante y sí la he pensado. Entiendo que haya espectadores que sientan que el final reivindica a un hombre que, aparentemente, no merecía esa oportunidad. Pero yo lo veo de otra manera.
Lo que hace ese hombre al final puede entenderse como una reivindicación, pero también como un castigo. Criar un hijo nunca es sencillo, mucho menos a esa edad, y más aún cuando se trata de un hijo que ni siquiera es biológicamente suyo. Tener que levantarse todos los días y convivir con ese niño puede ser, al mismo tiempo, una forma de redención y una carga enorme.
Yo creo que esa era la única posibilidad que tenía para no hundirse todavía más en la vida vacía que llevaba. Porque tampoco era un hombre feliz. Ni cuando estaba con su amante, ni cuando aparentaba tenerlo todo. Era una persona profundamente insatisfecha.
Sin revelar demasiado de la película, diría que muchos acontecimientos lo conducen hasta esa decisión. A mí el guion me enamoró precisamente porque nunca sentí que estuviera forzando las situaciones. Es una historia de ficción, claro, pero no me parece imposible. A veces la realidad termina siendo mucho más sorprendente que cualquier película.
Podríamos decir, entonces, que ese noveno hijo termina devolviéndole un propósito a este hombre.
Exactamente. Mientras una vida se apaga, otra comienza. Ese niño termina cuestionándolo todo: a los hijos, al padre, a la familia completa. Creo que él encuentra finalmente algo que hacer con su vida. Durante toda la película busca sentido en otros lugares: en la amante, en los viajes, en las apariencias. Al final encuentra un propósito criando al hijo por el que Victoria entregó la vida.
Y creo que ahí está una de las grandes preguntas de la película. ¿Qué pasa con todos los que quedaron? ¿Cómo cambia la vida de cada uno después de haber sido incapaces de comprender a la mujer que siempre estuvo ahí para ellos? Mientras todos seguían pensando en sí mismos, Victoria, por primera vez, decidió vivir su propia vida.
También me llamó la atención que Lactar parece llegar en un momento importante para el cine colombiano. Con Harold hablábamos de cómo durante años parecía existir una división muy marcada entre las comedias comerciales y un cine mucho más pequeño y de festivales. Películas como Lactar o Un poeta parecen demostrar que el público colombiano está buscando otro tipo de historias.
Qué palabras tan lindas. Yo misma he sido de las personas que muchas veces piensa dos veces antes de ir a ver una película colombiana. Durante mucho tiempo predominó ese tipo de comedia que no necesariamente era el humor con el que yo conectaba, o las historias relacionadas con el narcotráfico, que fueron ocupando un espacio muy importante en nuestra producción audiovisual.
Yo nunca he querido participar en una narcoserie. He tenido algunas propuestas y siempre las he rechazado porque siento que Colombia es muchísimo más que eso y no quería contribuir a seguir reforzando esa imagen de nuestro país.
Por eso fue tan emocionante llegar a Rusia con una película profundamente colombiana, aunque al mismo tiempo universal. Está escrita y dirigida por un colombiano, protagonizada por una actriz colombiana y cuenta una historia que nace aquí, pero que logra emocionar a espectadores de cualquier lugar del mundo. Para ellos fue algo completamente distinto a la imagen que tenían de Colombia y eso fue muy gratificante.
Recibir los premios a Mejor Película y Mejor Actriz fue una felicidad enorme, pero también lo ha sido la respuesta del público aquí. El hecho de que la película permanezca tantas semanas en cartelera ya es un premio muy importante. Naturalmente habrá personas que estén de acuerdo con ella y otras que no. Eso es completamente válido. Yo, de hecho, desconfío un poco de las obras que le gustan absolutamente a todo el mundo. Me parece sano que existan distintas lecturas y que la película genere discusión.
Creo que Lactar logró hacer algo diferente y eso es lo verdaderamente valioso.
Creo que esta película demuestra una sensibilidad distinta a la que muchas personas asocian con él.
Totalmente. Yo ya conocía a Harold, pero nunca había trabajado tan cerca de él como ahora. Hicimos la película a comienzos de este año y todo ha pasado muy rápido. Terminamos el rodaje en febrero, la película se estrenó en mayo y desde entonces no hemos parado de viajar y conversar sobre ella.
En todo ese proceso descubrí a un hombre con un conocimiento muy profundo de la psicología femenina. Uno no necesariamente espera encontrar esa sensibilidad detrás de alguien que suele mostrarse tan espontáneo y tan descomplicado. Pero realmente es una persona con una enorme capacidad para comprender las emociones y los conflictos de las mujeres.
Ese fue uno de los grandes regalos que me dejó esta película. No solamente el éxito que ha tenido o la oportunidad de interpretar a Victoria, sino haber conocido a Harold desde ese lugar.
Incluso ya leí otro guion suyo y ojalá me permita interpretar también a esa mujer. Es un personaje completamente distinto a Victoria, pero con una psicología igual de compleja y sería un reto actoral maravilloso.
Al final, eso es lo que buscamos las actrices de mi generación: buenas historias y personajes que nos permitan seguir jugando a ser otras personas, aunque sea durante el tiempo que dura una película.
María Helena, ha sido un verdadero placer conversar contigo. Gracias por esta entrevista y, sobre todo, por una interpretación tan conmovedora.
Gracias a ti por tus palabras, por la generosidad con la que has visto la película y por esta conversación. Ha sido un verdadero gusto. Muchas gracias.
Entradas Recientes
- El juicio por asesinato a sueldo de Lil Durk va por buen camino, el juez regaña al fiscal
- ALMAS: así nació METANOIA – Rolling Stone en Español
- Karol G invita a Elena Rose a abrir Viajando Por El Mundo Tropitour
- María Helena Döering: “En Lactar interpreto a una mujer que descubre que nunca es tarde para empezar a vivir”
- Cómo ver el juego en vivo en línea gratis
- 'Red, White and Blue' de Toby Keith es ahora su mayor éxito en el Hot 100
- Justin Moore revela que fue a rehabilitación después de tomar un descanso de la gira
- Tropitour Viajando Por El Mundo De Karol G Agrega A Becky G Y Elena Rose
- Ver/alquilar la película de terror de Kane Parsons
- Muere el músico de sesión de Nashville y director de giras Jimmy Nichols a los 64 años
- Demanda de natación de BTS, fallo de Bad Bunny, caso de Taylor Swift: resumen de la ley musical
- Teyana Taylor agradece a Jay-Z por invitarla a actuar con él
- BTS sacó anuncios estilo tabloide para promocionar su próximo sencillo 'NORMAL'
- Cómo se convirtió en un himno del Mundial de Inglaterra
- Rocambole sigue en el camino


