Kany García: Abrir la puerta de par en par

Ojalá tuviéramos más artistas como Kany García. Eso implicaría tener artistas más valientes, con mayor compromiso, menos interés en su brillo personal, y más disposición para hablar de frente sobre todo lo que no funciona en la industria musical y en nuestras sociedades.

Ella piensa en un referente como Mercedes Sosa, y siente la necesidad (casi la obligación) de asumir su parte en los desafíos que viven nuestros países. Hay una historia a tener en cuenta, una gente que ha dado la pelea en tiempos de represión, corrupción, persecución y tiranía. Dar la espalda no está entre los planes de esta boricua.

“Está también lo que yo recibo en las redes sociales, en lo bueno que te dan, que son mensajes directos de la gente que está viviendo tiempos realmente jodidos”, dice Kany. “Cuando alzas la voz, te lo súper aplauden o te agradecen, sienten que de alguna manera no están solas y solos”. Por eso está dispuesta a “aguantar un poquito de cantazo” de vez en cuando, sabe que es el precio a pagar cuando se asumen posiciones para que las canciones tengan un propósito que vaya más allá de los streams, los likes y los premios, más allá de la viralidad vacía.

Puerta abierta, su nuevo álbum, es el reflejo, en sus letras y música, de una artista que valora su historia y la de su país, que defiende su trabajo y su lugar como mujer. Es un disco que aporta un inmenso valor a la diversidad que ella busca mostrar en la música iberoamericana, porque para Kany García el mundo debe saber que siempre tendremos mucho más para ofrecer. Y ese aporte sonoro se plasma en muchas canciones que dicen cosas que sí vale la pena escuchar.


“Creo que como mujeres nos crían para complacer. Obviamente, ya estamos viviendo tiempos distintos, pero nos crían para hacer sentir bien al otro, para ocultar nuestra vulnerabilidad o para ocultar nuestras molestias…”


En tu nuevo álbum hay canciones como ‘Puerta  abierta’, ‘A la niña que fui’ o ‘Tierra mía’, que me hicieron pensar mucho en una mirada atrás, en una mirada a tus raíces, y me preguntaba qué tanto tiene este disco de reflexión o de balance para tu vida…

Pues un montón, pensaría yo que es el álbum en el que más he hecho una mirada introspectiva de forma muy personal. Siempre leo o escucho cuando dicen, “Este es el álbum más personal de mi vida”, y no me refiero a eso, me refiero a algo con un poco más de profundidad. Por ejemplo, utilizar el álbum para regresar a la raíz, a los sonidos que escuchaba yo desde la casa de mi mamá o cuando me quedaba en la casa de mi abuela en el campo. ¿Qué sonidos eran, qué tipo de música?, ¿cómo era yo en esos tiempos? Es regresar a las cosas que me importan, hablar sobre ellas, también hablar sobre las cosas que me preocupan. Entonces, va por ese tipo de auto reflexión; yo creo que nunca había sido de esta manera, porque creo que, en álbumes pasados, si hablaba de mí, podía ser de algún tópico, pero nunca de lo que tiene más que ver con mi idiosincrasia como ser humano.

Hablabas de los asuntos que te inquietan y te preocupan, ¿hoy, cuáles son esos temas?

Para mí, que estuve un tiempo viviendo fuera de Puerto Rico, por necesidades del trabajo, y regresé, porque siempre soñaba con volver, como le pasa a mucha gente de diáspora, creo que siempre es algo que está en el radar. Me preocupa el país al que regreso, obviamente, creo que es normal. Creo que la mejor manera de describirlo es como cuando vas a un lugar, lo ves y dices, “Aquí hay que cortar el pasto porque está crecido hasta arriba. Hay que limpiar la casa, hay que quitarle el polvo a esto”. Me encuentro con un país que me preocupa, aún siendo artista, como ciudadana, como persona que vive y que ama un lugar, buscando mis espacios dentro del mismo.

Me preocupa hacia dónde va mi música, hacia dónde se dirige dentro de todo lo que estamos viviendo musicalmente; que yo siempre pueda encontrar un espacio evolutivo, un espacio donde sienta que pueda seguir creando conexiones con la gente, que también está teniendo sus propias evoluciones individuales… y, bueno, así puedo nombrar un montón de cosas que me preocupan [Risas].

Escuchando ‘Fiera’, ‘hay una parte ahí donde dices: “Más de una vez creí que era una payasa, dándole al mundo todo lo que pedía”. Me llamó mucho la atención, háblame de eso un poco, o cuéntame qué tan autobiográfica es, por ejemplo.

Es bastante autobiográfica. Yo creo que en este décimo álbum de estudio es la primera vez que cambio la historia de no ser tan autobiográfica, sí creo que es el álbum que más canciones tiene con líneas de pensamiento mío, de vivencias o de posturas. Creo que cuando uso esa frase, no pienso solamente en el tema de Kany como mi manera de ser, también en Kany como mujer; aunque uno se quiera desenseñar del tema de complacer, creo que es parte de la manera en que nos criaron. Creo que como mujeres nos crían para complacer. Obviamente, ya estamos viviendo tiempos distintos, pero nos crían para hacer sentir bien al otro, para ocultar nuestra vulnerabilidad o para ocultar nuestras molestias y esa fiera a la que me refiero en la canción. Pero, más allá del tema de mujer, que es recurrente en mis canciones, y en esta particularmente lo digo por esa frase, en muchos momentos de mi carrera, en especial al comienzo, me puse vestidos que me otorgaban a nivel musical o a nivel de estrategia, pero me he despojado con los años de ellos, y menos mal que así ha sido.

Eric Rojas @siempreri

Para ti el feminismo es un asunto fundamental, y dices que diariamente has vivido la desigualdad, ¿cómo sigues experimentando eso hoy, siendo una gran estrella de la música latina?

Es bestial que, a veces, el poder y el privilegio hacen que uno le ponga como pequeñas cortinas a los temas que siguen siendo recurrentes. Pero basta con sentarse en el silencio, y mirar un poco más al detalle para darse cuenta de que esas desigualdades siguen estando ahí.

Por ejemplo, yo la sigo viviendo, no solamente porque vivo en el papel de Kany, no por eso estoy desconectada de lo que viven mis compañeras; si tengo que hablar del papel de Kany, lo sigo viendo en un montón de cosas. Por dar un ejemplo, desde marcas que tienen que ver con apoyar las giras, o desde los espacios que pueden estar en las emisoras de radio todavía, cosas que uno diría, “¿En serio todavía?”.

Hay mucho de eso todavía en los premios, en un montón de cosas que ya cada vez me importan menos; no es que me importen menos porque no tenga un compromiso, sino porque le estoy dando más valor a cosas en las que hacen falta pasos más agigantados; vuelvo y digo, desde mi privilegio, son boberías, y ya no les hago tanto caso. Pero sí sigo viendo, en lo que tiene que ver con compañeras mías que todavía están en crecimiento, que todavía no tienen las mismas posibilidades que yo, el mismo foco de atención que yo. Creo que hoy en día me enfoco más en eso, que es lo mío. Me parece que hago mucho más desde el espacio en el que estoy colaborando que pensando todavía en qué es lo que me falta a mí.

Por ejemplo, hay algo que me chocó grandemente, que no tiene nada que ver conmigo, pero me preguntas hoy y me sigue afectando: el otro día me salía el Tiny Desk de Aterciopelados, y seguía viendo comentarios sobre la apariencia física de la cantante, que es un referente para muchas y muchos de nosotros como cantautores, como músicos, como artistas, y me cuestiono: ¿Cómo puede ser todavía posible que en estos tiempos que estamos viviendo, con una carrera tan maravillosa como la que ellos la han tenido, estemos todavía con el tema de las apariencias, con qué utilizar o qué no?

Ahí uno se da cuenta de la cantidad de camino que todavía falta por hacer; se da cuenta de cómo la mirada sigue estando en nuestra apariencia física como mujeres, más que en el discurso, y lo digo porque son bandas que están en posiciones de peso, de contundencia, de credibilidad, de no ser cuestionadas, que deberían sentir ese tipo de libertad, hacer lo que les plazca, vestir como les plazca, y que la música y su discurso se vuelvan lo más importante. Creo que es un ejemplo clave de lo que sigue sucediendo con el tema.

Hablemos de la creación, la conceptualización del álbum, la forma en que trabajaste la composición de las canciones.

Mira, yo he disfrutado esto como nunca en mi vida, de verdad lo digo y pareciera como, “Y ¿qué hiciste en álbumes pasados?” [Risas]; pero es que cuando cambias el modo de operar, te das cuenta de caminos nuevos a los que no habías recurrido, no habías cambiado la senda. Yo siempre iba escribiendo canciones y luego produciéndolas, y luego buscando un concepto al álbum; ahora hice todo al revés, igual, así era debí haberlo hecho antes, pero no me pasó hasta ahora.

Hace dos años me senté con alguien que trabaja directamente conceptualizando, ya sea giras, ya sea álbumes, y me senté a hablarle, no estaba clara hacia dónde encaminar esta producción, y hablamos de dos puntos claves: uno, que cuando yo paro de trabajar, de hacer mi oficio, de girar y producir, y demás, a mí lo que me gusta hacer en mi casa son las cosas más sencillas; ir al mercado y comprarme mi comida, y pasar horas cocinando, me place cocinar, me place hacer la cama y hacerla preciosa, lavar la ropa…

Entonces, él me escuchaba y, claro, me trae a la mesa lo de la niña y tener conversaciones con mi niña interior, y cómo era yo de niña. Empezamos a crear como conceptos dos puntos claves, y uno fue hacer videos desde la primera hasta la última canción sobre lo que puede ser un día en una cotidianidad que a veces perdemos, y le quitamos el valor, porque la damos por normalizada, pero es la realidad de la mayoría de gente latinoamericana, desde hacerse su café, hasta absolutamente todo, pero con una narrativa desde una mirada de la niñez, de esos recuerdos.

Cuando hago esto, me siento a componer desde esa narrativa y empiezo a tener unas conversaciones con mi madre, a ir a la casa a buscar fotos y videos, lo que podía encontrar de VHS, de mi niñez. Empecé entonces a colaborar con músicos en Puerto Rico que trabajan desde la música campesina, a aprender bastante de ella, a ver cómo podía yo crear puentes entre esa música y lo que yo hago.

Eric Rojas @siempreri

Claro, hay temas como ‘Tierra mía’ que están bastante distantes de la sonoridad de Puerto rico, pero también fue con toda la intención de buscar ese mismo folclor, pero visto desde una mirada sudamericana y es así que empiezo a añadir cosas como el bombo legüero, o como cosas que tienen que ver más con la chacarera, que se alejan de Puerto Rico, pero que, al final, son troncos y raíz de lo que es esa niña, aunque no fueran las cosas que yo sí escuchaba.

Por eso me veo en la obligación de tener colaboraciones como Juan Luis [Guerra], yo creo que el suyo era el álbum que más poníamos en casa en mi niñez, entonces había una razón de ser para eso. Por ejemplo, en canciones como ‘Puerta abierta’, adentrarme en lo que es Puerto Rico y hacerla directamente con personas que defienden la música campesina de mi país. Entonces, cuando empecé a hacer este tipo de cosas, fue tan divertido porque ya no se convirtió solo en un álbum, sino en un proceso muy educativo para mí, de poderme abrir a un montón de libertades que puedo asumir desde el poder que te da la educación. Es la realidad, como en cualquier otro tópico, en la música es lo mismo; ¿cómo poderlos incluir en un sonido que llevo años labrando? Pero no por eso dejo de hacer canciones como ‘La mala era yo’, que va más al regional mexicano, cosas que he hecho en los últimos tiempos, que disfruto mucho hacer, y que también responden a un folclor.


“Estamos viviendo también una crisis de justicia social en innumerables tópicos. Claramente, en el tema de los inmigrantes es impresionante lo que está pasando”.


Puerto Rico, obviamente, está muy presente de una u otra forma en todo lo que tú haces, y en este momento que la isla exporta tantos sonidos urbanos que se globalizan, ¿cómo describirías el lugar que tú ocupas ahí? Y, en ese espacio, desde lo que ves, ¿qué celebras y qué cuestionas?

Yo adoro, caramba, me encanta estar desde otra esquina haciendo otras cosas, dentro de lo que está pasando con la música urbana, que es impresionante. Tenemos al artista global más grande, es que es puertorriqueño, y qué lindo que tengamos una mirada ahora más que nunca, como una lupa, a Puerto Rico y a Latinoamérica entera, y a nuestro lenguaje en español, pero, claro, qué maravilla que cuando lo miren haya diversidad y que no haya siempre los mismo platos de comida. Es una maravilla que te puedas sentar y que te digan, “Mira, lo que hay en este restaurante no es solo sushi. Tenemos sushi, pero también tenemos sancocho, también tenemos patacón”.

Entonces, siento que aporto esa diversidad cultural que puede existir a nivel de sonido. Siento que hay mucha diversidad dentro de lo urbano y, a la vez, cuando me preguntabas por las carencias, falta diversidad. Creo que hay mucha gente que se ha querido montar en una ola de lo que está sucediendo, “Por aquí va la cosa, por aquí debo ir yo”, y creo que hay una validez en ello. Pero, yo siento que vengo aquí a aportar con el cuidado de las letras, con la memoria de la gente que está creciendo, de los chamaquitos que hoy en día no sabían lo que era —hasta que llegó quizá un Bad Bunny— un cuatro puertoriqueño, y que lo hizo quizás Ricky Martin hace muchísimos años.

Yo siento que esa parte cultural es algo que se nos vuelve importante, y me encanta estar ahí para ello. Pero cuando me preguntas qué falta, creo que nos falta utilizar las plataformas para hablar de un Puerto Rico que tiene otras tantas cosas que contar, y vale la pena hacerlo, que no sea solamente Benito, que lo hace maravillosamente.


“La gente no siempre llega por tus canciones ni por tu música, hay gente que me llega por el discurso, y hay gente que me llega por mis posturas”.


¿Cómo te sientes, no solo en términos de EE. UU., en relación con el clima político que se vive en el mundo, lo que pasa con los migrantes, lo que ves todos los días en las noticias?

Es una locura, y si nos hubieran dicho hace tres años, antes de las elecciones, que íbamos a estar viviendo lo que estamos viviendo —pero ya nos ha pasado antes, en muchos otros tópicos—, diríamos que para nada… Estamos viviendo también una crisis de justicia social en innumerables tópicos. Claramente, en el tema de los inmigrantes es impresionante lo que está pasando. Y a veces me cuestiono qué se puede hacer, a veces no son respuestas tan fáciles, y menos desde la esquina de uno como artista. Hay una parte de buscar las formas para que la gente se sienta abrazada, pero un abrazo no da… es tan fuerte lo que se está viviendo, que asusta, y frustra, y se sienten tiempos de incertidumbre, altamente violentos en innumerables aspectos.

Yo ahora mismo veo mi gira hasta fin de año, son fácilmente unos 20 conciertos en EE. UU., y claramente el 95 % que va a mis conciertos son latinas y latinos; la incertidumbre que va a haber de comprar boletos y estar ahí, todas esas son cosas que me preocupan como artista, y aunque no tengo soluciones a ello, sí me es importante estar. A veces es como cuando alguien vive algo terrible, y dices, “Aunque no sepa ni qué hacer, estar”; estar con la sensibilidad que requiere, escuchar, participar en los foros que haya que participar.

Creo que eso es lo que uno hace desde la música, canciones que respondan a marchas, que respondan a la realidad de la gente. Cuando estás dos horas con gente que se arriesgó y está yendo a un concierto, también tener empatía y hacerles sentir… estamos viviendo tiempos que no pensábamos que estaríamos viviendo en el tema de los inmigrantes, en el tema de nuestra comunidad LGBTT, en el tema de la mujer, en innumerables cosas.

Eric Rojas @siempreri

Muchas veces se vuelve difícil ver que los artistas, los músicos, hoy casi que se han convertido más, por fuerza de las circunstancias, en “vendedores de canciones” en redes sociales. A eso los ha llevado la dinámica de la industria, pero me haces ver que, en tu caso, las redes también te aportan este otro lado, como siendo un termómetro para lo que vive la gente que te escucha.

A mí las redes sociales me dan un montón de herramientas de gente que quizás no llega. La gente no siempre llega por tus canciones ni por tu música, hay gente que me llega por el discurso, y hay gente que me llega por mis posturas.

Eso me hace a mí saber que, caramba, las redes también tienen la oportunidad de que la gente se dé cuenta, al menos en mi caso, de que esto no solo es música, esto no son solo canciones, hay más detrás. Ya me ha pasado con otros artistas que los empecé a escuchar por su grandes preocupaciones, más que por sus grandes canciones, qué bonito es que entras al repertorio y dices, “Ah, pues aquí hay algo que me maravilla y que me encanta”. Creo que esa es una parte importante, pero trato de cuidar las dos, y las redes me han regalado eso, me han regalado una cantidad de gente que no se acercó por una canción con la que conectaron, y a esa gente también le debo la maravillosa cosa de TikTok, de Instagram y de Facebook, y de todas estas plataformas que tienen muchas maneras de utilizarse.

Vienen para ti meses de mucho trabajo y muchos conciertos en esta gira, ¿cómo te preparas física y mentalmente para un periodo así?

Mira, a mí me gusta mucho correr, eso me aclara la cabeza. Hay otra cosa que suelo hacer, que me trae a veces un poco de dolor en el alma, y es que cada vez que voy a un país —eso me lo enseñó Joaquín Sabina, un día me contó eso y yo decidí hacerle caso—, leo el periódico de ese país, y me entero de qué está pasando. No es que vas a usar eso, pero es como los libros, eso te regala vocabulario, el tener los pies donde van, a veces te regala un comentario que la gente lo agradece. Eso lo hago siempre cuando ya llego al lugar, y corro en la mañana, ese día. Pero, claro, te estoy hablando de dos cosas muy mecánicas mías.

Emocionalmente es bien pesado, es la realidad. Es super pesado, y trato de, en muchos momentos, viajar con gente de mi círculo emocional, que me cargan, y que me ayudan, y también tengo una psicóloga que la tengo pendiente pa’ sentarme, porque hay días demasiado drenantes. Para la gente, al final, tú eres Kany, pero tú no sabes lo que al final significa, son 20.000 personas que te están gritando, que te están cantando o que te están sencillamente mostrando todo lo que significan tus canciones en su mundo. Cuando te bajas del escenario, te bajas con una cosa bien indescriptible, pero que tienes que, de alguna manera, ventilarla. Trato de tener un par de herramientas que utilizo, dependiendo de la gravedad del asunto.

Durante una gira como la que viene, tienes que mantener un poco un equilibrio entre estar en contacto con el lugar al que llegas y mantenerte en una especie de burbuja que te permita sobrevivir y seguir.

Es bien loco, porque parece un acto de malabar [Risas], pero es justamente eso, y lo de la burbuja es triste, pero a veces no tienes de otra, se vuelve medio necesario. Me ha pasado que de momento quiero meterme en un lugar, porque quiero vivir lo que es el barrio real, la tierrita, lo que vive y respira la gente. A veces llega un punto en que tengo que decir, “Bueno, sáquenme de aquí porque esto lo siento un poco peligroso, o porque la cosa se fue un poquito de control”, y meterme de nuevo en esa burbuja. O sea, son burbujas que se vuelven, lamentablemente, necesarias para poder sobrellevar absolutamente todo lo que es este camino loco.

Eric Rojas @siempreri

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