La Glorieta de Insurgentes en la Ciudad de México, esa plaza pública que conecta estaciones de metro y metrobús y por la que transitan miles de capitalinos todos los días, también ha sido escenario de algunos de los momentos más peculiares de la cultura urbana reciente. Ahí ocurrió en 2008 el ya mítico enfrentamiento entre emos y punks. Hace unos días, la glorieta volvió a llenarse de jóvenes en euforia, pero esta vez no hubo peleas ni fue necesaria la intervención pacífica de los Hare Krishna. Ahí se llevó a cabo la listening party del disco debut de iza tkm en un evento casi igual de icónico.
Un día después, aún asimilando lo que sucedió en esa listening party, iza se sentó a hablar con ROLLING STONE en Español. “Estuvo cabrón, aún no me cae el veinte, de verdad no lo esperaba así”, dice.
En los últimos años, la escena alternativa mexicana ha visto surgir una nueva generación de artistas que construyen sus proyectos desde la honestidad, la experimentación sonora y la cercanía con su comunidad creativa. iza tkm se ha convertido en uno de los nombres con mayor proyección en la música en español. I Music Listen, su primer álbum, es el resultado de un proceso largo y exigente que terminó por dar forma a un disco genuino, versátil, emocional y con un sonido amplio que refleja tanto sus inquietudes creativas como el camino que recorrió para llegar hasta aquí.
El disco, como no es común en la actualidad, se tomó su tiempo para existir. Durante meses, el lanzamiento parecía inminente, pero la artista decidió detenerlo varias veces hasta sentirse plenamente satisfecha con el resultado. “Este álbum debía de salir en noviembre y lo aplacé y lo seguí aplazando, luego iba a salir en enero y otra vez lo aplacé. Siempre fue un proceso súper largo, pero creo que por algo pasan las cosas, y creo que es el momento indicado para que salga”. La decisión surgió cuando sintió que el material aún no estaba a la altura de lo que imaginaba, pero más que sucumbir a la presión. “No estaba muy conforme con lo que llevaba. Yo creo que en septiembre u octubre del año pasado fue cuando tomé la decisión de aplazarlo porque ya estaba en mi tiempo límite y dije ‘no hay forma de que esto salga así’. Siempre soy muy dura conmigo misma y por eso me tardé también dos años”.
La estética del álbum también mira hacia ese origen. La portada remite a un recuerdo específico de su infancia y a una imagen que resume su relación temprana con la música. “Yo quería que fuera una yo chiquita gritándole a un ventilador porque literalmente ese fue mi primer autotune. Yo me acuerdo en la casa de mis abuelos, donde es la foto, estar neta horas jugando con esa madre”. La imagen funciona como una especie de punto de partida simbólico para un disco que, en muchos sentidos, revisita el lugar donde empezó todo.
En lugar de apresurar el lanzamiento, iza decidió darle espacio al proceso creativo, incluso cuando eso implicaba lidiar con la presión externa. “Siempre es un pedo para mí sacar música, lo sobre pensaba un buen. Me sentía muy presionada también, la gente me chingaba mucho de que ya sacara el álbum, y dije ‘no, ya’. Al final quien tiene que estar contenta con el proyecto soy yo. Cuando lo terminé dije ‘verga, qué bueno que pasó todo lo que tuvo que pasar para que terminara este siendo el proyecto final’”.
El camino hacia I Music Listen no estuvo libre de bloqueos creativos, pero que en retrospectiva enseñaron a iza a ser más empática consigo misma. “Pasé como tres meses metida en el estudio casi diario y no me salió ni una sola canción de las que terminaron en el álbum. Al final entendí que esto no se puede forzar. Con Méne llevábamos mucho tiempo hablando de hacer una canción, pero nunca se daba; yo le mandé una que terminó siendo el outro, pero justo sacó un EP y todo se atravesó. Al final coincidimos en Monterrey una semana antes de mi fecha límite y fue como ‘ahora o nunca’: en 12 horas terminamos una canción completa, la última del álbum. Ahí me quedó claro que, por más que intentes forzarlo, esto tiene que salir como vaya a salir”.
Ese momento llegó después de uno de los episodios más difíciles del proceso creativo. La presión acumulada terminó estallando en una sesión de estudio con los productores Zenei y Kenzzo. “Durante todo el proceso me forcé mucho a que las cosas salieran bien. Siempre entraba al estudio con la presión de que tenía que salir algo para el álbum sí o sí. Llegó un punto en que dejé de disfrutar. Un día llegué al estudio con ellos y me puse a llorar horrible, de que ya no podía más”. Después de horas desahogándose, decidieron intentar algo distinto: hacer música sin expectativas. “Me dijeron ‘güey, intentemos hacer algo sin la presión de que tenga que salir algo’. Grabamos con el celular: Kenzzo empezó a tocar la guitarra, Zenei le metió sintes y así fuimos armando el outro del álbum. A partir de esa canción sentí que ya estaba mucho más conforme con lo que sería el disco. Después de eso me salieron como seis canciones más que al principio no iban para el álbum y que al final sí terminaron quedando”.

La portada también representó un problema para iza. La artista cuenta que durante un buen tiempo no lograba encontrar una imagen que realmente representara el espíritu del proyecto. “Hice una sesión de fotos completa para mí y al final vi esas fotos y dije: ‘No, ninguna representa lo que quiero que sea la portada ni lo que quiero que transmita’”, recuerda. Ante esa sensación, decidió volver a empezar y viajar a Monterrey para resolverlo de otra manera: “Volé a Monterrey, puse a mi prima frente al ventilador y le tomé las fotos; la portada la tomé yo”.
Según explica, todo el proceso fue de “mucho prueba y error”, algo que también entiende como parte del aprendizaje de trabajar en su primer álbum. Al final, la tranquilidad llegó cuando pudo escuchar el proyecto completo: “cuando ya lo pude escuchar de principio a fin, me sentí mucho más tranquila. Me sentía súper liberada, muy orgullosa y muy conforme con lo que había quedado”. Admite que al inicio tenía dudas sobre cómo encajarían las canciones, ya que muchas habían sido creadas por separado y varias quedaron fuera del resultado final. Sin embargo, el momento definitivo llegó durante un vuelo de Monterrey a Ciudad de México, cuando escuchó el disco completo por primera vez. “Literal me puse a llorar, pero de felicidad, de ya tener en mis manos el proyecto que quería”. Para iza, ese instante confirmó que el álbum finalmente lograba transmitir lo que buscaba desde el principio.
La relación de iza con la música comenzó mucho antes de este proyecto. Creció en un entorno donde la música formaba parte de la vida cotidiana y en el que su padre tuvo una influencia directa en su formación. “Mi papá hace música desde que tengo uso de razón, entonces siempre me llevaba a todos lados con él. Me enseñaba de todo y hasta en sus pedos con disqueras me decía ‘ponte al pedo para que veas, a mí ya me hicieron esto, que no te lo hagan a ti’. Siempre estuvo muy presente conmigo en la música y ahora es el más feliz del mundo de que yo también esté haciendo música. En mi casa siempre se ha vivido de la música, es lo que más se consume, está en todos los aspectos de nuestra vida”. Durante mucho tiempo, sin embargo, no imaginó que terminaría dedicándose profesionalmente a ella. “Desde niña conecté mucho mi infancia con aprender de música: me metía al coro de la escuela, participaba en concursos de canto, pero lo veía como una diversión. Yo quería ser doctora, diseñadora de modas o chef; jamás pensé que la música iba a ser mi trabajo”. Con el paso de los años, ese vínculo se volvió cada vez más evidente. “La música es lo que me formó, es todo lo que he conocido desde que tengo memoria. Es muy bonito ver cómo en este proyecto se juntan esas dos realidades: dejar de ser niña, pero haber aprendido todo eso para convertirme en quien soy ahora. Siento que sin todo lo mierda que viví y todo lo horrible, no habría salido algo tan hermoso ni sería la persona que soy”.
Otro de los elementos que atraviesan el disco es la comunidad creativa que la rodea. Cuando se mudó sola a la Ciudad de México desde Monterrey, las amistades se convirtieron en un pilar fundamental para su desarrollo artístico. “Luis Díaz y Berdu fueron quienes me dieron la mano al principio y me ayudaron muchísimo. Siempre les digo a mis amigos que son la familia que escogí; si no tuviera las amistades que tengo aquí, creo que estaría en depresión y muy sola”. Ese entorno también influyó directamente en la evolución de su forma de componer. “Estar en el estudio con grandes artistas me hizo aprender cosas increíbles. Ver a Latin Mafia trabajar y componer de cerca me cambió la vida. Ellos ven la música de una manera muy hermosa. También me generaba presión, pero de la buena: pensaba ‘verga, todos mis amigos son unos chingones, no puedo dejarlos en ridículo’. Era esa idea de que si te juntas con los vergas, tienes que ser verga también”.
El álbum también refleja esas conexiones creativas en sus colaboraciones. Artistas como Akriila, EMJAY, el ya mencionado Méne y Facebrooklyn participan en distintas canciones del proyecto, ampliando el universo sonoro del disco sin perder cohesión.
“Akrii es mi mejor amiga del alma, me ha enseñado tantas cosas, me ha llevado con ella a tantos lugares. Sin ella el álbum no sería lo que es”, explica iza. Según cuenta, la canción que comparten, ‘Nos keremos tanto’, refleja todo ese cariño que se tienen. De hecho, antes del lanzamiento la cantante ya sentía que el tema funcionaba casi como un fanservice: una mezcla muy natural entre los universos de ambas artistas que captura exactamente cómo suenan Akriila e iza tkm cuando se juntan. En sus palabras, “es justo lo que muchos seguidores esperaban escuchar”.
Esa relación tan cercana entre ambas también la lleva a pensar en trabajar, en algún momento, en proyectos más profundos con la artista chilena. “Tuvimos varias sesiones, pero siempre eran rolas súper energéticas y muy arraigadas a lo que las dos hacemos. Siento que con este álbum me salí un poco de la electrónica —no tanto, pero sí un poco— y obviamente me encantaría en un futuro hacer algo más con ella porque siento que justo en el estudio congeniamos un montón. Al final somos mejores amigas, entonces creo que ambas entendemos perfectamente lo que la otra quiere buscar con las canciones”, concluye.
EMJAY también tuvo un papel clave en el álbum. Según cuenta la artista, su colaboración surgió casi por una serie de coincidencias que las fueron reuniendo en distintas partes del mundo. “Nos habíamos visto en España, luego nos vimos en París, luego en Nueva York, en Argentina, y luego nos vimos en Chile. Estábamos jugando con eso de ‘qué loco que estamos juntas en tantas ciudades, siempre terminamos juntas’”. Esa seguidilla de encuentros terminó dando forma a ‘Vivamos juntas’, una canción que, según relata, nació de manera muy espontánea durante una sesión en el último país donde se vieron. “Esa canción la hicimos juntas en Chile, y ese día estábamos literal durmiendo juntas y cuando nos despertamos la escribimos. Y está súper romántica, siento que está como medio homosexual [Risas], pero es la manera más pura de nuestro amor”.
En el caso de Méne, cuenta que llevaba mucho tiempo queriendo colaborar con él. “Nos conocimos hace 6 años, desde Monterrey, crecimos juntos. De hecho él y yo estábamos en la misma escuela, solo que él muchos años más adelante que yo, y obviamente él significa para mí tener un cachito de mi vida pasada en mi mundo de ahora”, recuerda iza. Para ella, trabajar juntos también representaba una forma de mantener un vínculo con el lugar donde creció, y encontró en Méne esa flecha directa que calzaba perfecto en el proyecto.
“Para mí Méne es de los mejores compositores que hay en México, soy muy fan de él. Incluso, para ‘Tiempos violentos’ nos basamos mucho en mi canción favorita de él, ‘Corte’, y usamos la misma progresión”, explica. “Tratamos de que fuera así porque siempre le dije que esa es la mejor rola del mundo, y él se abrió conmigo completamente y me enseñó cómo la hizo. Me mostró las versiones, los demos, y me dijo ‘hagamos algo así’. Entonces, para mí esa rola quedó perfecta. Yo no sé qué sería del álbum si no estuviera esa canción, siento que encaja demasiado”.
Por último, pero no menos importante, explica que FaceBrooklyn, al ser la primera colaboración que se escucha en el disco, ocupa un lugar especialmente relevante dentro del álbum. “Coincidió que el año pasado nos conocimos en persona y literal desde el momento uno siempre nos llevamos súper cabrón, somos grandes amigos y siento que le da un toque muy fresco al proyecto. Cuando vas entrando y lo escuchas, te da un respiro de mi voz y tal vez de algunas cosas pesadas que hay al inicio. En cierta medida te libera de eso y hace que te diviertas un poco más”. También habla sobre su gran admiración por el artista chileno: “Face es un cabrón tan bueno y tan versátil. Tiene baladas, reggaetón, trap, y todo lo hace bien. Siempre he sido muy fan de él y para mí era súper esencial tenerlo”, reconoce.
Para Berdu, uno de los productores clave del proyecto, el sonido de I Music Listen es el resultado de años de trabajo compartido y exploración musical. “Todo el sonido del disco comienza hace muchos años trabajando con iza, primero muchas cosas a distancia porque vivía en Monterrey hasta que se mudó a la CDMX al siguiente día de cumplir 18. Cuando comienzas a trabajar con un artista como ella, aunque ya tenga buenas referencias musicales porque siempre estuvo rodeada de música, todo es nuevo. Pruebas géneros, sonidos, un poco de todo, y poco a poco te vas acercando a lo que te gusta y a lo que quieres”. Ese proceso implicó una enorme cantidad de ideas que nunca llegaron al corte final. “Por estas 14 canciones que salieron hay unas 500 que no pasaron de la primera sesión, pero eso es parte del proceso. Si no experimentas con el sonido nunca vas a llegar a algo sólido”.
El disco fue producido por un equipo amplio que incluye a Kenzzo, Zenei, Heartgaze, Vinco, Vrujo y el propio Berdu, pero aun así mantiene una identidad sonora clara. “Aunque participamos varios en la producción, realmente suena a que los mismos cabrones estuvieron en el mismo cuarto el mismo día caminando hacia la misma ruta. No fue así: hubo países de distancia y años de distancia, pero aun así el disco sigue sonando homogéneo y eso fue algo que cuidamos mucho. Aquí yo le dije ‘voy a ser tu herramienta, dime qué quieres y yo lo hago’, confiando en el sonido que ya habíamos trabajado”.
Más allá de su dimensión sonora, I Music Listen también está pensado desde la experiencia en vivo. La artista siempre ha concebido sus canciones imaginándolas frente a un público. “Amo estar en el estudio, pero donde más disfruto es en el escenario. Desde que hago música siempre trato de imaginarla en vivo. Con este álbum también exploré mucho el escucharlo a solas: siento que puedes estar en tu cuarto con audífonos, pero también en un concierto saltando y gritando, o llorando o súper feliz. Si no pones tanta atención a la letra está vibeable, pero luego la escuchas bien y dices ‘a la verga, ¿qué?’”.
Ese vínculo con el público también se refleja en la forma en que concibe sus presentaciones. “Todo el dinero que he ganado en mis shows lo reinvierto en el propio show. Siempre le he dicho a mi equipo que los shows para mí son una inversión, porque es el momento en que más puedes conectar con la gente. Por eso lo de la Glorieta lo hice porque quería que fuera algo cabrón que la gente se llevara antes de que saliera el disco. Igual en Ceremonia o en el Flow Fest: cuando tengo un show importante doy todo para que salga bien”.
Después de dos años de dudas, bloqueos creativos, cambios de rumbo y canciones descartadas, I Music Listen termina siendo el debut que iza quería hacer desde el principio. Un disco que se siente cercano, honesto y construido a partir de un proceso largo, pero necesario. Hoy iza está soñando despierta, con un disco afuera que a menos de una semana de su lanzamiento ya cuenta con más de 2M de reproducciones en Spotify.
Entradas Recientes
- La 'Odisea' de Illenium en Sphere: reseña de la noche inaugural
- Rivalidad acalorada, Demi Lovato, más
- SZA recuerda que le dijeron que nunca 'vencería a Taylor Swift' en las listas
- Kehlani encabezará el concierto del sábado durante la Final Four femenina de 2026
- “Para mí, guardar el arte es un pecado”: EMJAY
- Cómo mirar en vivo en línea
- Queen Latifah desmiente los rumores de engaño sobre la muerte: '100 por ciento bien'
- Encuesta de votación sobre el mejor lanzamiento de música nueva
- Fábrica de Rock 06/03/2026 – FM Rock & Pop 95.9
- Kid Koala: El sonido como herramienta narrativa en Space Cadet
- Cómo comprar entradas baratas online
- Walter Domínguez presentó “Ficha Limpia”
- Sobre el nuevo sencillo 'Lucky I Love You', 25 aniversario
- NY Knicks vs LA Lakers en vivo en línea con Sling TV
- Roc Marciano y Errol Holden hablan pista por pista del álbum '656'


