En Arkestra, la gastronomía de Estambul se encuentra con la cultura del vinilo

En una antigua villa residencial de los años 60, en el barrio de Etiler, Estambul, Arkestra ha construido una experiencia que se mueve entre la gastronomía, la coctelería y la cultura musical. El proyecto, creado por el chef Cenk Debensason y Debora Ipekel, reúne bajo un mismo techo tres espacios con personalidades distintas: un restaurante con estrella Michelin, el bistró y bar Ritmo y The Listening Room, una sala dedicada a los discos y la escucha.

Desde su apertura en septiembre de 2022, Arkestra se ha convertido en uno de los nombres destacados de la escena gastronómica de Estambul, apoyándose en una idea que atraviesa todo el proyecto: una experiencia no tiene que dividirse entre comer, beber y escuchar música. Cada elemento puede formar parte de una misma noche.

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El punto de partida es la cocina de Debensason. Formado en el Institut Paul Bocuse de Lyon y con experiencia junto a chefs como Alain Senderens y Gary Danko, el chef construye una propuesta que parte de técnicas francesas pero evita quedar atrapada en una sola tradición. Su cocina está guiada por la temporalidad de los ingredientes, la claridad de los sabores y un equilibrio entre elegancia e intensidad.

Ese recorrido se traduce en platos que combinan referencias internacionales con producto de temporada. El Tuna Sashimi, por ejemplo, incorpora helado de arroz de sushi, brotes de daikon, arroz inflado, chips de ajo y cebolla y una vinagreta casera de ponzu y jengibre. En el menú también aparecen preparaciones como Sea Bream Crudo, Arkestra Katsu Sando, Eggplant & Tare Cashew, Stone Bass & Yuzu, Steak au Poivre, Lamb & Freekeh y Chocolate Ganache Torte.

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La propuesta obtuvo su primera estrella Michelin en noviembre de 2023, reconocimiento que llegó poco más de un año después de la apertura. La distinción acompañó el crecimiento de un restaurante que entiende la gastronomía como parte de una experiencia más amplia, en la que el espacio tiene un papel tan importante como lo que sucede en el plato.

El diseño del restaurante mezcla referencias Art Déco, paneles de madera, lámparas y cabinas de cuero color caramelo con superficies de fórmica en tonos claros. Es una estética cuidadosamente construida, pero que busca mantenerse lejos de la solemnidad asociada tradicionalmente con la alta cocina. Durante los meses de verano, las puertas de cristal que van del suelo al techo permiten trasladar parte de la experiencia hacia un patio privado rodeado de árboles y vegetación. 

Pero Arkestra no termina en el restaurante.Detrás de unas cortinas de terciopelo se encuentra Ritmo, un bistró y bar de dimensiones más íntimas que funciona como el lado más lúdico de Arkestra. La iluminación baja, los techos con espejos, los detalles dorados y las alfombras diseñadas a medida crean un ambiente deliberadamente nocturno. El espacio fue diseñado por el arquitecto Tayfun Mumcu, quien buscó mantener una sensación sofisticada pero discreta.

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Aquí la cocina abandona parte de la formalidad del restaurante principal para convertirse en una propuesta pensada para compartir. El menú incorpora influencias japonesas, francesas y mediterráneas a través de platos como Chicken Thigh Yakitori, Ricotta Tortelloni, Sea Bream Crudo, BBQ Pak Choi y Crispy Karaage Shrimp. La idea es que la comida dialogue con una carta de cócteles y vinos, acompañando una noche que puede prolongarse mucho más allá de la mesa.

Ritmo también funciona como un espacio para la experimentación. En determinadas noches recibe chefs invitados, residencias de bartenders, cenas con vinos y sesiones musicales cuidadosamente seleccionadas, con la participación tanto de talento local como internacional. La música no busca convertir el lugar en un club, sino establecer el pulso de la noche y acompañar las conversaciones.

Esa relación entre gastronomía y música encuentra su expresión más directa en el tercer espacio de Arkestra.

The Listening Room: una habitación para escuchar

Sobre el restaurante se encuentra The Listening Room, un bar íntimo construido alrededor de un sistema de sonido de alta calidad y una colección de vinilos. El espacio apuesta por una experiencia deliberadamente más pausada: iluminación tenue, mesas bajas y un mural de palmeras pintado a mano acompañan las paredes cubiertas de discos.

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La colección funciona como una biblioteca sonora de la que se seleccionan los discos que acompañan la noche. Su repertorio atraviesa funk, soul, disco, jazz, house, hip hop y música latina, ampliando la idea de un listening bar como un lugar donde la música no funciona simplemente como ambientación, sino como parte central de la experiencia.

Hay algo particularmente coherente en que The Listening Room esté situado dentro de un proyecto gastronómico como Arkestra. Si el restaurante trabaja sobre la combinación de ingredientes, texturas y técnicas, la sala de escucha hace algo similar desde el sonido: reúne distintas épocas y géneros en una experiencia donde el criterio de selección es tan importante como el volumen.

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La música, de hecho, aparece en Arkestra sin necesidad de imponerse. En Ritmo puede acompañar una cena, una residencia o una noche de cócteles; en The Listening Room se convierte directamente en el centro de atención. Son dos maneras distintas de entender la misma relación entre gastronomía, hospitalidad y cultura musical.

Una villa convertida en universo

Parte del atractivo de Arkestra está precisamente en esa estructura. No se trata simplemente de un restaurante con un bar al lado ni de un listening bar incorporado como elemento decorativo. Son tres espacios con identidades propias que permiten recorrer distintas etapas de una misma noche: comenzar con una cena de alta cocina, continuar con pequeños platos y cócteles y terminar frente a una colección de vinilos.

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Detrás del proyecto están Debensason e Ipekel, una dupla que llevó Arkestra a Estambul después de distintos recorridos profesionales. Debensason nació en Turquía y comenzó su formación culinaria en Francia, antes de pasar por restaurantes como Alain Senderens, Château de Bagnols, Maison Clovis y Gary Danko. En 2013 lanzó en Los Ángeles una serie de cenas pop-up bajo el nombre The Cartoonist y regresó a Estambul en 2016. Antes de abrir Arkestra, fue chef principal de Petra y trabajó como consultor gastronómico, además de desarrollar junto a Ipekel un restaurante pop-up de verano en Bodrum.

En 2022, ambos abrieron finalmente Arkestra en su ciudad natal. El resultado es una casa que parece pensada para ser descubierta por capas. Primero está la cocina de Debensason y su estrella Michelin; después, la energía más relajada de Ritmo; finalmente, la habitación dedicada a escuchar música con atención.

En una ciudad como Estambul, históricamente atravesada por intercambios culturales, Arkestra construye su propia versión de ese diálogo. La cocina toma herramientas francesas y las cruza con ingredientes e influencias internacionales. El bar se mueve entre Japón, Francia y el Mediterráneo. Y la sala de escucha abre un mapa todavía más amplio, desde el funk y el soul hasta el jazz, el house, el hip hop y los sonidos latinos.

Más que separar gastronomía y música, Arkestra propone escucharlas como partes de una misma experiencia. Una en la que la comida tiene ritmo, los cócteles tienen atmósfera y los discos pueden convertirse en el último plato de la noche.

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