Se inaugura ‘Graciosos y valientes’, una muestra colectiva sobre la despedida al Indio Solari  

A casi dos meses de la partida del Indio Solari, se inaugura Graciosos y valientes, una muestra colectiva de fotografías de grandes dimensiones que retratan la despedida al cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en la galería a cielo abierto de la Plaza Ucrania, Av. Belgrano y Arenales, en la ciudad de Avellaneda. La cita es este miércoles, 29 de julio, a las 16.30.   

La exposición consta de 24 fotografías que permiten observar las microhistorias por detras de la apabullante muestra de cariño que generó el funeral, uno de los más convocantes en la historia argentina. 

Una instantánea de Nicolás Rubinetti.

La curaduría tuvio dos premisas claras: que los autores fueran fotógrafos locales [de Avellaneda] y que las imágenes hubieran sido tomadas exclusivamente durante el día de la despedida del Indio, a excepción de la foto de portada, del reconocido Fabián Resakka, que es una instantánea del cantante sobre el escenario. Los fotógrafos involucrados son Yulian Martínez, Leo Patti, Nicolás  Rubinetti, las tomas aéreas del dron de Lucio Espósito y Lucio Saralegui, junto a aportes de fotógrafos del Instituto Municipal de Arte Fotográfico y Técnicas Audiovisuales (INDafta).

“La muestra surge por iniciativa de los propios fotógrafos del municipio —nuestro cuerpo oficial que retrata la gestión de nuestra actual intendenta, ex jefa de gabinete, Magdalena Sierra—. Tras haber cubierto este hecho histórico, los compañeros se acercaron con la inquietud de hacer algo con el excelente material fotográfico que tenían. A partir de allí, se nos ocurrió renovar la propuesta de la Plaza Ucrania” explica Iñaki Echeverria, Subsecretario de Estrategia y Planificación Comunicacional de la Municipalidad de Avellaneda. “Elegimos ese lugar porque contamos con una galería de arte a cielo abierto ya existente: una estructura de 13 carteles bifaz retroiluminados que nos brinda 26 posiciones de exhibición. Lo que hicimos fue poner en valor esa cartelería, reacondicionar la iluminación, repintar las estructuras y arreglar el aluminio para montar la exposición sobre ese soporte”.

Tristeza absoluta, captada por el ojo de Yulian Martínez.

Echeverría destaca el caracter colectivo del proyecto. “Imprimimos las copias pequeñas sobre una mesa y, junto a la diseñadora Tania Sidco —quien se encargó del retoque de color y de unificar el criterio estético—, fuimos curando y debatiendo la selección. Así armamos un relato visual muy enfocado en la gente y en el público, sumado a algunas postales del interior del predio”.

Echeverría suena exultante: “Para el municipio fue un verdadero orgullo haber sido sede y parte de la organización de la despedida del Indio, en un trabajo conjunto entre el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y la productora contratada. Haber albergado semejante hito histórico solo se puede definir con esa palabra: orgullo”, celebra. “Pero además, es una satisfacción enorme que todo haya salido impecable, frente a todos los pronósticos derrotistas y cargados de mitos o resentimiento que auguraban que esto iba a salir mal, que no se podía organizar o que el público ricotero era conflictivo. Ocurrió todo lo contrario: fue una auténtica misa familiar, pacífica y con un respeto absoluto por la ciudad y entre la misma gente, que tuvo la paciencia infinita de hacer horas de cola, incluso bajo la lluvia. Fue una demostración concreta de que, cuando nos organizamos, se pueden gestionar eventos de millones de personas y hacer las cosas bien”, desarrolla el funcionario.

Las bandas en Villa Domínico, por Yulian Martínez.

El texto curatorial señala: “Estas imágenes no pretenden documentar un hecho aislado,sino rastrear los ecos de una identidad compartida. En cada rostro, en cada trapo, en cada abrazo, en cada llanto, en cada uno de los miles y miles que se acercaron a esta casa al sur del conurbano, habita la confirmación de que no estamos solos. Avellaneda, con su historia de lucha y resistencia, se convierte por un instante en refugio de una épica donde el Indio funciona como un faro, un punto de encuentro para aquellos que encontramos en sus versos la crónica de nuestra propia vida. Esta muestra es un testimonio de esa fé, de esa comunión constante. Es una invitación a mirar de cerca cómo, en el ritual del encuentro, la comunidad transmuta su soledad en una fuerza colectiva capaz de detener el reloj, aunque sea por un momento, para recordarnos quiénes somos y a dónde pertenecemos”.

Bomberos ricoteros por Leo Patti.

La muestra no está pensada como un hecho aislado. En paralelo, a una cuadra de la Plaza Ucrania, la Clínica de Arte Público, que dicta un taller gratuito de mosaicismo en el Refugio del Arte para vecinas y vecinos de la ciudad, está montando un mural gigante en el bajopuente de la Avenida Belgrano y Paso. Se trata de un retrato del Indio trabajado en mosaicismo y venecitas, flanqueado por su logo solista de un lado y el de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota del otro. “Estimamos que se estará instalando en los próximos 15 días, sumándose a otros murales que venimos desplegando por toda la ciudad”, concluye Echeverria.

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