Ride Or Die: “La verdadera misión no es sobrevivir, sino aprender a confiar”

Durante décadas, el cine y la televisión de espías han encontrado su combustible en las conspiraciones internacionales, las persecuciones y las identidades falsas. Ride or Die; Cómplices hasta el final conserva todos esos ingredientes, pero los utiliza para hablar de algo mucho más íntimo: la confianza. Creada por Tessa Coates y protagonizada por Octavia Spencer (The Help), Hannah Waddingham (Ted Lasso) y Bill Nighy (Love Actually), la serie de Prime Video convierte una historia de acción en una exploración sobre la amistad, los secretos y la posibilidad de reconstruir una relación cuando descubrimos que la persona que creíamos conocer nunca fue exactamente quien imaginábamos.

Mientras Debbie descubre que su mejor amiga Judith lleva años ocultándole una doble vida como asesina de élite, el Director (interpretado por Bill Nighy) recuerda que, en el universo del espionaje, incluso quienes parecen mover todos los hilos terminan siendo prisioneros de aquello que decidieron callar. 

En conversación con Rolling Stone en Español, los tres actores hablaron sobre la vulnerabilidad, la resiliencia, el peso de los secretos y por qué, detrás de cada gran historia de espías, siempre termina escondiéndose una historia profundamente humana.

Octavia Spencer (Cortesía de Prime Video)

Debbie descubre que la persona en quien más confiaba es prácticamente una desconocida… y además alguien extremadamente peligrosa. ¿Qué fue lo que más te interesó de ese terremoto emocional?

OCTAVIA SPENCER: Lo más fascinante es que Debbie lleva amando a Judith prácticamente la mitad de su vida. Descubrir que alguien tan importante nunca fue quien ella creía es profundamente desestabilizador. Además, Judith no es la única relación que empieza a romperse. Debbie también enfrenta problemas con su esposo y con sus hijos. Las tres relaciones fundamentales de su vida entran en crisis al mismo tiempo.

Eso la obliga a preguntarse cómo pudo equivocarse tanto respecto a las personas que más quería. Hay un enorme trabajo interior, pero lo maravilloso es que esa exploración ocurre a través de conversaciones muy honestas con Judith.

Hannah Waddingham (Cortesía de Prime Video)

HANNAH WADDINGHAM: El nivel de engaño es enorme. Si Debbie fuera completamente sincera consigo misma, probablemente ya intuía que algo no estaba funcionando en su vida. Pero una cosa es sospecharlo y otra muy distinta descubrir que tu mejor amiga lleva una existencia completamente distinta. De repente también tiene que explicarles esa realidad a sus hijos. Todo aquello que sostenía su mundo comienza a derrumbarse al mismo tiempo.

Debbie no está entrenada para el combate, pero termina convirtiéndose en una pieza fundamental de la historia. ¿Qué dice la serie sobre la capacidad de las personas comunes para descubrir una fuerza extraordinaria?

OCTAVIA SPENCER: Yo no creo que Debbie sea una mujer común. Hace falta una persona extraordinaria para dejar atrás su país por amor, reinventarse, graduarse con honores en Yale y decidir poner su propia carrera al servicio del proyecto político de su esposo.

Lo que ocurre es que Judith la arrastra hacia un mundo para el que nunca estuvo preparada y Debbie tiene que adaptarse. Y eso es precisamente lo que hacemos muchas mujeres todos los días.

Por eso también me gusta pensar que Judith representa una metáfora de todo lo que las mujeres son capaces de hacer. Llevan sobre sus hombros responsabilidades inmensas, resuelven problemas constantemente y siguen adelante. Todos los días libran batallas que muchas veces pasan desapercibidas.

Hannah Waddingham y Octavia Spencer (Cortesía de Prime Video)

HANNAH WADDINGHAM: Eso fue precisamente lo que más me entusiasmó del proyecto. También me daba miedo no estar a la altura del personaje, pero trabajar junto a Octavia, Tessa Coates y Matt Miller desde el comienzo nos permitió construir cuidadosamente qué tipo de serie queríamos hacer.

Además de interpretar a estos personajes, Octavia y yo somos productoras ejecutivas. Somos dos mujeres de más de cincuenta años liderando una serie de acción, y creo que eso también envía un mensaje muy importante. Hay que seguir atreviéndose. Hay que seguir aceptando desafíos. Incluso cuando uno siente miedo.

Y no solamente para las mujeres. También para los hombres. Existe esa idea de la crisis de la mediana edad, pero yo prefiero pensar que cada etapa de la vida es simplemente un nuevo capítulo que uno mismo tiene la responsabilidad de escribir.

Debajo de toda la acción, Ride or Die termina siendo una historia sobre la confianza. ¿Cómo se interpreta un personaje obligado a elegir constantemente entre la honestidad y la supervivencia?

OCTAVIA SPENCER: Creo que, en realidad, así funciona la vida. Cuando alguien entra en nuestra existencia nunca sabemos completamente quién es. Elegimos confiar en esa persona y esperar que aquello que nos muestra sea verdadero. Cuando descubrimos que no era así aparecen todas las emociones posibles: la rabia, la decepción, el dolor. Eso también hace tan interesante nuestro trabajo como actores.

HANNAH WADDINGHAM: Octavia y yo hablábamos mucho sobre eso durante el rodaje. La serie cuestiona constantemente la amistad, la lealtad y la confianza. Todo parece romperse, pero en el fondo Debbie y Judith siguen compartiendo una conexión muy profunda. Aunque esa confianza haya quedado torcida, aunque esté llena de heridas, todavía existe una especie de memoria emocional que termina llevándolas nuevamente la una hacia la otra. Por eso la traición duele tanto. Porque solo puede existir cuando antes hubo un vínculo verdadero.

Bill Nighy (Cortesía Prime Video)

Bill, el Director parece un hombre que toma decisiones con absoluta frialdad. ¿Es alguien que realmente cree en la lealtad o simplemente en la utilidad de las personas?

BILL NIGHY: Esa es una muy buena pregunta. Creo que él se presenta como alguien completamente pragmático, alguien para quien únicamente importa la utilidad. Pero, conforme avanza la historia, uno descubre que las cosas son bastante más complejas. Existe una tensión permanente entre esas dos ideas y prefiero no revelar demasiado porque terminaría arruinando varias sorpresas importantes de la serie. Hay mucho más detrás del Director de lo que parece al principio.

Has mencionado que eres un gran aficionado al género de espionaje. ¿Qué crees que sigue haciéndolo tan atractivo para el público?

BILL NIGHY: Es difícil explicarlo exactamente. Supongo que tiene que ver con que siempre existe un rompecabezas que el espectador intenta resolver. Hay personajes en peligro, secretos ocultos, una tensión constante que mantiene viva la historia.

Además, casi siempre hay una dimensión romántica. Las relaciones suelen estar atravesadas por diferencias políticas, fronteras, lealtades divididas… Todo eso vuelve las emociones mucho más intensas.

También está el hecho de que estas historias viajan por distintos países, muestran culturas diferentes y colocan a los personajes frente a enormes secretos que el espectador conoce antes que ellos. Tienen peligro, misterio, romance… prácticamente lo tienen todo.

Yo mismo soy completamente adicto al género. He leído prácticamente toda la obra de John le Carré y también la de Len Deighton. Si alguien disfruta las novelas de espionaje y todavía no ha leído sus trilogías, realmente se las recomiendo.

La serie está llena de personajes que esconden algo. ¿Qué secreto termina definiendo realmente al Director?

BILL NIGHY: Esa es una pregunta complicada… Porque el Director guarda varios secretos importantes que solo aparecen hacia el final de la temporada y no puedo hablar de ellos sin arruinar la experiencia. Lo único que puedo decir es que existen un par de grandes revelaciones sobre él que cambian completamente la percepción que tenemos del personaje. No es, en absoluto, la figura tan simple que parece durante los primeros episodios.

¿Y qué es lo que menos comprende de sí mismo?

BILL NIGHY: Creo que, hacia el final de la historia, logra abrir una parte de sí mismo que llevaba demasiado tiempo cerrada. Durante años aprendió a vivir ocultando cosas. Es plenamente consciente de todo aquello que debe mantener en secreto. Lo que nunca terminó de comprender fue el precio personal que pagó por hacerlo. Y esa quizá sea la verdadera evolución del personaje: descubrir cuánto de sí mismo perdió mientras protegía esos secretos.

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