Julieta Venegas explora su relación con la música en Norteña

Con Norteña, Julieta Venegas presenta un proyecto que se siente muy personal y celebratorio. El lanzamiento engloba un nuevo álbum de estudio y su primer libro, Norteña. Memorias del comienzo, dos obras que dialogan entre sí, de manera natural y desde distintos lenguajes, para reconstruir el origen de su relación con la música, su familia y su ciudad de origen: Tijuana. El libro es una especie de “precuela” de Julieta Venegas, pues explora la relación con la música que le inculcó su crianza, y termina justo antes de que lanzara su primer álbum.

Aunque ambos proyectos dialogan constantemente entre sí, la artista aclara que nunca quiso que dependieran uno del otro. “Para mí era importante que pudieras escuchar el disco sin necesidad de leer el libro, y viceversa”, explica. Sin embargo, el proceso creativo sí estuvo conectado emocionalmente desde el principio. Mientras escribía canciones inspiradas en el norte de México y en la música con la que creció, también comenzó a reconstruir escenas de su infancia, fotografías familiares y preguntas personales que terminaron convirtiéndose en el libro. 

“No nació tanto de la nostalgia, es más como memoria”, cuenta Venegas a ROLLING STONE en Español. “Sentí que empecé a hacer mi propio universo, como mi lugar feliz: esta inmersión en lecturas que tienen que ver con Baja California, imaginar paisajes y todo eso”.

Ese proceso terminó expandiéndose hacia distintos formatos al mismo tiempo. Mientras escribía canciones, también comenzó a revisar recuerdos familiares, fotografías y escenas de su infancia que terminaron dando forma a Norteña. Memorias del comienzo. Julieta no quería hacer una autobiografía convencional, sino una exploración de cómo nació su vínculo con la música y de las experiencias que moldearon su identidad para convertirse en la artista celebrada que es hoy.  “Mi relación con la música no empezó cuando tomé clases de piano, sino antes: en la manera en que mi familia escucha música, en el espacio que se crea cuando estamos escuchando algo juntos. En realidad tiene más que ver con la felicidad de estar con tu familia”, explica la cantante.

La relación familiar con la música de la que habla ocupa un lugar central tanto en el libro como en el disco. Venegas recuerda que en su casa nunca existió una visión solemne o elitista sobre qué debía escucharse. “Creo que podría empezar diciendo que la relación con la música que me inculcaron era antisolemne”, dice. “Nunca existió esta idea de ‘tienes que escuchar cierto tipo de música’ o ‘¿cómo no has escuchado este grupo?’. En mi familia jamás existió ese diálogo”. Más bien, la música acompañaba momentos específicos de su vida cotidiana, como viajes en carretera, trayectos rumbo a la escuela o reuniones familiares. “La música siempre tenía sentido dentro del momento que estábamos viviendo”, explica. 

Para el álbum, Venegas mezcló su ya característico estilo con sonidos provenientes del norte de México, esa región que tanta buena música nos ha dejado. “Esta es mi versión de la música norteña; no es música norteña tradicional para nada, es más bien una interpretación mía”, asegura Venegas. 

Norteña toma elementos del regional mexicano y los lleva al universo de Julieta Venegas sin intentar hacer un disco tradicional del género. Hay guitarras acústicas, requintos y estructuras muy ligadas a la música con la que creció en Tijuana, pero todo pasa por su propia sensibilidad y forma de escribir. 

Cortesía

El proyecto también se convirtió en una oportunidad para revisar aspectos personales que nunca había compartido públicamente. Venegas admite que escribir el libro implicó enfrentarse al pudor y a ciertas presiones sociales que marcaron su crecimiento como mujer en Tijuana. “Tuve que hacer mucha terapia antes de hacerlo”, dice. “La palabra escrita siempre ha sido algo muy privado para mí”.

En el libro, la cantante revisita una etapa previa a su primer disco y reflexiona sobre las expectativas que existían alrededor de la vida familiar y el papel de las mujeres de su generación. “Escribir esto me ayudó a darme cuenta de cuánto me pesaba y también a liberarme un poco de eso”, cuenta.

Uno de los temas centrales de Norteña es Tijuana, ciudad que Venegas revisita desde la memoria y lejos de los estereotipos que históricamente la han rodeado. En canciones como ‘Leyendas de Tijuana’, la artista juega con el imaginario construido alrededor de la frontera, desde su glamour histórico hasta la mirada tergiversada que muchas veces llega desde nuestros vecinos del norte.

“Es una canción de amor a Tijuana”, explica. “Mi relación con Tijuana va por otro lado; es algo mucho más emocional”. Ese vínculo también está conectado con su familia y particularmente con su padre, fotógrafo tijuanense que le transmitió su amor por la ciudad.

La dimensión fronteriza del proyecto también aparece en ‘La Línea’, la colaboración con Yahritza y Su Esencia donde Julieta Venegas aborda uno de los temas que más han atravesado históricamente a Tijuana: la migración. Más que construir una canción política o de denuncia directa, Venegas decidió enfocarse en la dimensión humana detrás de quienes cruzan la frontera y viven procesos de separación, incertidumbre y desplazamiento.

“Toda la vida crecimos viendo a los migrantes en Tijuana”, explica. La artista recuerda que la presencia migrante siempre formó parte del paisaje cotidiano de la ciudad, mucho antes de que la crisis fronteriza reciente intensificara la conversación pública alrededor del tema. “Esa búsqueda, ese ir y venir, siempre ha existido”, cuenta.

Por eso, al escribir ‘La Línea’, quiso alejarse de discursos abstractos o cifras impersonales para centrarse en las emociones que atraviesan esas historias. “Traté de expresar algo que fuera más por ahí”, dice sobre la canción. “Porque, al final, los migrantes son personas, familias; cada historia es completamente distinta. No son solo números”.

La elección de Yahritza y Su Esencia también termina reforzando esa idea de identidad fronteriza y bicultural que atraviesa todo Norteña. Al igual que Julieta, el grupo ha construido gran parte de su música desde una experiencia marcada por el cruce constante entre México y Estados Unidos, algo que encaja naturalmente con el universo emocional y territorial que plantea el disco.

El álbum incluye además colaboraciones con Natalia Lafourcade, El David Aguilar, Bronco y Ruzzi, quienes ayudaron a construir el universo sonoro del proyecto. Venegas explica que gran parte del equipo creativo compartía una relación natural con la música norteña por haber crecido rodeados de esos sonidos. “Yo quería norteños”, dice sobre el grupo de músicos y productores que reunió para desarrollar el disco. “Me gustaba la idea de encontrar un sonido que no fuera necesariamente tradicional, pero sí algo que todos trajéramos de forma natural por haber crecido escuchando música norteña en nuestras casas”.

Norteña representa para Julieta Venegas una experiencia completa de reconstrucción personal y artística. Al final de la charla, Venegas asegura que no siente esa ansiedad que a menudo acompaña sus lanzamientos. “Siempre que voy a sacar un disco estoy como de ‘ya, que salga’, pero ahorita me siento muy contenta de que salga porque ya lo viví”, afirma. “Siento que todo este proceso fue una experiencia en sí misma para mí”.

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