Virus celebró con elegancia los 40 años de ‘Locura’ en el Gran Rex

Elegancia. Garbo. Sofisticación. Apenas tres conceptos alcanzan para describir el impacto de Virus en el teatro Gran Rex. La celebración por los cuarenta años de Locura, su quinto disco de estudio, no fue solo un ejercicio nostálgico, sino la ratificación de un sonido poderoso, clásico y todavía moderno, potenciado por una cuidada puesta audiovisual.

Marcelo Moura, sonriente y luminoso (Foto Ignacio Arnedo).

Esa tríada estética se aplicó desde el minuto cero, tanto en la precisión sónica como en el vestuario elegido para la ocasión. El magnetismo de“Sin disfraz” —canción que vive un oportuno revival gracias a la escena de Nahuel Pérez Biscayart y Úrsula Corberó en El Jockey (Luis Ortega, 2024)— marcó la velocidad crucero de la noche.

Con Marcelo Moura al frente, la formación actual de Virus incluye al fundador Mario Serra en los parches y a un sólido grupo de músicos (Agus Ferro y Francisco Podestá en guitarras, Patricio Fontana en los teclados, Pablo Rica en el bajo) que definen el sonido clásico del grupo. El look más elegante que sport de los músicos puede entenderse no sólo como una elección estética, sino como un gesto de solemnidad por la celebración.   

Explosión Pop con Leo García (Foto Ignacio Arnedo).

Pablo Lescano (Damas Gratis) subió a cantar “Pronta entrega”, exponiendo sus dotes de arengador y entretenedor en uno de los tantos clásicos imbatibles de la velada. Un concierto retrospectivo que dialoga con la memoria emotiva y la educación sentimental de varias generaciones, que son las que agotaron las entradas para escuchar los clásicos: “Sin disfraz”, “Tomo lo que encuentro” Superficies de papel”, “Soy moderno, no fumo”, “Polvos de una relación”, y la lista sigue. Hay una imagen elocuente, la hija adolescente elevando como un trofeo el vinilo original de Locura, bajo la mirada emocionada de su padre, en una de las primeras filas de la platea.

Alejandro Lerner con Marcelo Moura (Foto Ignacio Arnedo).

Alejandro Lerner lanzó un pequeño paso de comedia, en clave stand up, antes de sumar su teclado a la voz de Moura para una versión íntima de “¿Qué hago en Manila?”. En el mismo mood, y con el histórico retrato que Andy Cherniavsky le hizo a Federico Moura proyectado sobre la pantalla, Marcelo Moura junto al tecladista Patricio Fontana interpretó “Despedida nocturna”, el responso pop que Julio Moura y Roberto Jacoby compusieron a la memoria de Federico en Tierra del Fuego (1989).

Federico, en las pantallas (Foto Ignacio Arnedo).

La presencia de Lucía Borensztein en el escenario (compañera de Agus Ferro en el altamente recomendable grupo Yogha, ex integrante de No Lo Soporto) en la percusión añadió una dosis extra de ritmo en “Encuentro en el río musical” (de Superficies de placer, 1987). 

Lucía Borensztein (Yogha), percusionista invitada (Foto Ignacio Arnedo).

La lista no daba respiro: “Mirada Speed”, “Me puedo programar”, “Imágenes paganas”, “El probador” y una versión impecable de “Amor descartable”, con Leo García, subieron la temperatura del recital. “Hay que salir de agujero interior”, que terminó con un solo imponente de Mario Serra con una ovación ad hoc

El baterista Mario Serra se llevó una ovación (Foto Ignacio Arnedo).

A la hora de los bises, “Una luna de miel en la mano” tuvo como condimento una lluvia de caramelos de miel lanzados desde la platea, que Marcelo Moura esquivó con gracia y… elegancia. El cierre con ‘Wadu Wadu’ y ‘Carolina querida’, potenciado por un solo descollante de Agus Ferro, clausuró una noche donde quedó claro que las canciones de Virus no pertenecen al pasado: son un presente continuo que se permite vestir de gala para confirmar su eterna modernidad.

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