Sinfónico, de Estados Alterados, por fin se corre el velo

Cuando una banda colombiana independiente logra producir y lanzar un álbum sinfónico, ya hay que reconocer un mérito muy grande. Sin embargo, cuando esa banda ha mantenido por varias décadas un lugar de privilegio en el inconsciente colectivo de un país, el mérito se duplica.

Estado Alterados acaba de presentar oficialmente en plataformas digitales su álbum en vivo Sinfónico, que hace ya algunas semanas venía circulando en formato de vinilo desde el 18 de abril, para el Record Store Day. Después de un largo y complejo proceso de postproducción, el álbum -grabado en 2021 junto a la Orquesta Filarmónica Metropolitana del Valle de Aburrá (La Metro)- ya se puede escuchar en cualquier parte.

La materialización de este sueño ha traído, en palabras de la misma banda, un enorme crecimiento musical y personal, porque les llevó a trabajar con decenas de jóvenes que día a día se esfuerzan para abrirse camino en la música, y este encuentro permitió a Estados Alterados enfrentarse a una nueva perspectiva frente al país, con realidades desconocidas hasta entonces. Al hablar con la banda parece evidente que este disco ha dejado una huella que no esperaban. “Este es un proyecto que va mucho más allá de lo musical, porque van en pro de la construcción de un colectivo”, dice Ricky Restrepo (baterista). “Algo así hace creer a la gente, ‘¡Esto se puede, esto es posible!’”, añade.

La orquesta, conformada por alrededor de 60 intérpretes (prudentemente ataviados con tapabocas), estuvo dirigida por Alejandro Vásquez, con la orquestación de Álex Zuluaga, y se contó con la ingeniería de Luis Ángel, experto en este tipo de grabaciones. La producción estuvo a cargo de Felipe Carmona y Estados Alterados, la masterización corrió por cuenta de Mike Marsh (Björk, The Chemical Brothers, Depeche Mode, Massive Attack), y para el disco en vinilo estuvo en manos de Miles Showeell (The Beatles, Queen, Eric Clapton, The Who, The Rolling Stones) en los estudios de Abbey Road en Londres.

“Lo más poderoso de esto fueron los ensayos con La Metro”, asegura Ricky, y reconoce la disciplina de la orquesta, así como el compromiso de cada persona involucrada. “Ellos ya habían hecho unos arreglos, había canciones insignes de Estados Alterados que ellos ya tenían referenciadas”, y eso implicó la búsqueda de un consenso con la banda, que quería darle el tratamiento sinfónico al menos a una canción de cada álbum.

En un tiempo récord de muy pocas semanas, tras la propuesta de la organización de Medellín Music Week, tuvieron que hacerse nuevos arreglos y ensayos para presentar el primer show. Los obstáculos fueron múltiples y, según Ricky, la clave estuvo en mantener “un optimismo real, con los pies en la tierra”.

“Había que tener referentes, porque estábamos aprendiendo”, confiesa el baterista sobre el proceso creativo y de producción que implicó el álbum, y cuenta que entre esos referentes tuvieron las grabaciones de Depeche Mode con la orquesta de la BBC, el álbum Roseland NYC Live de Portishead, y 11 Episodios Sinfónicos de Gustavo Cerati.

En su propio proyecto, Estados Alterados, por razones obvias que dieron nuevos matices a las composiciones, se despojó en gran medida de su carácter electrónico para sonar muy orgánica, mostrando una fuerza rockera que escapa a la obviedad. Sin duda alguna, para toda una generación colombiana será un placer encontrarse con estas versiones de varios clásicos indiscutidos, como ‘Muévete’, ‘El velo’, ‘Seres de la noche’ o ‘La fiebre de marzo’. Tal vez esa misma generación encuentre acá la oportunidad de descubrir las composiciones de discos más recientes, como ‘Guayaquil’, ‘Mantra’, ‘Animal’ o ‘Miedo’.

De cualquier modo, el matiz electrónico no desaparece por completo, y está bien presente en ‘Opulencia’ (de 1991), que fácilmente se destaca como uno de los momentos cumbres del disco, porque los arreglos permiten un balance perfecto entre la banda y la orquesta. Inmediatamente después, y como cierre triunfal, orgánico y contundente, ‘El velo’ nos hace pensar que fue escrita con una filarmónica en la cabeza, y cada pieza cae perfectamente en su lugar, dando lugar a la sensación de que así fue como siempre debimos escuchar este clásico.

Sinfónico se siente como una celebración, como la amable revancha de una banda que logra finalmente materializar algo que no cabe en las palabras de una reseña. No es perfecto, pero es tan entrañable como emocionante, como un buen álbum de fotos familiares que hoy podemos ver ampliadas con justicia y con marcos de lujo. El mérito es enorme, y los aplausos van de pie.

Cortesía

Empezar

Give us a call or fill in the form below and we will contact you. We endeavor to answer all inquiries within 24 hours on business days.