Musicians On Musicians: Romeo Santos & Prince Royce

El género musical latinoamericano que, por excelencia, les canta a las mariposas en el estómago cuando se está enamorado, a las noches frías de un corazón roto y, sobre todo, a esos intentos de buscar el perdón cuando uno se ha equivocado, ha sido el bolero. Ha sido un género que traspasó fronteras y que, sumado a otras sonoridades latinoamericanas, encontró en República Dominicana el complemento perfecto para potenciar esos versos. Halló una sensualidad que no solo genera mariposas en el estómago, sino que también hace temblar las piernas: la bachata.

El enamoramiento y su contraparte siguen siendo la semilla principal, esa arma de doble filo que da origen a la gran mayoría de canciones dentro de la bachata, acompañada de una sensualidad pícara que no solo se refleja de manera explícita, como en ‘Propuesta indecente’ de Romeo Santos —incluida entre las 100 grandes canciones del siglo XXI para ROLLING STONE en Español—, sino que también encuentra su espacio poético en ‘Burbujas de amor’ de Juan Luis Guerra, o un matiz más tierno en ‘Robarte un beso’ de Prince Royce. Durante las últimas décadas, la bachata se ha ganado un espacio importante dentro del mainstream, donde un puñado de artistas ha sido el eje fundamental para que el género no solo se escuche alrededor del mundo, sino que también se baile. 

Un joven llamado Anthony Santos emprendió una aventura musical hace algunas décadas, llevando consigo una propuesta que se adaptaba mejor a los cambios sociales de los jóvenes latinos y que, con el paso del tiempo, se convirtió en la más influyente y de mayor impacto cultural dentro de la bachata. Y es que, aunque artistas como Juan Luis Guerra han sido una inspiración y una pieza clave en la historia de este ritmo dominicano, fue ese joven —más conocido como Romeo Santos— quien se apoderó del género no solo desde lo musical, también desde lo estético, lo lírico y lo inspiracional. No es gratuito que sea conocido como ‘El Chico de las Poesías’ y ‘El Rey de la Bachata’, apodos que lleva con orgullo y responsabilidad.

Todo ese universo construido alrededor de la bachata inspiró a nuevas generaciones que encontraron allí un movimiento cultural al que querían pertenecer. Con el paso de los años, y bajo la influencia de una industria musical que impulsa las colaboraciones en la búsqueda de un público más amplio para los artistas, hubo uno que vio más allá. Sin perder su esencia, se consolidó como un artista capaz de entrelazar distintos mundos sonoros, ayudando a globalizar la bachata y abriéndose camino dentro del pop, el reggaetón, la salsa e incluso el trap, habiendo colaborado con artistas como Shakira, Bad Bunny, Marc Anthony y Anuel AA: Geoffrey Royce Rojas de León, o mejor, Prince Royce.

Muchos años y diversas propuestas tuvieron que pasar antes de que los dos exponentes más reconocidos de esas sonoridades unieran sus voces en una misma producción: Better Late Than Never, un disco que demuestra que lo mejor requiere tiempo, que más vale tarde que nunca y que la bachata sigue caminando con paso firme dentro de la gran industria. 


“La inseguridad hace parte del ser humano y también es una forma de respeto hacia el público. Si te sientes demasiado confiado en todo lo que haces, vas a fracasar, porque creerás que te las sabes todas”. –Romeo Santos


Romeo Santos: La primera vez que yo escuché una bachata tenía unos ocho o nueve años, y fue ese sentimiento en la voz y en los acordes lo que me conectó, lo que me enamoró. La forma de decirle a una mujer que la amas, que regrese o que te perdone con el máximo sentimiento posible. También me cautivó su baile.

Desde ese momento supe que sería mi música favorita. El sentimiento que tengo por la bachata es inexplicable; me quedo corto intentando describir lo que significa para mí. 

¿Qué te impulsó a cantar bachata?

Prince Royce: Cuando escuchas una balada pop, suele ser una canción suave, cargada de sentimiento, ya sea de amor o desamor. La bachata tiene eso mismo, pero con la magia del baile, esa posibilidad de estar casi llorando por lo que dice una canción y, al mismo tiempo, estar bailando. La bachata te hace sentir libre en muchos sentidos.

He escuchado bachata toda mi vida. Cuando era niño viajaba a República Dominicana cada verano, y tú sabes que Aventura marcó mi juventud, escuchar a unos chicos jóvenes con los que me identificaba, que traían nuevos sonidos y un estilo fresco para el género. Aventura fue lo que me llevó a sumergirme por completo en ese hermoso universo de la bachata.

¿Sientes algún tipo de responsabilidad al ser el gran referente del género? 

Romeo Santos: ¡Claro! La responsabilidad es el motivo por el cual sigo reinventándome, y por el que este proyecto también existe. Siempre busco la forma de mantener mi género relevante, y debo decir que cuento con la ayuda de muchas personas y de muchos artistas. Cuando una superestrella como Shakira decide incursionar en el género, como lo hizo contigo primero, y después con Ozuna, o Rosalía o Manuel Turizo, por mencionar algunos, o Rauw Alejandro, a quien hace poco le produje y le compuse un tema, todos estos artistas que deciden involucrarse en el género ayudan a mantener vigente a la bachata dentro de la industria, sobre todo cuando yo no estoy tan activo, ya que suelo lanzar una gran producción cada dos o tres años.

Cuando veo que sale una muy buena canción, sin importar el estatus del artista, me persigno y digo: “Gracias”. Que otros artistas de diferentes nacionalidades sigan haciendo que la bachata llame la atención, ya sea llevándola un poco más hacia lo pop o lo urbano, es algo fenomenal.

Siento una gran responsabilidad porque la gente me ha puesto en esa posición de ser el líder del género y me lo tomo muy en serio y con mucho respeto.

Aaron Kotowski / @aaron_kotowski

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“Es desafortunado que muchas veces te toque lanzar canciones ‘porque sí’ o cambiar de género por lo que está pegando”. –Prince Royce


Hacer un disco juntos no fue solo un proyecto pasajero pensado en números; se trató de una producción en la que, desde lo lírico y lo sonoro, dejaron plasmadas sus identidades como individuos, incursionaron en nuevos estilos y cumplieron sueños.

Prince Royce: Trabajar al lado del Rey de la Bachata fue, ante todo, muy inspirador y todo un honor. No solo por su perfeccionismo (me empujaba constantemente en el estudio, en la grabación, en las armonías), sino porque al mismo tiempo sentía la responsabilidad de que debíamos romper, de que yo debía reinventarme y, a la vez, dejar mi esencia plasmada en el álbum, de hacer algo perfecto.

Fue un trabajo intenso, pero realizado con mucho cariño y, sobre todo, con una gran integridad musical. Cuando uno graba —no solo en este proyecto, sino en cualquiera—, sabe que eso va a quedar para la eternidad, cada disco deja un legado y un mensaje. Y claro, nosotros disfrutamos el proceso y lo vacilamos, pero sigue siendo una gran responsabilidad, es un trabajo. Siento que en este disco hubo justamente eso, una responsabilidad mayor por lo que iba a significar para la gente y por lo que significa para mí hacerlo junto a una persona que admiro profundamente, no solo en lo musical, sino también en lo personal. Fue un sueño y disfruté mucho este proyecto.

¿Cuál fue el mayor reto de trabajar juntos?

Romeo Santos: En retrospectiva, tal vez la palabra reto no es la más adecuada, porque nos divertimos muchísimo. Este disco no fue como cualquier proyecto en el que hay que hacer otra canción para rellenar; para nada. Sin embargo, de una forma u otra, y aunque suene un poco contradictorio, ahora, mirando hacia atrás, el reto era honrar el título del álbum: Better Late Than Never [Mejor tarde que nunca], porque la gente tiene sus propias expectativas sobre cómo debe sonar una canción, y más aún una producción completa hecha por nosotros dos.

Creo que cumplimos con ese reto, sobre todo porque hay un poquito de todo, está la esencia de Royce y también la mía. Curiosamente, además, ofrecemos algunos estilos que ninguno de los dos había explorado en el pasado. Hay canciones de amor, de desamor, otras un poco más sensuales y con un toque de jocosidad.

Este disco, en algunos años, para los admiradores de este sonido, se volverá un palo de álbum, porque mientras más pasa el tiempo, la gente se va contagiando más de este universo de la bachata.


“Sinceramente, ni yo mismo sé bien cuánto he cambiado. Uno, como artista, muchas veces piensa: ‘No, yo soy el mismo del inicio’, pero la realidad es que uno cambia, uno crece”. –Prince Royce


Prince Royce: Exacto, al final, el reto no fue tanto un reto. Lo que más nos hacía pensar era tocar cada color, cada sabor y cada audiencia de la bachata; pensar en lo que esperaban de mí y en lo que esperaban de Romeo, así como en aquello que no esperaban de nosotros. Cada disco tiene el desafío de cambiar el flow y sorprender.

Hacer música es como construir desde cero, especialmente la bachata: instrumento por instrumento, letra por letra y armonía por armonía. Pero esa construcción fue un trabajo muy bonito, hecho con mucho cariño y con una gran integridad musical, como ya había dicho antes, fue más eso que un reto. 

¿Con cuál otro artista te gustaría hacer todo un álbum colaborativo? 

Romeo Santos: ¡Qué buena pregunta! Si te soy completamente sincero, sí tengo una lista con algunos nombres con los que me gustaría hacer un disco completo, pero no la revelaría. Sí soy capaz de volver a lanzar todo un álbum colaborativo con otro artista, pero siempre me ha funcionado el factor sorpresa.

Prince Royce: That was a good answer! [¡Esa fue una buena respuesta!].

Yo la verdad no lo he pensado. Admiro a grandes artistas como Marc Anthony, Luis Miguel o Juan Luis Guerra, pero la única vez que pensé en hacer todo un disco junto a otro artista, fue contigo [risas].

Aaron Kotowski / @aaron_kotowski

Romeo Santos: Y es que la idea de este proyecto nace en tu cabeza hace siete años y tres intentos fallidos. Para contextualizar, en 2015 o 2016 le presenté una canción a Royce; cuando la grabamos, nos miramos y agradezco la honestidad de Prince, porque me dijo: “¿Estás seguro de que este es el tema para los dos?”. Yo le respondí: “¿Tienes alguna duda?”, a lo que contestó: “No es que esté malo, pero no sé… no me suena comercial”. Me quedé con eso; no fue la reacción que esperaba, pero agradecí su transparencia. Como decíamos hace un momento, siendo el perfeccionista que soy, quería presentarle algo que realmente lo moviera, algo que le pareciera un palo. Dos años después, le presenté otro tema y me dijo: “Está mucho mejor, pero…”.

Prince Royce: “¿Tú estás seguro de que es nuestro tema?”, dije [risas]. 

Romeo Santos: OK, otro intento fallido, otra canción al baúl, pero no al de los recuerdos, porque eso no lo queremos recordar [risas]. Y fue al intentar una tercera vez cuando entendimos que una propuesta de Royce, hecha años atrás, de realizar un disco completo juntos, era lo correcto, porque nunca íbamos a tener la canción perfecta, porque siempre va a haber fanáticos que difieran.

Para algunos, la canción perfecta es ‘Dardos’, que es la que más éxito está teniendo, pero yo creo que presentar una producción completa al público es darles la opción de que cada uno pueda elegir su canción perfecta hecha entre estos dos servidores. Eso fue lo idóneo.

Prince Royce: Además, nos dio la oportunidad de brindar un poco de cada esencia que existe dentro de la bachata. Eso era muy importante y era lo que antes no me terminaba de convencer, quedarnos solo en una canción triste o en una bailable. De ahí surgió la idea de un disco completo, en el que el público tiene un poquito de todo y donde demostramos la unidad que existe dentro de nuestro género. En este disco, el fanático gana el doble.


“Era joven, arrogante e ignorante, y un día le dije a una persona: ‘Yo creo que soy el mejor compositor’, él me respondió: ‘No, no, tú eres una mierda’”. –Romeo Santos


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Como se mencionó al inicio, y como bien han dejado en claro con su música artistas como Romeo Santos y Prince Royce, dentro de la bachata las letras juegan un papel fundamental, ya que deben ser capaces de plasmar todo el sentimiento necesario y, al mismo tiempo, irradiar esa sensualidad tan característica. 

¿Es más fácil componer cuando se está viviendo un sentimiento a flor de piel o cuando ya ha pasado el tiempo y se piensa con la cabeza fría?

Romeo Santos: Ambas facetas son interesantes; son cosas que suceden de manera orgánica. Mis primeras canciones surgieron de vivencias propias y fueron una forma de desahogarme —te hablo de cuando tenía unos 15 años—. Esa fue mi manera de drenar sentimientos, ya que no tenía dinero para pagar un psicólogo, el lápiz era mi terapia.

En esta etapa de mi vida, las composiciones nacen de historias de otros, de amigos que están viviendo ciertas situaciones y yo me meto en el personaje. Ya tengo 44 años y no vivo las mismas aventuras que en mi juventud, pero sigo alimentándome de situaciones con las que sé que la gente puede llegar a conectar.

Prince Royce: Mi historia es parecida. En mi primer disco lo que hacía era más un hobby; no era famoso ni sabía si iba a tener éxito. Ya en el segundo álbum entra esa presión de preguntarse si le va a gustar a la gente, así que siento que fue un poco más difícil definir lo que querían decir mis canciones. Con el paso de los años, uno aprende a encontrar esas musas, ya sea en historias del pasado, del presente o en las de otros.


“La bachata te hace sentir libre en muchos sentidos”. –Prince Royce


Un gran reto siempre es inventar temáticas o títulos nuevos para las canciones y poder cambiar el chip entre una producción y otra, ¿Cómo fue escribir y cantar una canción como ‘Amor de madre’?

Romeo Santos: Cuando tenía unos 19 o 20 años, me encontraba en una etapa de mi vida en la que quería superarme a mí mismo; quería comerme el mundo —cosa que no ha cambiado, aunque ahora estoy en una fase en la que le doy gracias a Dios por todo lo que he logrado, porque me he convertido en un artista mucho más grande de lo que alguna vez anhelé—. En esos tiempos era joven, arrogante e ignorante, y un día le dije a una persona, “Yo creo que soy el mejor compositor”, y él me respondió: “No, no, tú eres una mierda”. Quedé muy sorprendido, y entonces me dijo, “Sí, cuando puedas hacer canciones narrando historias y salirte del típico ‘Te amo’ o ‘Vuelve’, que es lo que normalmente canta un bachatero, ahí es cuando te puedo empezar a respetar”. Como ejemplo de lo que es un compositor de verdad, me puso al grandioso y virtuoso Rubén Blades. Nunca olvidaré que la canción que me mostró fue ‘Plástico’; eso es una obra de arte.

Tres días después de esa conversación, me senté nuevamente con esa persona y le dije, “Creo que tengo una idea”, y le canté: “13 de diciembre del año 80…” [‘Amor de madre’]. Me respondió: “Vas bien, ese es el camino. Todavía sigues siendo una mierda, pero sigue por ahí”.

Uno no debe elegir entre sus hijos, pero esa es una de esas canciones que siento demuestra mi virtud como compositor. Seguro entraría dentro de mi top 10.

Aaron Kotowski / @aaron_kotowski

¿En qué ha cambiado más Prince Royce y que se mantiene igual desde que inició tu carrera? Además del pelo fabuloso que tienes [risas], desde que te conozco tienes un cabello increíble. 

Prince Royce: [Risas]. Una de las cosas que más han cambiado, y que más he mejorado, es la pronunciación. En mi primer disco decía cosas como “urtima carta”, y con cada álbum empecé a mejorar, preocupándome cada vez más por la dicción y por ser más claro en lo que decía. También, en los primeros trabajos utilizaba muchos tags, lo cual no estaba mal, pero antes no lo hacía con tanta intencionalidad; ahora soy mucho más consciente de en qué momentos utilizarlos.

Con cada nueva producción o colaboración estoy súper dispuesto a seguir aprendiendo de los demás y de mí mismo, a seguir conociendo mi voz. Claro, siempre trato de mantener mi esencia, ese romanticismo que me dio a conocer.

Es una muy buena pregunta porque, sinceramente, ni yo mismo sé bien cuánto he cambiado. Uno, como artista, muchas veces piensa, “No, yo soy el mismo del inicio”, pero la realidad es que uno cambia, uno crece. Así que les quedo debiendo esta respuesta, porque siento que es una pregunta para meditarla mejor.

Algo que sí creo que es fundamental durante una carrera artística —y que sería un consejo que le daría a mi yo de hace 20 años— es dejarse llevar por los sentimientos y las buenas intenciones. Para mí, la fama siempre ha sido algo extraño; soy una persona tímida, no me gustan las confrontaciones y menos cuando se trata del negocio, porque uno, como músico, debe trabajar desde la pasión. Es desafortunado que muchas veces te toque lanzar canciones porque sí o cambiar de género por lo que está pegando. Por eso, mi gran consejo sería siempre trabajar desde el corazón. Es horrible cuando sale algo que uno sabía que no lo llenaba por completo.

Aaron Kotowski / @aaron_kotowski

Tú, que irradias tanta seguridad, ¿en algún punto de tu carrera te has sentido inseguro de lo que estás haciendo?

Romeo Santos: Claro, la inseguridad hace parte del ser humano y también es una forma de respeto hacia el público. Si te sientes demasiado confiado en todo lo que haces, vas a fracasar, porque creerás que te las sabes todas, como dice la célebre frase: “Solo sé que nada sé”. Pero debe existir un equilibrio, porque, de lo contrario, no te arriesgas a nada; hay un dicho que dice: “De los cobardes no se ha escrito nada”.

En mi caso, incluso las cosas que he hecho y de las que musicalmente no me siento muy orgulloso, si pudiera volver al pasado para cambiarlas, las haría exactamente igual, porque me sirvieron como lección. He lanzado canciones de las que luego pienso, “Um, tal vez es demasiado comercial”, o con temáticas que no me llenaban del todo y que no funcionaron, pero justamente hacerlas me quitó varias dudas. Uno, como artista, debe probar cosas nuevas. También ha habido canciones de las que me sentía muy inseguro y que terminaron siendo grandes éxitos, y eso es otra señal que sirve para recordarnos que muchas veces debemos seguir nuestro instinto.


“Esa fue mi manera de drenar sentimientos, ya que no tenía dinero para pagar un psicólogo, el lápiz era mi terapia”. –Romeo Santos


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Romeo, ¿una aventura es más divertida si huele a peligro?

Romeo Santos: [Risas]. Si me hubieras hecho esa pregunta hace unos años, te habría dicho que sí. En esta etapa de mi vida, si las aventuras no están dentro del ámbito musical, creo que prefiero que todo sea lo más convencional posible.

Prince, ¿si aprendiste a falar em português y a hablar francés?

Prince Royce: No, todavía no. Me sé “bonjour” o “comán talé vu” de francés. Y de portugués, para que sepan, hace un año empecé con Duolingo y todos los días tomo mi clase juicioso, aunque no sé si me esté sirviendo [risas].


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