Con un Obras al aire libre a pura emoción.
Por Tatiana Cusato.
Cambios de década, números redondos, esa sana costumbre de celebrar el paso del tiempo. Eso es lo que sucedió este sábado en el mítico Estadio de Obras, pero esta vez al aire libre.
Con una noche fresca pero agradable para disfrutar de una de las bandas que dejaron – y continúan dejando – una huella en el rock argentino; Las Pelotas.
A la gira decidieron llamarla 6×6, un lindo eufemismo para celebrar nada más y nada menos que 36 años de carrera. Pero en este caso, esos 36 años también implican otras cosas como un pasado marcado por Luca Prodan; y también la propia historia de la banda con el espíritu Alejandro “Bocha” Sokol flotando constantemente en el aire.
Las puertas del estadio se abrieron a las 19 hs, y para eso de las 20 los más fanáticos ya estaban ocupando sus lugares en las vallas frente al escenario. Mientras tanto, otro grupo hacía de la previa su propia fiesta en las inmediaciones del estadio con las tradicionales banderas y hasta fuegos artificiales.
El patio de Obras se fue llenando y media hora después de lo anunciado la banda ocupó sus respectivos lugares. Lo primero que escuchamos fue: “Trá-ta-nos como si fueras pastor / Llé-va-nos adonde no haya dolor”. Y hacia allí fuimos, guiados con el placer más absoluto por Germán Daffunchio y compañía, como si fuéramos “Corderos en la noche”.
“Desaparecido” fue el segundo tema, uno de los hits de Esperando el Milagro (2003); seguido vinieron “Ya no estás” de Basta (2007) y “¿Qué podés dar?” de Despierta (2009).
Recién acá Daffunchio dedicó las primeras palabras de agradecimiento que se repitieron a lo largo de la noche, y también aprovechó la oportunidad para presentar al primer invitado: Gabriel Dahbar. El músico oriundo de la querida localidad de Hurlingham y habitual colaborador de Las Pelotas subió al escenario para interpretar las canciones que solía cantar “El Bocha”.
Después de la euforia generada por “Feliz Día” llegó el momento de calma, una seguidilla de las canciones más hiteras de la banda pero también las más melódicas: “Nada es Real”, “Siempre estará”, “Ya lo sabés” – acompañado por Sebastián Andersen de El Plan de la Mariposa-, “Personalmente” y “Pasajeros”.
Este tramo del show también incluyó dos temas nuevos, “Es clara” y “Ya se”, para cerrar el bloque con un momentazo: excepto Daffunchio, todos los músicos se retiraron del escenario, trajeron un arpa y Sonia Álvarez fue la encargada de acompañar con ese instrumento la voz de Germán cantando “Víctimas del Cielo”. Uno de los momentos más lindos de la noche.
Pero no era cuestión de ponernos melosos, sino que enseguida la fiesta continuó con Mariano Di Césare de Mi Amigo Invencible para cantar “Hola qué tal?”. Momento reggae con “Saltando”. Otro tema nuevo, “Los dos”, y de vuelta a las bases: “Si supieras”, obviamente con Gillespi en la trompeta, como si ninguna otra persona pudiera tocar ese instrumento en esa canción.
Otra vez subió al escenario Gabriel Dahbar para invocar al espíritu de Sokol y cantar “Veoyover”. “Hasta el fondo del río” fue el tema que medió antes de que Ismael Sokol, hijo de Alejandro, subiera a cantar “¿Para qué?” (aaaaah, flechazo al corazón, cómo se lo extraña al Bocha).
A esta altura estábamos promediando la noche pero todavía faltaban muchas sorpresas más. Piti Fernández de Las Pastillas del Abuelo supo apropiarse de “Senderos”, temazo incluido en el álbum Máscaras de Sal. Y ya que estábamos en clima tocaron “Rey de los Divinos” de Esperando el Milagro.
Más invitados y más momentazos nos esperaban: la guitarrista Mariana Pellegrino subió al escenario para interpretar junto a Gabriel Dahbar “Nunca me des la espalda” y “Sin hilo”. “Esperando el Milagro” y “Capitán América” coronaron la fiesta. O eso pensábamos.
Para los bises quedaban “Cómo se curan las heridas” y “El cazador” una vez más en la voz de Ismael. “¿Quieren más?”, preguntó Germán, y siguieron “Será” y “Bombachitas Rosas”.
“Qué raro que no cierran con ‘Shine”, se escuchó entre el público. Y Germán volvió a preguntar “¿quieren más?”. Y al grito de “Siiiii” se vino el clásico de 1991. Pero eso no era todo. Terminaron de hacer explotar todo con “No tan distintos” de Sumo en la voz de Piti Fernández, y “El ojo blindado” con todos los músicos que participaron del show subidos el escenario.
Ahora sí, Las Pelotas lo dieron todo y el público también. Más de dos horas de show recorriendo su nutrida trayectoria, agradeciendo la compañía fiel de sus seguidores; haciendo honor a su discografía y a sus integrantes sin revolcarse en la nostalgia y manteniendo el futuro a la vista, porque pronto se viene un nuevo disco.
Gracias Las Pelotas por todos estos años de rock honesto y que hace bien al corazón.
Cobertura audiovisual: Mateo Araujo / Abel Mateu
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