Kali Uchis: “Quiero hacer el mejor disco que he hecho en mi vida”.

25 de febrero. Palacio de los Deportes. Horas antes de que el recinto se llene, Kali Uchis camina por el escenario en concentración absoluta. No hay luces encendidas todavía, pero el concierto ya empezó. Repite una línea, escucha el eco bajo el domo, prueba que el columpio —que más tarde flotará sobre el escenario— esté perfectamente equilibrado con la cortina. Sonríe con su equipo de bailarines; se dicen algo al oído y sueltan una carcajada breve. Hay complicidad. Hay confianza. Más que un crew, parecen una pequeña familia itinerante.

Es el último show de su gira por Latinoamérica: Chile, Colombia, Perú y México. Y este, admite, siempre fue parte de los dos más importantes.

“Este show y el de Colombia eran los que más esperaba, porque obvio Bogotá es mi casa. Pero México siempre ha sido muy especial para mí. Fueron de los primeros que me apoyaron fuera de Estados Unidos. Me programaron aquí antes que en muchos otros lugares. Siempre han sido muy cariñosos conmigo.”

La última vez que estuvo en Ciudad de México fue en 2018. Desde entonces cambió el mundo. Cambió su vida. Esta noche, por primera vez, encabeza su propio concierto en el Palacio de los Deportes con rotundo sold out.

“Antes siempre habían sido festivales. No hago muchas giras, y nunca había hecho algo así por Latinoamérica. Poder hacer mi propio show aquí, en un lugar tan hermoso, es un honor. I’m really proud.”

Hablar con ella es encontrarse con esa misma serenidad que proyecta sobre el escenario. No dramatiza su carrera ni la glorifica. La asume como un proceso orgánico. Cuando le pregunto por su decisión de hacer Sincerely completamente en inglés, se toma unos segundos antes de responder, como si repasara mentalmente su historia.

“Siempre ha sido así: inglés, español, inglés, español. Mi primer disco fue en inglés con una canción en español. El segundo en español. El tercero en inglés. El cuarto otra vez en español. Nunca lo planeo demasiado.”

En su caso, el idioma no es estrategia; es instinto. Un vaivén natural entre dos mundos que siempre han sido suyos.

Cortesía

Sincerely, su último álbum de estudio, abre con Heaven Is a Home, una canción que suena a abrazo, a refugio. Le pregunto cuándo entendió que el hogar no era un lugar físico, sino algo interno.

“Desde mi niñez. Nunca tuve un solo hogar. Siempre estuve viajando entre Estados Unidos y Colombia. En ambos países tuvimos varias casas. Nunca fue como ‘esta es la casa de mi infancia’. Para mí, el hogar siempre fue algo más interno.”

Horas después, cuando en el concierto se proyecten imágenes de su infancia —recuerdos, raíces, viajes— esa frase adquirirá otra dimensión. La pequeña que cambiaba constantemente de casa hoy construye un hogar momentáneo frente a miles de personas.

En gira, esa idea se vuelve disciplina constante. “Es importante hacer cosas que me hacen feliz. Hablo casi todo el tiempo con mi hijo. Le leo libros. Escribo todos los días. Las cosas que son importantes para mí son muy sencillas. Si no las mantienes presentes, te puedes perder en el trabajo y en el viaje.”

Así mismo, este periodo ha sido la temporada más larga lejos de su pequeño, “ha sido muy difícil. Demasiado duro. A veces puedo llevarlo conmigo, pero, cuando hay muchos vuelos no es sano para él. Es la primera vez que estoy tanto tiempo lejos. Pero trabajé toda mi vida para este momento. Es un sueño.”

Kali es la prueba de que la ambición y la maternidad pueden convivir sin competir.

Cuando le menciono que muchos comparan lanzar un disco con tener un bebé —sobre todo después de que Orquídeas salió semanas antes del nacimiento de su hijo— responde: “para mí no es lo mismo. Mis discos son capítulos de mi vida, no más. Nunca les he dado tanta gravedad. Todo lo que me pasó ese año, todo lo que sentí, lo dejo en ese disco y cierro el capítulo.”

Cortesía

Sin embargo, ahora tiene un objetivo en mente, y ahora tiene una idea muy clara de lo que quiere para su proximo disco: “con el próximo álbum quiero tomarme más tiempo. De verdad quiero enfocarme en hacer como like my greatest album that I’ve ever made and maybe hopefully like one of the greatest albums of all time” [“..como mi mejor álbum que he hecho y tal vez, con suerte, como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos”]. 

Le pregunto si cinco minutos antes de salir al escenario tiene algun mantra o frase para arrancar el show: “la verdad no, solo recuerdo divertirme. Eso es lo más importante para mi, porque el público puede sentir cuando no te estás divirtiendo de verdad”. 

Cuando las luces finalmente se apagan, para dar inicio al show, antes de que su voz resuena por primera vez, aparece un mensaje en las pantallas que inicia: “Mira a la gente a tu izquierda, mira a la gente a tu derecha, deséales lo mejor.” No es una frase decorativa; es coherente con la calma que transmite en conversación.

El concierto arranca con fuerza: Muñekita, Labios Mordidos, Me Pongo Loca, Muévete. Kali se mueve con precisión, lo disfruta. La complicidad que vi antes en el soundcheck con sus bailarines ahora es coreografía viva.

Cuando le pregunté qué diría si esa noche en Ciudad de México fuera una carta, respondió: “Que soporten”. Pero cuando suena “Muévete”, soportar es imposible. El público no contiene nada: baila, canta, celebra.

Cortesía

En el segundo bloque, la energía cambia. Los sonidos regresan a sus primeras entregas, más suaves, más introspectivos. Pero en el tercer acto, un video con imágenes de su infancia atraviesan la pantalla. Y cuando interpreta ‘Sugar! Honey! Love!’,  esta canción, parte deSincerely, deja ver esa faceta que va más alla de la artista, se muestra a la madre y la mujer que es hoy.

Al final, lo que queda no es solo el espectáculo, sino la sensación de coherencia. La misma mujer que habla de hogar interno logra convertir un domo en refugio. La misma que dice que lo importante es divertirse, lo demuestra durante dos horas sin forzar nada.

Empezar

Give us a call or fill in the form below and we will contact you. We endeavor to answer all inquiries within 24 hours on business days.