Artistas que debes conocer: The Soulcasters

En una época en la que la tecnología permite grabar, editar y producir música desde una computadora, The Soulcasters decidió explorar un camino diferente. Para su primer álbum, el trío mexicano compró una grabadora de cinta de segunda mano y comenzó a trabajar con las técnicas que se utilizaban hace varias décadas. La decisión respondió a una inquietud compartida: recuperar el valor del proceso creativo, aceptar las imperfecciones y construir una identidad musical a partir de la interacción entre los músicos.

La banda nació hace aproximadamente un año y medio por iniciativa de Mauricio, quien, después de terminar otro proyecto, invitó a Luis y Francisco a comenzar uno nuevo. Desde el principio tenían una idea clara de cómo querían trabajar. Su propuesta combina influencias del rock, el blues, el soul y el funk, pero también incorpora elementos contemporáneos y colaboraciones con proyectos como Soultade y Midnight Generation.

Después de un año y medio de experimentación, The Soulcasters reunió diez canciones para su álbum debut. Un trabajo en el que la nostalgia también aparece en las letras, desde historias de amor y desamor hasta el testimonio de un músico que Mauricio conoció durante un viaje a Texas.

Conversamos con los tres integrantes sobre el origen de la banda, los desafíos de trabajar con cinta analógica, su identidad como músicos del norte de México y las historias detrás de su primer disco.

Para comenzar, cuéntenme un poco sobre la historia de The Soulcasters. ¿Cómo se formó la banda?

Mauricio: The Soulcasters nació hace alrededor de un año y medio. Yo venía terminando otro proyecto y decidí empezar una nueva banda. Ya conocía a Luis desde hace tiempo y a Paco lo había conocido poco antes. Los invité porque teníamos una visión muy clara de grabar todo con procesos analógicos.

Nos compramos una grabadora de cinta en Marketplace y empezamos a grabar todo como en los setenta. También queríamos capturarlo en película. Nace de la nostalgia por los procesos manuales, de hacerlo todo con tus manos y no dejar que se metan la inteligencia artificial ni los plugins. Son herramientas muy accesibles para todos, pero creo que se pierde un poquito ese amor por hacer las cosas con las manos.

¿Qué les aporta trabajar con procesos analógicos en lugar de digitales?

Francisco: Mucha personalidad. Siento que toda la música que se hizo antes por eso suena como suena ahora. Ha envejecido muy bien porque es un proceso casi artesanal, de meter las manos y hacer una creación tú mismo. El detalle que uno le pone al hacer las cosas como en la vieja escuela da un sonido muy particular.

Mauricio: Es justo lo que buscamos. Hay empresas enormes que hacen miles de zapatos y luego hay un diseñador que los hace a mano. Cuando compras uno hecho por un artesano se siente la autenticidad. Eso queremos con nuestra música: cuidar los procesos. Incluso se escuchan esos pequeños errores que hacen que la música sea humana y más bonita.

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¿Cómo pueden transmitirle al público el valor de ese trabajo artesanal?

Francisco: Creo que no es necesario enseñarlo a la fuerza o gritarlo, más bien se transmite. La calidad es indiscutible. Cuando ves un zapato hecho en masa y uno de un artesano, no necesitas que alguien te insista en la calidad del segundo. El producto habla por sí solo. En nuestro caso, la música se va a exponer y va a sonar por sí misma.

¿Cómo se sienten ahora que tienen listo su álbum debut? ¿Sintieron presión por tratarse de su primera carta de presentación?

Mauricio: Estamos muy felices porque fue un proceso de un año y medio haciendo maquetas, decidiendo el concepto de la banda y todo lo demás. Finalmente llegamos a diez canciones que nos gustan, que queremos compartir y que sentimos que son un gran primer paso.

Yo personalmente sí sentí un poquito de presión al decidir exactamente qué canciones entraban y cuáles no, porque la primera impresión es vital. Si das una mala impresión, después es difícil cambiarla.

Durante la grabación, ¿hubo errores que decidieron conservar porque aportaban algo a las canciones?

Mauricio: Sí. Como estuvimos aprendiendo a grabar en cinta, muchas veces se saturaba y aparecía un tipo de distorsión que puede ser un poquito agresiva, pero al mismo tiempo está padre y se siente bien. Nos pasó mucho cuando grabamos las baterías de Paco. Son cosas que no planeas, pero suceden y dices: “Ah, mira, qué interesante”.

Francisco: El error se convirtió en una herramienta que nos ayudó a darle un sonido característico a cada canción. En digital puedes equivocarte y hacer toma tras toma hasta conseguir la que consideras perfecta. Acá no tenemos tantas oportunidades, entonces hacemos lo mejor que podemos y, si hay errores, hay que hacerlos parte de la creación.

Mauricio: Además, la cinta se desgasta. Cada error cuenta y tienes que aprender a aceptarlo.

Luis: También aprendes a escuchar. A veces terminas de grabar algo, lo escuchas por separado y sientes que no está bien. Pero luego lo escuchas en contexto con los demás instrumentos y te das cuenta de que funciona. Hay que aprender a escuchar todo en conjunto y no clavarse únicamente en un instrumento.

Cuando se habla de bandas con influencias de otras décadas, muchas veces la conversación se concentra en el sonido. ¿Qué hay detrás de sus canciones en términos de letras y emociones?

Luis: Al final se trata de tomar todas las referencias que te gustan, mezclarlas y poner ese toque que tenemos cada uno en su instrumento. También queremos hacerlo actual, aplicarlo a lo que existe hoy. No buscamos que suene exactamente como algo que ya se hizo, sino hacer primero música que nos guste y nos convenza a nosotros. A partir de ahí surge nuestro sonido.

Francisco: No estamos tratando de imitar otros sonidos, sino de hacerlos nuestros a partir de nuestras influencias. Mau fue quien se clavó más con las letras, pero hay historias de amor, de despecho y también la historia de un señor que se hizo músico.

Mauricio: Sí, son como dos líneas narrativas. Por un lado están las historias de desamor y, por otro, la de un señor que conocí en Marfa, Texas. Estaba tocando en un bar y tenía una voz bastante auténtica. Cuando terminó de cantar me acerqué, le di mi celular y le dije: “Quiero que me cuentes tu historia porque la quiero usar para el disco que estamos haciendo”.

Agarró el celular y empezó a contarme su historia. Fue perfecto como lo hizo. Yo estaba casi llorando porque nunca había escuchado tanta autenticidad en una historia. Me identifiqué muchísimo con él, aunque estuviera hablando de los años setenta.

Contaba que sus papás no querían que fuera músico, que querían que fuera a la universidad. También hablaba de cuando llegaron The Beatles a Estados Unidos y de lo que sintió al descubrirlos. Me pareció muy interesante, así que tomamos esa grabación, la pusimos en el disco, hicimos la musicalización y encajó perfectamente.

¿Fue algo que se les ocurrió incorporar al disco después de escucharlo?

Luis: Antes de eso habíamos estado platicando sobre construir una narrativa, pero queríamos que no se sintiera forzada. Mau estaba de vacaciones y una noche nos mandó ese audio por WhatsApp a Paco y a mí. Parecía una entrevista planeada, pero había surgido completamente de manera espontánea.

Mauricio: Me había gustado mucho su voz. Era un señor que tocaba la guitarra y, mientras lo hacía, contaba historias. Tenía una facilidad impresionante para narrar. Por eso decidí acercarme.

¿Qué tanto se identificaron con su historia, especialmente con esa decisión de dedicarse a la música cuando otras personas esperaban algo distinto de él?

Mauricio: Creo que casi todos los músicos, o al menos la mayoría, pasan por algo parecido.

Luis: Sobre todo porque estás viendo a una persona de sesenta o setenta años tocando en un bar que no está lleno de gente. Es alguien que lo hace por amor a la música, no por la fama o el dinero. A lo mejor eso viene después, pero no es la meta principal.

Eso es muy fiel a mis valores, a lo que pienso, y me siento reflejado. Creo que nos llegó a todos y por eso decidimos dejarlo plasmado en el disco.

Francisco: El mensaje se siente muy auténtico porque viene del fondo de él. Se escucha su amor por la música y todo el recorrido que tuvo que hacer para llegar hasta ese momento.

¿Volvieron a tener contacto con él después de terminar la canción?

Mauricio: Sí, se la mandé y le encantó. Me dijo que no esperaba que hiciéramos algo así con su historia. Se portó muy amable y cuando escuchó el resultado quedó sorprendido.

Han mencionado varias veces la nostalgia. ¿Es algo que aparece únicamente en el sonido o también en las letras?

Mauricio: En ambos. La mayor parte de la nostalgia viene de los procesos analógicos. Yo lo veo como una meditación. Ahorita todo es muy rápido, todo el mundo tiene ansiedad y hacer las cosas con las manos creo que te ayuda a meditar.

Pero también está la nostalgia en las canciones de desamor, que pueden hacerte recordar parejas o momentos de tu vida.

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¿Cómo es su dinámica al momento de componer una canción?

Luis: Mau generalmente compone la base y nos dice: “Esta es la estructura que tengo y creo que aquí pueden quedar ciertas cosas”. Nos juntamos un par de sesiones, hablamos sobre la idea y después nos vamos directamente a grabarla sin pensarlo demasiado.

Una vez que tenemos la estructura principal, vamos produciendo sobre la marcha. Mau agrega instrumentos por su cuenta y nos manda ideas. También es quien se encarga de la ingeniería y la mezcla. Nosotros vamos alimentando esas ideas, dejando opciones abiertas, hasta que llegamos a una versión con la que estamos contentos.

Así fue gran parte del proceso de este disco. No necesariamente nos juntamos desde cero, sino que trabajamos a partir de ideas que ya tienen cierta estructura. No sabemos si siempre vamos a trabajar así, pero por ahora nos ha funcionado.

Mauricio: No hay reglas para hacer canciones. A mí personalmente me gusta llegar con algo que ya tengo grabado, una chispa sobre la cual podamos construir. Después nos juntamos y desarrollamos la idea entre todos.

Francisco: Creo que es muy importante no pensar demasiado las cosas. He visto que actualmente se hacen maquetas tras maquetas, cada una te gusta más, luego deja de gustarte y la vuelves a modificar. Se convierte en un ciclo infinito.

Nosotros preferimos ver qué queremos hacer, juntarlo y, si funciona, funciona. Si no, pasamos a lo siguiente. Es importante no sobrepensar lo que estamos haciendo.

El disco tiene colaboraciones con Soultade y Midnight Generation. ¿Cómo surgieron?

Mauricio: Con Soultade todo empezó porque vio un video nuestro en redes sociales y nos mandó un mensaje diciendo que estaría padre hacer algo. En ese momento no se concretó, pero después estábamos trabajando en una canción que nos gustaba mucho y pensamos que su voz, su tono y su estilo podían quedar muy bien. Se la mandamos e hicimos la colaboración. Personalmente es una de las canciones que más me gustan.

La otra colaboración es con Midnight Generation. Fernando Mares, que es el líder de la banda, es mi hermano, entonces tenemos mucha confianza y conocemos perfectamente cómo trabaja cada uno.

Él tuvo la iniciativa de que hiciéramos algo juntos. Nos juntamos, trabajamos en la canción y ellos nos enviaron algunos elementos y las voces. Está padrísimo porque combinamos nuestro rock analógico con los toques electrónicos y punk que tiene Midnight Generation.

Francisco: Es una fusión muy loca. Para mí es uno de los tracks más interesantes del disco, porque tiene mucho que desmenuzar. Viene después de un interludio que te prepara para lo que sigue y, de repente, entra la canción con una cachetada de groove.

Te va llevando por sonidos nostálgicos, de rock, y termina con una parte muy bailable, casi como un rave.

Luis: También es interesante porque, aunque hablamos mucho de los procesos analógicos, aquí aprovechamos la tecnología. En los setenta estas colaboraciones a distancia no se habrían podido hacer de la misma manera. Ahora alguien puede trabajar su parte y enviártela, sin necesidad de que todos estén en el mismo estudio.

Mauricio: Es lo mejor de los dos mundos. Nos mandan sus pistas y nosotros las pasamos por nuestra grabadora de cinta para que se integren mejor con el sonido del disco.

¿Cómo consiguen que todas esas influencias de los setenta suenen actuales? ¿Es algo que buscan conscientemente?

Francisco: Se da naturalmente. La música es producto de la química entre los tres y de las influencias de cada uno. Nunca hemos pensado: “Vamos a tomar la nostalgia de los setenta y hacer que suene moderna”.

Siempre ha sido un proceso muy honesto. Si termina sonando actual, es simplemente porque así es como nosotros hacemos música.

Ustedes cantan en inglés y buena parte de su comunicación también está en ese idioma. ¿De dónde viene esa decisión?

Francisco: Tiene mucho que ver con que somos del norte del país. La cercanía con Estados Unidos siempre ha sido una realidad para nosotros. Yo tengo familia allá y hay mucha influencia de la cultura estadounidense y europea en el norte de México.

Es la manera en la que naturalmente se nos ha dado expresar nuestra música. Nunca pensamos demasiado si debíamos cantar en inglés o en español. Tiene que ver con nuestra realidad y nuestras influencias.

¿Creen que existe un público importante en México para una propuesta como la suya o consideran que tiene más posibilidades en el mercado anglosajón?

Mauricio: Yo veo mucho público en México para este tipo de proyectos. A la gente le gusta mucho el funk, lo retro, el groove. Cada vez veo más personas escuchando este tipo de música, incluso en inglés. Creo que puede funcionar bastante bien en muchos lugares.

¿Qué creen que tiene el norte de México para que estén surgiendo tantos proyectos musicales interesantes?

Luis: Que no hay mucho que hacer y hay que hacer música.

Y es verdad. En ciudades como Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey todos los días hay algo que hacer y muchas opciones para entretenerte. En otros lugares los fines de semana se repiten los mismos sitios y las mismas actividades.

Hasta cierto punto eso influye. En lugar de salir un viernes de fiesta, puedes quedarte escuchando música, inspirarte y eventualmente crear algo que destaque.

Francisco: También creo que los proyectos del norte suenan muy al norte. Tiene mucho que ver con lo aislados que estamos de las grandes ciudades. Eso hace que los proyectos sean diversos y tengan características muy particulares.

En el norte hacemos mucho con lo que tenemos. Creo que ese es uno de nuestros diferenciales.

¿Cómo han pensado llevar este disco al escenario?

Luis: Aunque aquí nos ves a tres, que somos quienes trabajamos en la composición, en el escenario hay más gente. Tenemos músicos amigos que se suman, coristas y otro guitarrista.

Pensamos mucho en no sobreproducir las canciones para que podamos replicarlas lo más fielmente posible en vivo. Hay partes que se extienden y tienen elementos propios del concierto, pero queremos conservar la esencia de lo que se escucha en el álbum.

La idea es tener más músicos sobre el escenario y ser fieles a las canciones.

Para cerrar, ¿cómo les gustaría que la gente escuchara este primer disco?

Luis: Lo ideal sería escucharlo en vinilo. Estamos trabajando en el formato físico y creo que es un disco para tomarte tu tiempo, sentarte a escucharlo y dedicarle atención.

Lo pensamos para que ciertas canciones se escuchen en un lado, en un orden específico, y después cambies al lado B y también cambie el ambiente. Queremos que exista ese seguimiento a lo largo del álbum y que la gente pueda disfrutarlo completo.

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