Un proyecto artístico que combina poesía, humor y distintas identidades encarnadas en personajes, con conejos que aparecen una y otra vez, parecería una idea descabellada. Si estos recursos se utilizan para retratar las vivencias de una joven foránea que llega a Santiago con la intención de comenzar una carrera musical, el resultado podría no encajar en la cabeza de todo el mundo. Sin embargo, KUINA, cantautora chilena oriunda de Lautaro, convierte esa aparente locura en un universo creativo coherente, donde las identidades y las situaciones cotidianas conviven entre el absurdo, la rabia y la vulnerabilidad.
Lautaro es una pequeña ciudad ubicada en la región de La Araucanía. A 30 kilómetros se encuentra Temuco, capital regional y principal núcleo comercial, administrativo y de servicios de la zona. Entre ambas localidades creció Leonora Tonini Cáceres —conocida en el medio como KUINA—, quien desde pequeña comenzaba a demostrar un fuerte interés por las artes.
En su infancia, la música se convirtió en una de sus primeras formas de expresión. En una entrevista con La Cuarta, la cantante recordó que solía cantar y cambiar las letras de las canciones de Disney Channel y High School Musical. Más adelante, su padre le regaló un ukelele y comenzó a componer sus propias canciones. Miley Cyrus —especialmente por su papel en Hannah Montana— junto a Katy Perry, Lady Gaga y Britney Spears, formaron parte de sus primeras referencias musicales.
Pero sus inquietudes no se limitaban a cantar. Como contó a SACH, desde niña le gustaba pintar y, ya siendo adolescente, entró en el mundo del grafiti. Por sugerencia de sus amigos, comenzó a buscar un tag con el que firmar sus grafitis. Primero eligió Cuin. Después lo cambió por Kuin y, finalmente, añadió una A porque le gustaba más cómo se veía. Así nació KUINA, un nombre que, según aclaró la propia artista, no surgió de una referencia a la palabra inglesa queen (reina), sino de una decisión estética.
Ese acercamiento al lado más barrial de su región la llevó poco a poco a la escena underground, donde su interés por las artes encontró otra forma de expresión en el rap. El cambio de colegio durante su bachillerato fue clave en ese proceso: allí comenzó a acercarse a las batallas de freestyle. En esa etapa, escuchaba a artistas como Ski Mask the Slump God, Tyler, the Creator y Kendrick Lamar, junto a referentes chilenos como Chystemc, Ana Tijoux y Catana. Al mismo tiempo, mantenía su afinidad por el pop, una combinación de influencias que más adelante se reflejaría en la diversidad sonora de su proyecto.
Fue también en esos años cuando comenzó a grabar usando un teléfono celular y unos audífonos conectados a un computador. Después, trasladaban los archivos al equipo para añadir efectos como el autotune. La producción musical era entonces un proceso artesanal, condicionado por los recursos que tenían a su alcance, pero que le permitió dar sus primeros pasos en la creación de un sonido propio.
Tras un periodo de experimentación, publicó ‘colorblind’, su primera canción bajo el nombre de KUINA. Para prepararla, compró un beat por 30.000 pesos chilenos y se encargó de dibujar la portada, a la que luego añadieron efectos en Photoshop. Este no fue el primer tema que realizó, pero le costaba decidirse a publicar algo si no sentía que estaba a la altura de sus expectativas.
La buena acogida de su primer sencillo cambió esa perspectiva y le hizo considerar la música como una posibilidad profesional y retomar su sueño de niña: ser cantante.
En agosto de 2021, con 18 años y mientras cursaba el primer año de Agronomía, Leonora viajó a Santiago con la intención de impulsar su proyecto musical. Lo que inicialmente sería una visita de pocos días terminó convirtiéndose en una decisión que cambiaría su rumbo. Durante esa estancia conoció a artistas de la escena urbana como Nihla, Akriila, Akatumamy y Amikiraa, y estrechó el vínculo con el productor Xsickboi, a quien había conocido a través de Discord. Al regresar a La Araucanía, comenzó a reunir el dinero necesario para instalarse definitivamente en la capital.
La mudanza también respondió a las limitadas oportunidades que encontraba en su lugar de origen para desarrollar su música. En Santiago, en cambio, podía acceder a herramientas, colaboradores y espacios donde experimentar con su propuesta. Empezar de nuevo implicaba alejarse de su familia y abrirse camino en una ciudad desconocida, pero también le permitió reconocer las dificultades que enfrentan quienes intentan construir una carrera musical fuera de los principales centros de la industria. Esa experiencia, marcada por la distancia y la búsqueda de un lugar propio, se convertiría con el tiempo en parte del universo narrativo de KUINA.
Una vez instalada en la capital, comenzó a darle forma a una propuesta que transitaba entre el trap, la experimentación sonora y una dimensión más íntima de la escritura. En 2022 publicó KONEJO DI PLATA, un EP de atmósferas oscuras y sonidos desbordantes que presentó a KUINA como personaje dentro de su universo narrativo, con una identidad que no se limitaba a las convenciones del género urbano. En paralelo, fue construyendo una faceta más sensible y poética a través de Leonora Laffont, un alter ego que le permitía abordar experiencias personales desde otro registro. Esta dimensión tomó forma en en el cielo viven los serafines (2023), un EP que presentó a Leonora y en el que la rabia dio paso a emociones como la tristeza, la nostalgia y la sensación de no encajar.
En este último trabajo, la escritura adquirió un peso particular. KUINA ha explicado que prefiere partir de experiencias que ha vivido antes que inventar historias, una búsqueda que se refleja en canciones como ‘temuko’, donde transforma la distancia de su lugar de origen en un relato sobre lo que significa crecer lejos de casa. La canción conecta su experiencia como joven de La Araucanía que se traslada a Santiago en busca de oportunidades con la de quienes atraviesan procesos similares.
Pero su crecimiento no se apoyó únicamente en las historias que contaba a través de sus canciones. Las redes sociales también jugaron un papel decisivo. El 30 de agosto de 2023, KUINA publicó en TikTok un adelanto de ‘TOI ENOJÁ’, una canción que había comenzado a trabajar con el productor Viangogh como un experimento deliberadamente absurdo y provocador.
El fragmento se viralizó y comenzó a circular entre usuarios y artistas de la escena chilena, lo que impulsó el crecimiento de sus seguidores y amplió su reconocimiento. La respuesta fue tan inesperada que terminaron completando el tema. Sin embargo, detrás de su humor y su estética cercana a la cultura meme había también una crítica a la manera en que las redes pueden premiar lo extravagante mientras pasan por alto propuestas más serias.
El fenómeno de ‘TOI ENOJÁ’ abrió el camino para SOLO ESTOY JUGANDO MIXXXTAPE, publicado en abril de 2024. En este trabajo, KUINA se permitió experimentar desde el disfrute y el juego, incorporando samples de canciones y programas que marcaron su infancia. Shakira, Boney M y referencias de la cultura popular convivieron con el trap y el rap, en una mezcla que conectaba su sensibilidad musical con el humor y la estética de internet.
La propuesta no suponía abandonar su lado más introspectivo, sino explorar otra manera de expresarse: si sus primeros trabajos habían nacido en buena medida de la rabia, la incomodidad y la tristeza, este mixtape le permitió recuperar el placer de hacer música sin la obligación de que cada canción tuviera que ser solemne o profundamente confesional.
Ese recorrido desembocó en BUENOS VALORES MALOS MODALES (2025), su primer LP. Con quince canciones, el disco reúne las distintas identidades que KUINA había ido desarrollando a lo largo de su carrera y las sitúa dentro de un mismo universo narrativo. KUINA, Leonora y Konejo —otro protagonista del imaginario de la cantante que apareció en 2023 interpretando ‘a los 16’ y que KUINA describe como “un hombre saco weas”— no funcionan únicamente como nombres alternativos, sino como personajes que expresan distintas formas de relacionarse con el mundo: desde la actitud desafiante y confrontacional hasta la vulnerabilidad, pasando por una figura masculina marcada por comportamientos tóxicos e inestabilidad emocional. Cada identidad permite abordar los conflictos desde otra perspectiva, sin perder el vínculo con las experiencias personales que atraviesan el proyecto.
La relación entre estas identidades también permite leer la obra desde la intratextualidad, un concepto que describe los vínculos que se establecen entre distintas partes de una misma obra o universo creativo. En el caso de KUINA, las referencias, los personajes y los temas que reaparecen entre canciones y proyectos construyen una narrativa en la que cada elemento dialoga con los demás. Así, una faceta que aparece en un lanzamiento puede adquirir otro sentido cuando se escucha desde la perspectiva de otra identidad, revelando nuevas capas de significado dentro de su propuesta artística.
En BUENOS VALORES MALOS MODALES, esa dinámica alcanza una nueva dimensión al reunirlas en un solo disco, donde sus contradicciones y diferencias no se resuelven necesariamente, sino que conviven. Así, el álbum no solo marca un nuevo paso en la evolución sonora de KUINA, sino también la consolidación de una propuesta en la que la música, la escritura y la construcción de personajes forman parte de una misma narración.
La dimensión más personal del disco aparece cuando el humor y la provocación dejan espacio a temas que exigen otra forma de acercamiento. En el interludio, KUINA introduce un poema sobre los trastornos de la conducta alimentaria y la experiencia de otras mujeres, un momento que cambia el tono del álbum y expone una vulnerabilidad que contrasta con la imagen desafiante del personaje.
La escritura, en este sentido, no es un elemento decorativo dentro de su propuesta, sino una herramienta para convertir experiencias difíciles en relatos que puedan compartirse. Esa combinación de irreverencia y sensibilidad también ayuda a entender el título del disco: BUENOS VALORES MALOS MODALES parte de la tensión entre la manera en que los demás juzgan su apariencia y su comportamiento, y los valores personales que ella busca defender. Ser provocadora no significa renunciar a la empatía; en su universo, ambas cosas pueden convivir.
La expansión de ese universo también se ha reflejado en sus presentaciones en vivo. En octubre de 2023, KUINA abrió el concierto de Dillom en el Teatro Coliseo de Santiago, una oportunidad especialmente significativa porque el argentino era uno de sus referentes. En marzo de 2025 llegó a Lollapalooza Chile, donde se presentó en el Perry’s Stage, y meses después volvió a compartir escenario con una audiencia multitudinaria al telonear a Emilia en el Estadio Bicentenario de La Florida. Son hitos que dan cuenta de cómo una propuesta nacida desde la experimentación y la autogestión ha ido encontrando nuevos espacios sin desprenderse de su identidad.
El vínculo con Dillom tuvo un nuevo capítulo el 28 de septiembre de 2026, cuando ambos lanzaron ‘bailar kon la más fea’, una colaboración producida por Ovyze que apuesta por una instrumentación más orgánica y el sonido de una banda en vivo. El sencillo prolonga una relación artística que comenzó en aquel concierto de 2023 y muestra a KUINA ampliando sus posibilidades sonoras sin abandonar la personalidad que ha construido.
Lo interesante de KUINA está precisamente en esa capacidad para hacer convivir elementos que, a primera vista, parecen incompatibles: el trap y la poesía, el humor absurdo y la confesión, los personajes exagerados y las experiencias que duelen de verdad. Sus conejos, sus códigos visuales y sus alter egos no son adornos independientes de la música, sino piezas de un proyecto que se desarrolla entre canciones, imágenes e historias.
En lugar de ajustarse a una fórmula reconocible de la escena urbana, Leonora Tonini Cáceres ha ido construyendo un lenguaje propio para hablar de crecer, enamorarse, sentirse fuera de lugar y aprender a convivir con las contradicciones. Esa libertad para cambiar de registro sin perder el hilo de su universo es lo que convierte a KUINA en una artista a tener en cuenta: no solo por lo que ya ha publicado, sino por todas las direcciones que todavía puede explorar.
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