Antes de convertirse en uno de los diseñadores colombianos más reconocidos de su generación, Diego Aldana ya pasaba los días entre máquinas de coser, mesas de corte y rollos de tela. Lo que para otros era un taller de confección, para él era un parque de diversiones. Esa relación casi inevitable con la moda terminó convirtiéndose en una marca de autor donde el volumen, el exceso y las referencias históricas son protagonistas.
Hoy, su trabajo ha llegado a celebridades, alfombras rojas y producciones internacionales, pero su manera de entender el diseño sigue siendo la misma: crear prendas que cuenten historias y despierten emociones. En esta conversación, Aldana habla de la influencia que han tenido María Antonieta y Versalles en su imaginario, del proceso detrás de Aurora y del buen momento que atraviesa la moda colombiana.
La moda ha estado presente en tu vida desde muy temprano. ¿Cómo nació esa relación?
Es un tema que llevo en la sangre. Toda mi familia ha trabajado en esto. Mis abuelos tuvieron una empresa de confección muy grande en Bogotá y yo crecí literalmente debajo de las máquinas, entre mesas de corte y talleres. Para mí no era un trabajo: era un parque de diversiones. Desde muy pequeño supe que quería dedicarme a la moda.
¿Qué recuerdas de esa infancia rodeada de telas y patrones?
Me encantaba. Iba a la zona de corte y les pedía que me hicieran moldes de colas de sirena porque estaba obsesionado con ellas. Después se las ponía a mis juguetes. Todo el tiempo veía cómo nacían las prendas, entendía el proceso creativo y aprendía cómo funcionaban las máquinas.
Además, todas mis tías son diseñadoras. Muchas trabajan hoy en Estados Unidos desarrollando muestras para firmas como Vera Wang. La moda siempre estuvo presente en mi casa.
¿Cuándo empezaste a diseñar seriamente?
Desde niño hacía ropa para los juguetes de mis hermanas. Más adelante, en el colegio, les dibujaba prendas a mis amigas y buscábamos quién las confeccionara. Ya en la universidad desarrollé mi primera colección profesional.
¿Qué ha cambiado entre ese Diego Aldana de entonces y el de hoy?
Muy poco. Sigo siendo el mismo niño soñador que imaginaba cómo transformar una prenda. Siempre he tenido esa curiosidad por cambiar una manga, intervenir una falda o modificar un pantalón para volverlo más interesante.
Hasta de niño quería salir a la calle en pijama porque me parecían hermosas. Mis papás me decían que estaba loco, pero yo solo veía ropa cómoda y bonita.
Hoy basta ver una de tus prendas para reconocer tu firma. ¿Cómo construiste un ADN tan definido?
Lo más importante fue ser fiel a lo que me gusta, sin pensar si iba a gustarle o no al resto.
Tengo una obsesión enorme con las cortes de Luis XIV y Luis XVI. De ahí salen muchas de mis referencias: los volúmenes, los corsés, las faldas, los pliegues y el exceso de tela. He estado varias veces en Versalles y es un lugar que me marcó profundamente.
También he visto infinidad de documentales sobre María Antonieta. Todo eso terminó convirtiéndose en el ADN de mi marca.
En una época dominada por el minimalismo, tú apuestas por el exceso.
Exactamente. Me fascina la historia. Me inspiran las gorgueras, las mangas voluminosas, los boleros y toda esa teatralidad que ya casi no existe. Hay gente que lo entiende y conecta con ello; otros creen que es un disfraz. Está bien. Mi trabajo no busca gustarle a todo el mundo.
Has vestido a muchas figuras públicas. ¿Cómo cambia el proceso cuando trabajas para un proyecto audiovisual?
En realidad cambia muy poco. La gente me busca precisamente por mi identidad como diseñador.
Ahora estoy trabajando en el vestuario de algunas participantes de Operación Triunfo en Estados Unidos. También estoy vistiendo a Natalia Téllez, que conecta muchísimo con mi propuesta. Cuando una persona se identifica con el ADN de la marca, el proceso fluye naturalmente.
¿Qué aparece primero cuando diseñas: la persona o el concepto?
Depende completamente de la ocasión y de quién va a usar la prenda.
Puede llegar alguien diciendo que tiene un matrimonio en Italia con determinado código de vestuario y desde ahí construimos toda una historia.
En mi vida diaria visto de forma muy sencilla: camisetas, pantalonetas, sudaderas. Pero siempre recuerdo una frase de Coco Chanel: “La moda de día es oruga y de noche es mariposa”.
Mis diseños están pensados para ese momento en el que alguien quiere transformarse, sacar su alter ego y vivir una fantasía.
Tu colección más reciente se llama Aurora. ¿Cómo nació?
Casi todas mis colecciones nacen de mis emociones. Funcionan como una catarsis.
Aurora apareció en un momento muy difícil de mi vida, cuando sentía que todo estaba hecho pedazos. La aurora representa ese instante en que la noche comienza a convertirse en día y la luz empieza a regresar. Esa transición fue el punto de partida de toda la colección.
¿Qué mantiene esa colección dentro de tu universo creativo?
Nunca me desconecto de mi esencia: drama, volumen y exceso.
Hay vestidos que evocan la aurora sin representarla literalmente. No me interesa ilustrar una idea de forma obvia, sino traducirla en siluetas, texturas y estructuras.

¿Hay alguna pieza de esa colección que tenga un significado especial?
Sí. Un vestido negro llamado Eclipse.
Está inspirado tanto en un eclipse como en uno de los vestidos favoritos de María Antonieta, el que usaba cuando se refugiaba en su villa privada para escapar del protocolo de la corte. Me encanta cómo quedaron las mangas, el volumen de los hombros y la construcción de la falda. Es una de las prendas que más quiero.
¿Cada cuánto desarrollas una colección?
Intento hacer una al año porque es un proceso muy exigente. En este momento estoy diseñando colecciones para otras marcas, que al final es lo que mantiene funcionando el negocio. Espero comenzar la siguiente colección propia en octubre.
¿Crees que la moda todavía puede sorprender?
Sí, completamente.
Hay diseñadores haciendo cosas increíbles, especialmente en Colombia. Tenemos muchísimo talento y, además, el diseño colombiano goza de un enorme prestigio internacional. En países como Panamá, México, Nicaragua o Costa Rica basta decir que eres diseñador colombiano para que exista un interés inmediato por tu trabajo.
¿Qué sueño sigue persiguiendo Diego Aldana?
Tengo muchísimos, pero uno sería vestir a Olivia Palermo.
He seguido toda su carrera desde que aparecía en The City, el programa de MTV. La vi convertirse en uno de los grandes referentes de la moda internacional y sería increíble verla usando una de mis piezas.
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