Para Kei Linch no ha existido ni existirá otro camino distinto a la música. La rapera colombiana lo ha tenido claro desde que era conocida bajo otro nombre y desde que pisó sus primeros escenarios rapeando, y a día de hoy continúa avanzando sin dar señas de querer detenerse. Con una mente que desborda versos, desde 2023 lleva una tradición de publicar un disco —ya sea de corta o larga duración— anualmente, costumbre que este año desembocó en La nena tiene una estrella. El trabajo está compuesto por ocho canciones a través de las cuales explora los duelos y las despedidas, pero, principalmente, en las que reconoce que el poder dedicarse a ser artista también pesa.
El EP le permitió hacer una evaluación de esa “estrella” que los demás a su alrededor siempre le dijeron que tenía y que, con el tiempo, aprendió a reconocer, valorar y manejar con cuidado. “Estoy en un momento de claridad mental que me permite agradecer ese tipo de momentos y situaciones que antes daba más por sentado”, dice. “Ahorita estoy haciendo mucha música, estoy muy conectada conmigo y viviendo muy en el presente”.
Kei Linch continúa expandiendo su visión y explorando otras dimensiones de su música —por ejemplo, recientemente colaboró con Gera MX en el bolero ‘Tu foto’ —, más en esta conversación desglosa lo que hay detrás de La nena tiene una estrella.
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La nena tiene una estrella tiene un contraste directo con Dulcinea, pero también con Amor y plata. ¿Por qué era importante para ti abordar ahora este lado azul, este lado de la melancolía y estas cosas no tan alegres?
Siento que hay cosas que hay que soltar para seguir, y siento yo que traía mucho atrapado y quedó ahí en La nena tiene una estrella. También amo el azul, y ya había usado el rojo, entonces lo vi muy correcto para ahorita, para cómo me estaba sintiendo también. La tiene una estrella es, desde el nombre, un trabajo muy honesto para mí. Es un trabajo donde cada vez intento que no me importe mucho lo que puedan esperar de mí afuera, sino me enfoco en cómo me hace sentir mi música. Siento que eso es lo que ha terminado de darle una identidad a la música y al proyecto últimamente.
Cortesía Sony Music Colombia
Tus letras siempre han sido muy sinceras, pero siento que en este disco te abres un poco más. ¿Qué te llevó a abrirte más en estas canciones?
Es que me puse sentimental [risas]. Siento yo que siempre ha sido difícil para mí escribirle al amor o más bien tomarme el tiempo de hacerlo porque es un sentimiento muy bonito que cuido mucho, y siento que en esta oportunidad todas las canciones hablan de eso pero está bien escucharlo así, está bien cantarlo así, está bien escribirlo así porque hay momentos en la tarima que necesito conectar con ese lado mío, y como te decía ahorita, estoy intentando ser muy fiel a lo que quiero, entonces eso también involucra lo que siento en una tarima y para mí es una bendición completa poder hablar de lo que me duele y de lo que me hace feliz y absolutamente todo ahí. Lo chimba es que la gente recibe la música también. Saber que hablo por mí, pero también hablo por varias personas.
El título del disco remonta a algo positivo, pero una vez uno se adentra en las letras se da cuenta de que trata más de duelos, de despedidas, de esos dolores que normalmente no se muestran. ¿Por qué quisiste mostrar ese lado no tan positivo de la estrella?
Porque tenemos muy romantizada la estrella. Siempre que uno piensa en la estrella piensa en luz, piensa en éxito, en un montón de cosas que también vienen con una estrella, pero la parte real y pesada es que por lo mismo que brilla hace que uno destaque y se vuelva blanco más fácil para muchas personas. Por lo mismo que es grande pesa y a veces espicha, entonces es una responsabilidad también con uno mismo muy grande cargar su propia estrella.
El nombre quería mostrar eso. Quería mostrar la estrella como todo lo que para mí es tener una luz que no es solo cosas bonitas y chimbas, sino todo lo que arrastra un compromiso con uno mismo. De hecho, el nombre es positivo, es muy bonito; viene de un trabajo interno. Ahorita estoy en un punto de mi vida en donde luché mucho contra mi cabeza para poder respetar lo que hago porque uno sale al mundo, parce, uno viene virgen y limpio de absolutamente todo y el mundo lo ensucia. El mundo es jodido, pero cuando uno es consciente de su estrella y empieza a tomarla con ese valor y a respetarla como se merece, las cosas se ven distintas. Siento yo que más allá de ser un EP es un recordatorio para mí desde el mismo nombre, de decirme, “Parce, lo que usted ha hecho no ha sido en vano. Está construyendo algo, unas bases muy sólidas para sostener algo en un futuro”, y sí es un trabajo de protesta y cuidado. De protesta contra la gente que a veces no lo quiere ver a uno bien porque entonces si uno viene del barrio tiene que quedarse hundido, viviendo pobre y vistiéndose mal porque si no usted no hace parte de una cultura. Un montón de estupideces que realmente no me representan y que todo el tiempo estoy intentando exhibir, visibilizar y también mostrar en dónde está el lado negativo de todo esto. No puede ser que viniendo de un género que hable de injusticias sociales tenga tantas y una esté ahí en el fuego cruzado recibiendo bala por el simple hecho de perseguir una idea, de perseguir un sueño.
Este nombre también es un recordatorio de entenderme como una persona que por la misma estrella ha hecho todo lo que ha podido, la ha cuidado, la ha protegido y la ha respetado, pero también a veces le ha costado cargarla. Ahorita tengo la oportunidad de estar en paz conmigo misma y de cargarla con muchísimo orgullo. Esta luz es mía, la he armado yo, y es un recordatorio para mí y para los demás de que esta estrella sigue siendo grande, poderosa y positiva.

En ‘Calibre 22’ mencionas esto de que a veces te espicha el peso de esta bendición. ¿Cómo has logrado que esto no te aplaste?
Realmente me ha aplastado muchas veces, y lo que sí he tenido que hacer es respirar, coger fuerza y volver a levantarme porque es gonorrea a veces, y más cuando uno viene de un ambiente y de una crianza en donde todos somos iguales, en donde todos somos válidos. A mí me criaron con unos valores muy lindos para amar, respetar y creer desde el lado más puro, y entonces cuando uno se enfrenta a la industria, al mismo género, las redes, que todos tengan una opinión y para todos sea “válida” aunque sea cruel, aunque lastime, es difícil enfrentarse a eso actualmente, pero siento yo que la misma música es la que me levanta.
Yo realmente hago esto por mí, por los míos, por estar bien, por decir un día, “Estoy viviendo la vida que quiero, como quiero, gracias a mi música”, entonces siento yo que, para no dejarse espichar por completo esa estrella, lo que hay que hacer es recordar de dónde vienes y para dónde vas. No zafarse nunca de la raíz y recordar todo el tiempo el objetivo de esta vuelta, por qué iniciamos, por qué estamos aquí, el papel que tenemos y el costo de ese lugar. Abrazarlo y mirar hacia el frente porque esto va más allá de ser un capricho personal. Esto se volvió un reto personal de cambiarle el rumbo a un apellido. Siento que esa es mi manera de mantenerme cuerda y fuerte manteniendo esa estrella.
¿Qué es eso que te reafirma que escogiste el camino correcto?
Cuando tengo un show y llegan chicas con tatuajes de las frases, cuando las veo llorando mientras canto, mientras cantamos. Eso para mí ya es todo porque estoy acompañando a alguien, y puede que suene muy romántico y lo que sea, pero realmente para mí esa es la fuerza de esta vuelta de la música. El poder darles voz a otras personas, y ni siquiera solo eso, sino que es liberador de la manera más hermosa cuando uno está en una tarima y hay personas que están sintiendo de la misma manera o incluso más fuerte lo que uno escribió y lo que uno vivió. Eso me mantiene firme y me mantiene recordándome que este es el camino.
Primero, no sé hacer otra cosa en mi vida y no quiero [risas]. No tengo un plan B, nunca he tenido un plan B. Simplemente desde la primera vez que a mí me pidieron una foto, yo dije, “Esta foto tiene que valerle a esa persona, parce. No puede ser que me pida una foto y no vaya funcionarme esta mierda. Hay que hacer valerla”, y ese fue el primer compromiso serio que yo tuve con esto, cuando entendí que no era solo un desahogo mío, sino un desahogo de más personas.

No es la primera vez que lo haces en tus letras, pero en ellas reafirmas tu valía como artista, y hablando específicamente de este disco, no lo haces desde la presunción de “yo soy más” sino desde el auto reconocimiento del esfuerzo propio. Eso me puso a pensar en la idea de que a la sociedad no le gusta que las mujeres reconozcan que son inteligentes, que son talentosas, incluso que son bonitas. ¿Qué opinas sobre la importancia de que una mujer en las artes, que es tu campo, sea capaz de echarse flores a sí misma?
De total importancia. Históricamente hemos estado super menospreciadas por todo, como para que en este punto de la historia no nos creamos nosotras mismas nuestro cuento y no reconozcamos nuestras luchas personales y como género. En este momento para mí es importante hasta el hecho de presumir porque una se guarda muchas cosas por lo mismo, por el miedo a “si salgo y digo esto de tal manera entonces soy una creída. Si no salgo y digo esto, entonces soy una aburrida”. Hay una etiqueta para absolutamente cada acción, cada pensamiento que una como mujer tiene, y eso es súper jarto como para que nosotras también lo estemos perpetuando así.
En este momento de mi vida estoy con la mentalidad puesta en que, si uno no se hace valer a uno mismo, nadie más le va a dar ese valor. En mi caso personal, es con esta carrera rara que yo he traído porque no ha sido un proceso normal tampoco, han pasado cosas muy extrañas, han pasado cosas muy locas. Mi carrera ha sido distinta y no se compara a la de nadie más, y desde ahí ya uno tiene que agarrar ese valor y decir, “Solo yo sé lo que he pasado, lo que ha costado y lo que me lo he disfrutado”, entonces, por ejemplo, yo soy una persona que le cuesta muchísimo presumir sus logros porque en cierto punto me hicieron creer que esos logros no eran válidos o no eran los que se necesitan dentro de un género que es machista. A mí me hicieron creer que cada cosita que yo hacía era irrelevante y que no tenía peso alguno dentro de dentro de este juego, y ya me di cuenta de que no es así. Realmente estamos cambiando algo, estamos haciendo algo y en algún momento en los libros de historia la vuelta va a quedar así, se le va a dar el valor y el reconocimiento a cada pasito.
Igualmente siento que estamos nosotras en el momento de salir y frentear, de no escondernos, de no esconder ni siquiera el proceso. Estamos en un punto clave. Yo estoy en un punto clave de mi música en donde necesito testigos, y estoy cansada de esconderlo, de esconderme, de esconder cada logro, solo porque sé que si salgo y digo, “Hice tal cosa”, me van a decir, “Pero es que usted no es, usted no representa, usted no pertenece”. ¡Gonorrea, sí pertenecemos y sí estamos haciendo las vueltas!
Hace falta salir del cuarto de uno y conocer un poquito más el mundo para entender que de este lado se están haciendo muy bien las cosas. Lo que está mal son las bases de un género que nunca lograron traducir bien y no lograron entender nunca. Entonces el trabajo de nosotras como nenas –porque siento que ahorita en Colombia hay muchas– es seguir saliendo y seguir haciendo las vueltas públicas y para que cada vez se normalice más. Las mujeres, cuando nos enfocamos en hacer algo y nos comprometemos, lo llevamos a otro nivel y lo hacemos mucho mejor de lo que los demás puedan esperar o puedan decirnos que podemos hacerlo.
En este punto de tu carrera, ¿qué metas te estás trazando?
Ahorita estoy yo creo que es la misma. Yo estoy esperando el momento de una canción. Estoy haciendo mucha música, estoy realmente encerrada haciendo música. Afortunadamente siempre sueño en grande y, no sé, me da visaje de contar mis sueños públicamente porque a veces siento que hablarlo antes de tiempo es peligroso. Creo mucho en las energías [risas], y me ha pasado que cuento algo y se cae. Entonces yo me guardo todo, pero realmente mi sueño más grande es vivir tranquila haciendo la música que quiero, pero vivir tranquila de la forma que quiero. Vivir bien de esta mierda. De lo que te decía de no tener preocupaciones. Que dentro de dos o tres generaciones esta vuelta no tenga que ser sufrida. Cambiar el rumbo a esta vuelta. Ese es el sueño mayor.
Ya obviamente desde ahí empieza a bajar todo y es estar en escenarios grandes o compartir con gente que admiro, aprender y seguir aprendiendo de gente que admiro, colaboraciones, de todo, absolutamente todo, pero todo muy ligado a ese sueño mayor.
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