Cuesta trabajo imaginar una vida sin tecnología. Sin el vértigo constante de sentir que nos estamos perdiendo de algo. Y es cierto: los avances tecnológicos han facilitado muchísimas cosas. El trabajo, la comunicación, el transporte, el entretenimiento. Las computadoras y los celulares han hecho la vida más práctica y nos han permitido estar más conectados los unos con los otros.
Las redes sociales, por ejemplo, son una invención increíble. Han impulsado relaciones a distancia, permitido compartir nuestras vidas con el mundo y, muchas veces, servido como puente para reencontrarnos con personas que creíamos perdidas en el tiempo. ¿Quién no le ha escrito a un viejo amigo después de años sin hablar solo porque apareció una notificación de cumpleaños?
La tecnología también ha eliminado algo que antes parecía inevitable: el aburrimiento. Basta con desbloquear el celular, abrir una aplicación y comenzar a scrollear para llenar cualquier espacio vacío.
Pero todo exceso tiene consecuencias.
Pensemos por un momento en la última vez que estuvimos realmente presentes en una reunión social. Sin pensar en qué íbamos a subir a redes, en cómo nos veríamos en las fotos o en qué estaba pasando fuera de esa mesa. Pensemos también en la última vez que salimos a caminar sin audífonos, sin podcast, sin música de fondo; simplemente escuchando el ambiente, observando las calles, sintiendo el ruido de la ciudad y estando presentes en nuestro propio entorno.
¿Cuándo fue la última vez que estuvimos verdaderamente aquí?
En LOVERBOY PARTE 1, Mario Bautista parece hacerse justamente esas preguntas. El resultado es un EP —el primero de cuatro capítulos— que, entre influencias de R&B, funk y jazz, explora lo liberador que puede ser desconectarse para volver a habitar el presente. En conversación con ROLLING STONE En Español, Mario nos habla de un proyecto que encuentra belleza en esos pequeños momentos donde las historias reales todavía alcanzan a existir.
Primero, felicidades por el nuevo EP…
Muchas gracias.
Estuve viendo el corto y escuchando el EP desde que salió y me llamó la atención el contexto porque hay una sensación de asfixia muy fuerte. Me abrumó darme cuenta de que realmente vivimos con el celular todo el tiempo. Y hay una frase que me pegó muchísimo: “Antes el internet era un escape de la realidad. Hoy la realidad es un escape del internet”. Es casi como despertar en la Matrix. ¿Cómo fue para ti ese despertar?
Así tal cual quise plasmarlo en el video. Literalmente sentí que despertar era darte cuenta de que ya estamos muy hipnotizados por el algoritmo y por el mundo digital. Entonces fue decir: “Nuestra vida no es digital, nuestra vida es análoga”. Soltar el celular y volver a la experiencia, al presente, a ver qué te depara la vida.
Ahí fue donde quise retratar esta búsqueda en el cortometraje: agarrar las llaves del coche, salir y reconectar, descubrir qué hay para ti allá afuera y regresar a las raíces, que en este caso se simbolizan con el puesto de tacos.
Sobre los detalles, me gusto que al inicio del video salieran los discos de vinilo y quería preguntarte algo muy específico: ¿te gusta Michael Jackson?
Lo amo. Es un tremendo ídolo y una inspiración en todos los aspectos. Siempre ha sido mi referencia número uno. Mi mamá es superfán de Michael Jackson y crecimos escuchándolo, bailando sus canciones y viendo sus videos musicales.
Michael Jackson fue un exponente en todos los sentidos.
Sobre los 80’s, ¿qué tienen de especial esta decada para ti?
Se me hace una década increíble porque los géneros predominantes eran el funk y el R&B, y por eso decidí meter toda esa influencia dentro del álbum. Era una época donde ya empezaba el tema digital con los VHS y los Discman, pero todavía no existía esta hiperconexión ni esta rapidez que tenemos hoy.
Siento que era un momento donde la gente estaba más dispuesta a explorar. La moda era explosiva, los colores eran intensos, los coches parecían dulces. Todo se sentía mucho más conectado al arte. Estaban artistas como Michael Jackson o Prince en el top, y por eso quise viajar a esa línea del tiempo.
El álbum viaje entre el R&B y el jazz, y antes de ver el corto yo escuchaba el álbum y pensaba: “Esto estaría increíble escucharlo caminando por la Condesa o la Roma”. Y luego veo que el corto retrata justo esas avenidas largas, esa vibra muy citadina. ¿Cómo fue para ti construir ese viaje entre la música y la narrativa visual?
Mi mayor fuente de inspiración siempre han sido las mujeres. Con algunas me he enamorado profundamente y siento que se me facilita muchísimo escribir desde ahí.
Lo que quería plasmar era este coqueteo constante a través de las letras porque el Loverboy es este personaje que vive desde el amor. El amor es el puente para conectarte con el presente, porque normalmente el ser humano vive en el pasado, en el futuro o distraído por el celular. Nunca estamos realmente aquí y ahora, y eso es lo único tangible que tenemos.
Entonces el Loverboy funciona como un puente para volver a sentir, para reconectarte con una conversación, unos buenos tacos o una cita sin dispositivos de por medio. Simplemente tú y la otra persona disfrutando su compañía.
Me gusta mucho cuando las ciudades funcionan casi como un personaje dentro de una historia, y siento que eso pasa aquí con la Ciudad de México. En esta etapa donde hablas de bajar el ritmo y disfrutar más el presente, ¿sientes que estamos dejando de habitar esos momentos simples sin darnos cuenta?
Sin duda. Siento que la tecnología nos está quitando el sentimiento de estar vivos. Ya preferimos estar escrolleando durante horas en lugar de salir a caminar, regalar flores o compartir tiempo con alguien.
Se nos están olvidando esos pequeños detalles que realmente le daban sabor a la vida. La gente ya prefiere quedarse en casa con sus aparatos y poco a poco estamos perdiendo el sentido de comunidad y de pertenencia. Todo lo que está pasando con la tecnología da un poco de pánico.
En “Girl” tienes una colaboración perfecta con Kalimba. Su presencia encaja increíble con este universo que construiste. ¿Cómo nació esa colaboración?
Cuando estaba creando la canción pensé inmediatamente en Kalimba. Sentía que su energía ya estaba dentro del tema desde que lo escribí. Entonces busqué quién tenía contacto con él y me di cuenta de que yo mismo tenía su número guardado desde hace años.
Le mandé mensaje, le envié el track y me respondió: “¿Qué es esta locura? Parece que la hice yo”. Le dije que me encantaría que formara parte de la canción y cuando nos vimos en el estudio le enseñé todo el álbum.Quedó fascinado. Me dijo que le parecía increíble volver a escuchar estos géneros sobre la mesa otra vez. Fue muy emocionante compartir con él y construir Girl juntos.

¿Qué tanto de Loverboy es un personaje y qué tanto existe fuera del estudio?
Cien por ciento existe. Siento que esta es la vez que más he alineado lo que soy, lo que siento y lo que quiero ofrecer como artista dentro de un mismo proyecto.
Desde el mensaje de soltar las pantallas hasta la música funk y R&B, todo forma parte de mí. Son los géneros que más escucho y honestamente siento que en la vida real sí soy un fucking loverboy.
¿Crees que hoy un artista puede permitirse bajar el ritmo sin desaparecer?
Está durísimo. Siento que tienes que ser un artista gigantesco para darte ese lujo porque hoy existe tanta saturación de contenido, tanta información y tanta inteligencia artificial, que la gente olvida las cosas en diez minutos.
Entonces claro que da miedo pensar que también puedan olvidarse de ti. Es una locura.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste completamente presente, sin pensar en cómo se iba a ver desde afuera?
Ayer [risas]… he estado practicando muchísimo la presencia porque creo que es la única manera de soltar la ansiedad que genera esta hiperconexión.
Ayer vino a México Mike Bahía y nos vimos para cenar. Caminamos por Polanco, estuvimos escuchando música, platicando de la vida, completamente desconectados del teléfono.
Y siento que esos son los verdaderos momentos de la vida: una buena conversación, una buena comida y compartir el presente, que es lo único que realmente tenemos.
Finalmente, ¿qué significa amar bien en la actualidad?
Amar desde el corazón y no desde la mente. La mente tiene prejuicios, inseguridades y experiencias del pasado, y cuando juzgas un nuevo amor desde ahí, nunca va a funcionar.
Creo que el chiste es conectar desde el corazón, desde la libertad, la confianza y la plenitud. Entregarte desde un lugar genuino.
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