Turnstile en Argentina: “Hacemos arte para poder viajar”

Las tres visitas de Turnstile a la Argentina han sido muy diferentes. La primera fue en otro Lollapalooza, año 2022, en horario y escenario marginales. Después tuvieron su debut propio en un teatro en 2025, solos y de noche, para sentirse así junto a su gente. Ahora, finalmente se enfrentaron a la chance de tocar en el mismo festival, pero esta vez como cabeza de cartel. El viernes, antes del atardecer, mientras los músicos se preparan para el reencuentro argentino, festivalero, frente a propios y -muchos- extraños, con la idea de presentar Never Enough, su último disco, hablaron con Rolling Stone.

“La primera vez fue una experiencia totalmente nueva para nosotros. La pasión de la gente se siente diferente”, dice Pat McCrory, guitarrista del grupo. “No imaginamos encontrarnos con gente que nos conociera y estuviera pidiendo por nosotros. Esa pasión te invita a regresar. Estar de nuevo por acá hace sentir que todos están muy agradecidos”. Y aunque la intensidad argenta se siente diferente, la devolución de parte de la gente es una característica esencial en los recitales de Turnstile. “Hay una energía que te envuelve en ese momento, vos podés ser parte de esto tanto como quieras, podés interactuar conmigo lo más cerca que quieras”, agrega Franz Lyons, bajista de la banda. “Podés hacer todo eso o podés estar en la platea mirando. Hay libertad de participar en la música como te guste. Es un orgullo para nosotros que así sea”, dice. 

FOTO: Adán Jones

Quizás moldeados por la escena underground del hardcore, por la dinámica de su Baltimore natal, en sus recitales la distancia entre público y escenario es difusa, algo que en los festivales no pueden explotar. El escenario principal del Lollapalooza los aleja del público, y aún más el vacío inmenso que deja el campo vip como muro de contención de la marea de gente. Sin embargo, un horario principal en un evento así también otorga una gran oportunidad de ampliar su audiencia. “Estos festivales siempre son así, la última vez tocamos muy cerca de Miley Cyrus y su público era bastante diferente al nuestro. Eso te permite presentarte frente a gente que tal vez no te entienda o tal vez no te conozca. Les guste o no, pueden verte. Pero siempre hay una cara nueva y oídos nuevos”, piensa Pat. Esos oídos, además, se encontraron esta vez con una banda que muestra una nueva faceta, donde resigna agresividad para ganar matices, rompiendo moldes y estereotipos de lo que se espera de un grupo etiquetado bajo los parámetros del hardcore. 

Son esos mismos prejuicios los que el grupo quitó de plano al editar Never Enough, el disco de 2025 que les propició el reconocimiento de la industria, colegas y hasta incluso premios como el de Mejor Álbum de Rock en los Grammy. Lo que hicieron fue algo que no muchos logran hacer: tomarse su tiempo. Turnstile domina los silencios, coquetea con el dream pop y se acerca al rock alternativo con sintetizadores que moldean atmósferas por encima del vértigo violento de la batería. “Cuando se trata de un disco, o toda nuestra música en general, ponemos mucha intención en el por qué de todo lo que hacemos”, dice Pat. “En este álbum hay canciones que bajan mucho y son suaves y tranquilas y luego otras canciones muy fuertes. A veces el silencio y los momentos para respirar te permiten procesar las cosas como quieras. Así que, honestamente, esos momentos también son una especie de guía para dejarte experimentar la música por lo que es, para dejarte respirar y pensar”.

FOTO: Adán Jones

La discusión de qué tan hardcore es su música, si pertenecen o no al género, sin embargo, se limita al nicho y a publicaciones en redes sociales. “Los humanos interpretamos el arte de maneras muy distintas. Algo que a vos te puede encantar, a mí puede que no me guste. Eso no significa que sea bueno o malo”, dice Pat. Y a la hora de preguntarse por qué hacen lo que hacen, el guitarrista explica: “Es una especie de búsqueda de una manera de expresar lo que sentimos sin necesidad de hablar. La tristeza, la felicidad, el miedo y cualquier otra emoción, todas pueden canalizarse en la música y en el silencio. Cada uno tiene sus propios caminos. Las cosas que tenemos dentro y cómo expresarlas no siempre se trata de hacerlo sentándose a conversar. A veces cantarlo sienta mejor, tocarlo con la guitarra o en la batería sienta mejor. Es una forma de expresar quiénes somos”. 

Para Franz, por otro lado, llevar adelante una banda como Turnstile tiene más que ver con las giras y encontrarse tanto con su público como noche a noche junto a sus compañeros. “Como decía Pat, cada uno recibe las cosas de diferentes maneras. Para mí, la razón por la que hago arte es para poder viajar y tocar estas canciones con la banda. Ni siquiera sabía que quería hacer esto, pero ahora sí. Este es mi objetivo principal en la vida. Es como si el arte que quiero hacer fuera porque quiero sobrevivir, estar presente y hacer esto con ellos, mis amigos”. 

Sus amistades, las bandas que tuvieron en paralelo, el circuito en el que supieron moverse, los lugares donde vuelven y la ciudad que habitan es algo que constantemente mantienen dentro de su propia narrativa, aún mientras recorren cada vez más el mundo y son señalados como una de las bandas más importantes del rock de guitarras actual. Criados bajo la idiosincrasia del género, el sentido de comunidad y el hacelo vos mismo con tus pares, los Turnstile todavía viven en su Baltimore natal. 

“Hay una larga lista de razones racionales para quedarse allí. Pero es como si tuviera un cierto tipo de carácter y un tamaño perfecto, es un crisol de culturas”, dice Pat. “Quedarse allí es para mí experimentar las estaciones, la experiencia, saber cómo relajarse y disfrutar. Es como si te retuviera allí cuando llegás y te dejara ir cuando estás listo para irte”. “La primera vez que salimos de gira, me di cuenta de que pensaba: ‘Baltimore se siente como estar en todas partes y en ninguna’. Cuando voy a otro lugar, pienso: ‘Esta ciudad está buenísima’, pero también digo: ‘esto puedo verlo en la calle 36 de Baltimore’. 

De todas formas, a las ciudades las hace la gente. Los circuitos culturales los construyen quienes forman parte, y eso también es un factor fundamental para los Turnstile y la relación con su ciudad. “La gente de allí es el factor más importante”, cuenta Franz. “Tenemos amigos en todo el mundo y gente a la que queremos por todas partes. Y yo, por muy avanzada que sea la tecnología para conectar a otras personas, siento que cuando camino por mi ciudad, es diferente. Hicimos giras, ganamos premios, la industria nos reconoció y cuando volvimos a nuestro barrio parecía que la ciudad entera se sentía parte y decía: ¡Lo logramos! No mucha gente se enorgullece de ser de allí porque es muy pequeña. Y al volver a casa recibimos mucho cariño”. 

Turnstile modificó su sonido pero mantiene las estructuras inherentes a su naturaleza que mantienen vivo su punto de partida. El amor chauvinista por su ciudad, la presencia constante de sus amigos y la forma en la que se están transformando en un grupo cada vez más reconocido, llevado adelante con sus compañeros de toda la vida, son sus grandes victorias. La nueva visita al país, entonces, expande su público al presentarse nuevamente frente a un festival ATP de oídos casuales. Con su nueva etapa, Turnstile trasciende su propio nicho y tira abajo las limitaciones del género, porque puede que nunca nada sea suficiente, pero con la música alcanza. 

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