Mike Muir: “Suicidal Tendencies no está hecho para las masas, sino para quienes necesitan escucharlo”

Desde hace más de cuatro décadas, Mike Muir (62 años) es una figura central del hardcore y el crossover, subgénero del que es padre fundador a través de Suicidal Tendencies, la banda nacida a comienzos de los años 80 en Venice, California, que vino a romper las fronteras entre el punk, el hardcore, el metal y la cultura urbana. Y con la que sigue girando por el mundo como único miembro original.

Con canciones como “You Can’t Bring Me Down”, un himno de resistencia personal enfocado en la fortaleza mental frente al caos, la hipocresía y la violencia cotidiana; “Send Me Your Money”, una crítica directa al sistema económico, la corrupción y la lógica de consumo, abordada con ironía punk; o “Possessed to Skate”, la celebración absoluta de la cultura skate como forma de vida, identidad y escape (su hermano mayor, Jim Muir, es una leyenda que formó parte de los míticos Z-Boys), Suicidal Tendencies —en definitiva, Mike— forjó un repertorio tan poderoso como atemporal. Y lo supo incrementar con otros proyectos paralelos como Infectious Grooves, donde exploró el costado funk y groove del metal, y Cyco Miko, donde vuelca todo lo se le antoja, sin límites ni etiquetas.

Mike Muir junto a Ben Weinman (guitarra), Xavier “X” Ware (batería), Dean Pleasants (guitarra) y Tye Trujillo (bajo), la actual formación de Suicidal Tendencies.

Sus shows son pura adrenalina. Mike en el centro, siempre con su bandana en la cabeza y la visera de la gorra bien alta, tirando piñas al aire y cantando hasta que le quede apenas un hilo de voz, pero muy bien rodeado. Para que la performance tenga la intensidad que requieren las canciones de ST, el cantante armó un equipo que combina experiencia con sangre joven: Ben Weinman (ex The Dillinger Escape Plan) y Dean Pleasants (el miembro más longevo en ST, después de Mike) en guitarras, Xavier “X” Ware (ex Code Orange) en batería y Tye Trujillo (el hijo de Robert Trujillo, de Metallica, viejo miembro de ST) en el bajo, que aunque tiene 22 años, parece de 16.

El próximo domingo 8 de marzo, Suicidal Tendencies vuelve a tocar en Argentina (esta vez, junto a otra banda importante del género, Madball, el grupo de Freddy Cricien de Agnostic Front, otro peso pesado de la escena) en el Teatro Flores. El mismo lugar donde se presentó durante aquella visita de 2008, junto a los locales Minoría Activa, y también en la última, en noviembre de 2024, con la apertura local a cargo de Hueso, y con una escena final que ya es recurrente y se parece a El jardín de las delicias de El Bosco, pero en versión hardcore.

La postal final del show de Suicidal Tendencies en el Teatro Flores, noviembre de 2024.

Antes de volar a Sudamérica (tocará también en Chile y Uruguay), Mike se conecta a una videollamada con Rolling Stone desde la siempre soleada California. Elige no encender la cámara, probablemente porque allá todavía es muy temprano, pero tiene ganas de hablar y de compartir (tanto, que al final de la charla le pidirá a este periodista una dirección de e-mail para enviarle, de forma anticipada, dos canciones que verán la luz a mitad de año, que cuentan con voces invitadas muy familiares, pero eso es todo lo que se puede decir hasta ahora…).

Cuando ves algo así, con el escenario tomado por la gente, ¿qué se te cruza por la cabeza?

Soy de esas personas que piensan mucho y, al mismo tiempo, no piensan nada. Para mí, ese momento conecta con lo que siempre creí que es la música. La música es eso que, si te sentís como la mierda, ponés un tema y te sentís un poco mejor. Si dudás de vos mismo, ponés una canción y te sentís un poco más fuerte. Distintas canciones conectan con distintas emociones. Y para mí, Suicidal es enfrentar la vida con honestidad. No siempre va a ser buena. Va a haber momentos duros. Te van a llamar para decirte que alguien murió, que hubo un accidente, que alguien tiene cáncer, y te preguntás por qué, decís que no es justo. Pero es lo que es. Tenés que seguir y tratar de ser la mejor persona que puedas, y ojalá ayudar a que la vida de otros sea un poco mejor, para que ellos también quieran ayudar en lugar de aprovecharse de los demás. Cuando lográs juntar a la gente en ese momento, ves lo mejor de las personas, en su forma más pura, cuando están felices. Eso me parece increíble.

¿Todavía te sorprende cuando pasa algo así?

Siempre hay sorpresas. Siempre pasa algo. A veces ojalá no pasara… otras veces hay algo que se te queda grabado. Es una contradicción. A veces trato de no mirar, porque no sé qué voy a ver. Eso es la vida. Por eso mucha gente anda con la cabeza baja, no quiere ver nada, no quiere distraerse. Pero en los shows siempre hay algo que te recuerda por qué estás ahí. Para mí no es solo estar arriba del escenario. Es todo lo previo: ir al gimnasio, prepararte. Suicidal es muy físico. Mi viejo decía que en la vida es difícil mover a la gente. Podés moverla físicamente empujándola, pero mentalmente es mucho más difícil. Y la vida es encontrar ese equilibrio entre lo físico y lo mental. Suicidal es nuestra vida. Es esa honestidad de decir: sí, a veces todo está hecho mierda. Pero ¿te quedás ahí diciendo “pobre de mí” o tratás de manejarlo de la mejor manera posible?

Tengo una relación de amor y odio con la música. La mayoría de la música que escucho no me gusta. Pero la que sí me gusta me pega fuerte, ya sea porque te hace pensar o sentir cosas que nunca sentiste antes. Amo la música que te mueve, física o mentalmente, y Suicidal es una gran parte de eso para mí. Siempre evolucionamos y cambiamos. Mucha gente hace lo mismo una y otra vez, y para mí eso es el infierno, como en la película El día de la marmota. A algunos no les gusta el cambio porque los incomoda, pero no puedo preocuparme por lo que piensan los demás. Cuando arrancamos, los punks nos odiaban, los metaleros nos odiaban, y no me importó. Hacés lo que creés, lo que estás dispuesto a trabajar y defender, y todo termina acomodándose como tiene que ser.

Hablando de cambios, hace poco lanzaron un nuevo single, “Adrenaline Addict”, con una cantante invitada, algo nuevo para Suicidal Tendencies. ¿Qué los llevó a tomar esa decisión y qué le aportó ella a la canción?

Durante la pandemia estuve hablando con Josh Paul, que tocó el bajo en [los discos de Suicidal Tendencies] Freedumb (1999) y Free Your Soul and Save My Mind (2000), y empezamos a trabajar en algunas canciones con [la cantante australiana] Nisha [Star]. Cuando le pasaba “Adrenaline Addict” a la gente, me decían: “Me encanta este tema de Suicidal”, y yo les decía: “No es Suicidal”. Intenté cantarlo todo yo, pero no funcionaba igual, no era como estaba escrito. Tenerla a ella fue la mejor forma de representarlo. Ese tema en realidad es para un disco de Cyco Miko, lo que lo hace todavía más confuso. Ese disco sale en julio y va a tener temas inéditos de Suicidal, Infectious Grooves, proyectos nuevos y muchas colaboraciones. Es una montaña rusa, va para todos lados. A mucha gente le va a encantar, a otra no, y va a haber sorpresas. Van a preguntar: “¿Por qué hiciste esto?”. Y la respuesta es: porque me gusta. Abrimos para Metallica el año pasado, tocamos con ellos en Australia y, entre medio, hicimos shows de Suicidal y de Cyko Miko. La gente siempre dice: “Estuvo increíble, pero ¿por qué lo hiciste así?”. ¡Si acabás de decir que te encantó! Me causa gracia cómo la gente reacciona al cambio.

Hay algo que se nota mucho en el vivo: tener a Tye Trujillo en el bajo le suma mucho a la banda sobre el escenario. Desde tu punto de vista, ¿qué creés que aporta a Suicidal Tendencies, musical y humanamente?

Son varias cosas. Primero, sorprende a mucha gente porque Tye es una persona muy humilde y buena. Es tranquilo, está presente, escucha cuando hablás. Si no conocés a su familia, quizás esperás que el hijo de alguien de Metallica sea una locura total, pero si conocés a Robert y a Chloe [su madre], sabés que son personas increíbles. Tye creció viendo lo que hacía su viejo en la música y aprendió de eso. Es como mi hermano en el skate: alguien abre el camino y otros construyen a partir de ahí. Robert tocando el bajo con slap en “You Can’t Bring Me Down” en 1990, cuando no se hacía. Tye tomó eso y creó su propio estilo. También entiende lo que significa Suicidal más allá de la música, y trae energía joven. Está entusiasmado, con ganas. Esa energía es clave.

¿Sentís que esa renovación arriba del escenario también se refleja en una nueva generación de fans de Suicidal Tendencies?

Definitivamente. Al principio nos aceptaron los skaters y surfers, después partes del punk y del metal. Nunca intentamos encajar. Mucha gente crece pensando que tiene que encajar en algún lado; nosotros nunca fuimos así. En los festivales, mucha gente ve el nombre, no conoce la música, y cuando la escucha dice: “Esto no es lo que esperaba”. Los más jóvenes muchas veces dicen que pensaban que íbamos a ser viejos, quietos, sin energía, y se sorprenden. Los videojuegos, las colaboraciones, todo eso hace que la música llegue de nuevas formas. Las redes sociales a veces lo hacen más difícil, incluso por el nombre de la banda, pero al final la música se pasa porque alguien le dice a otro: “Tenés que escuchar esto”.

“Para mí, Suicidal Tendencies es enfrentar la vida con honestidad”, dice Mike Muir.

Como músico, siempre estuviste ligado al skate. Una conexión que viene desde hace años, desde el punk y el hardcore hasta el hip hop. ¿Qué tan importante fue esa relación en tu identidad?

Fue enorme. Ver a mi hermano patinar me enseñó todo. Caerte y volver a levantarte: eso es la vida. ¿Hacés algo por vos o por los demás? Yo no podía patinar como ellos, pero amaba el skate. Y, de alguna manera, Suicidal terminó en el Salón de la Fama del Skate. No lo digo para presumir, sino porque cuando hacés algo que amás por las razones correctas, terminás en el lugar correcto.

Venís haciendo esto desde principios de los 80. ¿Qué te mantiene motivado para seguir escribiendo, girando y avanzando?

El último disco lo sacamos hace diez años y dije que no iba a hacer otro disco de Suicidal. Pero con esta banda volvimos al estudio y estamos haciendo uno nuevo. Espero que sea un disco que la gente siga escuchando dentro de 20 años. No va a sonar a una época específica, va a sonar a nosotros. Suicidal no está hecho para las masas, sino para quienes quizás necesitan escucharlo. Para mí, eso es lo que tiene que ser la música.

Para cerrar, ¿hay algo que quieras decirle a la familia de Suicidal Tendencies en Argentina?

Estamos muy entusiasmados. Siempre la pasamos increíble ahí. Trato de evitar la política; me importan las personas. Me gusta unir a la gente y ayudar a que se sienta un poco más fuerte cuando duda de sí misma. Argentina tiene gente increíble que pasó por muchas cosas. Y eso pasa en todos lados. Hay gente mala en todos lados, pero también mucha gente buena, generalmente fuera de la política. Siempre amo estar ahí y no veo la hora de volver.

Suicidal Tendencies y Madball en Buenos Aires

Fecha y hora: Domingo 8 de marzo, 19:00 hs.

Lugar: Teatro Flores (Av. Rivadavia 7806, CABA).

Entradas: Passline.

Precio: $100.000 (más service charge)

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