Gorillaz viaja a la India y vuelve con un gran disco (e invitados argentinos)

Este artículo, publicado originalmente en Rolling Stone India, forma parte de la edición #336 de Rolling Stone Argentina, ya disponible en los mejores kioscos.


A Damon Albarn se lo ve algo somnoliento. Sentado en su casa en el Reino Unido, parece luchar contra un sombrío invierno británico; cuesta creer que el sol exista en este momento. “Este es nuestro acto de fe en la humanidad de cada año”, le dice divertido a Rolling Stone India.

Por comentarios como ese, se puede intuir que el cofundador de Gorillaz se encuentra en un modo particularmente reflexivo y existencialista en estos días. Después de todo, Albarn y su socio creativo Jamie Hewlett se han inspirado en el miedo, el dolor y las alegrías de la vida para componer su noveno álbum de estudio, The Mountain, lanzado el 27 de febrero a través de su propio sello, Kong.

Con gorra negra y remera blanca, Albarn se muestra animado a lo largo de una hora de conversación. “Siento que Murdoc se está probando el chic espiritual por estos días. Lo que sea que eso signifique”, dice con una sonrisa, en referencia a uno de los personajes animados del proyecto Gorillaz. Imaginar al irreverente y sórdido bajista de la banda como sadhu, un asceta de ojos grandes y algo iluminado en los ghats, los escalones a orillas del Ganges, no es algo que los fans del grupo hayan soñado jamás. Ni siquiera los fans en India. Nadie vio venir este cruce cultural.

La historia de la banda en la India comenzó con una publicación de 2023, en la que los miembros virtuales –Murdoc Niccals, 2D, Noodle y Russel Hobbs– escaparon del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) con pasaportes falsos en un vuelo a Mumbai.

El viaje que Albarn y Hewlett emprendieron para crear The Mountain –reflejado a lo largo de la mitología de la banda virtual en 15 tracks– estuvo plagado de pérdidas y de reflexiones. A finales de 2022, Hewlett se apresuraba a obtener su visado indio para volar a Jaipur desde Serbia después de que su suegra sufriera un derrame cerebral y entrara en coma mientras estaba de viaje con su esposa en la capital del estado desértico de Rajastán.

Terminaron pasando dos meses en Jaipur, tratando de encontrar una manera de llevar a la señora en avión a su hogar en París mientras los médicos la trataban. “Fue una experiencia muy, muy traumática, como se podrán imaginar. Estar en otra parte del mundo con mi suegra en coma, tratando de llevarla a casa. Pero, a pesar de eso, me enamoré de Jaipur”, admite Hewlett.

Con una camiseta azul descolorida y una gorra negra con la visera para atrás, sonríe a menudo cuando le pregunto sobre la India y la impresión que le dejó. “Quiero decir, debería haber vuelto diciendo: ‘Nunca más voy a volver a la India después de esta experiencia’. Pero, por supuesto, [lo que pasó] no tenía nada que ver con la India. Simplemente sucedió ahí”, dice.

La doble página que abre el artículo de Gorillaz en la edición #336 de Rolling Stone Argentina, ya en kioscos.

Cuando regresó a Londres, habló con Albarn. “Le dije que teníamos que ir a la India para trabajar en un nuevo proyecto de Gorillaz. Y él dijo: ‘Sí, absolutamente’”.

Hicieron su primer viaje juntos a la India en mayo de 2023, “simplemente descubriendo y viajando por ahí, tratando de absorber la mayor cantidad de la cultura y tener todas las experiencias posibles”, según Hewlett.

Tanto Albarn como Hewlett tienen cierta familiaridad con la India, como cabría esperar de artistas británicos, dado que varias generaciones de la diáspora india se afincaron en el Reino Unido, su hogar tras el período de dominio colonial. En Leytonstone, al este de Londres, donde creció y luego alcanzó fama mundial con Blur, Albarn dice que vivía al lado de una familia india y que su padre a menudo coleccionaba y tocaba música clásica india en casa. “Mi padre solía ponerme discos de Ravi Shankar desde que era bebé […] Me sentí muy a gusto cuando llegué a Mumbai”, recuerda Albarn de su primera visita.

Aún no había un concepto claro. Después de regresar a Londres para seguir explorando una dirección posible, la tragedia golpeó de nuevo cuando el padre de Albarn falleció. Diez días más tarde, también Hewlett perdió a su padre. Y en los siguientes meses, también perdió a su suegra, tras una larga enfermedad. Con la experiencia en India aún fresca en sus mentes, la idea para el próximo álbum de Gorillaz había echado raíces: se trataba de la muerte y la pérdida de seres queridos, no desde la “perspectiva occidental” sino a través de la lente más reconfortante de la reencarnación que conocían de filosofías orientales como el hinduismo. Hewlett explica: “Le dije a Damon que si pudiéramos hacer un álbum sobre la muerte que hiciera que la gente se sintiera menos asustada por el concepto, ¿no sería un regalo increíble?”.

Considerando la afinidad de Gorillaz por los viajes internacionales, las aventuras surrealistas y las colaboraciones artísticas, es fácil imaginarlos terminando en la India. Pero no de esta manera. Cuando escuchás el primer tema, anclado por la flauta transportadora de Ajay Prasanna, el sitar de Anoushka Shankar y el sarod de Amaan y Ayaan Ali Bangash, inmediatamente tenés la impresión de que The Mountain está arraigada en algo bastante real para tratarse de una banda virtual.

“Iba a llegar allí en algún momento”, dice Albarn, señalando cómo Gorillaz, así como sus otros proyectos independientes, a menudo se han inspirado en música de países africanos como Etiopía, Malí, Nigeria, Marruecos y Congo.

“He trabajado en Damasco, Siria y Argelia […]. Estos viajes no comienzan sin una razón. Hay mucha energía emocional acumulada antes de emprender un viaje como el que retrata The Mountain”, explica.
Hewlett, por su parte, enumera cuántos lugares ha visitado en la India, incluyendo Nueva Delhi, Amritsar, Mumbai, Rishikesh y un retiro ayurvédico en Kerala. Con Albarn también visitaron más tarde Varanasi para esparcir las cenizas del padre del vocalista en el río Ganges.

Hewlett y Albarn en una de sus visitas a la India. (Foto: Blair Brown)

Subraya que no fue como si de repente hubieran “descubierto la espiritualidad” a la manera de ficciones como la película Come, reza, ama (2010), que ha sido tan convenientemente romantizada. “He estado estudiando y tratando de sumergirme en [la espiritualidad] por todo el mundo, porque todo está conectado. Lo sentís muy fuerte en un lugar como Varanasi, cuando presenciás una cremación, la dispersión de la energía y la renovación de esa energía en otro lugar, el ciclo de la vida… la rueda. Lo sentís muy fuerte”, dice Albarn.

En Rajastán, la inspiración fue más directamente musical. Ahí, el vocalista escuchó mucha música folclórica, incluyendo un “violín de una sola cuerda” que se tocaba en el Fuerte Amber, en Jaipur, y grabó partes que luego se adaptaron a la música de Gorillaz en The Mountain. Algunas melodías antiquísimas y muy famosas probablemente resulten irreconocibles en este nuevo contexto sonoro. “Para mí, eso fue muy importante: tener algo que realmente pudiera sentir como mío, aunque no lo fuera. Sentí que podía aportar algo”.

En cuanto a lo visual, Gorillaz se vuelve aún más colorido e inmerso en motivos indios, desde Russel vestido como miembro de la banda hindú Jea Band Jaipur y Murdoc levitando como un asceta en el ghat del río, hasta los títulos de las canciones, traducidos al hindi y plasmados en la escritura devanagari. En una de las fotos promocionales, hay una figura de múltiples cabezas que se cierne sobre la banda.

Hewlett dice que su intención era ser respetuoso en sus representaciones, aunque dibujara a los dioses hindúes. A partir de conversaciones con un tatuador que conoció en Mumbai, un equipo en India y libros que investigó, el artista dice que ha sido “guiado en la dirección correcta”. Las fotos que sirvieron de telón de fondo para la obra de arte fueron tomadas por Blair Brown, quien acompañó a Hewlett y Albarn en sus visitas a la India y tomó “miles” de imágenes.

Tanto Albarn como Hewlett reconocen que la producción de The Mountain es la primera instancia en mucho tiempo en que estuvieron “verdaderamente alineados”. El vocalista señala Plastic Beach, su álbum de 2010, como la última vez que eso ocurrió de verdad. Hewlett dice que se habían “desviado un poco como dúo creativo”. Añade: “Creo que este álbum realmente nos acercó mucho y nos dimos cuenta de que ese era realmente el ingrediente necesario para hacer un disco fuerte y bueno. India nos reunió”. Albarn añade: “Es genial cuando una amistad también puede manifestarse en efusión creativa”.

Al escuchar a Albarn cantar la letra “No sé nada que se sienta así” con su característico tono lastimero en “Casablanca”, Hewlett dice que lo conmovió hasta las lágrimas en el estudio. “Yo digo: ‘¿Qué está pasando? Nunca lloro. Pero me siento demasiado emocional en este momento; de repente siento mucho amor por todos”.

Para cualquiera que haya descubierto a Gorillaz a través de álbumes que definieron una era como Demon Days, en 2005, y Plastic Beach, en 2010, The Mountain es un regreso a esa narración poderosa y sobrenatural que dominaron como banda virtual en su inicio. Hay reflexiones sobre la naturaleza de la vida en “The Moon Cave”, que brilla con un ritmo disco, pero también letras sobre miedos de la infancia que podrían llevarte a bailar hasta llorar. “The Happy Dictator” se inspiró en parte en la Norteamérica trumpiana, pero también en los viajes de Albarn a Turkmenistán y Corea del Norte. Entre cortes de álbum conscientes como “The God of Lying” y “The Plastic Guru”, está el agridulce silbido de “Orange County” y “The Hardest Thing”, que te llevan directo a las profundidades de una pérdida dolorosa. “The Manifesto” equilibra un poco las cosas con una pista alegre y algo de rap para enfrentar a la muerte.

Gorillaz en la edición enero/febrero 2026 de Rolling Stone India.

“The Shadowy Light”, que Albarn escribió en los días posteriores a la muerte de su padre, rebosa de la inconfundible melancolía de Gorillaz, pero también de una sensación de aceptación. La canción que cierra el álbum, “The Sad God”, también aborda el abandono y la muerte desde la perspectiva de una “deidad en retirada”, que Hewlett compara con un dios que ha renunciado a la humanidad. “Básicamente está diciendo: ‘¿Qué hiciste? Te di todas estas maravillosas oportunidades y las convertiste en ideas negativas”, explica el artista visual.

Anoushka Shankar aparece en distintos temas a lo largo del álbum. “Damon pasó un día conmigo, repasando todas las canciones y luego otro día grabando cosas en todo el álbum, y fue muy abierto y divertido. Mi tipo de grabación favorita: bien enfocada, pero a la vez creativa”, dice sobre el proceso de trabajo la hija de Ravi Shankar.
Si bien la pista que le da título al álbum puede sonar muy “india”, la aclamada sitarista aclara que no está necesariamente basada en un raga. “La música es muy intrínsecamente [Gorillaz]. Si las melodías suenan con inflexiones e improvisaciones un poco más influenciadas por la India, se debe a la gente que toca”.

Tener a la célebre sitarista en un disco de Gorillaz también fue algo así como un momento de cierre para Albarn, quien creció escuchando la música de su padre, la leyenda del sitar. “Creo que escuché a Ravi Shankar antes que a los Beatles”, dice.

El flautista Ajay Prasanna dice que sintió una “conexión emocional” desde la primera sesión en Nueva Delhi. “Me llamaron a Mumbai después de unos meses para grabar más partes, y una vez más, seguí el juego mientras sonreían con lágrimas de alegría –relata–. ¡Siempre atesoraré el recuerdo de esa grabación!”. Calificando la colaboración como “extremadamente rara”, el experimentado flautista eligió tocar el raga Dhani y el raga Malkauns en “The Manifest”.

En un momento dado, el sondeo que la dupla estaba haciendo para dar con artistas indios casi los lleva a contactar a algunas “estrellas de pop indias occidentalizadas”, pero Albarn dice que no era lo que buscaban. “No vinimos a la India para romper el mercado indio. Vinimos porque estamos realmente interesados en aprender algo y en ser creativos dentro de ese proceso”, aclara.

Por supuesto, fieles a su estilo, Gorillaz también incorporaron sus propias selecciones de artistas de renombre mundial al cóctel, más allá de la influencia india. El rapero de The Roots, Black Thought, aparece en tres temas. La estrella siria Omar Souleyman aporta peso árabe junto a Yasiin Bey (antes conocido como Mos Def) en “Damasco”. El guitarrista Johnny Marr (The Smiths) añade riffs y melodías en algunas pistas mientras que Paul Simonon (The Clash) aporta coros en “Casablanca”, y la voz de Joe Talbot de la banda de rock Idles se destaca en “The God of Lying”.

Entre las estrellas más jóvenes y brillantes de The Mountain se encuentran dos argentinos: Bizarrap y Trueno. El productor ofrece un ritmo alegre que contrasta con la desgarradora letra de “Orange County”, además de tener crédito como productor en “The Moon Cave”. Mientras tanto, Trueno se luce en “The Manifest”. Albarn dice: “La música sudamericana y la música india… ahí hay una veta que aún no ha sido del todo descubierta. Mucha de la percusión en la música india es bastante similar a la percusión en cosas como el samba”.

The Mountain es así un álbum que nos lleva por todo el mundo, con la India como punto de partida, a medida que Gorillaz escala nuevas cimas en su viaje de autodescubrimiento. Al cierre de esta nota, Hewlett estaba preparando un cortometraje de ocho minutos completamente basado en ilustraciones dibujadas a mano. Contendría tres canciones y esencialmente proporcionaría “una explicación condensada sobre lo que se canta en este disco, que es esencialmente la historia de la vida”. El artista añade: “La montaña es una metáfora de la vida. La base de la montaña es vasta, con muchas selvas verdes y muchos senderos, muchas oportunidades, y cuanto más alto subís, más estrecha se vuelve. Y si llegás a la cima de la montaña, ¿qué hay más allá? Y eso es esencialmente la reencarnación”.

Aunque Gorillaz ha probado múltiples formatos, desde 2D hasta CGI y live action en 3D (¿recuerdan la entrega de los Grammy de 2006?), AR y VR, Hewlett tomó el laborioso camino de la ilustración artesanal. Dice que quería volver a la técnica de animación de los años cincuenta y sesenta. “Vi El libro de la selva varias veces, igual que muchas otras películas animadas antiguas. Incluso encontré algunas cosas raras de animación india, y me encantan. Me encanta que estén hechas por personas”, dice. Cuando se le pidió que dibujara una imagen de Gorillaz para la portada de Rolling Stone India, Hewlett transportó a 2D, Murdoc, Noodle y Russel a lo profundo de los bosques de la India, inspirado en las entrañables historias de Rudyard Kipling del siglo XIX, que a su vez se basan en antiguas fábulas indias como el Panchatantra.

Es una declaración amable contra la proliferación de imágenes generadas por IA. Hewlett invoca el ejemplo de su hijo usando ChatGPT y diciéndole que es una herramienta fácil. “No querés que sea fácil. Tenés que hacerlo vos mismo. De lo contrario, llegaremos a un punto en el que lo único que harás es sentarte en el sofá a apretar botones”, dice con una risa.

Además del álbum y el corto, hay una exposición de House of Kong en Los Ángeles, dos shows en Estados Unidos y una extensa gira por Europa. Albarn dice: “Tengo que renunciar a un año de vida familiar para hacer esta gira, lo cual está bien. Hay ciertos sacrificios que hacés a medida que envejecés, porque el tiempo no es infinito, ¿no? Simplemente te volvés más sensible. Realmente no significa que haya cambiado mi idea de lo que debería estar haciendo, pero supongo que tal vez valoro más cada momento”. Hewlett añade: “Nuestro sueño es hacer una gira por la India. Estamos en proceso de resolver eso, pero ya sabés que no siempre es fácil”. Hace una pausa y dice con una risa: “Todo está en manos de los dioses, lo cual me encanta”.

25 años después de iniciada su aclamada carrera como Gorillaz, la creación de The Mountain fortaleció el vínculo entre los socios creativos. Después de algunos álbumes que sonaron más como compilados de canciones, finalmente están en la misma sintonía y avanzando en un proyecto conceptual. Hewlett dice que ya han empezado a planificar el próximo disco, el décimo de su discografía. “Lo vi a Damon el otro día y tuvimos una charla sobre el próximo álbum, en el que ya estamos pensando y para el que ya tenemos una idea. De nuevo, implicará ir a algún lugar donde nunca estuvimos y tener una experiencia”, dice Hewlett.

Hasta entonces, The Mountain –con todos sus picos y laderas– nos lleva a un viaje como pocos otros álbumes.

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