“Ustedes díganme qué hago”, le dijo sonriente, animado y bien despierto, al equipo de Rolling Stone Argentina en cuanto bajó de su Renault Koleos una calurosa mañana de diciembre en el parque del Palacio Sans Souci, en Victoria, provincia de Buenos Aires. Pocos días después de su última carrera en la temporada 2025, en Abu Dhabi, Franco Colapinto estaba de vuelta en su país, prácticamente en modo vacaciones y fiestas de fin de año. Sin embargo, entre unos pocos compromisos formales, el piloto argentino de la Fórmula 1 dispuso excepcionalmente de unas horas para una única entrevista y una producción de fotos exclusiva con un medio gráfico local.
Llegó puntual, manejando él mismo un Renault Koleos, como el que usaría para posar en algunas tomas, en los jardines del palacio construido a principios del siglo XX para la familia Alvear. Y se entusiasmó también con la propuesta de retratarse a bordo del Torino 380 clásico, impecablemente restaurado hasta el último detalle original, que lo esperaba en la locación y que terminaría en la tapa de Rolling Stone, edición enero 2026.

Antes, claro, Franco se prestó a una sesión de maquillaje y a una expeditiva, pero cuidada prueba de vestuario. La consigna con la que había trabajado la productora Lucía Uriburu era clara: prendas contemporáneas, pero limpias y livianas; colores y cortes netos, simples, cómodos, discretos. Difícil expresar más directamente la personalidad espontánea y sin muchas vueltas del protagonista de esta producción.

Siempre distendido, Franco encontró, dentro de una jornada intensa, momentos de distensión: podía jugar con un modelo a pequeña escala del Torino 380 utilizado en la sesión de fotos; y no se privaba de bromear cada vez que detectaba la oportunidad justa. Como cuando exclamó “¡Chocamos!”, en el momento en que un asistente rozó accidentalmente un equipo de luz contra la rama de un árbol del parque.


Después de fotografiarse reiteradamente junto a dos autos y en distintos sectores del palacio, y de pasar por varios cambios de ropa, en una mañana de temperatura considerable, Franco no había parado cinco minutos ni comido la mitad de un generoso plato de frutas, cuando se levantó de la larga mesa en el Sans Souci y dijo: “No, dale, sigamos”.

Estaba listo para pasar a otro gran salón y conversar con Ernesto Martelli (exdirector de Rolling Stone) y brindar una de las notas más esperadas por sus seguidores argentinos. El Colapinto que durante todo un año visualizamos en pequeñas dosis de espontaneidad, sin “casete”, con sus declaraciones honestas al término de cada carrera, ahora sonaba aún más distendido, reflexivo y abierto. Más Franco. Como cuando nos dijo, más serio: “Nadie te enseña a manejar esto”, refiriéndose al desafío de la alta competencia, un reto que va mucho más allá de lo deportivo, para el que, comentaba, no hay formación ni entrenamiento previo suficiente.

“Nunca había tenido una temporada en la que me sintiera incapaz de estar en los primeros lugares”, nos confesó en uno de los tramos más personales de la entrevista. “Nosotros, los deportistas, y yo en especial, soy muy competitivo, cuando no tenés la oportunidad de pelear por puntos. En otros años, sabía que si hacía las cosas bien iba a poder. Y este año, ganar, para nosotros era sumar un punto, capaz. Cuando ves que el resultado no llega, es muy difícil de manejar. El nivel de frustración es mucho más grande que el disfrute que podés tener por estar en Fórmula 1, y eso para mí es una de las cosas más difíciles, algo que me costó mucho. Y tenés toda la expectativa de todo el mundo alrededor. Hay muchos factores y cosas para controlar y manejar”.

Al término de la charla, Colapinto firmó remeras y gorras de su equipo, Alpine, para sortear entre sus seguidores y, ya bastante pasado el horario que se había pautado para la producción, se disculpó por la prisa y partió hacia un compromiso personal. “¿Querés que alguien te lleve?”, le preguntaron. “No, a mí me encanta manejar”, dijo como si tal cosa, y arrancó en el Koleos. El resultado de esa jornada especial y poco frecuente es la extensa entrevista y la producción fotográfica que integran la edición 334 de Rolling Stone, disponible en kioscos y en la tienda web de Colecciones La Nación.
Fotografías: Fernando Gutiérrez
Producción: Lucía Uriburu
Asistente: María Abelardo
Make up y pelo: Luli De la Vega
Video: Tomás Morrison
Asistente de fotografía: Ema Gutiérrez Burrieza
Agradecimientos: Etiqueta Negra, González
Agradecimientos especiales a Renault Argentina, Pablo Sibilla (por el Torino clásico con el que posa Franco), Palacio Sans Souci y Jano’s Eventos.
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