Fontaines D.C.: “Tocar en lugares más grandes es un progreso buscado, pero hay más separación entre vos y el público”


Luego de tres discos de energía post-punk, Fontaines D.C. editó en 2024 Romance, en donde ampliaron su sonido hacia canciones más melódicas y armaron un mundo conceptual y cinematográfico de fantasía. El disco recibió dos nominaciones para los Grammys 2025 (Mejor Álbum de Rock y Mejor Performance de Música Alternativa por el single “Starburster”) y hasta Elton John los definió como “la mejor banda del momento”.

Los irlandeses eran de los artistas más esperados para la última edición de Lollapalooza Argentina, pero lamentablemente debieron cancelar el viaje a América Latina debido a que el frontman, Grian Chatten, se encontraba con una hernia de disco. Por esos días, Rolling Stone Argentina conversó con Conor Curley, guitarrista de la banda, que con respuestas reflexivas nos guio sobre la exploración artística que significó este disco para él y todos los miembros.

(Foto: Simone Joynest)

Romance salió hace más de medio año. ¿Cómo se siente tocar sus canciones en vivo?

Fue increíble agregar esas canciones a la lista de los shows. Siempre es lindo tocar la música de la banda que somos ahora y, obviamente, ese es el sonido del disco que sacamos el año pasado. Cuando nos preparábamos para tocar el disco en vivo, nos pareció que iba a ser un poco difícil hacerlo solo nosotros cinco, pero agregamos un miembro [Alexander “Chilli” Jesson, integrante de Palma Violets] para cubrir los teclados y los samples, y él hizo que fuera mucho más fácil. Es un pro y un músico increíble, incluso empezó a tocar en canciones viejas para que suenen como las nuevas. Fue muy lindo atravesar esa evolución y empezar a tocar en lugares mucho más grandes y darles a las canciones los arreglos que se merecen.

¿Cómo te sentís al tocar en lugares más grandes?

Creo que es un arma de doble filo. Tocar en lugares más grandes es obviamente un progreso buscado, pero siendo totalmente honesto, siento que cuanto más grande el lugar, más separación hay entre vos y el público. Te permite agregar luces y que las personas vean esta cosa más espectacular, pero, siendo egoísta, diría que hay algo especial en tocar para una capacidad de 200 personas. Las personas están ahí, no hay barreras, no hay nada, sólo vos compartiendo esa experiencia. Todo tiene su valor. Los shows grandes están bien pero los chicos son también importantes, así que toda banda que los esté haciendo, aférrense a ello mientras dure, y valórenlo. Esa es conexión humana.

Romance marcó un cambio de sonido para la banda. ¿Cuál fue tu búsqueda en la guitarra?

Supongo que intentar alejarme de las cosas que siempre hago cuando agarro una guitarra. Siempre toco un tipo de acorde —lo hice en Skinty Fia y también en A Hero’s Death—, tendía a rasguear con acordes abiertos y a hacer arreglos melódicos con acordes abiertos, y siempre quería poner partes así en cualquier canción solo porque creía que era la forma más cool de tocar la guitarra. Pero, para este disco, como estábamos haciendo este mundo ficcional más imaginativo, inspirado por el animé y cosas así, busqué sonidos y formas de escribir más raras y le agregué más espacialidad a mi forma de tocar. Y creo que lo logramos. En la canción “Here’s the Thing”, el arreglo es algo que nunca había tocado, con un pedal que nunca había usado. Lo prendí y toqué algo que era un poco incómodo, pero estoy increíblemente emocionado y orgulloso de tocar esa canción cada noche.

En este disco trabajaron con James Ford (Arctic Monkeys, Depeche Mode, Blur). ¿Qué aprendiste de él?

[Lo piensa mucho tiempo, mira al techo] Diría que lo principal de trabajar con él es que es muy tranquilo en el estudio, se relaja y tiene la cualidad de no forzar las cosas. Cuando estamos en el estudio siempre pensamos: “Tenemos esta cantidad de tiempo, necesitamos hacer estas cosas. Grabar, grabar, grabar”. Y James tendía más a decir: “¿Qué estamos escuchando acá? ¿Está bueno? ¿Es el redoblante de batería correcto? ¿Es este tono de guitarra el correcto?”. Simplemente respirar y decir: “Pensemos bien lo que vamos a hacer, ejecutemos eso y después sigamos adelante y todos van a estar contentos”. Y creo que así todos pudimos respirar por un segundo.

Suena como una experiencia relajante.

[Se ríe] Él trajo la relajación y nosotros llevamos una bola de ansiedad, así que nos neutralizamos. No diría que fue relajante, fue una experiencia balanceada. Necesitás las dos cosas.

Te quería preguntar también sobre “Sundowner”, la canción en la que cantás, que tiene un sonido más onírico, inspirado por el shoegaze. ¿Cómo se hizo?

Estaba escribiendo en el estudio que tengo en el norte de Londres. En el estudio solía trabajar en un track un par de horas y después me ponía los auriculares y me iba a buscar un café o algo así. Fui a pasear y me acuerdo de tener mucho frío y de estar en el Warehouse District y pensar en cómo esa canción tiene un sonido onírico, pero también sintetizadores rígidos, drones que se acercan a la música industrial. Y después volví y, cuando estaba a punto de hacer las voces, me moví y mi silla rechinó. Sampleé eso, le agregué un montón de reverb y me resultó muy natural construir la canción así. Al principio no había guitarras, era todo teclados. Fue incluso antes de estar haciendo el disco, yo había hecho un demo de la canción. Y cuando estábamos hablando de la idea de hacer Romance, pensé: “Bueno, esta canción encaja perfecto”. Me alegro de que haya terminado en el disco; suena a Romance. Hice una grabación cruda de las voces pensando en que después íbamos a sumar a Grian, pero terminé cantando yo, lo que en vivo es una experiencia linda, pero también aterradora. Le agrega una particularidad a mi noche… en vez de relajarme parado en el fondo pensando en la guitarra, tengo que hacer las voces para este tema.

Sos el frontman por tres minutos.

¡Lo sé! No sé si debería hablar más, siempre siento que podría cambiar toda la vibra del show si empezara a insultar, hablar mucha mierda. Me río de eso… porque simplemente estoy demasiado nervioso como para decir nada, así que solamente canto.

Mencionaste tu estudio. ¿Es un estudio en tu casa?

En realidad ya no lo tengo, pero era un estudio en donde Tom [Coll, baterista de la banda] tenía un cuarto para su batería. Me gustó la idea de tener algo así, donde podría empezar a escribir como si fuera un trabajo, llegar a una hora, quedarme por cierta cantidad de tiempo y volver a casa. Realmente me metí en eso de forma muy meditativa. Había algunos días que no salía nada y terminaba tocando la batería por un par de horas, pero considero que todo eso vale la pena. Cuando estás de gira te olvidás de cómo es estar en casa. Cuando volvés por un periodo corto de tiempo, no tenés la oportunidad de ver cómo querés que sea tu vida en casa, estás viendo amigos o a la gente del barrio. Esta fue la primera vez que tuvimos un periodo libre largo, y pude preguntarme: “¿Cómo quiero que sea un día normal?”. Y pensé que quería tener un estudio, así cuando estuviéramos haciendo el nuevo disco, podría decir que había estado trabajando en cosas. No puedo esperar a tener otro estudio. Un estudio en casa sería genial, no tendría que moverme tanto, pero también hay algo de viajar que me gusta: ponerme los auriculares, tomar el colectivo o pedalear.

Me interesa lo que decís sobre hacer esto como un trabajo —un trabajo muy divertido—, porque me gusta pensar que la inspiración tiene una dosis de magia, pero también se entrena.

Las personas siempre tienen diferentes posturas, pero yo coincido con el que sea que dijo que es como pescar o algo así [N. de R.: lo dijo David Lynch]. Si te ponés en el lecho del río, y estás ahí para agarrar la inspiración cuando viene, eso es lo principal. Tenés que mentalizarte porque a veces no va a venir y estás sentado ahí, con frío. Estar consistentemente en la posición de estar inspirado, estar ahí para atraparlo con una guitarra, es la parte del trabajo. Y después está la parte divertida, que es inspirarse.

Hace unas semanas vi un video de una antropóloga biológica, Helen Fisher, que dice que, para enamorarte, tenés que estar listo para el amor. Supongo que algo similar pasa con la inspiración.

Sí, seguramente haya una reacción similar en el cerebro, porque es un cambio. Enamorarse es abrumarse con este sentimiento hacia algo muy específico, y estar inspirado, ya sea con una canción o con la idea de una película, probablemente sea lo mismo. De repente estás muy abrumado y absorto en tratar de darle a algo todo el soporte y la atención que necesita.

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